lunes, 22 de agosto de 2022

Recuperación

Siento que me voy recuperando de la depresión, aunque va lento. La mejoría es un poco oscilante, con pequeñas ganancias que a veces retroceden y me dejan ansiosa de mucho más. He decidido trabajar en una pieza que contenga los cinco elementos para narrar la historia de cuidados de mi padre y mi hermano. Me gustaría poder hacerlo sin que sea tan personal, sin sufrir tanto. 

Tal vez pudiera escribir sobre esos cinco elementos y lanzarlos al infinito, pensar en ellos. Recuperar algunos escritos, escribir algo nuevo. Los cinco elementos son Piel, Sangre, Oxígeno y Ashé. Y quería unificarlos leyendo sobre ellos, pero creo que también puedo escribir algo nuevo, cinemático, que brille y que exprese lo que quiero decir. No quiero hacerlo con el enfoque decolonial, sino queer y afro. Sólo tengo que encontrar un vehículo que pueda expresar lo que siento. 

Me interesan los cinco elementos porque, como le he dicho a Bunmi esta mañana, son representativos del dolor inscrito en la melanina. Pero la pequeña pieza de Ashé si la voy a terminar. Creo que es importante. Voy a hacer la animación y voy a mejorar la imagen. Una vez haya hecho esto, intentaré encontrar la forma de moverla. En estos dos meses puedo trabajar en ello. 


lunes, 8 de agosto de 2022

Salir adelante

Aquí estoy, intentando superar este bache. Y no sé bien cómo hacerlo. Intento infiltrar mis pensamientos con una llamada a la acción y un plan adecuado, pero me siento limitada. 

Anoche le pedí a mi subconsciente que me dijera qué debo hacer, y me respondió que debía seguir aprendiendo. Tiene todo el sentido del mundo, porque me interesa mucho aprender. 

Es difícil sufrir y mantener la esperanza al mismo tiempo, sobre todo cuando siento que estoy dándome de bruces con la misma piedra de la depresión una y otra vez. Es verdad que he tenido meses buenos, aunque sí que creo que estado estresada y cansada durante ese tiempo, y tras el Covid tiene sentido el estar con el ánimo bajo. Pero me parece muy injusto, y se me hace cuesta arriba. 

Me gustaría estar en casa porque creo que sería mejor para mí y para Manuel, pero me da mucha pena dejar a Mami sola. Aunque no tengo por qué sentir que la estoy abandonando, ahora la veo más fuerte, y todavía tenemos esperanza de que salga adelante con el omeprazol. 

Voy a intentar hablar con ella y ver por dónde van los tiros. No le va a gustar, pero, tal vez, sea comprensiva. 


miércoles, 3 de agosto de 2022

Nuevos sueños

Puede que ahora ciertas cosas no me causen tanta impresión, y estará bien. Ya irán surgiendo las afiliaciones a las nuevos moldes y figuras. No hay que forzar las cosas para nada. Hay imágenes que evocan emociones de la niñez: libertad, pasión, plenitud. 


martes, 2 de agosto de 2022

El dolor es escozor

Iba a escribir algo sobre los cataclismos inducidos, pero me he despistado. Ah, sí, que lo mejor para mí es no seguir grandes causas, no hacer las cosas en base a convicciones únicamente, porque al salir de la parte de mí en la que me encuentro a cubierto, sin darme cuenta voy en dirección hacia la que me expone y la que está más cercana del trauma, del viento extremo que me violenta. 

Es una lectura muy válida de los acontecimientos que a menudo no hago cuando estoy metida de lleno en ellos, pero tras haber pasado un poco de tiempo, es posible hacerla y examinar los elementos. También darme cuenta de que el dolor que haya sentido en esos momentos no era tal, sino más bien una reacción, un escozor muy fuerte al estar en una situación que pone el centro más puro de mí en entredicho. 


Terremotos

A veces se tiene la sensación de que hay muchísimo ahí fuera en el mundo, y que no se puede llegar a todo. Cuando pienso en la atención que hay que prestarle a cualquier actividad, soy consciente de que se necesita darle mucha. Básicamente, toda la que se tiene, y es bastante. El no se erige también rechazando aquello que se está haciendo, como si se tratase de algo que no merece nuestra atención, y te aleja de lo que tienes delante haciéndote creer que debes buscar fuera o muy lejos. La atención misma es el centro de todo. 

Ese miedo del no a perderse fuera de la atención, del centro es el que nos saca fuera, y es normal que fuera nos encontremos en un estado de pánico al no ver nuestro reflejo en las cosas. A veces parece que ser artista es crear únicamente, pero esa idea es grandilocuente porque la verdadera alma artística se encuentra en la observación y en dejar que las cosas nos afecten. 

Es verdad que a veces las cosas nos afectan en exceso y es difícil gestionar la fuerza de ese terremoto emocional. Cuando he estado dentro he podido navegar por la tormenta al levitar en ella; la conmoción misma se ha convertido en amor, y en ese vértice mismo no me he perdido, he podido actuar y hacer lo que se necesitaba de mí. Luchar contra las fuerzas centrífugas no ha sido mi especialidad. 

Ha habido momentos en que esas fuerzas eran más bien externas, y tenía que haberlas contemplado desde fuera, pero me han seducido y me he involucrado. Y ahí no he salido bien parada. 

Subconsciente

He decidido escribir un rato con la ayuda de imágenes que me hagan explorar los vergeles del subconsciente. 

A veces recuerdo que durante mi vida ha habido miles de personas que han hablado conmigo, que han compartido, que me han mirado a los ojos, con quienes he intercambiado mucha información. Ahora quiero borrar esto que he escrito, porque no quiero pensar en el pasado, quiero moverme con frescura por los momentos que transito, pero es un pensamiento lúcido que he tenido, y quiero conservarlo un poquito más antes de borrarlo de mi consciencia y de la pantalla. 

Pienso mucho en las miles de maneras de hacer las cosas, en las técnicas disponibles, en personas que se ponen manos a la obra y que con un objetivo consiguen hacerlo. He tenido objetos entre mis manos y he conseguido modificarlos, y creo que eso ha significado también el conseguir cambiar, alterar una emoción de fracaso que en su momento no pudo sanar con comprensión, fe o esperanza. 


Y a veces las emociones negativas simplemente pueden esfumarse, no es necesario enfrentarse a ellas en un duelo desigual. A veces simplemente pasan por el cuerpo, despiertan la alarma de manera leonina, y continúan patrullando silentes hasta que haya necesidad de resurgir de nuevo. Es la emoción de la ira, que a veces da miedo porque es la emoción de la guerra, de la destrucción, pero no es más que un sonido muy vehemente, muy alto que, sin embargo, puede autoregularse. Lo quiero decir con convicción porque en ocasiones he podido ver que era así.

Y esta otra imagen me recuerda que es posible copiar cualquier cosa que nos guste, sólo hay que fijarse. Si no surge algo de forma natural, el poder que tenemos es de nuestra atención, de fijarnos, incluso antes de comprender, o cuando no se entiende algo, podemos fijarnos. No sé por qué, también me sugiere cierta tristeza. 

Aunque siento que estoy un poco vulnerable a emociones durante el día de hoy. Las citoquinas han salido a defenderme, ya que hablábamos de reacciones agresivas, y han rezumado emociones que están allí y que se reciclan de vez en cuando. Lo bueno de todo esto es saber que esas emociones luego siguen su ritmo biológico, y no tienen que dejar huella. Son naturales, son las que intentan acompañar y regular un organismo que necesita reconfortarse a sí mismo. El problema es cuando se interpretan de manera cognitiva.