Hoy, pase lo que pase tengo que irme a la cama pronto. Estoy un poquito hecha polvo porque no termino de descansar bien. Me lío todas las noches con los Macs porque quiero empezar a producir los archivos para el montaje de sonidooooooo y así no puede ser. ¡Basta ya! Soy como un bebé que no quiere irse nunca a la cama porque no termina de jugar. Siempre me voycon una murgueante sensación de decepción y desilusión, como si no hubiera terminado de hacer lo que tenía que hacer, a menos que realmente me hayan salido bien las cosas y haya hecho todo lo mejor posible (o tenga esa sensación en vez de sentirme que el día ha sido una rebosante tomadura de pelo ...= Pero dormir y descansar son unos bieness en sí mismo que tienen una repercusión directa sobre la calidad de tu trabajo.
Además hoy puedo dormir un poquito más porque mañana voy a ver a mi psicóloga antes del trabajo. Es de la Seguridad Social, y absolutamente maravillosa. Hace meses que no la veo, desde antes del verano, creo, y no sé muy bien lo que le voy a contar. Seguro que mis neuras sobre mi trabajo artístico, y le gustará oír que estoy muy bien, centrándome y encontrándome a mí misma después de todo lo que sabe ya de mí.
Cuando hablé por teléfono con ella para la cita me preguntó (o me hizo decirle) si seguía con mi novia. Creo que sonaba aliviada y como si se lo esperara cuando le conté que habíamos roto en abril. Eso me hizo recordar lo mucho que durante mi relación sobre ella andaba comentando a muchas personas que la cosa no iba bien. La relación me causaba una tremenda ansiedad. Ahora me imagino que le contaré lo muy difícil que veo el tener otra relación por todas las cosas que estoy haciendo y que ansío continuar haciendo.
A veces observo otras relaciones y me digo a mí misma que esto es como cuando estudiaba medicina y me daba cuenta de repente de que no podía hacer otra cosa que estudiar. Tampoco sé si tengo ya el gen de la relación en pareja porque la verdad es que con M. no hacía otra cosa que evitar cualquier ocasión social juntas, y ella luchaba como una colosa para sacarme de casa. No entendía mucho necesitara horas y horas y horas seguidas trabajando en algo hasta que sacarle brillo. De todas formas la situación era algo diferente: yo estaba con el ánimo bastante plof, y ahora que no paro no veo cómo podría estar con nadie. Me daría miedo tener una relación de ésas desatendida o ligera de equipaje. En el fondo soy bastante contradictoria porque luego cuando siento algo lo siento de verdad y me siento preparada para todo, aunque ahora lo dude.
También he notado que me enrollo bastante al teléfono o dando palique a la gente en la calle y eso es un tiempo que paso sin hacer nada de lo mío ¿no? Estamos hablando de horas en alguna ocasión. Claro que la multitarea ayuda: por ejemplo, hablar por teléfono y estar montando un ordenador debajo de la mesa es una de mis grandes habilidades. Pero es cierto que últimamente la gente suda para colgarme el teléfono, así que tal vez sí me siento algo sola y con necesidad de comunicarme.
Aunque hay una cosa que también es cierta: tengo la sensación de que estoy pidiéndole al universo una retribución por lo que pongo ahí fuera y no la estoy consiguiendo. Esperaba encontrar una reacción positiva a haber casi terminado la peli, etc, y me he desilusionado con cierta apatía generalizada que percibo en el ambiente. Ayer puse un pequeño anuncio sobre las tomas falsas del corto en un foro supuestamente de cine lésbico y la administradora me empapeló a correazos diciendo que yo estaba lanzándoles spam. De verdad.
También es cierto que las tías lesbianas en general pueden ser un grupo harto difícil como público y por eso, aunque voy a poner el corto gratis por internet en Youtube y toda la pesca, voy a pasar de foros y opiniones, porque me espero una marea de comentarios sobre lo tonto, zafio y baldío que es. Habrá tanta gente a quien le guste como a quienes no les guste, y lo mejor es lanzarlo ahí fuera, dejar que se entretengan las personas que sincronizan contigo y no disculparte por las quejas de quienes lo considerarán una la pérdida de tiempo. Ésa en general sería una actitud perfecta ante la vida, a ver si me aplico un poco el cuento. Pero es difícil, porque siempre he tenido que mendigar la atención y el respeto de mi padre, y muy a menudo me inundaba de críticas destructivas; o sea que mi ego es como un perrillo flaco y asustado al que le han apaleao en la calle y tiene miedo.
Supongo que el que vuelva a hacer mi trabajo no supone un gran acontecimiento para el resto de la gente, sobre todo para aquellas personas que no me conocen mucho. De todas formas he visto cómo mucha energía positiva que estaba propulsando hacia fuera se ha disipado y no ha circulado especialmente, con lo que creo que es mejor que vuelva a coger la sartén por el mango y regrese a mí. Tengo que apreciar mejor los pequeños milagrillos y acontecimientos especiales que se están dando por doquier. A la gente le inspira el verte entusiasmada, creativa, segura de ti misma, divertida y alocada, y también he atraído a muchas personas que me están dando lo mejor de sí mismas. Es preferible el esperar a que la gente venga a ti, y no que la llames. Yo estoy aquí para quien quiera hablar o jugar o crear o cualquier cosa, pero no voy a lanzar más botellas de naúfraga, porque no lo soy. En unas semanas voy a salir pitando de Madrid y me voy a refugiar en los brazos de una de las niñas más dulces que conozco. Ella fue uno de los ángeles de mi corto y nunca he tenido oportunidad suficiente para agradecérselo.
En realidad se trata de continuar practicando un principio en el que creo a ciencia cierta y que consiste en sembrar, sembrar, sembrar ... No tienes que hacer nada, tan sólo estar ahí porque con lo que haces por defecto el camino está trillado. A veces me olvido y me vuelco demasiado en el reconocimiento del exterior hacia mí y me equivoco de cabo a rabo. La fuerza interior hay que medirla y contenerla, de esa forma tendrá mucha más potencia y será más holística. Además, no hay nada más sexy que la confianza en ti misma ;-)
De forma que back to the drawing board, my friend , vuelta al capuchón y el espacio recóndito y hogareño del espacio interior que es en el que más alabanzas, gratitud, deleites, satisfacciones y provecho se pueden encontrar. También es donde sees posible sofocar las reacciones ambivalentes que te devuelve el mundo. En último término la búsqueda de amor, comprensión y comunicación es el resultado de una actitud interior más que de una intención o un manojo de acciones preparadas para conseguir todas estas cosas.
martes, 30 de septiembre de 2008
A ver qué es ésto
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domingo, 28 de septiembre de 2008
De todo un poco, porque hoy estoy de todo un poco
Mi fin de semana
Sensualidad:
Aciertos ciegos y sin límites. Temblores en las acequias de las venas. Es en la eterna musa femenina que nuestro cuerpo descubre sus veleidades y nuestra alma su gemela.
Bollo friki_
fsck -fy y el Macintosh repara su disco duro él solito. ¿Qué tengo que hacer yo para que me pase lo mismo?
MacOs X:
Un fin de semana tirada instalando Tiger en un G3 beige afrankensteinado. Tarea titánica. Por supuesto demasiado tiempo libre entre instalación e instalación danzando como con un resorte de muelle de ordenador a ordenador escuchando a Laura Pausini ...
Leyendo nuevos blogs y añadiéndolos a los enlaces:
¡Menudas blogueras en Barna!! Mighty impressive
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sábado, 27 de septiembre de 2008
Sensualidad
Toda
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viernes, 26 de septiembre de 2008
Pues me lo pone certificado ...
El sexo adulterado por miel y aromas de almizcle y feronomas de espliego capilar. Vislumbras las cortezas vegetales para escarbar lo más profundamente posible en tu inconsciente. Rindes homenaje a los idus de octubre en este otoño remendado por sudores y esperanzas.
Otoño, y de repente todo cambia. Me huelo y no me escucho. El mundo exterior ... ¿cómo nos relacionamos con él? ¿Silencios o ecos? Cuidarme. Olerme. Aventurarme. Inesperadas palabras resguardadas.
Voy a correr con este olor limpio, fresco y humano para ver si deseo el olor y el sabor volátil y atmosférico de mi propio cuerpo.
Tengo que instalar sistemas operativos, volver a trabajar en el proyecto, ensapillarme con la vida misma aunque me aburra.
Compulsión por escribir y dormir. Romper rutinas ... comer, dormir o escribir??
Pues me lo pone certificado ...
Estoy siendo una absoluta crápula esperando en Correos para enviar DVDs, llamando por teléfono por la mañana a festivales y comprando cajas de calidades varias para hacer la gran hornada de copias de la peli. A ver, hoy trabajo a las nueve pero son más de las doce y ni siquiera tengo excusa. He avisado sin dar razones y estoy haciendo lo que quiero. Pero la cosa es que he dejado la oficina petarda y vuelvo a mi empresa de externalizados, que por lo menos está llena de gente normal y nos echamos risas todo el día. Si me quieren de apagafuegos digo yo que me llamarán, lo que pasa es que no puedo concentrarme. He perdido la vez. En vez de llegar tarde debería estar enfrente del ordenador en el trabajo haciendo prácticamente lo mismo pero por mail. Seguro que me perdonan por una vez.
Nombre, dirección, todo ...
Me ha llegado el otro libro de George Steiner y yo pensaba por el volumen del paquete que sería la tarjeta gráfica del Mac que espero como agua de mayo, pero no, es un libro enorme de tienda de antigüedades de viejo ... 21 con 90 ... que parece haberlo vendido los herederos de algún intelectual incapaces de descifrar el significado de su título: Lenguaje y Silencio; Ensayos sobre lenguaje, literatura y lo inhumano. George Steiner es un judío anti-totalitarismo que me inspira con su enorme vivacidad y dinamismo verbal, reflexivo y pensativo. Una sola frase suya me puede perseguir durante meses, como sucedió cuando lo descubrí en Babelia, el suplemento de El País.
Mi vista lejana está dormida y tengo que hacer un esfuerzo con los párpados para posar mi mirada en la posición adecuada. Menos mal que tengo astigmatismo así que la visión lejana se recupera adecuadamente rápdio de la multitud de horas pasadas a 20 cm de la pantalla del ordenador. Me toca mi turno para enviar el dvd al festival de Bilbao.
Estoy empollando el tema de cómo hacer dvds de calidad después de que el sonido mpeg me fastidió el audio del corto con ecos fantasmagóricos, y me parece un rollo patatero.
Se me han acabado las Moleskines, hay que comprar más.
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miércoles, 24 de septiembre de 2008
Alienación en la oficina, horror, horror
Horror en el hipermercado
Terror en los ultramarinos
Mi chica ha desaparecido
Y nadie sabe cómo ha sido .....
.... ohhhhh noooooo
Desfase difásico, vulnerabilidad lunar y superlativa. Retazos de liberación emocional en cubitos de hielo de colores múltiples. Resabiarse, circularse, embrutecerse con actividad varias para que luego no suceda lo de siempre que es lo impredecible, cuanto más mejor.
Escritura automática despedida a latigazos, buzones cibernéticos esféricos encima de una revista masturbatoria. Pringarse con la radio, salazón de líquido contenido en botellas que sudan por dentro. No saber lo que se dice ni por qué se dice ni a quién se dice para que luego se diga lo que te cuentan por motivos disueltos. "Los mensajes no se quedan en el buzón de dirección ... exactamente, lo que envían lo que reciben y de algún modo lo pueden ver los dos ..."
Qué coño rallas. Me importa muy poko, me parecen inconstantes, insuficientes y recalcitrantes los buzones de correo de los usuarios sempiternos que nunca saldrán a respirar de sus contenedores enfermos en el edificio gris y a punto de venderse, pero nadie lo quiere. Es que no se compra con dinero.
Quiero saltarme las distancias y los buzones y las redirecciones, por ejemplo, para que no haya que formatear la mente y los dedos convertidos en teclas de teclados contra natura. Y las mayúsculas detrás o delante de la arroba, o dónde está la arroba que todo el mundo lo sabe pero aún así se tropiezan los dedos con la maldita Alt Grrrr
Así no se puede observar el mundo mientras se termina de configurar el equipo, y mi botella continúa sudando por dentro y a mí me la suda lo que no se puede hacer desde Windows pero sí desde el servidor de no sé qué cacharro en el disco (D:) de la usuaria X. Al final la firma electrónica del mensaje la firma el diablo.
Me disuelvo electrónicamente y me rebaña el radio star de la canción aua aua radio killed the radio star radio killed the radio star ... a aaa ahhhhhhhh
Hastaluegomecagoenlalecheputamiraquelascosassonfacilesyauna
sinolashacenenviarunmensajeesperaunacosa
soporte soporte soporte y vuelvo a picar, punto y coma, eso se puede ... el correo de mi casa es para que responda mi hija o yo ... demasiadas ......
Paso, paso, paso y paso. Como Manolo o como Patricia. ¿Dónde se queda el mensaje? En su buzón on en el de Patricia??????
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Noche en vela
He dejado atrás al cerrar la puerta de mi piso esta mañana una atmósfera cargada de electrones y un lecho impoluto. Tenía que entregar una copia más corta de la película y he tardado toda la noche en hacerlo, pero lo he conseguido. No tenía ninguna intención de alterar mis ritmos de sueño de manera tan brutal, pero ha sido uno de esos días que espero no repetir en mucho tiempo. Como siempre que duermo poco me pregunto cómo voy a sobrevivir una jornada entera de trabajo, cuándo la burbuja prieta que me sustenta se pinchará y sufriré la revancha del verdadero cansancio que se aloja bajo mi piel.
Por ahora he podido ducharme, vestirme, salir a la calle, pero empiezan los errores y aunque estoy pensándolo mucho todo me he olvidado de tomar el Lamictal por primera vez en meses, y he cambiado la mochila por otra más ligera que no lleva los repuestos de emergencia. Por lo tanto, al menos durante esta mañana, voy a tener que utilizar mis propios recursos orgánicos, que no son muchos, para poder encararme a la posibilidad de mareas entrantes y olas batientes que pudieran centrifugar mi ánimo.
Es una locura esto de no dormir; me siento vulnerable y no sé muy bien los peligros que entraña este día que ha amanecido roto y perforado. Las venas se me han hinchado en los brazos y me siento como si pudiera levitar. Temo los efectos insospechados del café que me preparó mi vecino esta noche y que he tragado con sonda por la mañana.
No me puedo sincerar con nadie aquí y encima el Hotmail no va, ni idea de por qué.
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Son casi las dos de la tarde y he sobrevivido la parte más dura. No me puedo creer no haber dormido desde hace tantas horas. Voy a casa, corro a por el DVD, lo entrego, vuelvo aquí y espero de cuatro a siete a aterrizar en mi almohada que huele a mí y me devuelve vapor de sueño a posar mi cabeza en ella.
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Son las cuatro y media y sigo de una pieza. He entregado la copia, y deben estar hartos de mi rollo stalker (aunque ya se sabe que todos los cineastas son pushy bastards. Pero bueno, como no hay muchas pelis españolas, tal vez haya potra y les guste mi peliculilla.
Sigue el rollo raro con una de las actrices y es una pena porque realmente me causa dolor en el pecho que la situación no esté resuelta por mucho que yo más lo quiera, pero tiro la toalla. Lo he intentado por activa y por pasiva. Ahora me voy a concentrar en dormir, dormirrrr, dormirrrr y cómo no: lavar los platos por dentro y por fuera.
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martes, 23 de septiembre de 2008
Pantallas a 75 hercios
Partimos de la base de que en una de éstas no lo contamos. Miras preciadas, recuperaciones planas, frentes sistemáticos, elucubraciones varias, banalidades diversas.
Estoy tan cansada que no tengo fuerza para respirar. Noto el cansancio en la base del estómago, una especie de naúsea que flota en un mar de aceite industrial mientras se retuerce. Es una de estas veces cuando pierdo la esperanza durante una micra de segundo de que pueda algún día levantar estos párpados que se me cierran bajo el peso de un telón de acero. Me fuerzo a respirar y a sentir, a comunicarme con los individuos que tengo a mi alrededor. Hoy, después de un día pusilánime donde sólo prima el silencio y las impresoras averiándose, nadie tiene ganas de prosperar y las gente se siente pasada por agua.
No encuentro ninguna simpatía de nadie. Cierro los ojos en el ascensor leno de gente y aprieto los cascos a mis oídos para seguir escuchando la banda sonora del corto para recuperarme durante unos mínimos segundos antes de dar un empujón a mi cuerpo y lanzarme al suelo de la planta de mi oficina tambaleándome y a medio gas. El universo no responde. La botella de agua me da náuseas, el arroz chino que me he comido me da náuseas, el aire enrarecido del cuchitril de sistemas de esta empresa me da náuseas ... Me gustaría estar en lo alto de una región rocosa tumbada para poder dormirme con un alma a mi vera que velase por mi descanso.
Me quedan exactamente cuarenta minutos para largarme de aquí y volver a casa a atender mis ordenadores destripados a ver si regurgitan la nueva copia del dvd de una puta vez. He sido bastante temeraria metiendo mis brazos, mis manos y mis codos en sus entrañas intentando optimizarlos por activa y por pasiva. Pero aunque hubiera metido la cabeza y me hubiera sacrificado como un becerro de oro tras electrocutarme nada hubiera cambiado. La rebeldía se ha colado en el ambiente y la pasividad también y afecta a humanos y cyborgs.
Pero he decir que aunque los PCs están caprichosos se están portando mejor que las personas. Todo el mundo actúa en diferido, con cara de pocos amigos, a su entera indisposición. ¿O soy yo que lo siente porque al rescindir mi energía vital esperaba recuperarla con feedback humano? Como siempre en este edificio de siete plantas he sido yo la primera que se ha puesto enferma con la gripe o lo que quiera que sea que ronda por ahí. Ahora estoy supliendo a un compañero indispuesto, y la gente está cayendo como protozoos en una charca inmunda.
Me quiero pirar, terminar el dvd, marcharme a entregarlo y meterme en la cama sin objetivo, con dos o tres vasos de agua en el estómago hidratándome el sueño y sin lavar los platos. Aunque probablemente cuando me arrastre hacia mi casa me active y empiece a robarle tiempo al sueño desde ese preciso instante.
Tras estos párrafos queda media hora. Debería movilizarme, bajar las seis plantas que quedan y tomar el aire, pero eso es imposible en O'Donnell. Respirar en la calle O'Donnell: imposible.
Hoy se ha puesto gruñona mucha gente que ha llamado a soporte, total, porque les he tenido que decir que no vamos a solucionar su problema en una décima de segundo, sino que tienen que entrar en un portal de soporte y registrar su incidencia. Me querían mandar a la puta mierda como si fuera un jodido menú telefónico.
Ha habido un momento en que he mandado a una tía al puto infierno y a medida que me soltaba borderías la he respondido con una familiaridad despiadada: "No sé" o "así son las cosas" o "déjalo" y al final "(¡Joder, tía, deja de cascar!) ¿No te he dicho que ya iba (¡coño!)?". Antes de bajar, ya estaba tomándome el tiempo prudencial para ponerla un poco nerviosa, me ha vuelto a llamar desesperada como si no me hubiera contado nada antes, tal vez esperando que le cogiera otra persona. Cuando he bajado me he encontrado a una mujer atractiva con una mirada esperanzada y con la soberbia convertida en vergüenza. Yo también he sentido el haber estado a punto de mandarla a la mierda, aunque en el fondo creo que estaba vacilándola.
Se ha sentado muy cerca de mí, casi rozándome, y se ha mostrado muy interesada en lo que yo hacía. Me he dedicado a lanzar pantallas y menús a golpe de teclado mientras mis dedos se movían veloces con el piloto automático. No iba de chula por la vida, simplemente expresaba con mi actitud el agotamiento que me vacía la musculatura de las piernas desde hace una semana y media. Cuando le he dicho que su ordenador tenía un virus me ha preguntado que cómo lo íbamos a arreglar. Le he respondido que con mala leche y ella ha dicho que hoy disponía de mucha. Yo la he mirado asintiendo (que yo también la había tenido y lo sentía). Las mujeres y su increíble atractivo hablando de forma indirecta.
Después de eso nos hemos llevado bien, aunque las dos estábamos cortadas por haber estado a punto de habernos mandado a la mierda mutuamente, aunque en el fondo, nos estábamos vacilando. Luego me la he encontrado en el ascensor y andaba feliz diciéndole a todo mundo que tenía un virus y haciéndoles partícipe de la suerte que tenía porque yo se lo iba a machacar.
Estoy harta de hablar con la gente con la mediación de un ratón, una impresora, un virus, unos altavoces, un teclado o un programa que se desvencija. Yo no puedo decidir a voluntad el colgarme o dar un fallo de memoria, o desconectarme. Después de dos meses aquí entrando de sopetón en todas las plantas y preguntando por mujeres que tienen problemas con ordenadores la población femenina de esta empresa me conoce y me está empezando a saludar. Por supuesto esto de los saludos se multiplica a una velocidad exponencial. Todas estas tías con su power dressing y su pelo liso y plisado, estas jovencitas morenazas y de vibrante mirada inteligente y las cuarentonas con experiencia en esta vida están orgullosas de tener a una informática que lleva tirantes, pantalones negros con manos en los bolsillos, zapatillas destrozadas y camisetas de las que regalan. Supongo que mi esencia bollo friki les provoca inconscientemente a coquetear un poco conmigo.
De vez en cuando en mi departamento me presentan a los tíos que son los jefes súper VIP de aquí o de allí o de acullá. Me importan un bledo, los ratones de ordenador son bastante democráticos a la hora de escoger la persona y el momento en el que jugar con tu paciencia.
La planta de esta cuadrícula sin luz que llaman oficina se ha secado.
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Otoño
Flechas, dardos hirientes y simientes abordadas por el olvido. No existen los silencios ni la ignominia. Los jilgueros repiteny vomitan enmarañadas bolas de pelo.
Humedades discordantes y verticales que emanan en cascada rompiendo aguas a lo largo de mis muslos interiores. Plácidos gemidos e insuflados suspiros que envían predeterminadas partículas frenéticas que se amotinan contra unos cromosomas alucinados.
Debes quererme más porque hoy te deseo menos.
Pérdidas ausentes y delirantes del todo irreales me alejan de mi rumbo, pero no logro asirme al brazo elástico que me propulsa hacia el vacío.
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Estación de Hogsmeade
Escribo estas apuradas líneas embutida en el vagón del metro, rodeada de desconocidos que apoyan su lomo contra mis costillas tan sólo para mantenerse en equilibrio disonante.
Las palabras son neumáticas, las escenas de celos gráficas y el amor se esconde debajo de las alcantarillas. Deseo poder moverme, circularme, envasarme al vacío, dejarme fuera de circulación, fuera de cobertura, esconderme dentro de un libro de bolsillo con tapas rosas. En un viento del Norte, en un capazo de lactante, en la estación fantasmagóricamente perdida y abducida de Harry Potter, en la última parada abandonada de un itinerario.
Eston son los días en los que de forma aséptica concluyo que no es necesario vivir para siempre o alargar la vida de forma estrafalaria, que setenta años es una existencia bien vivida. Total, casi nunca recibimos opiniones, reacciones, alicientes, un tañer de corazones o abrazos reconfortantes. Ni emociones como ristras de ajos tiernos para ahuyentar a los vampiros de la noche que provocan mis miedos nocturnos: miedo al fracaso, a la mediocridad, a la nada, a la fragilidad corporal y al desdoblamiento del subconsciente durante el sueño que finalmente te disgrega en vapor soporífero bajo el crepúsculo. Segismundo, déjame escuchar tu clamor y que sea la sonda que me eduque para salir a flote por encima del conocimiento mundano.
Necesito dormir más y seguir leyendo al tierno Charles Dickens. Su humanidad rescatada como un artilugio entre las alimañas del terror y la miseria me reconfortan y me obligan a disfrutar frenéticamente de los resquicios de felicidad en esta vida.
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El alma apenada
Se trata única y exclusivamente del alma. De cómo tolera y aguanta las embestidas del viento bronco y sólido. Y cómo huye de los dardos congelados en las palabras de las personas que te ignoran y te acorralan.
Ella circula, recorre los anchos parajes marinos y se vuelve sirena con un llanto eterno que parece para siempre. Padece un malestar que sólo se desmiembra con el tiempo y la caída de las hojas. Recuerda las lejanas sonrisas y padece mal de amores y nardos de soledades.
Poco a poco se decanta y prueba a descansar. Es difícil descansar cuando dejas algo para mañana.
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miércoles, 17 de septiembre de 2008
Misión cumplida: ¡Korto terminado!
Ya he terminado la versión de borrador del corto para el festival. La verdad es que casi no me lo creo, aunque por supuesto en el último momento el ordenador me está puteando pero bien. Es el efecto fecha de entrega, que he previsto porque es exactamente lo normal. Puedo todavía entregar algo, aunque no sé si será hoy o no, porque no sé cuándo tardará el programa de dvd en codificar una peli de 35 minutos. Seguro que será un buen puñao de horas.
Menuda mierda, siempre pasa lo mismo, pero, bueno, no es el fin del mundo. Todavía lo puedo entregar mañana y algo puedo hacer aunque me fallo casi todo. Nunca se puede mover ficha fácil, siempre es esta maldita movida. De todas formas debería concentrarme en lo positivo: he terminado el borrador, me gusta, lo he hecho exactamente como he querido y he avisado a la gente, que no se lo termina de creer.
Puedo presentarlo en Lesgaicinemad de Madrid y también a un festival de Bilbao y a otro de Canarias. No me he puesto demasiado enferma: he intentado comer y dormir lo que he podido, y me he lavado, refrescado los ojos e hidratado la cara. Ahora estoy aquí con el portátil mientras echo miradas de reojo al Mac, a ver si le da la gana de codificar el Quicktime movie. Si no lo hace no voy a morir, creo que intentaré sacar fuerzas de flaqueza y probar plan B. Si no lo entrego hoy no me va a hacer ninguna gracias, pero, en fin. Hoy viene una de las niñas del corto y lo iba a entregar a mano por mí, y aunque no pueda ser creo que al menos podrá verlo. No me gusta decir que voy a hacer una cosa y luego no hacerlo, pero esta vez no voy a poder evitarlo del todo.
Sin embargo estoy relajándome, lo que me asusta, porque me está dando un bajoncillo agradable, y si quiero terminar hoy tengo que ponerme las pilas con turbo. Mierda, mierda, mierda. He decidido ponerme a volcar mis emociones en el blog, tomarme espino albar, valeriana y sauce en una infusión de té con polen y miel, y pasar de todo. Tengo que aprender que por relajarme no va a pasar nada; seguro que luego puedo reconducir mi atención a pesar de las poquísimas horas que he dormido (y aún así lo he hecho con el ojo medio pegado, intentando escuchar si el Macintosh hacía alguna cosa rara. He desarrollado una sensibilidad especia hacia descodificar y descifrar el más mínimo ruidillo: sé cuándo termina de hacer algo, por ejemplo. La próxima vez voy a tener que utilizar FinalCut Pro. La idea romántica de utilizar mi sistema antiguo me ha hecho perder bastante tiempo, aunque por lo menos he montado sin angustia porque me conozco el programa como la palma de la mano y he hecho todo en tiempo real, sin pensar.
Tenía miedo a no poder montar las cosas como tenía en mi mente, pero después de haber visto el material tantas veces supongo que mi subconsciente ha utilizado mis manos y mis dedos para traducir lo que quería hacer con el programa de montaje. Es la fusión entre el ser humano y la máquina. Además he tenido paciencia y he respirado hondo cada vez que tenía que hacer un cambio o una alteración después de haberlo hecho todo cien veces anteriormente.
Llevo ya diez minutos esperando que el Mac haga una cosa relativamente fácil. Esto se está eternizando, pero pase lo que pase voy a dormir esta noche, porque mañana tengo que ir a trabajar. Me he tomado dos días libres, aunque no creo que me echen de menos. Probablemente tenga que estar en casa mañana descansando y terminando esto si es necesario, porque ya me conozco el plan: siempre vuelvo al trabajo la mañana siguiente de haber hecho un proyecto, un rodaje, un montaje, unas vacaciones trasatlánticas y me siento como una piltrafilla. Los pulmones me duelen como si estuvieran envasados al vacío, me falta el aliento, se me cierran los ojos, el cerebro tiene echado el cerrojo, etc, etc.
Pero esta vez me he cuidado mucho, y, aunque me preocupaba la falta de sueño, no me ha entrado excesiva hipomanía; tan sólo la típica neurastenia de tener que hacer algo a la velocidad del rayo.
Aparte del bajón físico lo peor de volver al trabajo al día siguiente es que a la gente de la oficina normalmente suele importarle una mierda lo que he hecho, y mi euforia psicológica se hunde ante la indiferencia del personal.
Ayer me falló el PC, la conexión wifi se desconectaba cada dos segundos, y me dio mucha rabia, porque por supuesto la necesitaba para trabajar en red con el Macintosh. Decidí no estresarme, atribuirlo al efecto entrega y probar cosillas mientras me planteaba soluciones C, D y E. Finalmente lo solucioné con dos restauraciones de sistema, después de estar horas saliendo disparada de la silla del Mac a cada pausa para probar soluciones de todo tipo.
Hoy, aparte de no poder hacer la copia más actualizada en cinta, he tenido todo tipo de errores de disco y de software, y para terminar de mal en peor han ido desapareciendo del escritorio los discos duros como si fueran pompas de jabón, mientras yo estaba en carrera contrarreloj tirándome de los pelos con sorpresa alucinatoria. Sin embargo he hecho lo posible por relajarme; entre chorrada y chorrada me he hecho tés, me he lavado, me he puesto cremas, recogido los platos, ordenado la mesa, intentando contrarrestar mi parsimonia y tranquilidad con las malas vibraciones del equipo. Como si fuera a importarle algo al capullo.
Ahora estoy escuchando a Radio 3, creo que un grupo del fundador de Pink Floyd o algo así, seguido de música arabe y baladas tango bolero. Estoy tentada a tomarme un poco más de valeriana cargada con amapola e irme a dormir una horita o así, porque no veo que la última parida del ordenador vaya a procesarse con rapidez. Podría tumbarme y dormirme y esperar a que venga A., que la pobrecita se está muriendo por ver el corto. Se lo podría enseñar porque tengo algunas copias por ahí, pero se va a ir con las manos vacías. No creo que cambien las vibraciones del universo porque yo no entregue la copia hoy. Hay que entender primero, que soy una personita más en esta marea de hormiguitas que forman la humanidad, y segundo, que todavía tengo mañana la calle pa correr.
Mi vecina de arriba ha tendido la ropa y entra un airecillo muy rico con olor a ropa fresca por la ventana del dormitorio, donde monto. Tengo una litera de Ikea que he ido rotando de casa en casa (levantándola y desmontándola en tiempo récord, ya me conozco el sistema y sigo odiando las llaves de Ikea destroza dedos). Tengo organizado un armamento ingente de material audiovisual y equipo gráfico en el hueco glorioso de debajo de la cama. En el saloncito (o sea, a dos pasos, mi casa es tiny) está el súper PC. El resto son cientos de libros y un sofá. M., mi ex, mi niña, dice que mi casa es como un cíber café.
Me parece que me voy a ir a la cama una horita, porque ya es tontería, y no está en mi mano despertar a este Mac. Se ha portado relativamente bien, y lo he tenido trabajando día y noche durante semanas. Alguna putadita me ha hecho, pero en general ha estado muy bien, así que tal vez sólo tenga que dejarle a su aire un rato; ya está bien de atosigarle.
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martes, 16 de septiembre de 2008
Ángeles
Aquí ando, a la 1:30 de la madrugada haciendo copias de seguridad del borrador de la peli. La verdad es que tiene buena pinta, me estoy riendo mucho y se me están difuminando las heridas del rodaje. Me gustaría saber lo que opina la gente que ha participado, va a ser interesante.
Estoy haciendo copias porque no quiero imaginarme la situación si me entran en casa y me roban el ordenador (Dios me libre). He escondido las cintas pero en fin, todo es posible, aunque por lo menos podré ir tirando. Debería haber hecho un duplicado de las cintas. En cuanto termine el borrador voy a ir a algún sitio y hacerlo.
He estado trabajando duro estos días: mis ojos están secos y continuamente los apaciguo con baños de manzanilla y lágrimas artificiales. También me tapo los ojos de vez en cuando para que los conos y los bastones se regeneren como mi hermana me aconsejó. Las gafas de ordenador con cristal verde especial que me hizo ahora me valen; curiosamente hace una semana me mareaba con ellas, mmhhh.
Al principio me parecía que iba a ser muy difícil terminar todo. Ahora me ha salido una película de unos cuarenta minutos con títulos y esto es sólo la primera parte porque es un offline. Tengo que hacer la postproducción en las próximas semanas. Pero ya tengo la música y el montante completo. Voy a entregarlo todo a Lesgaicinemad el jueves y esperaré con ansia que la acepten. A las niñas les gustaría mucho y a mí también, que ya estoy imaginándome el atavío: pantalones negros, zapatillas, chaqueta verde y camisa blanca. Sigo pensando que tal vez logre impresionar a Cuore, pero, jajajajajaja, vamos a dejarlo, anda.
He estado trabajando intensamente y por tanto he vivido mi creatividad con la misma intensidad. Me ha llenado por completo y me está quitando los blues de septiembre. Madre mía, qué mes. Luego vendrán los festivales, las premieres, etc, etc, etc. Y luego me voy a encargar del guión del largo.
Más cosas. El ordenador ha sido un cabroncete durante estos días y me ha dado todo tipo de errores. Ya me lo conozco, aunque con cada problemilla me ha retorcido un poco más los nervios. Estoy cansadísima, sobre todo de tener que ir al trabajo durante el día y soportar cómo NADIE se molesta en dirigirme la palabra. Ya lo tengo comprobado, debe ser que saben que la externa se va en tres días o que simplemente no he congeniado. Voy a derretirme y esparcirme por el suelo cada día y luego tendré que recogerme con una cuchara al salir, brrrrrrrrrrrrrr
No voy a volver con ellos en diciembre para la otra suplencia de vacaciones, que les den morcilla, me da igual lo que me digan en mi empresa; me portaré tan bien (como siempre) con los otros clientes, en especial los internacionales, que me lloverán elogios (también como siempre) y se pensarán si vale la pena inflarme los bigotes con este tema. Me faltan cuatro días pero se me van a hacer eternos, sobre todo si no duermo lo suficiente. No quiero darle al café, me niego, porque me aceleraría.
Hablando de café: a pesar de mis brebajes múltiples de buenas hierbas, raíces y plantas a los cuales se ha añadido jalea real fresca, esta tarde he claudicado y me he comprado un café. Para más inri Starbucks. La única justificación es: hacen café rico para llevar, es fresco y puedo usar la tarjeta. Por lo demás la empresa me da ganas de vomitar. Menos mal que la gente que trabaja allí es ADORABLE. Además está al lao de casa, en Fuencarral, donde el cine Paz. (A propósito de los pagos con tarjeta: he pagado TODAS mis deudas con la ayuda de mi santa Madre y no voy a volver a endeudarme ni con películas ni con nada de nada de nada. La VISA está escondida por los tiempos de los tiempos. Sólo voy a usar la Electrón a débito).
Al volver a casa con la torre de café con leche con dos cargas de café, sin espuma y leche muy caliente me sentía doña Basurilla por el cansancio que me colgaba de las ordejas. Esta mañana me desperté tarde porque los tapones en los oídos me impidieron oír el despertador. Me los había puesto porque el ordenador estaba haciendo un render de seis horas y no puedo dormir con el runrún, por leve que sea. Total, que he salido escopetada y en diez minutos estaba en la calle todavía dormida, andando súper deprisa y con la sensación de que se me iban a doblar las piernas y me iba a romper la crisma debajo del coche que me atropellaría.
Bueno, volviendo a esta tarde, me encaminaba a casa con el tamaño café y la duda de si iba a ayudarme a terminar la parte que me daba perecilla mezclada con cansancio atroz tras haber montado sin parar seis o siete días; y ente aquí que un viejillo poeta (rapsoda) me paró y me invitó a sentarme a su lado. Temblequeando lo hice, y lo primero que hizo fue preguntarme si era un chico. Yo le dije: "No, yo no, la verdad", porque vete a saber lo que andaría buscando. Se disculpó y me preguntó mi nombre porque quería hacerme un poema. A partir de ese instante el viejecito me conquistó. Tenía noventa y no sé cuántos años en un cuerpo frágil y una piel traslúcida, pero estaba muy bien vestido con sus tirantes, pantalones azules plisados a rayas, gorra en el asiento, corbata chula, camisa blanca y zapatos de cuero marrón bien cepillados. Me sonrió, me llamó cosas bonitas y me agradeció inmensamente que estuviera pasando el rato con él. De haber tenido tiempo y energía me hubiera quedado a charlar con él; me dijo que había hecho teatro y había tenido una vida apasionante. En seguida congeniamos y sospecho que también compartíamos el sentido del humor de aquellas personas a las que les ha pasado de todo.
Se llamaba Ángel, claro. Es uno de los Ángeles y las Ángeles que he conocido en mi vida. Uno de ellos, un italiano en Londres, Ángelo, que apareció también de la nada y me inundó con su magia, su dulzura y su luminosidad en un momento muy doloroso para mí.
Hay personas especiales en este mundo y a veces te encuentran. Tal vez sea yo una de ellas.
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viernes, 12 de septiembre de 2008
Olor a galleta mojada
¿A qué huele tu casa cuando alguien te espera? El olor de otra persona tiene un efecto calmante y analgésico que te mece en brazos silbándote una nana con su aliento para que traspase los poros de la piel. Es envolvente como tela de toalla y es un brebaje perfumado que se escancia para combatir el desvelo nocturno.
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miércoles, 10 de septiembre de 2008
Septiembre: vértigo escénico
Tengo frío y tengo calor. Padezco un serio resfriado debido al cambio de tiempo, el rito de paso del del Yang al Ying con su alquimia chamánica, de calor a templado, de observar a reaccionar: un dulce septiembre sin remunerar pero oportuno.
Los días que antes transcurrían enteros y que ahora se esparcen en la media tarde; un tililar y revelar significados ocultos. La corriente acaricia mi frente húmeda, una gota de sudor amanece en mi cuello y seduce a mi espalda. Estoy reflexionando sin saberlo. El rebullir del verano ha saciado mi carne y emprendo el año vespertino con muchas lecciones vitales por aprender.
Estoy enfrascada en plena actividad; pero ahora tiene sentido. Ya no me pregunto cómo podré sublimar las noches cálidas de estío con actividades ociosas y desenfrenadas. Septiembre se cierne con su lógica aplastante. ¿Lo ves o no lo ves? Al cubrir el cuerpo con ropa las ideas se recogen en racimos, la energía se concentra y se vislumbran las mechas de pólvora de su necesidad de acción. Basta el desparramarse por las aceras, cegarse con la luz, sonreír a tu suerte, desplomarse en el sofá con la piel marcada por la energía solar.
Hace dos años esa energía por poco me consume. Hoy es todo diferente y la sangre palpita en mi cuerpo y debo reaccionar. Pero este cambio me ha traído al cuerpo por la calle de la amargura. Estoy agotada y medida en mi burbuja. Es una cerrazón en mi interior, una turbulencia anónima, una intensa ruborización. Es un volver y no volver que rezuma a olvido. El dormir parece un destierro, un abandono. No me atrevo a adentrarme en la oscuridad de los sueños abigarrados pero peligrosos. Me gustaría exprimir lo que no ha salido a resurgir todavía en el día de hoy, aunque la noche se cierra.
Exhalar no me libera del clamor del dolor físico. Una llave inglesa tira de las tuercas de mi mandíbula y me hace bostezar con excesiva frecuencia. Voy a dejarme caer, voy a ventilar mis deseos más profundos, levitar y deslizarme en los pliegues del silencio fecundo y creativo.
El cambio de clima de septiembre me ha educado para entender que el crear es doloroso y que el dolor es como una molestia en el zapato a la que te vas acostumbrando hasta que la sofocas con la satisfacción del deber cumplido. Las ansias se transforman en resultados lógicos, en un apresurarse para concebir ese bebé recién nacido que pares con angustia desde tu interior.
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martes, 9 de septiembre de 2008
Nosotras las Piscis

Tenemos la vena creativa, remolona, encantadora, parasitaria y seductora. Somos soñadoras, acuáticas e intuitivas... Planta semillas y se olvida de regarlas. Se enamora de los amores pasados, los presentes y los futuros. Busca traspasar barreras o saltárselas. No controla las fechas límite del ahora. No quiere llegar pronto.
A veces indulgente otras tirana consigo misma ... Impaciente, infiel, experimental ... Cae en el abismo por arriesgar sus rutinas ... Su bandeja de salida está poblada, la de entrada es raquítica. Se pregunta por qué de pequeña no germinaban las lentejas en su algodón.
Teme al mundo, pero se entrega a él. Neurótica, complicada pero le gusta simplificar su entorno. Las décadas se le antojan años y da paz a los suyos cuando no está a pleno motor en turbo ... Mensajera del futuro; da consejos que nadie sigue, con el tiempo aplica los suyos a su vida, pero necesitaría mas de una vida ... teme y adora la mar. La muerte está siempre cercana y por eso adora y teme la vida. Muchas veces se equivoca.
Habla en clave y persigue las lenguas muertas; inventa palabras y utiliza aquéllas que nadie menciona ... En lucha con su propio cuerpo ... Miedosa y brava a partes iguales. Desaparece y deja rastro, se esconde para recomponerse aunque sólo se olvida de la soledad cuando sus manos están llenas. Olvidadiza pero congela recuerdos, perdona pero no consiente. Inoportuna, vive en el futuro de los otros, quiere que todo el mundo despierte a su propia y genuina realidad. Propone el Carpe Díem. La limpieza se le antoja el final de todo lo viviente. Ve y escucha cómo la materia se descompone. Se integra en la biosfera y en la cíberesfera. Le duele todo el cuerpo hasta que se lo sanan. Espera poder hacerlo ella algún día. Busca la serenidad pero sólo la puede disfrutar en momentos esmerilados. Siempre tiene prisa pero hace esperar a los demás. Hace copias de seguridad de su vida. Nunca acaba cuando acaba. Se le prenden los recuerdos. Renovamos, reinventamos y conservamos
Tremenda boca que se traga las palabras. Piensa antes de actuar pero mete la pata igualmente, a veces deja a la gente con la boca abierta. La ignoran y la aman. Detesta el paso del tiempo, pero se antoja irresistiblemente antigua. Cree en causas perdidas. Le asustan las mayúsculas. Escribe en papel y no entiende su letra. Edita y corrige, recoloca y ordena. A veces le devora el caos. Acumula y retiene. Pierde y se despoja. Tiene miedo de perder las ideas, las palabras, los pensamientos, pero vuelven a ella. Conoce a gentes increíbles y a otras las separan seis grados de distancia.
Medita en la superficie y busca desesperadamente en las profundidades marinas inducida por su sueño estrellas de mar y caballitos de ojos vivaces y soñadores. Es importante descansar de la educación porque ... "lo esencial es invisible a los ojos" - (el zorro al Principito) Desaprender a desenseñar ...
El poso salvaje de los deltas serenos...¿dónde van? ¿por qué me dijeron que los mares morían en el mar?
A veces con la contradicción de si enseña a aprender... el fondo le calma pensar que tan sólo educa ...cada día está más lejos del sintagma nominal (le encanta la palabra sintagma)
Le me encantaban las clases de lengua: María Moliner, Fernando Lázaro
Alma joven y anciana, escribe de atrás a adelante, nos gustan los puntos suspensivos y los continuarán ...
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lunes, 8 de septiembre de 2008
Me da igual lo que digas: eres una mierda
Así termino hablándole al ordenador cuando me lanza mensajes de error indescifrables tras horas y horas de trabajo extenuante.
La verdad es que a veces pienso que no podría tener una pareja porque el tiempo que le dedico a mis proyectos es tremendo: días y días interminables.
Tengo lo más parecido a una pequeña familia en mi casa. De mis dos hijos uno de ellos, el Macintosh, es dócil y no me suele dar problemas, aunque cada vez que lo enciendo me sale un error gráfico, pero bueno. Sé que lo solucionaré en cuanto me llegue el paquetito de eBay con la tarjeta gráfica legacy que necesito con el procesador G4 a 1Ghz que le he empuñado a mi apuesto G3 del 1998. Este ordenador lleva conmigo toda la vida y es el que he utilizado para todas mis pelis. Recientemente ha sufrido un total make over, pero la carcasa sigue siendo la misma y los archivos y hasta algún disco duro perduran. Es normal que sepas los defectos de tus hijos, sobre todo los más tranquilos porque si no te pueden dar un susto en cualquier momento.
En el Mac ando montando el corto y no me termino de fiar mucho. Tengo la sospecha de que en el momento crucial en el que esté terminando la película y haya bordado el sonido y la imagen con el algodón que no engaña me traicionará en plan navajada en la espalda. Me estoy cubriendo la retaguardia dentro de lo posible haciendo copias de seguridad del proyecto, pero si al ordenador le da la gana de irse a la porra y ahí muy buenas lo hará y yo tendré que emprender casi todo el camino de nuevo. Supongo que es como todo: nunca tienes seguridad absoluta sobre nada.
El PC sin embargo es mi caballo de Troya. Trabajo constantemente con él para absolutamente todo: compras, lecturas, investigaciones varias, conectarme con el mundo exterior e interior, y últimamente me está fastidiando con algunos problemillas. Sé que lo estoy explotando con tanta descarga de esto y lo otro, y que debería coger un buen disco duro y hacer una copia de seguridad en condiciones porque si no cuando se me vaya a la porra me pillará en bragas. ¿Cuánto tiempo tengo que pasarme con él? Que si arreglas esto o lo otro ... es como un proyecto que da de sí hasta el infinito.
Algún día tendré que dejar de lado mi vida cibernética de mujer biónica y salir más a tomar el aire. Aunque la mayoría del tiempo se me pasa leyendo o trabajando en mis proyectos ¿Cómo puedo explicar eso a otra persona?
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domingo, 7 de septiembre de 2008
Patada en el culo
Hoy he consultado con Mj qué solución me da / aconseja para ponerme las pilas con el korto, volver a ser la súper trabajadora de antes y dejarme de gilipolleces. Me ha dicho que lo mejor sería tener una fecha límite así que acabo de escribir un mail a los del festival Lesgaicinemad para ver si les gustaría echarle una ojeada al material, aunque sea fuera de plazo. Yo colaboré con el festival en la programación hace unos años y sé que la cosa está cruda, pero bueno, con eso de que es una peli bollo made in Spain tal vez se enternezcan, porque este año no hay muchas cosas frescas, creo yo.
Llevo todo el día trabajando en la banda sonora de la peli y menos mal que mañana trabajo de tarde, así puedo empalmar. ¿Qué puedo hacer para no distraerme? Mi personalidad no se puede desenlazar de ser cineasta. Sin embargo entre arreglar la luz de la cocina, ver cientos de películas como inspiración y cuidarme este trancazo de narices no me he espabilado lo suficiente a pesar de ser este fin de semana el del pistoletazo de salida. Aunque no se puede decir que en las últimas cuatro horas no estoy trabajando: llevo una eternidad buscando tonos graciosos de móvil para las chicas de la peli, y el PC se me ha llenado de spyware. El resto del tiempo he tenido que desentrañar el oscuro mundo de las conversiones de archivos de iTunes a un formato fumable. Qué dolor de cabeza me está entrando (aparte del cabreo consiguiente ...)
Mi hermanilla me ha dicho que tal vez podría trabajar con ella en unos meses y estar a media jornada. Sería maravilloso, aunque no le puedo cobrar mucho dinero a mi hermana pequeña, pobrecita, con lo que se está esforzando.
Bueno, espero que mi determinación esta vez sea una verdadera patada en el culo y me ponga a trabajar ¡ya! En fin, en ello estoy.
Bienaventurados los prolíficos porque ellos heredarán el reino de la alfombra roja .
Continuará ...
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sábado, 6 de septiembre de 2008
Cambio de aires
Ayer creo que se me cortó la digestión. Estaba de camino a Majadahonda con mi sobris y mi hermana y tras haberme pasado el día comiendo orgánico y haber ido a Naturasí a comprar lo que me faltaba de mi lista sana, me comí las patatas fritas hidrogenadas del Happy Meal de mi sobrino. Me dieron unas naúseas horribles a base de atender al peque en el coche y no mirar al frente, lo que debo hacer para aminorar mi tendencia a marearme en el coche, y encima había atasco de pre-puente.
A pesar de sentirme hecha una porquerita hice de canguro y al volver mi hermana del cine tuve una penosa vuelta a casa, pensando en mi cama, temiendo el algarabío de los jovencitos y las jovencitas saliendo de Tribunal y esparciéndose por las calles balanceando sus bolsas de plástico con el cargamento de botellón.
Además, he tenido una semanita fina en el trabajo. He intentado por todos los medios el trabajar algo en el corto pero he fallado estrepitosamente. Motivos: lunes, compulsión infinita por comprar juguetes eróticos para bajarme los bajos humos que expreso en el trabajo odiando a la gente y solventar alguna que otra necesidad. Siendo la primera vez en mi vida que los uso, me esmeré a gusto y quedé baldada para el resto de la semana. No, si lo mío no es precisamente la dosificación (ni el sexo??).
Tampoco dormí lo suficiente el domingo ni el lunes ni el martes con lo que acrecenté notablemente mi mal humor en esta semana puñetera en la que me ha tocado el turno de día. Me repatea trabajar por el día con la gente de día y sus buenos días rancios tipo Condoleeza Rice en el ascensor, como si subieran a su planta a discutir asuntos de estado, puajjjjjjjj.
He sido borde con todo Cristo excepto Sergi porque me agobiaba tanta humanidad. La gente maja de la redacción se ha ido de vacaciones y me he quedado con los tipos y tipas con ingentes cúmulos de rarezas, aún mayores que las mías. En la oficina no me hablan ni les hablo y me dedico a hacer indagaciones sobre el por qué de las transacciones fantasma de mi cuenta bancaria, cómo comprar música para la banda sonora de mi corto en iTunes (ahora que me he decidido a comprar música con licencia y usarla de todas formas), y cómo pasar los idióticos archivos para Ipod de iTunes de no sé qué formato a wav. Voy a bajarme la música de Los Ángeles de Charlie para el corto. Total, cuando haya ascendido a la estratosfera siempre puedo cambiar la banda sonora a otra diferente.
Esta semana de principios de mes he organizado mi nevera para cocinar cosas ricas. Tengo miedo de que la nevera se quede abierta como otras veces o le dé por descongelar cuando le vengan los fluses y se me estropee la súper comida. Aunque me pasé bastante en Los Placeres de Lola y La Juguetería he podido comprar cremitas ecológicas, desodorante sin magnesio (que te hace oler a sudor oye al final del día, pero bueno, es tolerable y hasta curioso), limpia WC para que la gota que te salpique del pisecillo no te queme tanto tus preciadas mucosas, etc, etc, etc.
Mi presupuesto no me cubre del todo lo que tengo que ir reponiendo desde la sublimación de mi sueldo de paro esmirriado pero allí voy marchando. Esta semana, debido a la falta de sueño, la mala leche que me ha entrado en el trabajo, con el consiguiente cansancio físico y mental causado por el estrés, y el descoloque general por no haber hecho mi trabajo con el corto, he desbarrado y el piso se me ha puesto como una leonera. El jueves di fin a todo esto, porque me hace daño a los ojos y me vuelca el ánimo. Me pasé toda la poca tarde que me queda tras mi súper jornada de día extendida arreglando cosas y limpiando los platos que ya olían. Creí que iba a abandonar en mitad de la marabunta, pero aunque estaba cayéndome a cachos de cansancio y agotamiento terminé de arreglar la casa, ya que sabía que me iba a traer paz espiritual, y así ha sido.
De forma que el viernes me levanté de mejor humor, decidí dejar de ser borde (aunque tengo que trabajar en la empatía), me propuse atiborrarme a valeriana y espino albar para pasar un poco de la gente del trabajo. Además estaba híper contenta de haber encontrado una leche de avena rica, algo mejor que la Oatly, y tomar mis cereales matutinos Crunchy de espelta y avena, que están divinos de la muerte. Más o menos he evitado el trigo y los lácteos esta semana, aunque he tenido deslices importantes y saludables para no obsesionarme, y me siento mucho mejor.
De repente la gente del trabajo me habla algo; supongo que se han dado cuenta de que voy a mi aire pero soy inofensiva, y les carcome la intriga sobre mí, porque me ven que me visto diferente y me dedico a zampar todo el rato esas cosas cuyas formas y olores no identifican. Además a una chica del trabajo se le ha puesto malo el niño por una alergia, y para mostrar algo de empatía, tras tres días oyendo el niño por aquí y el niño por acá, me enternecí y aconsejé alguna cosilla a la madre del pequeño ya que ella empieza a interesarse por una nutrición equilibrada.
Un gran silencio se armó cuando les hablé del própolis y la miel no trasgénica. Parecía que les estaba hablando en chino mandarín. Me puse en plan petete experta y les solté una parrafada mientras desatornillaba un PC. Ese día y al siguiente la madre del niño empezó a tratarme como un ser humano. No exagero: ha sido la tía más borde que ha parido madre desde que volvió de vacaciones y se encontró allí a otra chica friki apagafuegos informáticos (yo) y me soltó cuatro o cinco borderías inauditas y sin motivo que me hicieron cerrarme como una chirla y mostrarme hermética y seca en su presencia. El jueves hasta me preguntó si quería que me subiera la comida que hago danzar de planta en planta y corrió al ascensor que iba a coger yo al irme y me ofreció una invitación para una premiere de una película que regalaba la empresa. Ahora está intentando ser más amistosa conmigo. ¿Qué pasará con ella la semana que viene? ¿Me sonreirá o no me sonreirá? Misterio.
La otra chica, ya que de repente su amiga con la que parla a palo seco toda la maldita mañana (y no hace más que decir chorradas) decidió interpelarme por puro contaminación ambiental (yo hablaba con la amiga y, claro, tenía que meter baza). Yo andaba a mi bola atacando profusamente el teclado del ordenador haciendo mis búsquedas, actualizando mi blog, y hablando con usuari@s que llamaban con incidencias. De repente escuché que se refería a mí. Esta chica está bastante rellenita y es de Rivas. Estos dos aspectos nos han separado radicalmente, no sé por qué. Será que tengo aspecto de vivir en Malasaña y pasar a tope de dietas. Cuando chupeteo mis ampollas de ginseng y própolis me mira flipando. Tal vez no entiende por qué no me excuso y le explico qué narices estoy haciendo rompiendo el ritmo anodino de la oficina.
Aunque cuando me dijo que estaba haciendo dieta me di cuenta de que es una de ésas que desconfía de las tías delgadas que zampan todo el día, hablan pedantemente y el resto del tiempo dan el mutis por el foro, como yo misma. Hizo alusión a mi leche de avena y me enseñó una dieta hipoalergénica a base de proteínas que le dio el médico. Yo le comenté que la obesidad y las dietas no se llevan bien con los regímenes de Hollywood y que a Jennifer Aniston le debe oler bastante mal la boca. Le di mi opinión: es difícil tener una dieta que adolezca hidratos de carbono sin atiborrarte a cigarrillos y café. La mejor dieta es la que tiene fibra y alimentos naturales y evita razonablemente el trigo y los lácteos. No se trata de hacer dieta, sino de cambiar el estilo de vida. Le pregunté que por qué quería hacer la dieta que le había recomendado el médico. "Joder, porque no quiero ser gorda." Yo le dije que si le habían funcionado las dietas antes; si después de las dietas había mantenido su peso o había vuelto a lo mismo. "No". Entonces ¿por qué hacía dietas?. Si ella comía demasiado era por una mezcla de genética, hábitos de pequeña y la ansiedad del cuerpo por los chutes de azúcar en la sangre de los alimentos refinados.
"Mi médico es experto y sabrá de lo que está hablando. Además el hombre primitivo comía carne." Sí, pero vivía 25 años, además se comía los ojos, las vísceras y los cuernos de los animales, no sólo la carne. Bueno, total, la mujer se levantó algo airada, sobre todo cuando mencioné a Tutankamon, que a los treinta años comenzó a preparar su tumba porque no pensaba que iba a vivir mucho más, y se piró dando por acabada la conversación.
Luego pensé que debo aprender que en la vida no se trata de adoctrinar sino de predicar pacientemente con el ejemplo . Me fastidió el haberle contado mi teoría completa sobre la salud cuando para ello eso era desatar una polémica. ¿Para qué margaritas a cerdos? Además yo sueno algo prepotente si no me conocen, la gente no capta que realmente me importa el tema y estoy mostrando interés por sus cuestiones. No sé si se molestará en hablarme la semana que viene. Pero menos mal que trabajo de tarde.
Llevo toda la semana intentando acarrear mi identidad estética y ser creativa con mi ropa. Normalmente no le hago ni puñetero caso a lo que llevo, pero el domingo vi que podía volver a llevar unos Levi's 501 que pertenecían al cuñado de Mj, mi dulce novia de Ámsterdam. Tuve que cortarle la parte de arriba al pantalón para que no me embutiera el pecho. Creo que no son unos verdaderos 501 porque si no no me lo explico. Mónix me ha dado su ropa de segunda mano este finde. Hacía algo de tiempo que no me ponía ropa ecológica y por tanto no había renovado mi vestuario, y fue un bueno insuflar mi interés por mi ropa. Creo que a pesar del cansancio sempiterno que tengo, no se me termina de ir la vena expresiva y creativa, lo que es buena señal de que el Lamictal y mis pócimas naturistas me protegen contra los bajones.
El martes vino David de Málaga y le obligué a que me acompañara a Malasaña para comprarme una muñequera. No sé por qué se me metió en la cabeza el ansia adolescente de llevar una muñequera. Estaba harta de pasarme el verano con mis huesudas muñecas al aire, y me dio por ahí. De hecho, la muñequera es genial, porque me protege contra el síndrome del túnel carpiano y me amortigua la muñeca cuando ando desmontando carcasas de ordenador con el destornillador en ristre. Además me recuerda a mis tiempos de tenis. Al final encontramos una muñequera en Malasaña, sí, pero en todo a cien por un euro. Chachi, tiene una imagen de fuego eterno tipo Red Bull, aunque siempre pienso en China y los trabajadores explotados cuando compro algo en un todo a cien. Por eso no me compro ropa: boicoteo a la industria textil. Además mi ropa y mi talla me duran décadas.
Creo que hago lo posible para no ahogar mi identidad bollo en el axfisiante ambiente corporativo pelmazo de la oficina. El problema tiene que ver sin duda conque se trata de un edificio gris. Quiero decir gris por fuera. Nunca me han ido bien los edificios de diseño ni los grises ni los ladrilleros sin alma. En realidad yo querría trabajar en una cooperativa artística o algún sitio sano, y no dentro de estos edificios enfermos que infectan a la gente; a mí la primera. Vale, a lo mejor la gente no está enferma (aunque en esta empresa la gente no está muy feliz que digamos, se les nota por la bordería que tiene todo Cristo) y soy yo la que debería acoplarse o largarse.
Le he pedido a mi súper jefe de la empresa para la que trabajo que no me haga volver a una sustituición aquí en diciembre, por favor, por favor. Y le voy a insistir en que quiero un trabajo de tarde, que parece que va a ser la única manera de organizarme para montar el corto y hacer las cosas que equiere mi vida. Creo que no me ha tomado en serio cuando le envié el mail, pero cuando vuelva a la oficina de mi empresa voy a llevarle a desayunar y le voy a comer el coco con ternura y manipulación emocional y de repente verás que sí me va a hacer caso.
Aunque no sé si voy a ir de Matamala a Matapeor y me va a tocar el telecentro de seguros que suena a mierda pura. Se supone que en este tiempo de crisis debería tener algo de cuidadito, pero, la verdad, paso tanto ... Mi vida ha sido una constante crisis, nunca he tenido dinero y cuando lo he tenido me lo he gastado en cortos y material audiovisual. El resto del tiempo mi novia y yo hemos robado papel higiénico de los baños de la oficina donde estaba de becaria, o hemos comido col roja desayuno, comida y cena. Lo que pasa es que siempre hay alguien que se apiada cuando ve mi nevera vacía de artista. Por eso siempre que la tengo llena me preocupa que se estropee la comida: no estoy acostumbrada. Así que paso de la crisis, los ordenadores siempre se van a andar estropeando, la gente no va a hablar nunca bien inglés en este país y tras diez entrevistas al final alguien siempre me ofrecerá un trabajo mileurista basurilla, así que no me preocupo. En último término tengo mis pelis y mis libros de Amazon al rescate para abstraerme.
Además algo increíble ha pasado: mi madre se ha ofrecido a pagarme las deudas (incluyendo la de Londres) si prometo firmemente no endeudarme (nunca) más. Yo le he dicho que sólamente si le puedo ir pagando a ella mensualmente. Prefiero pagarle a mi madre durante dos años y medio, no pagar intereses y tal vez incluso pillar un trabajo a media jornada para no alienarme. Hooray! Curiosamente, cuando te cambia la vida y te da lo que quieres, a veces te quedas un poco igual, como si lo bueno no te afectara tanto como te lo imaginabas ... Es una forma en que la mente te obliga a darte cuenta de que lo que quieres es realmente más skin deep. Bueno, yo sí que sé lo que quiero, más o menos. Y sé a lo que puedo aspirar en la medida de mis posibilidades (mentales y físicas). Últimamente estoy bastante feliz, y cuando me mosqueo simplemente pongo en acción la terapia de choque: corto, comida rica, rica, o series bollos (la temporada 1 de L Word esta semana, ¡qué buena es, oye!), buscar energía femenina dentro y fuera.
Al final de mi jornada del viernes me tocaron varias personas a las que más o menos solucioné sus horrores informáticos y me lo agradecieron durante más de unos segundos, con lo que me sentí algo mejor. Al salir del trabajo decidí que iba a pasar de volver al colegio por la tarde, y que les daría alguna excusa. Tenía demasiado sueño acumulado y todo quisqui en la oficina había hecho pellas durante la semana por un motivo o por otro. El amor de mi compi de la tarde no iba a tener problema con eso porque no dejaba nada colgado, y los cancerberos no iban a estar allí en una tarde de viernes, ya que los que trabajan "para la empresa" se van los viernes por la tarde; los únicos pringados que nos quedamos somos los externos, que tenemos un contrato animalístico. No estaba segura de pirarme por la tarde, así que hice un gesto significativo: le devolví la tarjeta de visitante al de seguridad con chulería y le miré a los ojos prometiéndome no volver esa tarde. Funcionó.
El resto de la tarde ya es historia.
Hoy, tras la indigestión o la cosa rara de ayer, que sin duda tiene que ver también con el cambio de tiempo (y la culpa por no haber montado el corto) me he levantado como la cabeza de estopa. Me he obligado a salir de la cama a pesar de las cumbres borrascosas que sentía en el entrecejo y los dolores musculares que me atenazan todita, y he saltado a la calle para comprarme equinácea y miel y poder hacerme la pócima mágica anti todo. Al salir me dio de frente el sol y vi a la gente con carritos de la compra en plan kamikaze y ritmo de sábado arrollador. Empecé a despertame.
Fui a la Parafarmacia naturista de la esquina y me atendió el bellezón. El otro día me entró una verborrea primal cuando la vi y me dio bastante vergüenza a pesar del interés que ella me mostraba. Me enteré (aunque casi no le di espacio para hablar) de que había vivido en San Diego por un tiempo y yo le hablé de mis viajes y mis pelis. Cuando vas a comprar en estos sitios, si son amistosos, te da por enlazar lo que tomas con cómo te va la vida. Esta niña es muy dulce conmigo y pero su energía no me convence. Yo me he comportado como si me gustara un poquito. La verdad es que estoy frenándome porque la primera que la vi pensé que esos ojos tan intensos acarreaban peligro. Siempre que me encuentro con esta intuición sobre las mujeres termina ser cierto. Quiero decir que detrás de la dulzura se encuentra una personalidad algo psicótica a la que atraigo para completarse, lo que no es del todo recomendable. La niña es muy atractiva, y no sólo físicamente. Tiene unos ojos preciosos y unos labios brillantes e irradia salud.
Lleva una etiqueta de identificación que pone que hace shiat-shu. Sabe lo que vende y cuando entra otra gente por la puerta mantiene la atención puesta en mí sin querer abandonarme. Hoy me aconsejó sobre los diferentes tipos de miel, y hablando tímidamente con la vista semi-caída me decía que si tenía mal el estómago no debería tomar ginseng en ayunas. Suavemente apartó a un lado la tableta de chocolate negro que había comprado dando a entender que nada de grasas si estoy malita. Estuvo de acuerdo conmigo en lo mucho que cuestan las cosas y lo poco que duran, y en general me tuvo bastante en cuenta.
Es enigmática pero creo que a mí también me ve así y tiene mucha curiosidad por lo que hago y pienso, después de mi maratón yo-yo-yo que le di el otro día. De hecho creo que me tocó el dorso de la mano al hablar de los tipos de miel y se acercó mucho a mí, como si yo fuera magnética o algo así. Pero aunque es súper poco probable que yo quisiera enrollarme con nadie de una tienda, por eso de la ética de ser clienta, no pienso ligar con ella más de la necesaria sensualidad que hay que lanzar a este universo para no centrarla únicamente en una persona. Las cosas como están. Pero volveré a la tienda con regularidad porque cada vez tienen más cosas que quiero y no sólo ella sino la otra chica es un encanto.
Así que al volver de la tienda con el ego levitando me preparé una súper pócima contra el cambio de tiempo: própolis, equinánea, miel, zumo de lima, jalea real, polen, gengibre fresco rallado, composor de Soria Natural y una ampollita de Shiitake y otra de Olivo. Tengo síntomas de principio de trancazo, y paso de estar enferma porque sí. Voy a dormir y apalancarme este finde a ritmo de Radio 3, y vale, mañana volveré con el corto (esta semana curro de tarde, así que lo avanzaré bastante, Además me he estado bajando música en iTunes, no lo he dejado abandonado).
Luego me he hecho un súper brunch: patatas, zanahoria, cebolla, ajísimo, calabacín campestre, semillas de girasol, mucho aceite de oliva, huevo y gengibre, todo ello de mi cesta de hortalizas de agricultura ecológica. Mmmmmhhh, me ha encantado. Y además me he pasado el tiempo que cocinaba probando la comida y comiendo chips tortilla de maíz súper crujiente y saladito.
También me he comprado pasas, semillas de calabaza y pipas, y las voy a utilizar para sazonar todo tipo de comidas. Me he dado cuenta de que tengo la piel súper suave últimamente y un aspecto saludable. Tengo que hacer más ejercicio pero todo llegará. Lo que quiero es pensar saludablemente.
Me encanta David Copperfield y me está ayudando a volver a la narrativa. Han llegado de Amazon, tras el jaleo de las compras duplicadas de hace dos semanas (me han dado un refund y un libro gratis, jeje), Memories, Dreams, Reflections, de Jung, A Reader sobre George Steiner y falta el súper libro de Steiner sobre la imaginación. Steiner habla en su libro de cómo no hay que coartar ni editar el material que escribes aunque al revisarlo tras un tiempo te parezca un petardo. Es muy interesante y súper intelectual, fresco, cerebral, espontáneo ... Me deleiteo con sus palabras como si de un rocío literario se tratara. Jung me entusiasma y me extasia con sus viajes por el subconsciente, y Charles Dickens es tierno, sensible, humorístico, observador. No pierdo de vista las 700 páginas de su libro y lo voy a tener que leer más que en las horas muertas del metro, porque a este paso, si me balanceo en cada frase imaginándome el Londres victoriano que tan maravillosamente describe, me voy a despistar y pillar cinco libros a la vez.
Los de 200, 300 páginas me los ventilo más o menos rápidamente, pero a Dickens le leo despacio, deleitándome en lo mucho que me divierte leerle; no voy a poder hacer nada más. La verdad es que sé que la gente lee, pero yo me siento una extraterrestre cuando me enfrasco en Dickens en un vagón lleno de gente que lee best sellers y ADN, 20 Minutos o Metro.
Voy a empezar a leer más blogs de la gente, porque es ahí donde se encuentra la verdadera subversión intelectual y creativa que necesito me aliñe la vida.
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viernes, 5 de septiembre de 2008
Sublimes suspiros encadenados
Preciosa y leve corriente de aire enardecido que me entretiene el alma.
Retazos posibles de musicales bardos y entretenidas gotas de simiente tosca que perdura en su vapor y en su goce nocturno.
Lívidas veras de rápidos relieves, a duras penas el suave e hiriente bramido se sepulta en seco.
Me integro sin prisa ni asperezas al rápido atardecer y levito brevemente en el abismo incontrolado de este dolor de cabeza que me consume.
Se agolpa en mi entrecejo, se apoya en mis tabiques nasales, empuja mi frente a los lados y me envenena el pensamiento con trasgénicos efluvios.
Necesito hidratos de carbono, azúcares navegando por mis venas para contrarrestar las ganas de dormirme aquí mismo de pie o en brazos, lo mismo da.
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jueves, 4 de septiembre de 2008
Tribus urbanas
Ente las pequeñas luchas cotidianas está la de la territorialidad. Es un instinto de los más humano que se puede estudiar antropológicamente y que estoy segura se manifiesta de forma extraordinaria en el socialismo urbano.
Lucha por ser la persona que abre la puerta de la entrada del metro tras dejarte en el intento las rodillas quebradas en las escalerillas. Ser la persona que compra el abono transportes mensual con rapidez, de forma que la de detrás no empiece a impacientarse si no nos entra la tarjeta Electrón a la primera, o el menú de la máquina dispensadora nos envía al principio una y otra vez de manera diabólica: "Operación no disponible", qué coño.
En el vagón de metro empujar conveniente y conscientemente al que quiere salir antes de que tú entres para cazar el asiento que acaba de dejar vacante. Nos ponemos en guardia si tenemos prisa o nos levantamos con sueño bisiesto añorado o de mal humor.
Pillar el semáforo en línea trasversal y hacer mobbing a los coches antes de que te lo hagan ellos a ti. Necesito oxígeno, pero me desaliente la cantidad de CO2 de los coches que pululan y rugen el ralentí de vuelta de las vacaciones. Llegar a la oficina antes que tu jefe. No coincidir con nadie en el ascensor, pero al llegar me meto en él junto con cuatro rubias de bote que no quieren especialmente hacerle espacio a mi mochila y se miran unas a otras como si hubieran visto un extraterrestre. Como estoy en el otro extremo pido que le den a mi planta, y les cuesta. Salen del ascensor en la cuarta con insípidos hasta luegos. A su estatus no le merece la pena la obligación de su memoria temporal a percibirte.
Digo hola a la gente que limpia por las mañanas y que se han levantado antes que nadie. Me saludan de vuelta jovialmente; será que su estatus no se resiente. A veces se observa la vista cansada que ostentan por el madrugón, la tralla y la manera en que la gente de la empresa les ignora e incluso llega a humillarles. He visto como el guarda de seguridad les ha pedido con vozarrón que se echaran a un lado para permitir que saliera la gente "de la empresa" con su tarjeta de seguridad mientras ellos y ellas se acumulaban felices por terminar la jornada, abandonar la soledad por unos instantes y reunirse en masa para salir. Yo sigo pidiendo la tarjeta al guarda cada vez que vengo.
Siento el ácido láctico en el entrecejo, los brazos, las piernas, la zona lumbar, hasta en el contorno de ojos. Está claro mi nivel de acumulación de tensión durante la semana.
Estoy agotada y sufro de una tremenda tensión muscular. Debo calmar mi mal humor que me produce esta oficina y la territorialidad que exhibe la gente hacia los externos: es MI celo, MI grapadora, etc, y aprender a relajarme un poco. Me he asido a un cargamento de valeriana, espino albar, sauce, y voy a investigar qué productos naturales ayudan al relajamiento muscular. Es como si sufriera de una contractura generalizada.
Para colmo de duele la garganta. Pero creo que si me hubiera quedado en la cama me hubiera cansado aún más.
Básicamente no he dormido suficiente, me he tensado de 9 a 2 en la parte cabrona de la jornada laboral, y he desbarrado a partir de ese momento con la libertad tras esa hora, riéndome con el compi y siendo creativa, viendo a amig@s. Evidentemente, tengo que hacer algo sobre el turno de día. Valerianas al canto y ser más conciliadora con la gente de la mañana, aunque no sea de su tribu.
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miércoles, 3 de septiembre de 2008
Hermenéutica y estética
Juguetes inocuos que provocan aceleración física y entretenimiento muscular sin caricias, atracciones mutuas o amaneceres en compañía.
Te creces en aureolas cósmicas pero sin sentir frecuencias cambiantes o el sisibeo de otra por la superficie de tu piel en rama. Tienes que usar tu imaginación para arrancarle a tu cuerpo ríos fluyendo y voces sincopadas. Ella te espera escondida en el tiempo de profundis, en el callejón del futuro y desea que para entonces te conozcas y poder entronizarte juntas.
Aromas salados y pompas de aire y espacio; tiranteces en zig-zag como costuras prietas y puntadas al vuelo. Los pliegues suaves de mi piel se abandonan al seísmo y me amo, me adoro; mecánicamente me turbo y observo clínicamente mi progreso. Un trasiego de toallas acumuladas y pistas de aterrizaje sin límite pero con prisa.
Horas más tarde intento encontrar rostros que me traspongan, me retrotaigan y me preparen, pero al verlos es lo mismo: un afrancesado vaivén, una colonia de diseño inertes.
Pero yo quiero ir sin prisa y ascender para conocerte.
La luz me rebota por el día. Las noches maravilladas de estrellas escondidas se repliegan bajo el manto urbano de fog. Ristras dispuestas y voces amargas y cubiertas por surcos de miradas fluorescentes.
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