miércoles, 11 de septiembre de 2013

Dunas



Las certezas siguen levantando la arena. Podría decirlo de muchas maneras. Tengo que alejarme de mí misma esta noche para encontrarme mañana. 

She looked up — and it seemed to her like her own eyes meeting her own eyes, searching as she alone could search into her mind and her heart, purifying out of existence any lie. She praised herself in praising the light, without vanity, for she was stern, she was searching, she was beautiful like that light. It was odd, she thought, how if one was alone, one leant to things; inanimate things; trees, streams, flowers; felt they expressed one; felt an irrational tenderness thus as for oneself.

Virginia Woolf, To the lighthouse

domingo, 8 de septiembre de 2013

Unheeded


Writing explores and exudes the confounded and wistful side curtailing those wishing well water currents, the unknown revisited, the inspired and resounding truth that demonstrates your envisions. 

When I'm being conveyed by the belt to Virginia's 1920's and 30's, the speed of travelling is steep and emotionally arousing, so fast and swift, so enthralling that I suddenly find myself involved in a new air, a fresh and intense respite into flow and thought and sensorial fireworks where I rapidly see the light and the right words that delightfully gather me and reflect the cherries of passion gone and present, that sensual feeling I get from postures, faces, poses, how women move around the space, their luscious necks lengthening when turning to look at you, their heads thrown back during laughter. It is being home. 

Will she then choose me?

jueves, 5 de septiembre de 2013

Never ending



Lovers' wanderlust 
into each other's arms
please, never lose it
as life surely won't last

Make it be sparkling dust
a gift not yet received
and treasured like it must
be in never ending land

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Writing


Yes, I write, I do write. I did write, today, I wrote all day today. That's me now, all about writing and all about listening to the sound of the words and the scent of their stay and the rigging of their stature and their tender loving flow. That's all, that's that, in all, at once.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Sweet september


Me resisto un poco a escribir en inglés, but I must. El inglés fluye con facilidad e imaginación en este mundo que me ata a Madrid gagging me en esta vida que tengo en la que escribir en Londoner’s own me libera y me reviste de mi yo inicial y tal vez más supremo. Pero sé que escribir en inglés es demasiado fácil para mí (although preemptively so ...), y me atrae lo difícil: leer lo difícil, memorizando la frase anterior para no perder la esencia ni las palabras que me importan tanto. (Dios, ¿cuántos más cafés necesito ahora para poder mantener la cabeza y el cuello erguidos?? Let's proceed once more now).

Y ya sólo leo en inglés (ni siquiera es premeditado), lo que me permite sobrevivir con mis dos identidades de forma saludable. Lo que pasa es que me siento más londinense que madrileña, and that’s a fact, y no sé muy bien qué hacer con esto; buf, no puedo renunciar, obviamente, pero tal vez me desplaza demasiado y me aleja de la oportunidad de una comunicación fluida con gente aquí. No debería ser, pero es.


¿Qué pensará Bunmi de todo esto? La verdad es que voy a preguntárselo ahora (he aprendido las cursivas de Virginia Woolf y Vita Sackville-West (honey), y sí, son las cursivas inglesas!  

viernes, 30 de agosto de 2013

Las razones

My own brain is to me the most unaccountable of machinery - always buzzing, humming, soaring, roaring diving, and then buried in mud.

Virginia Woolf

La enfermedad de mi hermano es como una enorme manta de humedad que encharca todo. Empapa mi cerebro y hay algo dentro que queda como inerme, indeciso, paralizado entre encrucijadas.

Hoy he tenido un día en el que me he dedicado en brazadas de tiempo muerto a la cuestión filosófica de cómo justificar la ausencia de productividad. Tenía la cabeza atorada, como un jarrón de flores sucio y desarreglado, y mis ideas eran como sus hojas acorchadas y estremecidas. No me daba cuenta de que el talento no consiste en hacer que las horas fluyan con la tarea justa y se acoplen las unas a las otras como en un perfecto puzzle. La verdadera hazaña y medida del ingenio consiste en sobrevivir a nuestra inoperatividad vital cuando la cabeza no rige o no convence o no ilumina. 

A estas horas de la noche continúo entonando la lastimera letanía por un día desaprovechado, la misma que comencé esta mañana. Y ahora necesitaría una llave inglesa mental para retroceder el destino de hoy. Pero no debería quejarme porque he hecho un poco de todo, aunque no haya conseguido todavía la argucia suficiente que me permita dedicar cuatro o cinco horas a la escritura. 

Este mes de agosto ha sido espectacular por su inmensa fruición y revelaciones. Hoy ni siquiera es viernes todavía, y aunque siento que tengo la mesa a medio poner, la verdad es que mi subconsciente se acerca a una solución definitiva. 

Tengo bacilos hospitalarios circulando por mis neuronas y mis leucocitos, no debería pedirle demasiado a la cabeza, y tal vez sí al corazón. 

lunes, 19 de agosto de 2013

Yucatán


Me levanto y tengo media hora para vivir en la página. He tenido un sueño cóncavo, bello, sincero, poblado de mujeres y feminidad. Todo ello me hace odiar los martillazos de las obras del edificio y los aires acondicionados impertinentes e incansables, tronares ambos que me despiertan y corrompen mi sueño convirtiéndolo en algo fragmentado y entretejido con la ansiedad de arroparme en él.

Estoy pensando en acostarme antes y resurgir más pronto por la mañana. Esto va a ser difícil, porque la noche es la única que recoge mis anhelos de soledad unitaria y tranquila, pero el mundo me recuerda implacable que la entrada tardía en la mañana es insolidario e inconsciente; pero qué sabrá el mundo de mi integridad, mi trabajo, mi ritmo, mis telares de palabras y sentido(s).

Vivo una existencia en entredicho, pero como siempre, si quieres amainar la alienación que este mundo te produce desde el nacimiento (y que te regala los libros y el talento también) es importante sobrevivir al ruido, que también puede ser mental y exagerado, como el de una diva buscando el acercamiento de su deslumbrado público al escenario, y el brillar, brillar de las luces de candilejas.

No termino de aceptar que últimamente me faltan palabras y que, tal vez perezosa e indolentemente, plasmo cualquiera que apenas me convence al vuelo, y que pudiese sustituir a la exactitud de la que me evade y se esconde. En este tipo de escritura no contemplo la revisión exhaustiva sino la libertad, y por supuesto es hora ya de dedicarme a un nuevo libro, a convocar a los espíritus de la musa y pensar en una obra independiente y unitaria, tal vez afanosa de compartirse con el mundo exterior.

Y es especial y desesperadamente cierto que mi pasión por Virginia es como la excitación de un buque de vapor y su arranque poderoso, su travesía continua, sin perder fuerza ni valentía. Ella me enseña con sus ideas y comentarios que la acción no es tan importante como los personajes, como las ideas detrás de los pensamientos emotivos y únicos. Pero yo no tengo personajes, por lo tanto no puedo situarlos en un mundo que sería escuálido sin ellos. Vivo para dentro en este momento y no para fuera. No sé cómo podría combinar mi pasión por la narrativa de mis guiones de cine y sus protagonistas con la inmersión en mi mundo interno y mi cartografía y apreciación de sus capas y orografías.

Apenas me quedan diez minutos escasos para sacudirme estos pensamientos adheridos al sueño que me abandona, a la inmersión en el subconsciente de la noche. Es verdad que se escribe mejor por la mañana o a medianoche, y ambas cosas parecen excluir la una a la otra. Claro que no debería ser un problema siempre y cuando no tengas obligación de darte explicaciones a ti misma.

viernes, 16 de agosto de 2013

All these things happen in one second and last for ever (Virginia Woolf)


Sometimes street clocks are wrong, and their inner wheels slide like euphoric conkers issuing a limited and wistful portrayal of time.

Sally


Estoy buscando el trébol de cuatro hojas como quien quiere hacer la foto perfecta, esa captura de lo extraordinario situado a menudo en el terraplén, en las mesetas diminutas, las rupturas de las fallas y el verde derramado por la hierba. Ayer eran periplos descalza por la hierba cortada, hoy me agazapo y repto con los codos hincados en la tierra, alerta, como el rocío enamorado del trébol, siguiéndole la pista, resbalándome al igual que él con la inercia sobre las capas de hierba, con la esperanza de alcanzar el cáliz del trébol y recogerme allí, en el cuenco de esa rosa suya de los vientos, en el vientre atónito y salvaje que podría tatuarse en tu camino.

Me doy cuenta de que este hallazgo tan especial no puede pasar desapercibido, y debería convertirse en mi rumbo a seguir por el horizonte. Es cierto que faltan los destinos colaterales, que tendré que descifrar su sentido y realizar un examen detallado de su ausencia en los nervios de sus puntas cardinales.

Parece ser que tendría que dividir su esencia en seis mil cuatrocientas partes iguales y concordantes, pero por supuesto no soy el tipo de persona que hace esos cálculos. Prefiero confiar en mi fuerza instintiva y decidir si debo embarcarme en el sur por el oeste o el norte por el sudeste, y continuar tentando a la rueda de la fortuna.

Tal vez es todo mucho más sencillo. Quizás el trébol suspira por parecer una flor de lis, y sucumbir a su bella simplicidad; y yo podría permanecer en este sitio el tiempo suficiente para haber viajado sin moverme (en el centro del vértice) buscando palabras que recojan ese mensaje insaciable de libertad.

Bien, me levanto del suelo sin pisar el trébol ni arrancar su cuarta punta cardinal, y oteo el cielo cargado de nubes semi grises y haces brillantes que se mueven como las luces verticales de un faro. Ah, la tormenta está cerca, dicen; eso significa que por encima de esas nubes se está formando toda la energía estática precisa para la tormenta, la confusión de vapor de agua desbordado, y la urgencia por explosionar en la atmósfera. Podría empaparme completamente y temblar con el frío y el viento.

A pesar de los augurios no llueven ranas ni proyectiles de granizos, sino iridiscentes y blandos receptáculos individuales. No, no estoy relatando un sueño ni una ensoñación; quiero atrapar una de estas cajas entre mis manos antes de que se pierda entre bandadas de lluvia rápida y copiosa. El trébol es una fuerza magnética que atrae a una de estas cajas rosadas, y me brinda la oportunidad de recogerla y abrirla. De acuerdo, estoy preparada. Dentro de su interior parece que hay un espejo en el que me encuentro a mí misma; no tengo miedo, no me he percatado de la apertura de la caja. Estoy en cuclillas entre la hierba buscando una flor de lis desaparecida a través de la alambrada de las lenguas de la hierba que quieren protegerla e impedir su fuga. Pienso en cuando Sally Seton y yo nos besamos, en Virginia, dear, en todas las mujeres que amé y que perdí.

jueves, 15 de agosto de 2013

Recién cortada


Lo que se te ocurre al pisar con la lengua el segundo café. Lo que podrías decir con esas palabras recién encontradas.