domingo, 25 de junio de 2017

Away and back



I was somewhere else entirely. Where have I been all this time? Not hidden, not here, just out there. It all happens in an instant, just before at the blink before you notice; I went away, brimming with energy, surveyed various lands, stems grew, buds arose. 

I spent all this time reconstructing, absorbing enough space to create a shape of me that moved freely through the surroundings.

Now back from fallow land. 


miércoles, 21 de junio de 2017

Cambios


Estoy haciendo todo tipo de cosas para conseguir sentirme bien. Al final, la energía que tenía ha demostrado que todavía le quedaban coletazos de actividad, conseguí hacer un par de cositas y arreglé la cama y preparé el camino para hacer Hanna Somatics mañana (espero). Aún así, quiero todavía poder leer con tranquilidad hoy, y también escribir un poquito más. 

Tal vez mañana pueda limpiar la mesa, aunque eso implicaría quitar todas las imágenes de la pared, y no sé si tengo energía mental para eso. No sé si quiero quitar todas las fotos y pósters. La verdad es que se refieren o bien al pasado o a cosas que tendría que hacer, y todo ello me provoca un poco de tristeza y desasosiego. Otras fotos son para recordar momentos bonitos con mi familia, los peques y amistades. Está habiendo muchos cambios en mi vida, y creo que ando procesándolo todo poco a poco. Esto también me cansa, todo hay que tenerlo en cuenta. 

Reencuentro



Al final me he decidido a escribir de noche. Es mucho más tranquilo ahora. Y el blanco de la página parece engullirme y repelerme luego como el agua al aceite. Antes me encontraba muy a gusto aquí, y ahora el espacio es una pared desnuda a la que hay que llenar de recuerdos, como a los jardines verticales. Rehuyo la soledad, pero al mismo tiempo la ansío. Vuelvo a la casa donde había residido, e intento moverme con soltura para que nadie se dé cuenta, ni siquiera yo. 

Veo que echo de menos el ubicarme a caballo entre la literatura y la página en blanco. Tras este barbecho que a veces se me ha hecho interminable, no sé qué temas saldrán de mis letras. Espero que no sea siempre sobre la aventura de escribir, aunque realmente pensado, tal vez no es tan mala idea. 

(He llegado a la conclusión de que los libros amontonados en columnas están bien. Los míos no son los únicos).

Noche cerrada

He estado pensando que quiero modificar el prisma desde el que veo la vida. Durante la depresión, especialmente, y ahora, identifico lo que sucede a mi alrededor en función de mi estado emocional y la impronta de mis recuerdos. Esta es la información que tengo en mi cabeza y la que me hace interpretar el mundo de la forma en la que lo hago. Pero si entretengo mi mente con trasiegos literarios, todo cambia radicalmente. 

Mejor voy a la cama ya, porque se hace tarde. Quería hablar de cómo cambiar las emociones at will ... pero tendrá que ser mañana ...

jueves, 15 de junio de 2017

Lo que de verdad importa

Estoy identificándome más y más con la posibilidad de entremezclar literatura, educación y vida. Creo que si soy capaz de ser honesta conmigo misma y ver claramente mis puntos fuertes y débiles, y confío en mí y en el interés que tiene que haber en Madrid sobre estos temas, podré conseguirlo. 

Hoy me he despertado con ideas sobre la escritura y la narrativa vital imbuida en ella. La lectura y la escritura nos representa y nos crea. 

Veo claramente por otro lado, lo fácil que es despistarme. Ahora voy a leer un rato para no perder demasiado la perspectiva. Porque es muy fácil entrar en el convencimiento de que este mundo es una esfera pequeña, comprensible, con formas definidas y claves simplistas. Y eso es lo que me pasa cuando estoy fuera de mí, cuando no estoy en contacto con lo que de verdad importa. 

miércoles, 14 de junio de 2017

Honestidad

Hoy tengo el estómago flojo, y llevo varios días con problemas intestinales, y eso me hace estar poco centrada y baja de ánimo. De repente siento que no tengo asideros, pero al mismo tiempo veo lo que está sucediendo. Veo que ahora mismo estoy en una burbuja y sé que es así. Una burbuja en la que lo principal es poder justificar mi existencia de alguna manera. El trabajo artístico es una, pero no es la única. Me pesa mucho no tener trabajo, y al mismo tiempo tengo miedo de no poder conseguirlo nunca. Estoy mirando cosas, pero me he autoconvencido de que no soy capaz de seguir una ruta establecida, y de que no querría. Tengo que luchar contra ese convencimiento, porque no me sirve de mucho: no da frutos, no rompe con las barreras que me impiden seguir adelante.

Ahora estoy mirando el tema de las extraescolares, y me da miedo que ni siquiera pueda hacer eso. Pienso en las dificultades que entraña el buscar y llevar a cabo ese trabajo, pero me gustaría analizar los aspectos que me preocupan y de los que huyo. En seguida me asaltan las ganas de encontrar una distracción y no tener que enfrentarme a mis responsabilidades. Pero tengo que hacerlo, ya no tengo que salir corriendo y protegerme del daño que todo esto podría conllevarme. Tengo suficiente valentía para dar un paso adelante y ver cara a cara lo que me preocupa. 

Ahora mismo no es el momento adecuado para examinar la situación, y además no quiero hacerlo constantemente, pero a veces tendré que combinar la acción con la reflexión. No puedo utilizar únicamente la reflexión porque en ocasiones me hace temer a la acción. Ahora mismo las emociones que más me atormentan son la culpa y la vergüenza. 

Sé que en mi destino se encuentra la lectura y la escritura como principio y punto final de todo. Pero hay otros elementos que también tienen que desarrollarse y encontrar su sitio. Si no tuviera que irme a casa de Mami creo que me pondría a arreglar mi habitación. No sé por qué tan a menudo siento que no tengo tiempo para hacer las cosas que necesito hacer. Creo que eso me sucede en parte porque no me organizo bien. 

Estoy echando mucho de menos a I., y creo que me gustaría escucharle a ella decir lo mismo. El no estar con ella es un hecho, una situación que está ocurriendo, y tiene su magnitud. No estar con ella me permite tener más tiempo para mí, y también me da un pequeño respiro porque no tengo que dar tantas explicaciones, ni sentirme mal por no trabajar o arreglar mi casa. 

I. no lo está pensando, pero es muy probable que su casera venda su casa. Y entonces se encontrará en la tesitura de tener que encontrar otro sitio donde vivir. Por supuesto, yo le ayudaré con ello. No veo el momento en el futuro en el que podamos vivir juntas. Creo que todavía falta mucho tiempo. No puedo siquiera imaginármelo. Ese es el problema, no puedo imaginarme muchas cosas que me gustaría que sucedieran, así que simplemente no pienso en ellas, y encuentro distracciones. Pero esa estrategia de repente ya no me sirve de mucho cuando se ha disipado la bruma y los motivos por los que me escondía tal vez no tienen tanto peso, o incluso han desaparecido. 

Es cierto que aunque ha habido una temporada en la que he odiado establecer un diálogo conmigo misma, debido a esta vergüenza, a este sentimiento de culpa, ahora creo que se ha reforzado la capacidad de mirarme a los ojos y escribir, comunicarme, repatriarme de alguna manera. 

Mi gran miedo y el motivo de mi rechazo a escribir era el temer no ser honesta conmigo misma. Creo que poco a poco puedo serlo más, tal vez porque también estoy más cerca de mí. 

Ahora quiero encontrarme también en la acción, y necesito que sea una acción unificada con un objetivo claro. También quiero que mis decisiones también tengan este carácter. 



martes, 13 de junio de 2017

Cambios

No sé qué problema hay, pero parece que no quiero plasmar las conversaciones conmigo misma. Creo que la cosa va mejor, pero leer tanta prensa y noticias me está paralizando. Quiero leer otras cosas, pero no sé si la tentación es demasiado fuerte o si simplemente no es el momento. Tal vez tenga que cambiar otras cosas en mi dinámica, y estoy en ello, aunque no sepa exactamente por otro lado qué cosas cambiar. 

Parece ser que me tengo que centrar en el cambio, pero también necesito reconocerme. Tal vez no pueda reconocerme porque he cambiado sin darme cuenta. Algunas cosas están pasando sin pensar: arreglar un poco la casa, recoger, limpiar platos, cocinar. Pero todavía me queda limpiar el suelo, por ejemplo, y eso es súper importante, y no lo estoy haciendo. Esta semana voy a intentar finalmente hacer los cambios que son importantes. 

Bueno, ahora me voy a la cama, porque esto es demasiada inspiración. Espero dormir con tranquilidad y mañana echarle el diente a mis lecturas y demás. ¿Lo conseguiré?


Avanti

Me estoy poniendo a trabajar, finalmente. Sigo teniendo esa sensación de vacío, pero voy a lidiar como pueda con ella. Y aunque no tenga método, aunque estoy intentando cosas, no tengo otro destino que estar aquí, delante de la hoja en blanco o escrita, pero aquí. Sé que habría cosas que podrían ayudarme a ponerme en marcha. Por ahora he intentado simplemente el café y cuidar de mi estómago zampando menos. Pero la hora de la verdad se acerca, voy a leer durante un par de horas, y luego volveré aquí para explicar lo que ha estado pasando. 

No lo he conseguido en esta ocasión, pero sigo en la brecha, creo que en buen camino. 

jueves, 8 de junio de 2017

Lecturas

La mente tiene que encontrar una forma de enrocarse, de encontrar un refugio limpio, donde la frecuencia de refresco es diferente y existen muchas ganas de volcar el material de lo observado. En casa será más sencillo, porque voy a comenzar a disponer de lo que he escrito y voy a ordenarlo, encuadernarlo virtualmente, regenerarlo y revivirlo. 

Pero ahora la disposición literaria se encuentra abochornada, errante y huérfana. La capacidad de acción no está completamente mermada, con lo que debo utilizarla como reducto para la capacitación, para encender la chispa de silicio y rastrear el reguero de humo. Sí, existen muchas distracciones, pero también el fuego rebosante de la verdad, el descubrimiento cotidiano de la belleza, el resurgir de la fuerza por vivir. No es un misterio aunque sea misterioso. 

Pienso en que necesito un orden, sobre todo cuando observo mi desorden. Una rutina. Pero el orden no es más que una pausa en el remolino de la acción, de la pulsión por hacer que se ha conseguido contener en una botella para ayudar a que la creatividad florezca en el espacio ocupado por el desorden. Sólo tenemos que decidir que algo esté recogido, posado, instalado de una determinada manera para repetir el movimiento sin pensar a partir de ese instante. 

Sin embargo, existe un recorrido en las lianas de la rutina que abotargan y secuestran la felicidad: la duda, la confusión, la amnesia, el dolor de sentirse perdida. 

De repente, al volver a trabajar, aparecen múltiples oportunidades de visualizar el material que se encontraba en barbecho. Las ideas, los recuerdos tangenciales comienzan a visualizarse como fantasmas dormilones y caprichosos, como pequeñas candelas que apenas iluminan la oscuridad de la inmensa caverna donde todo se recoge y procesa, donde anida la memoria. Y esas llamaradas tienen el potencial de hacer darte cuenta de que en la vida sin literatura, los vocablos se recogían igualmente, se impresionaba el subconsciente, y la búsqueda a la deriva de actualización personal, aunque iba de puerto en puerto tocando el máximo número posible para ver si allí se encontraba el hogar, tenía su razón de ser. Podría tratarse de un crear sin apartados, sin ruta, desperdigado y obsesivo, pero sin itinerario. 

Ahora hay que establecer nueva morada y reglas en esta república. Ha sido mucho tiempo sin orientarse, sin comunicarme conmigo misma. Los ataques han sido constantes y la desesperación tras enmudecer ha sido muy dolorosa. Ahora tengo miedo de que los objetos maravillosos que ha traído esta marea a la arena de la playa se los vuelva a tragar el mar porque no se enraícen, no quieran quedarse. Que la persistencia de la memoria sea mínima, poco confiable. 




lunes, 5 de junio de 2017

Claridad

Creo que el precio de la honestidad a veces es el no poder refugiarte en la imaginación, en los delirios de planes futuros. Parece a veces que la honestidad es un apoyar el status quo, el no avanzar. Creo que he albergado esta emoción y estos pensamientos sin saberlo. Ahora estoy hablando más claro, y me estoy hablando más claro, intentando, valga la redundancia, apreciar esa claridad. 

Decaimiento

Me estoy encontrando bastante mal. Creo que es porque no he dormido, y porque me persigue el pensamiento soterrado, la pregunta sobre lo que voy a hacer con mi vida. Siento vergüenza, y no quiero tener que responder a esa pregunta cuando alguien me la haga, o de alguna forma salga el tema en relación a otra cosa. 

Estoy cansada y paralizada. Me gustaría descansar, pero no consigo hacerlo, y ahora estoy sintiendo ansiedad de nuevo. Estoy harta de toser y sentir la garganta estrangulada con la tos y las flemas. También me siento cercada, y no puedo coger aire. 

Pasar tiempo últimamente con mi madre me agobia mucho. Me pregunta cosas constantemente, sus réplicas pueden ser algo corrosivas, malhumoradas. Su trato es difícil porque está muy a menudo de un humor negativo. Me encanta cuando está contenta, cuando se relaja, pero el día a día no es fácil, desde luego. 

Hoy quiero leer, y liberarme de estas sensaciones desagradables. Por lo menos, finalmente les puedo finalmente dar nombre, y se trata de ansiedad. No estoy escribiendo, no consigo dar el paso de despegarme del ordenador, de abrir un libro y permitirme soñar. Es como si se me hubiera negado la posibilidad de hacerlo. Me falta valentía, me falta asiduidad, me falta liberarme de mis estados de ánimo. El tiempo pasa, y en un día como hoy me siento una pequeña fracasada, sin capacidad de salir del hoy en el que me he metido. 

Por lo menos estoy consiguiendo escribir algo aquí. Porque la verdad, es que no puedo ser honesta con nadie. Hay un precio muy grande a la honestidad: el que no te escuchen o no les guste lo que dices. 

En algún momento tengo que plantearme seriamente qué hacer a nivel laboral. Porque con mi vida más o menos sé lo que debo hacer, aunque no tenga todo el éxito que me gustaría tener, porque no consigo estabilidad ni dedicación. Sólo me puedo dedicar plenamente a I. porque siento que ella puede centrarse en mí, porque me siento cómoda aunque no pueda decir lo que siento muchas veces. 

La terapia se está volviendo un pasar el tiempo. He perdido la orientación, y estoy gastándome el dinero de mi madre. Ya no puedo justificar el no ganar dinero, pero me aterra formar parte de la sociedad allí afuera. Temo a la presión psicológica, el estrés, las tiranteces personales. No creo en esta sociedad pero tampoco me sirve de nada el estar fuera de ella. 

Me siento una pequeña con artist. Puedo hacer muchas cosas, pero ninguna que me permita ganarme la vida. En el fondo siento presión de todo el mundo, y se ha alojado en mí esa necesidad imperiosa de justificarme, de aceptación. Me gustaría ser transparente para que nadie me arrojara lo que esperan de mí, lo que piensan de mí. 

Tengo que ser mucho más fuerte para silenciar esa crítica feroz que soy yo misma. Y no sé cuál es la estrategia adecuada para sentirme mejor, para hacer mejor las cosas, para asomar la cabeza y respirar por encima del nivel del agua. 

Me gustaría que mi vida se autojustificara, que fuera suficiente con ser yo misma. Lo cierto es que el no dormir, la tos y las flemas han terminado por ponerme muy nerviosa, y me están erosionando la paciencia. Me gustaría encontrar universos lejanos en los que ubicarme, como ha sido siempre el caso. 

Lo único que podría realmente funcionar es si aceptase la situación tal cual es en este momento. Me gustaría de verdad poder hacerlo. Sería una aceptación sin justificación, simplemente porque es la única forma de tener salud, de avanzar, de mejorar y de disfrutar. Porque la vida no tendría que ser sufrir constantemente por todo.