jueves, 21 de marzo de 2019

Pensar



Está claro de que no se trata de pensar. He perdido la capacidad de aprender (o creer) cosas. Lo único que me vale es desarrollar el músculo de la atención, y es verdad que para eso se necesita silencio, pero silencio con sonido, donde entren todos los sonidos. 

Estoy mejor cuando las cosas que hago las hago sin pensar, sin desear, simplemente sintiéndome como un puente donde circulan y atraviesan. Efectivamente dándome cuenta de la novedad de todo lo que sucede, desarrollando otra capacidad de acontecerse, de percepción. Es normal que mi organismo se enferme cuando se somete a sí mismo a un estrés vital. 

No hay nada que hacer. 

No hay ningún sitio a donde ir. 

Estamos donde estamos. 


martes, 19 de marzo de 2019

Centrar(me)

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Estoy muy despistada, como es más o menos normal. Al final estoy delante del ordenador con internet sin parar, así que voy a tener que poner en marcha otras normas para no perder el tiempo y poder centrarme. Estoy mejor ahora que siento que tengo algo de tiempo para mí. Debo leer un rato y sacar conclusiones para poder recomenzar el trabajo que puse en marcha a principio de año. Así, a lo tonto, llevo más de un mes bastante despistada. No sé por qué. Había conseguido cierta sincronía entre lo que tenía en mente y mi día a día, pero está claro que me falta mucho para mantener cierta armonía. 

He estado buscando mucho, dándome cuenta de muchas cosas, y se están recolocando. Veo que a mi alrededor hay mucha gente que lanza información desde dentro como si fuera una descripción de lo que sucede, y yo también probablemente haga lo mismo, pero estoy empezando a darme cuenta. Quiero escuchar, pero no quiero hacerlo sin parar. Quiero escucharme. 

Cada vez que quiero leer del libro, me entra sueño. No sé por qué es. Lo que quiero hacer para darme cuenta de lo que me sucede es volver a escribirlo. Por ejemplo, en estos días he conseguido hacer cositas simplemente concentrándome en cada una de ellas, dejando atrás la aspiración de hacer más y mejor. Así conseguí hacer pan y arreglar un poco la casa. Ahora espero hacer lo mismo con otro tipo de cosas que quedan pendientes. 

He hecho muy bien dejando las noticias, pero me estoy metiendo en el Facebook otra vez de forma algo compulsiva, y también he de parar. Creo que debo ser realista con respecto a lo que puedo hacer y lo que no. Puedo sacar la bici, ir a rutas, hacer actividades, y pronto presentarme ante la gente y terminar haciendo algo. Pero debo aprender a CENTRARME. Tengo decenas de libros que quiero leer, y no empiezo, no me engancho, no controlo. La forma de hacerlo es como todo: trabajando un poquito cada día, sin forzarme, pero sin pausa. 

Ahora dudo de mí misma. Veo la hora y me pregunto si puedo leer, si me va a entrar sueño, angustia, etc. Pero no quiero que pase el día de hoy sin cumplir mi compromiso conmigo misma. 

Si leo esta noche y escribo y leo mañana, estaré mejor posicionada para hacer lo mismo el jueves. Y eso es lo que quiero. Además, quiero estar más centrada en casa también. La verdad es que cuando trabajo un poquito, me siento muy bien. Estoy muy contenta de lo que estoy consiguiendo sola. Tengo que tener mucho cuidado para no creerme mejor que otras personas. 

También estoy consiguiendo avanzar con la escucha, intentando escuchar con honestidad, y tratando de ver más allá de mis opiniones y reacciones compulsivas. No por nada, sino porque ya estoy muy familiarizada con mis opiniones, y ahora es momento de ver más allá. Yo voy a seguir opinando lo que opino, o no. Eso no lo voy a saber de inmediato. Por ejemplo, hoy he visto que Gloria está preocupada por mil cosas. La he escuchado. Me ha bastado esto para no estar tan enfadada con ella por lo que ha hecho con el gato. 

Y he podido ser honesta con I. Aunque también he jugado mucho con la creatividad. Sigo sin poder ser completamente abierta y ver mi propia vulnerabilidad. Ahora voy a leer. Y puedo volver en un rato, o mañana, y ver qué tal me ha ido. Seguro que se me calmará un poco la ansiedad. 



miércoles, 13 de marzo de 2019

The empty cup

Éste es mi primera entrada de marzo. Por un lado, sí, me siento decepcionada porque no he escrito, pero es cierto que he trabajado mucho en la percepción del tiempo, de mis emociones, de mis tiempos. Hoy, en principio no me sentía lo suficientemente fuerte para avanzar y hacer las cosas que tenía pendientes. 

The empty cup.

sábado, 23 de febrero de 2019

Silencio, escucha, cuidados, conexión y espacio


Me doy cuenta de que la introspección es fundamental y que también puede no ser un esfuerzo, especialmente si es honesta, directa y si se inspira en las experiencias de otras personas. Escribir y leer. 

Y para anclarme en el momento presente, voy a reflexionar cómo me siento ahora mismo. Pues bien, tengo algo de sueño, pero no sé si voy a poder dormirme. Quiero hacerle caso a A. cuando me dice que tengo que incluir los cuidados en lo que considero urgente en mi vida, y examinar mis actitudes compulsivas. Y no debo olvidarme tampoco de la idea del espacio que se abre cuando se observa, especialmente dentro del silencio, aunque circulen ideas que parece que quieren hacerse paso y exponerse al mundo (me he dado cuenta de que esto no siempre es necesario ni conveniente). O sea, que cuidados, silencio y escucha, conexión, espacio. Esos son los pilares fundamentales en los que debo apoyarme. Espero no olvidarme.

¿Y cómo puedo enfrentarme a mi trabajo y mis planes y mi día con este planteamiento? Por ahora frenando el ritmo y concentrándome en no desconectarme. Esta es una nueva idea que A. ha puesto sobre la mesa. 


martes, 12 de febrero de 2019

Sub-consciencia


Hoy ha sido un día muy movido, pero tengo que encontrar un buen momento para escribir. Bueno, hoy ha sido como ha sido, y ha sido bueno, así que no me voy a preocupar. Debo recordar que el trabajo no puede ser reemplazado por la búsqueda sin reposo. 

He de decir que he tenido destellos del silencio y el espacio. No sé cómo explicarlo mejor. Me ha sucedido al escuchar, al ver a la otra persona en su dimensión de persona, al sentir yo misma las emociones que fluyen en el subconsciente, y tras una serie de momentos pequeños, pero reveladores. Sé que tengo que seguir. 

Nunca me había sentido así, y creo que hay un momento en que esta realidad encaja y se instala para siempre en el subconsciente para florecer en lo consciente. Ahora tengo que descansar. 

Pd. He pensando en que me gustaría seguir con la bicicleta, pero tengo que estirar la espalda con Hanna Somatics

He visto a I. y ha estado muy rica. Espero continuar floreciendo en nuestras presencias



viernes, 8 de febrero de 2019

¿Nuevo silencio?

Estoy muy cansada, y creo que en estos casos es mejor dejar de pensar demasiado. No he podido parar y relajarme en todo el día desde que me levanté, y no he pasado tiempo reconduciéndome ni trabajando. Hablé con Alberto sobre mi nuevo silencio, y luego vi que no podía silenciarme casi nada. Hoy no ha sido un día de silenciarme, no sé por qué, pero no ha funcionado, no lo he hecho, me he olvidado. Y es ahora cuando lo quiero hacer. A veces ni siquiera hay suficiente tiempo para silenciarse porque todo es ruido. 

Hoy la verdad es que me he calentado mucho, y tiene que ver con el engancharme en polémicas. Creo que el tema del regalo de Álex me ha puesto nerviosa. Pero también lo ha sido el tener el estómago con problemas. Ahora no recuerdo ... Me ha sentado mal el queso, y también el pan de trigo. No sé si es buena idea o no comer el arroz mañana, pero no voy a cocinar, quiero estar tranquila. Espero que no me afecte demasiado al estómago. No sé si tomar la malta tampoco ... Me da miedo que me siente mal. Bueno, ya lo veremos mañana. Porque lo ideal sería cuidarme lo suficiente para poder descansar. 

He dejado los periódicos y ahora tengo que dejar las polémicas de Whatsapp y de la gente. Acabo de hablar con unas compis y parece que sigo en el radar de persona normal. Me ha molestado la polémica del regalo, pero mañana voy a utilizar el día para tranquilizarme y hacer mi trabajo personal. También para escribir las entradas del blog. Por lo menos un poco. Podría hacerlo ahora, pero estoy reventada. 

Voy a leer un rato y voy a intentar dormir. Me da un poco rabia tener cosas pendientes. Y también echo de menos a Iber. Llevo sin hablar con ella con normalidad y tiempo una eternidad. Creo que sigo un poco pillada pensando que no he podido trabajar con intensidad

viernes, 1 de febrero de 2019

Percepción (degustar, disgustar)

La verdad es que el tema de I. es preocupante. Tengo que dejar de hacer tanto esfuerzo y ver qué pasa si no me empeño tanto, si no empujo tanto. Tengo que dejar que sea ella la que me deje entrever qué tipo de relación quiere tener. Hoy me ha llamado para decirme que volvía a tener anemia. Lo siento muchísimo y sé que está en mi mente que ella recupere su salud. Tengo que cocinar, pero también tengo que dejar de hacer tanto esfuerzo, presionarla para que se comunique, para que me oiga en cada conversación. 

Hacía tiempo que lo había decidido, pero he tenido que finalmente sentirme débil y soltar mis expectativas, dejarlo todo en el aire y permitir que el dibujo comience a formarse de ese vacío, sin ser yo quien movilice la inercia. 

Bueno, todo esto va a formar parte del paisaje de hoy a punto de descubrir, el de hoy y de las próximas semanas. De la apertura sin miedo que voy a permitir se realice en mi subconsciente. Cualquier tipo de planteamiento que suponga forzar los acontecimientos observados mediante la voluntad en vez de la intuición va a ser a martillazos, como crear mucho ruido. 

Todo el tema de I. me provoca mucho estrés. Es como frotarme la piel con un rallador de pan. No lo soporto. Tengo que encontrar una manera de llevarlo sin sufrir esta tremenda presión, esta quemazón en el pecho. Me va a interesar constatar hasta qué punto el mundo se registra cuando hay apertura total, o, mejor dicho, cuando el registro de una apertura total a percibir se desarrolla. 

No se puede impedir que un organismo perciba y registre la información en la que se crea y recrea su identidad y autoría a cada instante. La interpretación de lo que sucede es una capa más que a menudo es accesoria, con impedimentos, parte de la crónica tendencia del ser humano a ser demiurgo, a sentirse así. 

La energía mental, psíquica y física se agota, combustiona con la doble interpretación de la realidad. Empuja a la mente a rendir cuentas sobre su apetencia de realidad, sobre su reactividad y apetencias, y llamarlo a eso normal es demasiado. 

¡Entre el gustar y no gustar hay otro nivel de percepción!


jueves, 31 de enero de 2019

Zona horaria


Ahora estoy escribiendo esto y he cambiado la hora, pero no la zona horaria. Creo que al pasar el material que escribí ayer me quedé con las ganas de escribir algo ahora, y ahora es ayer, así que continúo. 

Otra vez tengo que decir que estoy muy cansada. No sé qué tengo que hacer para estar despejada por la noche. Noto una nube rondándome con un dolor de cabeza, y me siento bastante congestionada. Me aburre e inquieta un poco esta situación. Me ha sorprendido últimamente que he podido surcar mi camino pedaleando fuerte en la bicicleta, teniendo en cuenta que no me sentía especialmente bien. Supongo que es una contrapartida de estar en forma. Es gracioso decir que estoy en forma cuando me siento tan arrugada como un acordeón. 

Hoy no sé si he sido especialmente consciente. Sí he tenido momentos en los que la gente se ha sentido tranquila a mi alrededor, y creo que eso pasa cuando yo estoy más centrada en mi sitio interior. Tal vez debería juzgarme en base a eso, y cuando pase, darme cuenta de que estoy relacionándome con la parte más allegada de nuestra existencia. No quiero usar frases ni palabras grandilocuentes, pero encontrar un vocabulario sencillo para estos temas es un reto constante que alguna vez podré completar. 

Me he desconectado completamente de las noticias del mundo, y por eso me olvido de lo que sucede en esa otra esfera del espejo del periodismo. No sé por qué me ha afectado tanto, pero ahora veo claro que la verdadera información, la realidad veraz es ésa que experimentamos con nuestros sentidos. Y esa es un descubrimiento que trae lucidez a mi mente y a mi vida. Ahora podría seguir hablando sobre esto, pero prefiero leer un rato. No me voy a acostar demasiado tarde. 

Tan sólo decir que hoy he cocinado. Ha sido muy básico porque no tenía casi tiempo, y lo he hecho por necesidad. Es bueno hacerlo por ese motivo, espero que pronto sea con naturalidad, sobre todo si me encuentro donde tengo que estar: aquí. Creo que al leer las noticias por internet me situaba en un espacio extraño que me alienaba. Es bueno darme a mí misma la bienvenida. Me sorprende lo fácil que ha sido desconectarme, sólo he tenido que entender que leer las noticias era una adicción, y que las adicciones no se pierden, no se evaporan, simplemente se cortan. A veces por necesidad, y otras, como en este caso, activando la voluntad. Espero seguir por el buen camino sin recaer. Mi identidad se juega la vida en ello. 

miércoles, 30 de enero de 2019

Noche y la deuda del día


Esta noche no escribo con tranquilidad. Es como si el día de mañana ya hubiera salido de la caja de truenos y se estuviera apoderando de la creatividad, de las posibilidades de lo que todavía es esta noche. He dejado a mi madre un poco tirada y a mi hermana también. No sé lo que pensarán mañana, por eso el día de mañana está vociferando en mi oído. También porque estoy cansada y no estoy segura de que podré descansar con tranquilidad. Lo voy a intentar. 

A pesar de que este día he protestado mucho y me he atacado con todo tipo de cosas, no es un día menos espiritual que cualquier otro. En el momento que pongo el punto de mira en el presente, en el ahora, ya el día forma parte de la realidad consciente y de mi lucidez. No me gusta utilizar estas palabras, pero no consigo sacar muchas palabras que puedan hablar de esto. Lo que quiero decir es que todos los días son igual de brillantes y de luminosos. Esa luz a veces es cegadora, pero siempre está ahí. Es como una luz que surca los minutos y las horas de forma oblicua, y no se observa a primera vista. Y cuando parece que encalla, es cuando es más brillante entre frecuencias.

He reflexionado mucho hoy sobre lo que supone entrar en contacto con el espacio más real, más directo, más vivo, más acallado, más contenido. Sigo sin poder relacionarme del todo con este espacio, aunque esté en mí y pase por mí, y yo pase por él. Intento hacerme eco de su existencia, y creo que el mejor momento es cuando decido no exhibirme, cuando puedo callar lo que sé, cuando me silencio mínimamente y me digo a mí misma que sí, que sé quién soy, pero que no es necesario que lo lance al mundo. Al hacer esto es como si escuchara una vibración límpida, como una llamada, un cierto aire de seguridad en mí misma o de seguridad en la vida. Es todavía una sensación muy joven, muy fugaz. Pero a veces la siento y me gusta. 

lunes, 28 de enero de 2019

Tao


Quería pasar unos minutos reflexionando sobre dónde estoy (y tal vez, adónde voy). Tengo picores y desarreglos musculares por haber pasado todo el finde sentada. Espero sentirme mejor cuando coja la bici y pedalee un poco para estirar. El estómago no está mal, así que a ver si durante el día de hoy vuelve a la normalidad. 

Quería haber empezado a escribir antes, pero por lo menos, el tiempo que he estado haciendo cosas lo he ocupado con consciencia, mirando por dónde circulaban mis pulsiones, y he visto que cuando aparece algo en mi día que parece ser urgente, me movilizo y dejo de lado el resto de cosas. Tal vez esto me sirva para centrarme más la próxima vez. Me gusta hacer cosas pequeñas que aclaren el ambiente, que den la sensación de controlar ciertas cosas, de progreso, de movimiento, y por eso es un poco difícil centrarme en este trabajo interior porque muy a menudo parece que estamos en el mismo sitio, que no se avanza. Así que tengo que empezar a tener claro en qué consiste. 

No es siempre una herramienta de cambio inmediato, sino una actitud que cambia la situación mientras se tenga en cuenta. El cambio ya está aquí, consiste en mirar las cosas de otra manera, y mantener esa mirada todo lo que se pueda. Eso es sí ya es cambio. Pero no sé si darme cuenta de esto me va a provocar una descarga de dopamina (como siempre espero). Ya me estoy poniendo crítica. 

¿Cómo me siento? Tengo un poco de ansiedad, un poco sólo, porque me gustaría estar ya en casa de Mami, y sentirme preparada para atenderla. Ya son las 12, y no estoy con ella, así que tengo que hacer lo posible para llegar por lo menos antes de la 1PM. Tengo que ser consciente de que me he entretenido con cosas que no eran importantes, y así se me ha pasado una hora entera. A veces no me doy cuenta de estas cosas, y, sin embargo, me pasan constantemente. 

Tengo que continuar empujando mi día con la sensación de que estoy avanzando, de que me estoy entregando verdaderamente a una tarea que está dando fruto y que pide lo máximo de mí. Y esa tarea consiste en conocer lo que me sucede y lo que pasa a mi alrededor. Esta mañana tenía la sensación de que sabía lo que tenía entre manos, de qué estaba hablando, pero ahora me siento perdida otra vez. 

Cuando sólamente escribo es un alivio, pero no parece del todo suficiente. Si escribo tan sólo unas líneas, me refresca y estoy aliviada de dejar constancia de mi día, de mis emociones. Pero cuando me pongo más tiempo a hacerlo, ahí comienza la necesidad de redención, la mirada crítica, y la caída libre. Tengo que ser consciente de esto. 

Ahora me estoy agobiando porque he escrito un texto largo, y ya no sé dónde empecé, qué es lo que he estado pensando. No le voy a dar importancia, tengo el cuerpo entumecido y no puedo evadirme completamente, y eso influye en cómo me siento sobre mí misma y lo que estoy haciendo ahora mismo. 

Ahora lo que es urgente es movilizarme, pero no he de olvidar la movilización a nivel personal. Esta mañana estaba pensando que mi mente hace una serie de cosas, se motiva de ciertas maneras, y yo voy por libre. Es un verdadero desdoblamiento de personalidad. Por un lado la persona que soy, y por otro lo que quisiera estar haciendo y siendo. También he visto con claridad durante unos instantes que estoy constantemente en este sentido de alerta, de recepción de información, entre la que se encuentra mi identidad misma. Ahí es donde hay que influir con esta intuición, esta claridad, y no sentirse atrapada por aquéllo que se quiere hacer y no se hace, con esa frustración, sino entregarse al misterio de ser, de aceptar, de recibir información sin juzgarla dos veces (juzgar lo que ya se ha pensado o sentido, lo que ya se ha sufrido, lo que ya te ha dolido). 

Voy a dejar esto ahora porque tengo prisa, pero voy a buscar el libro de Etty Hillesum y ver cómo ha sido su travesía. Ella lo ha contado, y yo intento hacerlo aquí. 

viernes, 11 de enero de 2019

Escuchar


Estoy cansada mentalmente. Llego a este punto de la noche y lo único que quiero hacer es acostarme. Creo que también tiene que ver el ejercicio físico después de dos semanas haciendo bastante poco. Aún así, sigo queriendo hacer trayectos más largos. 

Hoy he estado más o menos tranquila. No sé muy bien qué pensar sobre los próximos días, pero teniendo en cuenta que en esta semana he emergido de las navidades, todo ha ido bastante bien. I. está ilusionada conmigo. Yo la dejo tranquila, no voy detrás de ella. Creo que debe escuchar más todavía. Es lo mejor que puedo hacer. Ahora creo que me escucho más a mí misma, y a veces siento cómo vocifero. Tal vez en eso consiste este periodo. Quiero escuchar más a otras personas, al ritmo de la vida y de la tierra, y de repente soy yo quien ocupa ese espacio que en otros momentos he dedicado a otras personas. Y me escucho y hay mucho ruido todavía. Sigo escuchando. 

martes, 8 de enero de 2019

Mi espacio interior



Me queda algo por explorar, y es la forma en que voy a explorar mi mundo interior y la observación de emociones y pensamientos. Estoy leyendo sobre ello, pero no reflexiono lo suficiente. Voy a intentar utilizar este espacio para ello. 


jueves, 5 de enero de 2017

Don't panic!


Estoy trabajando en llevar las cosas de la mejor manera posible: sin dejarme llevar por los pensamientos que pudiera tener sobre la dificultad de algo. La estoy aceptando y asumiendo, simplemente. Por ahora eso me ayuda a concentrarme mejor. 

Esta mañana quería hablar sobre mis emociones, lo que siento, lo que quiero hacer, etc. 

Es una conversación fundamental. 

miércoles, 28 de diciembre de 2016

That



We are the experience and we have to live it: live it to the fullest of its capacity and range, forgetting our qualms and judgements. Live it thoroughly and wholly. Everything is part of this, specially this whole realm of broken feelings and pervading resistance; that is the half of it. 

I am experiencing a thin and intermittent feeling, a broken emotion, a sudden beat that's slammed into my chest. I AM that. No difference between touching and the one who touches, no distance between our perception and the perceiver. The world is ONE and free and wide. Inside and outside: freedom.

sábado, 24 de diciembre de 2016

It


Voy a hacer lo posible por escribir, aunque me cuesta, pero es lo que más deseo. Si me pongo estos días va a venirme muy bien, porque así pillo un ritmillo. Estoy pensando en literario todo el día, pero últimamente me ha faltado el encontrar el enganche, el ojal. No es tan complicado, pero requiere cierta perseverancia inicial, luego todo continúa de un tirón. 



Estaba pensando en esta nueva percepción que tengo de las cosas, y de cómo el dolor te guía. En el momento que aparece el dolor, emotivo o físico, es posible plantearse el que ello es una celebración más de la vida, como es el lloro del bebé recién nacido. Ese dolor nos guía para decirnos: "Aquí está", y lo voy a observar sin desear explícitamente que acabe. También me ayuda cuando me planteo que no soy yo la que está sufriendo, sino que al cuerpo le cuesta clavar un clavo o apretar un tornillo rebelde, y observo en ese momento la danza de la vida demostrando de nuevo su intensidad en esa emoción, en ese pequeño instante de vida, como dice I. 

También me he dado cuenta de que mi percepción de la realidad es muy intensa desde que no estoy deprimida, incluso mayor que antes, cuando estaba bien. No estoy utilizando la urgencia, las prisas como arma arrojadiza. Ya no es necesario. Si tengo que hacer algo, me tomo el tiempo necesario, el que quiera el cuerpo, el que requiera el objeto, el que marca la acción. Estoy haciendo esto de forma espontánea, y me ha sorprendido mucho. Es una experiencia muchísimo más enriquecedora de la vida. 

Le he dicho a V. que quiero comenzar de nuevo nuestro diálogo. Creo que tal vez me ayude a conseguir ese empujoncillo extra que necesito para contemplar finalmente la realidad tal y como es. La vida fluye en todo el mundo de manera circular, en permutaciones tan abundantes como seres humanos, y todo el mundo simplemente expresa un pedazo de existencia, de percepción. La única forma de observarlo es desde fuera del pensamiento, sin implicación inmediata, con interés. 

Me he dado cuenta de que mi modus operandi hasta ahora en el mundo era teniendo una conciencia permanente sobre lo que sentía, o emocionándome constantemente de forma positiva, negativa, rechazando lo que veía, deseándolo o ignorándolo. Cualquiera de esas modalidades también puede observarse de todas formas. Creo que este constante esfuerzo psicológico es el que me ha capturado durante tantos años. Creo que ahora estoy en el buen camino. 

domingo, 11 de septiembre de 2016

Chatarra


Los seres humanos vivimos encorsetados a una chaqueta de metal llamada personalidad. Con el tiempo el magnetismo acumulado le hace atraer y acarrear todo tipo de chatarra y residuos que llevamos como si fueran preciadas. Y esa personalidad es bastante aleatoria y poco fiable, pero si la pudiéramos ver y examinar, le daríamos el valor que realmente tiene, el de haber podido llegar hasta aquí. 



miércoles, 24 de agosto de 2016

El No


Estoy esta mañana barruntando ideas que comenzaron a deshilacharse ayer también. La idea del no, cuando tu mente te responde que no a todo. Me he dado cuenta de que es muy fácil dar por sentado que tu mente analiza todas las situaciones que se puedan presentar, por muy nimias que sean. Pero en una mente normal eso no es así. La mayoría de las veces la acción precede incluso hasta al pensamiento, y el "no" no se escucha. La mente depresiva no deja pasar ninguna posibilidad de decir no. Es súper extraño, sobre todo darme cuenta ahora, que tengo un pequeño respiro mezclado con la depresión, y soy capaz de ver tanto su sombra como vislumbrar los rasgos de una vida normal. 

¿Es posible decirle que sí a una menta enferma?

jueves, 25 de junio de 2015

Sublime asfixia


Me dices que tengo que perseguir y horadar el origen y el trazo del respirar diario, sus caminos y veredas por el espacio intercostal, el crepitar del oxígeno en su proceso de ósmosis con la sangre, los rastros del exhalar e inhalar zigzagueantes y quebrados como vuelos de gaviota. Debo encontrarme y perderme en el redimir continuo, en el dolor óseo y punzante encasillado en mis pliegues dorsales. Que mi alma rechine en los hormigueos sordos del acompañamiento del cuerpo en la ingesta de aire, cuerpo que como una sombra se bandea en el espacio entre mí misma y los límites de mi carne, mientras se apodera de mí esa sensación tan cotidiana de ahogo, de asfixia. 

Y todo ello finalmente, sí, se sublima. 

viernes, 5 de septiembre de 2014

Mindfulness

¡Qué día más extraño! Y mañana podré evaluarlo de alguna manera, porque hoy, aunque he intentado vivir en él con filosofía, sigo dentro y no veo lo que está pasando a ciencia cierta. 

martes, 26 de agosto de 2014

Cambiar

Estoy aquí, pensando en que hay ciertos aspectos de mi vida, de mi cuerpo que tal vez no pueda cambiar. Y por primera vez me planteo aceptarlo.