Aquí estoy, intentando superar este bache. Y no sé bien cómo hacerlo. Intento infiltrar mis pensamientos con una llamada a la acción y un plan adecuado, pero me siento limitada.
Anoche le pedí a mi subconsciente que me dijera qué debo hacer, y me respondió que debía seguir aprendiendo. Tiene todo el sentido del mundo, porque me interesa mucho aprender.
Es difícil sufrir y mantener la esperanza al mismo tiempo, sobre todo cuando siento que estoy dándome de bruces con la misma piedra de la depresión una y otra vez. Es verdad que he tenido meses buenos, aunque sí que creo que estado estresada y cansada durante ese tiempo, y tras el Covid tiene sentido el estar con el ánimo bajo. Pero me parece muy injusto, y se me hace cuesta arriba.
Me gustaría estar en casa porque creo que sería mejor para mí y para Manuel, pero me da mucha pena dejar a Mami sola. Aunque no tengo por qué sentir que la estoy abandonando, ahora la veo más fuerte, y todavía tenemos esperanza de que salga adelante con el omeprazol.
Voy a intentar hablar con ella y ver por dónde van los tiros. No le va a gustar, pero, tal vez, sea comprensiva.

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