domingo, 30 de diciembre de 2018

Delete



Todo lo que escribo lo puedo borrar en segundos, no merece la pena continuar impreso. Es bueno que lo saque adelante. 

Lo que estoy intentando hacer es entender a I., porque es la única posibilidad que voy a tener de poder estar con ella. Estoy haciendo lo posible por acordarme de ella, de cómo es, de qué cosas tiene en mente. Y me estoy dando cuenta de que no lo sé. Sé que lucha mucho con la ansiedad, y creo que su mente está llena absolutamente de eso y de nada más. Ahora mismo no le cabe nada más. 

Creo que es la primera vez en estos tres años que no sé nada de I. en más de dos días. Pues esto es lo que tengo que procesar. Porque pronto serán tres, cuatro, cinco o los que sean. Y si me llama, tendré que coger el teléfono como si no me importara, con naturalidad, pero la verdad es que no lo voy a hacer. Voy a poner la voz que me salga y decir lo que se me pase por la cabeza, sin filtros. 

jueves, 27 de diciembre de 2018

Compañera de viaje


Querida I., 

Te escribo porque sigo sin saber de ti, y me duele profundamente. Esta ya es otra carta que no te voy a enviar, y mientras siento cómo se acumula mi dolor ahora veo que se desborda, y que sin pensar en ello las lágrimas se precipitan desde mis ojos como una especie de exudado que intento controlar, pero no puedo. 

Necesito saber de ti y tengo partido el corazón. Te siento muy lejos, y esto realmente parece una copia perfecta de un cliché, pero es así. No puedo hablar con nadie sobre esto, tal vez con N., pero no sé en qué contexto lo podría hacer. No puedo estar en un sitio público y hablar de esto, y en mi casa no creo que podamos quedar, aparte de que está muy ocupado con A A. le basta con verme semana tras semana, y si una semana no estoy bien, ya sabe que a la siguiente las cosas habrán evolucionado, las emociones están ahí y hay que gestionar cómo te sientes. A él el dolor le parece un síntoma más de nuestro estado general. 

Sé que es algo lejano para ti, entre otras cosas porque necesitas centrar tu atención en tus cosas, pero yo sí estoy más en lo nuestro, me levanto y me acuesto así. No puedo decirte las cosas en una frase (yo sé que a ti no te gustan las frases largas), es difícil, hay muchos sentimientos.  Me gustaría cristalizarlos todos en una única emoción y llevarla en mi bolsillo acariciándola y prestándole mi atención sólo de cuando en cuando. Intento engancharme a un libro pero por ahora no ha sido posible.

Estoy escribiendo, pero esta mañana sólo he podido comenzar una carta imposible. Supongo que hay muchas otras cosas de las que puedo escribir que no se sumerjan en este tsunami de sentimientos hacia ti, y tampoco quiero que me sepulte a mí como yo lo he hecho contigo, quiero salir a la superficie a respirar, pero aunque a veces lo consigo, estas corrientes subterráneas me atrapan y me hunden hacia abajo. Seguro que Alberto piensa que hay que bucear por allí abajo, yo lo he intentado también pero al cabo de un rato de ver el tiempo pasar me siguen asaltando emociones muy dolorosas. No sé cuánto tiempo va a durar esto. En el fondo ya sé que van a ser meses y meses, y aunque debería ser valiente y aceptarlo, me rebelo y me siento muy desprotegida y sola. 

En fin

Sólo quiero decir un par de palabras antes de leer un rato, que es la primera vez que leo en papel en cuatro días o así. Quiero ver la diferencia en mí entre ahora y dentro de una media hora, cuarenta y cinco minutos. Ahora mismo estoy un poco somnolienta, cansada, ausente y ansiosa, aunque he leído varias cosas que me han hecho recuperar la fe en el ser humano y la sociedad. También me hacen pensar que lo que necesito es a personas cercas cuya humanidad me acompañe. Pero no tengo a nadie así. Y eso que lo he estado buscando. Creo que durante décadas he estado buscando a alguien cuyo carácter pudiera inspirarme y tranquilizarme, y no sé si voy a encontrar a alguien así ya. Mantengo la esperanza pero se encuentra atrapada sin respuestas. Bueno, voy a ver qué pasa en un rato. (Tengo un poco menos de ansiedad que antes, y eso que me he tomado ya cuatro tés). 

Bueno, he estado leyendo pero me ha costado mucho concentrarme tras las primeras páginas. Sigo sin saber nada de I. No sé muy bien qué sensación llevarme del día de hoy. Sigo de bajoncillo y no sé si mañana va a ser mejor. Si I. no me llama ni me envía ningún mensaje en los próximos 45 minutos, no sé qué pensar. Voy a intentar leer un poquito más ahora. Creo que tengo que cambiar de libro aunque me duela. Ya no absorbo más de Bachelard. 

No puedo dejar de sentirme mal por todo lo que está pasando con I. Es cierto que creo que es mejor que ella se plantee seriamente lo que quiere. Si le hubiera dado un ultimátum o un aviso, probablemente ahora le estaría lanzando en corto toda mi desilusión. De esta manera la dejo tranquila para que ella misma se dé cuenta de lo que está pasando y tome una verdadera decisión, o que por lo menos analice lo que le está pasando desde un prisma que no esté posicionado por mí. Me hubiera gustado hacerlo de otra manera. 

Lo que no quiero hacer es pasarme los próximos siete u ocho meses de mi vida escribiendo y pensando sobre I. Y tengo la horrible sensación de que da igual lo que escriba, lo que piensa o lo que reflexione: no puedo cambiar ninguna situación y no puedo modificar mis sentimientos. Y la verdad es que no quiero pasar por esto, no quiero. 

miércoles, 26 de diciembre de 2018

El balcón


Vuelvo a venir aquí esta mañana. Un poco tarde, y no sé si ha sido buena idea retrasarme tanto, pero aquí estoy. Estaba leyendo varias cosas, y también andaba algo despistada, aunque me desperté con palabras en mis labios para comenzar a escribir. 

No sé qué hacer con I. Estoy haciendo un gran esfuerzo para no contactar con ella. Tengo miedo de que si no la apoyo ahora, va a prescindir de mí en el futuro. Y si estoy detrás suyo, va a echar de menos su propio espacio para valerse por sí misma y cuidarse. Así que es todo bastante complicado. Supongo que lo mejor es dejar que sea ella quien me contacte, porque si sigo haciendo lo que he hecho hasta ahora, nada va a cambiar. Además, cuando más pendiente he estado yo de ella, más la he visto replegarse, así que con ella parece que funciona todo mejor si te alejas, porque entonces se materializa la oportunidad de que ella se acerque. Es como domesticar al zorro del Principito, aunque en este caso no se va llegar a conseguir, o, por lo menos, yo no sé cuál es la manera. 

No me gusta este rollo de mensajes aquí, mensajes amables y educados allá; ni tampoco la acumulación de conversaciones básicas y cortas en las que en genera o hablo yo o simplemente tengo dos segundos para asentir. I. es una experta en no dejarse ver, en tener una relación a distancia. No sé si esto es lo que ansía. Quién sabe. No se le puede preguntar nunca lo que quiere, porque no otorga una respuesta clara; y no le gusta pensar de manera efectiva: problema x equivale a solución y. Con ella no funcionan las cosas así. Me gustaría entender mejor su razonamiento cuando hablamos para realmente adentrarme en su mundo interior. A menudo veo cómo esboza una pequeña explicación, un tímido análisis de lo que le pasa, para inmediatamente desmarcarse y decir que todo irá bien, que todo cambiará, o simplemente ventilar el problema con una maniobra esquiva. Creo que detrás de todo esto hay un gran lío, un embrollo formidable, toda una serie de aspectos que podrían explorarse. Pero a mí no me va a dejar involucrarme en ellos. 

Me ha llamado N. pero no he querido hablar con él, porque tampoco quiero contarle lo que sucede, porque no sé con exactitud lo que está pasando. No sé cómo piensa I., no me lo ha dicho. Ha aprovechado toda esta situación para salirse de nuestro abrazo y no consigo que me explique las cosas. Habla de "alquimia", a mí este tipo de conceptos no me dicen nada. No sé de qué está hablando, y cuando ha empezado a decírmelo el otro día, he salido corriendo. Todo lo que olía a sacudirse de mí, a su alivio por no estar juntas lo he rechazado de plano. 

Total, que voy a operar sin estrategias, simplemente viendo lo que me llegue y reaccionando en consecuencia aunque me gustaría saber más sobre el estado interior de I porque realmente me interesa. Este rollo de llamar o no llamar debería estar superado ya. Tres años y medio me encuentro en el mismo punto, es demencial y desesperante. 

La verdad es que hoy no me siento muy bien. Estoy de mal humor y no encuentro nada que me lo dulcifique. Creo que la noche es más fácil para mí. Mi sistema nervioso está más calmado y más abierto. Durante el día me resulta más difícil encontrarme conmigo misma, disfrutar conmigo, indagar, resaltar, atestiguar. Menos mal que no estoy escondiéndome más, lo que utilizo para intentar centrarme. 

¿Qué es lo que siento ahora mismo? Esta respuesta vale 50€ de terapia (carita triste). Siento frustración. Porque tengo que tomarme tés para despejarme, y me dan ansiedad. Porque me gustaría hablar con I. y no puedo. Porque hace varios días que no voy en bici. Porque no quiero moverme de esta silla hasta que produzca algo con cierta valía, de contenido prometedor. Porque no veo ninguna certeza en mi futuro. 

¿Qué voy a hacer con respecto a trabajo y futuro? Voy a tener que meterme a dar clases extraescolares de inglés en un colegio de corte progresista. Investigar y tímidamente ir presentándome. No sé cómo voy a llevar el tema de una clase, aunque me gustaría poder incluir aspectos de autoconocimiento. A pesar de que mi propio autoconocimiento se encuentre un poco a la deriva. El único (pequeño) consuelo que tengo es el de saber que ahora voy a tener un poco más de tiempo en mis manos. Y sé cómo utilizarlo, aunque me vaya a costar trabajo. Esto que estoy haciendo es lo que más me va a ayudar. 

Tengo que aprender a dominar mis maniobras esquivas y centrarme en mi trabajo. Aunque este trabajo sea bastante indómito y tan sólo consista en teclear todo esto. Parece que este magma no tiene oficio ni beneficio, que la pequeña partícula de sabiduría que se destila es el equivalente a cientos de palabras amontonadas como escombros. 

Algún día inventarán una píldora que al tomarla te haga feliz de inmediato. En ese punto, todas las fluctuaciones químicas de neurotransmisores ya no comprometerán ni definirán el estado de ánimo ni la capacidad creativa. Ahora mismo mis emisiones cerebrales están pulsando todas las teclas y convirtiéndome en la persona que soy, y me gustaría tener más control sobre ellas. A estas alturas ya debería tener la capacidad de modularlas un poco. Y me siento a su merced. En esta psique en la que me encuentro hay muchos rotos y muchos remiendos, y pequeñas gemas de esperanza brillando en lugares escondidos. 

Llevo toda la mañana buscando una metáfora, una frase que valga la pena. Y sigo esperando. Menos mal que me está quedando claro que pirarme, evadirme, meterme en la vida de otras personas o en sus creaciones artísticas, su visión del mundo, especialmente las que prescinden de mí completamente, no va a ayudarme sino perjudicarme. Así que sigo aquí, a la espera de pensamientos que valga la pena plasmar. A la espera de todas esas palabras que surjan de la nada, de una nada que no es una nada sino que es un mucho, un mucho complicado y bastante escondido. 

Me gusta que esta inteligencia artificial se encargue de grabar lo que escribo cada tantos segundos. Es mucho más confiable que mi propia memoria, y me puedo olvidar de las palabras escritas instantes después de haberlas emitido. 

Ayer estuve pensando en el momento óptimo de ser tú misma, de ser de cada persona, y he visto que no hay. Sí que la esperanza se mantiene al saber que incluso una persona rota y quebrada puede continuar a flote creando y comunicando, porque lo esencial no depende sólo del cuerpo. Y el cuerpo tampoco nos define. Yo creo que mi cuerpo en parte tiene bastante que ver conmigo, pero sólo porque es una seña de identidad muy fuerte. Tiene que ver con ser una familia única, etc. También tiene que ver con la ausencia de una mirada exterior que realmente me vea

Todo ese fuego interior que se encuentra retenido y que explota, todavía no lo estoy canalizando. Tengo muchos recuerdos tristes, y un presente en el que no encuentro suficientes perspectivas. Siento tranquilidad en algunos frentes, pero me agobian muchas cosas y no consigo posicionar la mente en lugares de reposo. Me pregunto a qué hora sabré algo de I., si va a llegar ese momento hoy. Viendo la hora que es, tal vez me contacte justo antes de irse a la cama, y yo sólo pueda desearle buenas noches. Después de decirme que está a punto de dormirse me preguntará que qué tal mi día. Es un clásico I. Y yo ya tengo preparada mi respuesta: "Ahí andamos. Espero que descanses. Un beso". Y ahí lo voy a dejar porque me da rabia no poder hablar nunca con ella. Va a ser exactamente así. 

Take shelter


No sé qué voy a escribir esta noche, pero el mero hecho de escribir es muy significativo e importante. Es verdaderamente mágico poder moverme por estas líneas, aunque no tenga mucha fe en estos momentos sobre mi capacidad de expresarme de forma creativa. Y tengo miedo que si sólo expreso mis pensamientos no logre esa unión necesaria entre mi yo interior y mi yo escondido. Hubo una temporada durante la que escribí sin parar durante varias semanas y no conseguí ningún resultado. Me seguí sintiendo muy vacía. Y también ha habido épocas en las que he escrito de forma excelente, pero no lo notaba. Y en otros momentos, simplemente he escrito. Nada más, nada menos. 

Creo que se puede prender el pensamiento y la emoción sin sentir tanta angustia. Y si se siente, materializarla, caramelizarla, atraparla. Tal vez muy a menudo no se pueda escribir sin angustia. 

Cada vez que anuncio que voy a escribir mi gran declaración se vuelve insulsa. Es cierto que hay ciertas cosas que no hay que contar; es algo muy paradójico. 

A veces siento que lo único que me falta es la fe, no la voluntad. Creo que el secreto de la felicidad es la continuidad, la consecución de pequeños objetivos, ver cómo la tranquilidad va surgiendo en algunos momentos y mecerte en ella. 

Todos los escritores y escritoras tienen algún vicio o virtud. Yo, si tengo, no soy consciente, no puedo fomentarlos. Y también tienen manías, y rutinas. Y yo no tengo ninguna de estas cosas en este momento. Tengo otras cosas que me molestan mucho. Y carezca de muchas otras. Pero tengo algo de libertad. Puedo escribir todo lo que me da la gana, en principio. Tengo tiempo. A veces me gustaría ser una persona que cuando no está escribiendo, está pensando o pegada a una página. No me gustaría ser nada más, porque hay muchísimas otras cosas que me frustran y que intento una y otra vez. Es una pena que hablemos tanto sobre nuestros fuegos fatuos, nuestros intentos fallidos. Lo que realmente sería interesante sería ver aquellas cosas que sólo puede intuir la escritura. Creo que es lo que buscamos con tanta insistencia. Porque yo hablo constantemente de escribir, y ya me he acostumbrado a ello, soy consciente y lo acepto ahora con benevolencia, pero también me gustaría tener más lucidez. 

Con respecto a I., me doy cuenta ahora tras leer algunas entradas de este blog que hay otros momentos en los que he sentido desesperación y desolación. Y tal vez no debería darme tanto miedo la situación actual. Creo que lo que busco en la meditación, en esa aceptación, en ese atravesar las emociones difíciles y disfrutar de las emociones bonitas, es la plenitud humana, la sensorial, la intelectual, la pensadora. Debería darme cuenta de que escribir puede que no sirva para nada, pero es una forma de refrescar y de consolar al subconsciente, lo que llaman canalizarlo. Sentir y sentir, y nada más. Y ahora, sin la balsa de un amor en el que sustentarme, tal vez tenga la oportunidad de mecerme en aguas profundas y salir a la superficie de cuando en cuando. 

Mi intelecto y mi creatividad cargan una gran pereza en estos momentos. Creo que además me asalta el sueño y voy a dejarme caer. No sé si estoy a punto de acercarme a un punto de inflexión en la escritura, pero debo tener fe en las palabras que voy a sellar mañana, y esta noche enviar la botella con su mensaje dentro. 


martes, 25 de diciembre de 2018

Relaciones


He vuelto a la página en blanco, y he borrado todo lo que había escrito. Si tuviera valor me pasaría toda la noche escribiendo hasta que mi subconsciente se vaciara y surgiera la luz. Aunque eso es una fantasía, una ingenuidad. Me gustaría vivir una vida plena, real, coherente entre mis sentimientos y mis acciones, pero hay ahí una desconexión disfuncional. No sé qué efecto tiene el relacionarme con la gente. No sé hacerlo bien. Tiene que ayudar el mantener una buena relación conmigo misma. 


lunes, 24 de diciembre de 2018

Navidad


No sé por qué, pero me está costando enfrentarme al día de hoy. Creo que si sigo sin leer voy a ser muy infeliz, pero hay algo que me impide hacerlo. Tal vez asocio la lectura con la soledad, con el sufrimiento, no sé. Pero voy a tener que deshacer esa maldición porque simplemente estar sin hacer nada lo único que hace es quitarme la energía y regurgitar los aspectos más oscuros de mi subconsciente. 

Y tengo la escritura, la tengo completamente a mano, aquí mismo, y no la utilizo todo lo que debiera. Ahora está todo este asunto de la Navidad, que espero que acabe lo antes posible. No sé si voy a conseguir tiempo para tranquilizarme, para reencontrarme con mis retos y mis logros. Espero que sí, pero sería casi un milagro. 

Ayudaría el cocinar un poco, el pasar tiempo sola en casa, el ver a amigos y a amigas, el andar con la bici, etc. Esta semana podría hacer unas cuantas cosas. 

sábado, 22 de diciembre de 2018

Rewriting



Rewriting gives you a chance to make amends, offering you that smoochy smoochy feeling, and leaves you with the impression after a night out with yourself that you are actually jolly good company after all.

There is a certain awkwardness about writing that rewriting sands over and smooths down, this new window of opportunity to say things, to look over a word, a sentence, and ask yourself: can I really say this?  

Rewriting allows you to look at the final paragraphs and that full stop that saw the ending of pain and perceive the calling it quits as coming natural to you. There is a simplicity in that that is actually outstanding. There's no feeling of looking over the void, hanging on the verge of the cliff with bare feet, your bleeding toes and blistering open wounds bitten by the razor-like wind.

(Note to self: To look over this tomorrow)

jueves, 20 de diciembre de 2018

When writing


When writing, it’s hardly ever enough. It is difficult; then there’s the anxiety, and no one can really tell you what writing is. I cannot even really talk about writing. I can write to calm down the thirst and the need to talk about it. It’s like a cat chasing its tale. It’s never going to happen. And, yet again, it does.


post /title


I should say ... I should say ... this and that. 

It's fine, it's fine, there's no need to stop when there is silence, shhhh. Not to worry, not to wonder, not to do much about nothing. There are things that remain unsaid despite the belief that life can't go on without expressing them. And life does go on, quite. There's a need to dance, there's a need to nap. Both withstanding and looking at each other dazzled and confused, who is to step forward and go first. Nothing. Nothing is clear as day, and yet the day moves in, swirls at the crossroads and life does go on. 



Urgente


La urgencia no tiene nada que ver con el tiempo. Muchas cosas son urgentes y tardas toda la vida en conseguirlas. 


Piel

Bueno, veo a I. con dudas, con ganas de comunicarse, de comentarme cosas sobre ella. Ahora me protejo, quiero hablar con ella pero no voy a dejarme la piel. 

lunes, 10 de diciembre de 2018

Unnamed


I wish I could be there ...

Pen to paper



Esta mañana me planteo cómo estoy. Cuando camine ¿seré yo o una sombra o una interrogación? He estado en casa todo el puente, y ahora que voy a salir, que me voy a exponer al exterior, que todavía no he encontrado, creo, el afianzamiento con el interior, me pregunto quién va a salir a la calle, cómo está, cómo se encuentra, a quién busca, qué es lo que busca. 

I. no ha estado en contacto con ella, y yo tampoco porque se ha escondido en los pliegues de este amor difícil. Mi subconsciente, mi psique se ha expresado sólo desde la alarma, desde un único puntal, con la presión obsesiva de una única pregunta: ¿es suficiente? ¿Va a quererme? ¿Cómo va a quererme mejor? ¿Cuándo va a despertar? ¿Cuándo van a cambiar las cosas? ¿Es esto lo que me espera para siempre? ¿Voy a poder vivirlo de forma más feliz?

Lo que pasa es que recorrer estos caminos ya vividos no terminan de remarcar, de dar pistas sobre el paisaje natural de estos momentos. Puedo repetir continuamente ¿qué ha pasado, qué ha pasado, cómo ha pasado? y no darme cuenta de lo que está sucediendo ahora mismo. El pasado sólo se puede entender desde el punto de vista del ahora mismo, porque el pasado está sucediendo en este mismo instante, y no nos damos cuenta del presente, de sus devenires, de sus incógnitas. 

(La pluma estaba seca. La he rescatado esta mañana. Espero recuperar también la escritura que transita por sus venas azules. Es una pena que tenga que parar ahora y prepararme para salir. Tengo que continuar el día expresándome suavemente, sin forzarlo, sin torceduras, aunque I can't put pen to paper right now). 

domingo, 9 de diciembre de 2018

Am I?



Breathless


Estoy más tranquila, sólo que me he dado cuenta de que tengo un ansia, una pulsión, una necesidad difícil de tratar y de calmar y cumplir. Supongo que hasta cierto punto todo el mundo nos creamos necesidades que luego no podemos conseguir o sublimar. 

Yo creo que mis necesidades mentales se entrelazan con las físicas. Así que tengo el ansia de satisfacer este vacío. 




Hablar


Bueno, tampoco se puede decir mucho. Aunque tal vez lo que yo quiero es poder escuchar a quien no sabe qué contar(me). Pero cómo puedo exigirle a alguien hablar cuando yo tampoco sé lo que decir, lo que decir exactamente, la palabra precisa con la voz lúcida que quisiera tener. No tengo paciencia ni herramientas. Es todo muy complicado. Yo tampoco sé cómo decirlo, tal vez no tengo yo tampoco qué contar, esas palabras que dicen mucho sin esconder nada. Muy a menudo no se puede decir casi nada, ni te escuchan ni lo dices. Así se queda la historia. 

Aunque por supuesto, continuará [...]