viernes, 19 de junio de 2009

Conoce bien ...


Vives entremezclada entre peregrinas ilusiones. Las emociones, fuertes, la primavera interior, intensa.

Te animo a seguirme.

jueves, 18 de junio de 2009

Saliendo, saliendo



La luz del día es bright and simple, brillante y simple y me ilumina finalmente como un cenit virginal.

jueves, 4 de junio de 2009

Acuática


El mar, irreversible, acuática. Quiero buscar mis personalidades múltiples y ejercitarlas. Desdoblarme, desligarme, hacerme mía y tuya. Encontrar la libertad.

martes, 2 de junio de 2009


Me gustaría leerme la mente a mí misma para acceder a mis argumentaciones binarias, a mis sensaciones primigenias, a mis fincas privadas intelectuales, a mi ser y mis ideas confitadas. Me gustaría bajar una sonda al fondo de mis profundidades salinas, a mi alma cetácea, a mi espíritu prensil, a mis argumentos convincentes, a mi física y química particulares.

Me gustaría pensar en un repetidor de frecuencias para recoger las ondas desde un receptor de señal y serigrafiar mis objetivos en concéntricas dianas. Me gustaría rebasar el (medio) ambiente que me rodea, y establecerme en un espacio biselado, recesionario, vislumbrado sólo al percibir el holograma, mío, propio, febril e irisado.

Una especie de tiempo muerto con perfil indeterminado de periodos hábiles y fecundos. Un saber estar, una imposición de manos energéticas, de cientos de miles de manos que no me alcanzan, que me visionan en sus radio frecuencias en diferido como un programa emitido desde la vía láctea, pero sin tener que repasar explicaciones, ni reacciones, ni simpatías, si me apuras ni siquiera simpatías histriónicas.

Un espacio entre medios pero no entre medias, un espacio de sinfonías y sincronías varias, un espacio en blanco, un espacio suspendido en el aire y suspenso en meditaciones y en resolutivas dudas, un espacio que puede replegarse y expandirse como un abanico de cinco picos, o un abrazo. Con una corriente alterna electrificada y su alambrada inconsciente y cruel con los tránsfugas y los traspasadores, como un égira y fuga de ideas, de fugas sonoras y embistes inalcanzables, como una imprecisión frágil, como un malentendido.

Porque mis negocios ya no se encuentran en las esferas humanas, ya no saltan a la vista, ya no se retuercen entre las convenciones sociales, ya no se aturullan con la marabunta de las necesidades económicas. Finalmente ya soy libre de pensarme y pensarte como quiera, y eso sólo lo hace el impacto de la luz solar, el abandono de las actitudes ambide(x)tras, el repentino auto convencimiento de que vivir con €300 no es un sinvivir sino la consecuencia de necesitar diez horas de sueño, de la irrepetible y repentina pulsión de recoger las prendas que se han dejado tiradas antaño y que se revuelcan por el polvo acendrado durante años, hasta que se recogen y se investigan.

Como un acercamiento a tu parada de metro, la que está cercana a casa, la que te lleva. Como esos cinco segundos que se alargan y te permiten hacer de todo.

A ti


Te enfundes en tu amada y te desprendes de tus aniquilaciones diarias. Procedes a desprotegerte y a intuir que ya no te engañas, que percibes los paisajes sonoros, que entrevés las distancias cortas ya no insalvables.

Mezclo exhalaciones con turbas y espumas de los días y los minutos, y al acercarme a ti preciso el tiempo y el horario, y asumo mis inclinaciones más íntimas.

Dejo a Cuore porque ya te tengo a ti.

Melancolías


Esta melancolía me ha asaltado impenitente. Me ha proferido raudas ráfagas, y, como es concreta, no sé de dónde ha surgido. Me ha pillado absurdamente por sorpresa. Sé que hay una causa orgánica decepcionante pero me resisto a socavar mi inconsciente para dar con el precedente histórico, el amplio nudo gordiano.

No sé si es una labor injusta o ingente el seguirle la pista al retruécano. Tampo sé si resolver las entradas de agua y sus boquetes me ayudarían a fundir el suflé que me encharca.

lunes, 1 de junio de 2009

Tiempos


Indescriptibles hados que encarnan retrocesos y premisas. Cintas y malentendidos chillones y renuentes, ensimismados en trozos embaucados, protónicos. Mantengo de la realidad mínimos trazos y destellos sublimes, quimeras irrealizables y confort benigno. Pequeños placeres de la vida con la duración de un chicle.

Amistades intensas y desconocimiento del insinuante y retribuido crepúsculo. Incesante bramido de enfundadas alas, de sensibles ideas y arreboladas ansias. Intento no repetirme, no ansiarme, no arrepentirme, tan sólo observar la luz eléctrica y sus llamativos desvaríos, sus avisos sonoros de vibraciones varias, con espejuelos que sobran y aledaños fijos, sin intención de causar daño.

Anidan mis múltiples deseos de actividad, de revólver ciego, de detonaciones contenidas, dobles, improcedentes. Quiero resurgir e inundar mis vanas objeciones con placer y nutridas esperas. Quiero salir y recoger en mis manos imperiosas tensiones, las que me descentran, y reencontrarme con serenidades de antaño.

Estas invasiones bárbaras vienen y van, y prosperan en ambientes insalubres. Precisan el abono del cierzo y saben suturar las líneas discontinuas. Son empresas imposibles, ceñidos raseros, enmiendas compulsadas, intromisiones en infinitas contemplaciones. Son el resultado de un cerebro roto que pugna por el orden, la salvia, la inusitada gloria, el refinamiento de las insuficiencias múltiples.

Me encuentro entronizada en este viaje, con la serenidad de navegar en líneas definidas, con riesgos calculados, con ensoñaciones que prosperan gracias al ímpetu sereno de sus tribulaciones. En este viaje envuelvo aquellas definiciones que se me antojaron otrora imposibles, aquellas señales en el agua que me dicta mi conciencia, el vivo vínculo que transpira por mis poros acallados, el trasiego calmado del vello vedado de mi piel en contacto con el viento.

Los murmullos de las corrientes sumergidas, los dibujos mínimos en los tejidos, los inoportunos envíos de información subliminal. Encaro el futuro como una incógnita placentera a corto plazo que comienza a rugir al final de mi viaje. Hay personas que por este molino se encuentran sumergidas en un viaje continuo, interminable, interrumpible. Un viaje de rasgos y tropiezos, de sombras y cobijos, un viaje centrado en múltiples ejes que no se desplazan.

En estos momentos estoy a merced de los movimientos circulares del tiempo en esferas radiadas, innumerables cruces y defensas, insípidas reutilizaciones. Un tiempo que te aburre y del que te zafas. Comprensiblemente te zafas.

Calma chicha


La corriente continua, las secuencias cuadriculadas y los enamoramientos epistolares. Me posiciono de forma interna con la mínima compostura, al sabor de revelaciones, con su premura endulzada, los demudados intentos, los soles almíbar, las primorosas lunas, los inventos fantásticos y las transiciones intrascendentes como férulas genufléxicas.

En estos precisos instantes de calma chicha prefiero no pensar y timbrarme en un posicionamiento equidistante.

Páginas


Las páginas se acaban pero al final se renuevan, como los minutos. Y yo te leo mis palabras escarbadas al vuelo y te siento vibrar entremezclada en sus silabas.

Investigas las posibilidades, rememoras los compartimentos estancos, percibes señales sonoras y te renuevas con los ambientes nuevos. Quiero restablecer impresiones y saetas, simbologías que partan de un vértice común y que retornen a su punto de inicio. Apenas sé en qué consiste el comienzo.

Junio


Empieza junio, que es romo, caliente y ancho como el pecho de un centauro.

Crear, frenar

Estoy en junio; es un mes no deseado, como un bebé que no habías planeado pero que al llegar aprendes a conocer y a amar. Aunque encontrada me siento todavía algo perdida. He volteado entre albornoces de amar, precisiones que meses atrás y años atrás se me antojaban imposibles, he compartido y creado emociones que me han sublimado. Y ahora he de contemplar mi vida y plasmarla en un mapa de tiempo con las nuevas coordenadas en las que disfruto de un amor y una comprensión sin límites; tengo que centrarme y ver cómo la dejé dos meses atrás y qué es lo que quiero conseguir y cómo. Aunque ahora no me escuece el cómo sino el qué, porque ya sé que el cómo me va a dar placer al vivirlo pleno con I.B. ya que ella me ha enseñado el paisaje de flores de la fusión con el alma gemela que siempre soñé, y me colgado guirnaldas en el cuello; cree en mí y me extasia, y me ha hecho ver la vida jalonada con un manto de ilusiones que reverbera.

Ahora quiero crear aunque me vuelva a frenar, crear, frenar y salir, salir afuera desde dentro, concentrándome siempre en el momento presente, el resquicio en el que puedo faenar, lejos de la tormenta y los remolinos de angustia de las noches sin luna, donde las estrellas son punzantes y no te quieren. En ese escondite que he creado ya con paredes orgánicas me siento segura, y concentrarme en puntos de luz hasta que extirpe las estrellas del cielo revuelto de la tormenta y sentirlas lucientes en mi piel, como pinchos de pasión, será mi inspiración. Creo en ti y me has llevado a una habitación con vistas.