Ahora estoy escribiendo esto y he cambiado la hora, pero no la zona horaria. Creo que al pasar el material que escribí ayer me quedé con las ganas de escribir algo ahora, y ahora es ayer, así que continúo.
Otra vez tengo que decir que estoy muy cansada. No sé qué tengo que hacer para estar despejada por la noche. Noto una nube rondándome con un dolor de cabeza, y me siento bastante congestionada. Me aburre e inquieta un poco esta situación. Me ha sorprendido últimamente que he podido surcar mi camino pedaleando fuerte en la bicicleta, teniendo en cuenta que no me sentía especialmente bien. Supongo que es una contrapartida de estar en forma. Es gracioso decir que estoy en forma cuando me siento tan arrugada como un acordeón.
Hoy no sé si he sido especialmente consciente. Sí he tenido momentos en los que la gente se ha sentido tranquila a mi alrededor, y creo que eso pasa cuando yo estoy más centrada en mi sitio interior. Tal vez debería juzgarme en base a eso, y cuando pase, darme cuenta de que estoy relacionándome con la parte más allegada de nuestra existencia. No quiero usar frases ni palabras grandilocuentes, pero encontrar un vocabulario sencillo para estos temas es un reto constante que alguna vez podré completar.
Me he desconectado completamente de las noticias del mundo, y por eso me olvido de lo que sucede en esa otra esfera del espejo del periodismo. No sé por qué me ha afectado tanto, pero ahora veo claro que la verdadera información, la realidad veraz es ésa que experimentamos con nuestros sentidos. Y esa es un descubrimiento que trae lucidez a mi mente y a mi vida. Ahora podría seguir hablando sobre esto, pero prefiero leer un rato. No me voy a acostar demasiado tarde.
Tan sólo decir que hoy he cocinado. Ha sido muy básico porque no tenía casi tiempo, y lo he hecho por necesidad. Es bueno hacerlo por ese motivo, espero que pronto sea con naturalidad, sobre todo si me encuentro donde tengo que estar: aquí. Creo que al leer las noticias por internet me situaba en un espacio extraño que me alienaba. Es bueno darme a mí misma la bienvenida. Me sorprende lo fácil que ha sido desconectarme, sólo he tenido que entender que leer las noticias era una adicción, y que las adicciones no se pierden, no se evaporan, simplemente se cortan. A veces por necesidad, y otras, como en este caso, activando la voluntad. Espero seguir por el buen camino sin recaer. Mi identidad se juega la vida en ello.

