Quería pasar unos minutos reflexionando sobre dónde estoy (y tal vez, adónde voy). Tengo picores y desarreglos musculares por haber pasado todo el finde sentada. Espero sentirme mejor cuando coja la bici y pedalee un poco para estirar. El estómago no está mal, así que a ver si durante el día de hoy vuelve a la normalidad.
Quería haber empezado a escribir antes, pero por lo menos, el tiempo que he estado haciendo cosas lo he ocupado con consciencia, mirando por dónde circulaban mis pulsiones, y he visto que cuando aparece algo en mi día que parece ser urgente, me movilizo y dejo de lado el resto de cosas. Tal vez esto me sirva para centrarme más la próxima vez. Me gusta hacer cosas pequeñas que aclaren el ambiente, que den la sensación de controlar ciertas cosas, de progreso, de movimiento, y por eso es un poco difícil centrarme en este trabajo interior porque muy a menudo parece que estamos en el mismo sitio, que no se avanza. Así que tengo que empezar a tener claro en qué consiste.
No es siempre una herramienta de cambio inmediato, sino una actitud que cambia la situación mientras se tenga en cuenta. El cambio ya está aquí, consiste en mirar las cosas de otra manera, y mantener esa mirada todo lo que se pueda. Eso es sí ya es cambio. Pero no sé si darme cuenta de esto me va a provocar una descarga de dopamina (como siempre espero). Ya me estoy poniendo crítica.
¿Cómo me siento? Tengo un poco de ansiedad, un poco sólo, porque me gustaría estar ya en casa de Mami, y sentirme preparada para atenderla. Ya son las 12, y no estoy con ella, así que tengo que hacer lo posible para llegar por lo menos antes de la 1PM. Tengo que ser consciente de que me he entretenido con cosas que no eran importantes, y así se me ha pasado una hora entera. A veces no me doy cuenta de estas cosas, y, sin embargo, me pasan constantemente.
Tengo que continuar empujando mi día con la sensación de que estoy avanzando, de que me estoy entregando verdaderamente a una tarea que está dando fruto y que pide lo máximo de mí. Y esa tarea consiste en conocer lo que me sucede y lo que pasa a mi alrededor. Esta mañana tenía la sensación de que sabía lo que tenía entre manos, de qué estaba hablando, pero ahora me siento perdida otra vez.
Cuando sólamente escribo es un alivio, pero no parece del todo suficiente. Si escribo tan sólo unas líneas, me refresca y estoy aliviada de dejar constancia de mi día, de mis emociones. Pero cuando me pongo más tiempo a hacerlo, ahí comienza la necesidad de redención, la mirada crítica, y la caída libre. Tengo que ser consciente de esto.
Ahora me estoy agobiando porque he escrito un texto largo, y ya no sé dónde empecé, qué es lo que he estado pensando. No le voy a dar importancia, tengo el cuerpo entumecido y no puedo evadirme completamente, y eso influye en cómo me siento sobre mí misma y lo que estoy haciendo ahora mismo.
Ahora lo que es urgente es movilizarme, pero no he de olvidar la movilización a nivel personal. Esta mañana estaba pensando que mi mente hace una serie de cosas, se motiva de ciertas maneras, y yo voy por libre. Es un verdadero desdoblamiento de personalidad. Por un lado la persona que soy, y por otro lo que quisiera estar haciendo y siendo. También he visto con claridad durante unos instantes que estoy constantemente en este sentido de alerta, de recepción de información, entre la que se encuentra mi identidad misma. Ahí es donde hay que influir con esta intuición, esta claridad, y no sentirse atrapada por aquéllo que se quiere hacer y no se hace, con esa frustración, sino entregarse al misterio de ser, de aceptar, de recibir información sin juzgarla dos veces (juzgar lo que ya se ha pensado o sentido, lo que ya se ha sufrido, lo que ya te ha dolido).
Voy a dejar esto ahora porque tengo prisa, pero voy a buscar el libro de Etty Hillesum y ver cómo ha sido su travesía. Ella lo ha contado, y yo intento hacerlo aquí.
















