Me estoy encontrando bastante mal. Creo que es porque no he dormido, y porque me persigue el pensamiento soterrado, la pregunta sobre lo que voy a hacer con mi vida. Siento vergüenza, y no quiero tener que responder a esa pregunta cuando alguien me la haga, o de alguna forma salga el tema en relación a otra cosa.
Estoy cansada y paralizada. Me gustaría descansar, pero no consigo hacerlo, y ahora estoy sintiendo ansiedad de nuevo. Estoy harta de toser y sentir la garganta estrangulada con la tos y las flemas. También me siento cercada, y no puedo coger aire.
Pasar tiempo últimamente con mi madre me agobia mucho. Me pregunta cosas constantemente, sus réplicas pueden ser algo corrosivas, malhumoradas. Su trato es difícil porque está muy a menudo de un humor negativo. Me encanta cuando está contenta, cuando se relaja, pero el día a día no es fácil, desde luego.
Hoy quiero leer, y liberarme de estas sensaciones desagradables. Por lo menos, finalmente les puedo finalmente dar nombre, y se trata de ansiedad. No estoy escribiendo, no consigo dar el paso de despegarme del ordenador, de abrir un libro y permitirme soñar. Es como si se me hubiera negado la posibilidad de hacerlo. Me falta valentía, me falta asiduidad, me falta liberarme de mis estados de ánimo. El tiempo pasa, y en un día como hoy me siento una pequeña fracasada, sin capacidad de salir del hoy en el que me he metido.
Por lo menos estoy consiguiendo escribir algo aquí. Porque la verdad, es que no puedo ser honesta con nadie. Hay un precio muy grande a la honestidad: el que no te escuchen o no les guste lo que dices.
En algún momento tengo que plantearme seriamente qué hacer a nivel laboral. Porque con mi vida más o menos sé lo que debo hacer, aunque no tenga todo el éxito que me gustaría tener, porque no consigo estabilidad ni dedicación. Sólo me puedo dedicar plenamente a I. porque siento que ella puede centrarse en mí, porque me siento cómoda aunque no pueda decir lo que siento muchas veces.
La terapia se está volviendo un pasar el tiempo. He perdido la orientación, y estoy gastándome el dinero de mi madre. Ya no puedo justificar el no ganar dinero, pero me aterra formar parte de la sociedad allí afuera. Temo a la presión psicológica, el estrés, las tiranteces personales. No creo en esta sociedad pero tampoco me sirve de nada el estar fuera de ella.
Me siento una pequeña con artist. Puedo hacer muchas cosas, pero ninguna que me permita ganarme la vida. En el fondo siento presión de todo el mundo, y se ha alojado en mí esa necesidad imperiosa de justificarme, de aceptación. Me gustaría ser transparente para que nadie me arrojara lo que esperan de mí, lo que piensan de mí.
Tengo que ser mucho más fuerte para silenciar esa crítica feroz que soy yo misma. Y no sé cuál es la estrategia adecuada para sentirme mejor, para hacer mejor las cosas, para asomar la cabeza y respirar por encima del nivel del agua.
Me gustaría que mi vida se autojustificara, que fuera suficiente con ser yo misma. Lo cierto es que el no dormir, la tos y las flemas han terminado por ponerme muy nerviosa, y me están erosionando la paciencia. Me gustaría encontrar universos lejanos en los que ubicarme, como ha sido siempre el caso.
Lo único que podría realmente funcionar es si aceptase la situación tal cual es en este momento. Me gustaría de verdad poder hacerlo. Sería una aceptación sin justificación, simplemente porque es la única forma de tener salud, de avanzar, de mejorar y de disfrutar. Porque la vida no tendría que ser sufrir constantemente por todo.