lunes, 20 de febrero de 2012

Retóricas indispensables


Cartografías sistémicas entregadas al vacío enriquecido, atómico, impecable, rendido a sintonías, leyendo entre líneas de un pentagrama. Siendo ante todo la vigilante de un sueño fecundo que se materializa en el vivir despierta. 


Los días se decantan como las cuentas de un rosario de entregas apasionadas. La simbiosis neuronal de los imaginarios derrotados se levanta del polvo y aspira a ser. 



Inmersions



The surface is clouded by doubt and certainties. I wear different hats according to the occasion. I dress my thoughts according to my intentions. But I haven't been out in a while to a black tie event. I just follow the protocol. 



Exit



Before I rest I will be fond of this. It's a transient feeling, a chorded repulsion, a fleeting wad of possibilities. Passion has nothing to do with it. You do. 

Imperativos frutales



Asisto al concierto de mi propia levedad, de mis veleidades más profundas, de las puntadas de hilo de mis arbitrariedades. 


Un picor me recorre y se desplaza con destreza desde mi nuca a mi antebrazo; por lo que deduzco que tiene antecedentes emocionales. Sin embargo no sé interpretarlo adecuadamente. Me transpongo entre formas gramaticales difíciles y asiento con la mirada ante la incomodidad de vengarme sin fuerzas y rendirme ante la salida. 



Papeles crispados permanentemente




Ansío replegar en arrugas circundantes y plegadas las hojas reescritas, y lanzarlas con un golpe diestro a la papelera con los folios escupidos y desechados. Son ideas sin paraíso. 


Pero no suelo tirar mis renuncias ni desprenderme de mis intentonas en falso, ni tachar subrayados absurdos, ni resquebrajar relaciones emotivas o romper con el pasado. Mis escritos se deslizan como por una pista de esquí arrebolada, a veces insulsa, aquejada del mal de la inmediatez, contagiada con la rutina de la cotidiana alienación y repulsas más profundas. 


Necesito solventar los huecos de mis miedos, la salinidad de mis viajes interiores a la Ítaca soñada, aunque hace mucho tiempo que perdí los diarios de navegación. 


Espero avistar la cordura de las revelaciones tempranas, la facilidad del verso suelto. 


Aspiro a encajar sincronías izadas a la proa asilvestrada de mi imaginación.

Serpentinas circulares



Lucha encarnizada, a muerte con tus demonios internos, personales, acechantes. Vía rápida, rítmica amorfa, imaginario rodante, inseparable de ti misma.

jueves, 16 de febrero de 2012

Varias vidas en una



Ecosistemas inquietantes, calles que cambian de sitio como porcelanas en busca de estante. Salgo a la calle y mi mundo interno, mi entorno diario epistolar, dramático, cibernético y literario reacciona tras cierta saturación, y me expulsa hacia fuera con una bocanada de vapor caliente. 


Me siento ajena a la dinámica externa durante unos minutos. Tras ellos empiezo a entender la vida en comunidad, los viajes desenmascarados en metro sumergiéndome en un forzado incógnito. 


Me ato a las miradas ajenas que contornean el suelo del vagón; sigo la panorámica del calzado, la acomodación de la pupila a la vista cercana. De cuando en cuando la locución del hombre y la mujer que sale de los altavoces me despierta del trance y aviva mi imaginación, y de forma instintiva giro la cabeza hacia arriba para consultar el mapa de la línea, que ya tengo más o menos memorizado, para por si acaso la serendipity me propulsara una vez más a apearme en la estación equivocada. 


Las paradas se suceden tempranamente y yo estoy en vilo.  

miércoles, 15 de febrero de 2012

Inusitadas apariencias



Raudales de inestabilidad para acarrear razones. Sacrificios arropados en soluciones rápidas, intempestivas, sin el abono sazonado de la razón, con la imperatividad de lo obvio en la lucha por la existencia (existir), y la permanencia (identidad).


Inquietud postulada mediante cargamentos alisados de premura. Sin pausa, sin límites, pero arropada por las ensoñaciones que produce tu propio aliento fiel y emotivo.  


En ruta el escapismo es liviano, no es el aguijón hipnótico de adormidera, sino una opción más en la encrucijada de caminos. 


La frente es firme, los párpados radiantes te queman, la respiración estalla en la cápsula pulmonar retardada, y las manos corren arduas por el recorrido como si de tus pies se tratara. La duda acontece pero se acarrea como un fardo más. Calambres renuentes circulan por tus músculos y te retrasan el ritmo; forman parte del todo, y tú sigues contando. 


Los sonidos orgánicos retumban en sus pequeñas membranas de aire formadas por la permanencia del tiempo en la memoria. No sé sabe a que sustancia nootrópica acudir para desambiguar las emociones y generar nuevas palabras. 

martes, 14 de febrero de 2012

Espejismos



Es difícil centrarte en el momento y recuperar el dinamismo que impulsa el texto. Las bifurcaciones son múltiples y la densidad del subconsciente aflora al liberarse, pero hoy esto no está pasando. 


Entreveo los resquicios pero estoy en la otra orilla con una venda en los ojos, los brazos paralizados, el sexto sentido desubicado. El manto del sueño me afecta con mayor impronta, como si se me redujera a la lateralidad de un mundo en paralelo. 

Hojarasca




Las páginas se oscurecen con el paso del tiempo sin que el libro se haya leído, sin que se hayan expuesto al deseo del ardiente sol que palidece detrás de la ventana.


El libro destila el residuo de su propia humareda orgánica, una especie de residuo de pez ámbar que se perfila en la superficie de las hojas envejecidas.


Aquellos libros de pobre procedencia se vuelven antes de un marrón café tostado. Como si su origen humilde les lanzara con mayor ímpetu y fuerza hacia el potencial completo de su sabiduría. 


La salvia viva del libro, la entereza de su argumento finalmente madura y rezuma en la pulpa de celulosa y recrea la ilusión sin refinar.

lunes, 13 de febrero de 2012

Earthy



En un pastizal de granos de arroz desafinados. 

Plisadas



Mis improbabilidades se combinan con una ética desmejorada. Como una hojarasca sin título, o una poética sin espías. Es inminente una combustión generalizada de mis reservas, como un sueño tardío que se impone a tu voluntad. 


Todo el mundo aspira a narrar un florido imaginario. Yo me sitúo por fuera, en una soledad de carretera secundaria intransitada, ubicua, como un remanente transmutable de redes marinas, de erróneo melodrama sin preparativos.


Pretende ser algo más que un beso privado. Es como errar desafinada en el otro lado del terreno, a través de la acción en bambalinas, a resguardo entre bastidores y puertas giratorias. Es como situarse en un limbo escénico, que no produce expectación porque suena en un instante y se acalla antes de evocarme. 


Si la imaginación me delata, la sensatez me ignora. Mi acústica es como una toallita de algodón difuminada en vapor caliente, y me arropa. 

Taninos



Intoxicada, improbable, inolvidable, íntima, lenta, ávida, transitoria y fugaz. Es mi escapada. 

Pretérito impertérrito



Miradas textuales, poesía visual. Intersecciones multiplexadas, permutaciones indisolubles. 


Si sientes con la mirada, ves el (con) texto ...

sábado, 11 de febrero de 2012

Olor a madera caliente




Como si se hubiera disipado en tus hombros, en la urdidumbre de tu ropa. 

Crónicas apaisadas imposibles



El cursor parpadea pero no puedo hacerme a la Moleskine en la que también escribo porque te acostumbras a la inmediatez, a la retención inmediata de tus silencios y teclear, a la instantánea de tu verbo y su publicación.

Por eso he estado varios días atrapada en la intermitencia, en el deseo insatisfecho, buscando una paz que no llegaba porque estaba rodeada de artilugios electrónicos que no funcionaban como deberían. Estaba desconectada del mundo, y eso me hacía sentirme un poco daltónica, y se me hacía muy cuesta arriba volver a acostumbrarme a mi letra, al espacio más pequeño, a la página sin luz ni parpadeos, al ruido rítmico de mecanografiar, a la sensación de tener un whisky al lado sin que haya whisky ni pluma ni crónica que escribir, pero al menos el ordenador te da esa sensación.

Es el saber que puedes marcharte, dar la vuelta, y que a tus espaldas perviva tu trabajo sin que nadie tenga que encontrarlo cuando te hayas ido.

Improntas tardías




Me resbalo indolentemente por el cuero curtido de este sofá y termino en la disyuntiva entre dos cojines. Mi columna, que últimamente no se encuentra tan flexible, se retuerce incómoda y no termina de adaptarse a la curva importuna que le exige mi postura. Dejo enfriarse un café recién hecho, simplemente por desidia, para que no se quejen mis lumbares. Estornudo con la corriente de aire macerada por el sol, y mi cabeza es como una olla a presión donde mis fosas nasales hacen de espita para la salida de vapor.

Se me deja responsable de tomar las decisiones adecuadas, y termino alcanzando el café con un estiramiento imposible del brazo que termina en el paroxismo hasta el hombro. Devolver el café a su sitio después de una salva de sorbos es demasiado esfuerzo; esto no da para más.

Me contento con que no muera el ordenador y me robe estas reflexiones postreras. Tal vez la desbandada de dopamina causada por la ingesta del café pueda hacerse notar.

En todos estos años de vida todavía no he aprendido a motivarme.

(Entonces pasan un cierto número de horas, y el momento cambia de cariz sin que haya parado a observarlo. Es tan sólo después que reparo en que el dolor de cabeza ha cambiado de lugar y se encuentra ligeramente ladeado).

Sideral




Algún día todos seremos un paisaje lunar

Y resplandecientes de blancura en la noche estrellada nos haremos polvo de estelar ceniza. 

Manantial




Varias vidas en una. En la búsqueda de lo perfecto nos olvidamos de lo frágil, de lo incierto.

Dentro de la palabra vida se esconden los mecanismos de un muñeco roto, que sin embargo no deja de rebosar energía y  brillantez.

La vida es frágil aunque a veces parezca infinita. Al prestar más atención y acercarnos a ella, a nivel celular, se observa su entretenido movimiento, su lucha constante por el equilibrio, su empecinado latir para sustraerle unos segundos más a la muerte.

Pasar




El tiempo te arrolla como una locomotora y a veces te sitúas delante e intentas achicar agua,  retroceder, pero el agotamiento no puedes sacudírtelo. 

Encontrar




Encontrar un lugar para escribir es un tema complejo. Encontrar un sitio para expresarse o alguien a quien hablar también tiene su dificultad. Pero cuando encuentras el boli perfecto, te aferras a él. Todo son facilidades. Serendipity. 

martes, 7 de febrero de 2012

Sin título


Un retroceso, una renuncia, un lapsus aficionado.

Infiltradas



Debilidades que te chantajean. Te acorralan para ganarte la partida. No son tan acuciantes, pero saben dejarse ver su lado más atractivo. El descansar, el mar limpio de vetas aquamarinas, el retiro, el respirar, al fin. Separada del mundo, ajena a sus dinámicas apresuradas.

Intentos de reformarte, de trabajar duro alejándolas, y no sucumbir a su efecto, a su perfil atractivo y magnético.

Cambios

Hay cambios. Son sensaciones que surcan el alma y que se perciben por el cuerpo como cascabeles rezagados. Durante unos instantes ebrios la garganta se vuelve el centro neurálgico de la aliteración, y mi espesor emocional se refleja en tirones dentro de la mucosa de la laringe que me empujan a tomar asiento y crean imágenes tan frescas como la madrugada. 

La penumbra me invita a sopesar mi fotofobia, mis reservas que son las que más me deslumbran. El silencio detrás mío, sujetando la cortina de la ventana se multiplica por mil, mientras mi oído se aguza y mis desvelos se fraguan. 

Los sonidos que se esconden tras los ecos rasgados de los objetos en movimiento, encima de las ráfagas trasanlánticas del aire, recorren mundos imaginarios en mi nostalgia de días transcurridos en esta misma habitación. Todo parece cobrar cierto sentido innato y misterioso, como un juego de mesa aéreo entre el conejo de Alicia y el Sombrerero. 

Yo me debato entre el saborerar de este espeso momento y dejarme llevar por su incierta sabiduría. Me doy la vuelta para no perder las vistas anaranjadas por las farolas nocturnas, e intento racionalizar las aventuras de mi retina. Quiero hacer cristalizar este momento para tenerlo siempre guardado y analizarlo después; pero sé que es una ardua tarea, porque es como el rango cromático de un copo de nieve observado en un caleidoscopio, que reniega de ti y se licúa en cuanto intentas atraparlo con la memoria. 

Hay momentos que no mantienen la proporción correcta de luces y sombras, que no permiten que la vista calcule sus equidistancias, y su imagen espejo tiembla igual que un trozo agitado de latón plano, haciendo ondas como de despedida. 

Hay algo que falta esta noche, ha sido atrapado en tierra de nadie por mis dudas. Ante la realidad que observo faltan los tonos de salvia, los silbidos de la tierra recién mojada, la ilusión de seguir maravillándose. 


No es el cansancio, no es el transitar de mi mente, ni el reverso de mis intenciones. Es algo más, o algo menos. Es la continuación del día de hoy, o el colofón circundante de estas últimas horas. Unas horas que están náufragas, errantes, sin que el sueño las ase a un día perfecto. Un gran interrogante para la mañana siguiente. 


No puedo parar ahora, porque no me sería posible reinventarme. Y sin embargo he de hacerlo. A veces la promesa se enciende en la madrugada fresca, antes de deshacerte de tu último sueño, cuando el día comienza a despertar, como si se te hubiera olvidado todo y hubiera posibilidad de hacerlo todo de nuevo, y probar si hay suerte.

 

domingo, 5 de febrero de 2012

Imprecisiones



El dolor se instala en mi cabeza. Este dolor no es preocupante, pero me chantajea con su forma de replegarse a las zonas de piel más delicadas. No es una metáfora de nada en concreto, no es especialmente útil ni impredecible. Pero es más que una molestia; es una trituradora de pensamientos, un punto de referencia inamovible, una alfiletera de improbabilidades.

Quiero deshacerme de él, pero no puedo aislar un espacio estanco en mi cabeza para poner en marcha un plan de ataque porque flirtea peligrosamente con mi fuerza de voluntad, mi conciencia del presente, mi resistencia a la decepción.

Dudo entre decidirlo a convertirse en tolerable y asumir fuerzas para derrotarlo. La huida podría ser de mí misma, y no quiero.

Suite nocturna


En seguida se tuercen los versos sueltos, se invierte el trazo fino, se cierne el precinto del día y te rindes al ardor nocturno y sus reglas de luna de leche azulada.

Por lo pronto los sonidos se superponen los unos a los otros en vulnerables capas y parecen verse. Los objetos tienen un perfil sonoro, las luces hieren la pupila dilatada, y el cansancio permite por fin renunciar a la reiterativa lucha contra el rápido ritmo del tiempo.

Plisado


Quedan apenas unos instantes de respiración moderada, hasta que en el albor de un deseo se acometa la vida a pleno pulmón.

viernes, 3 de febrero de 2012

Perímetros

Es en el hacer desbordante cuando el epicentro alerta de todo su dolor, y afronta la razón de su existencia.

Te lo diría


No hay punto de partida ni de fuga que valgan. Ni explicación que valga. Ni escalafones que valgan. Ni el sincerarte o el quemar tus naves. Aquí lo que realmente, realmente tiene alguna importancia es la indecisión ajena a tus propias dudas.

Y es que nada de esto es en realidad relevante o necesario. Si ni siquiera puedo contártelo. Empecinarte en querer saber aquello que ronda tus sueños y que ignora los míos no nos va a llevar a ninguna parte. Ni remotamente. 

Ya no tengo esa sensación acuífera de perseguirte a cada momento, como si tuviera que impresionarte la mirada. 

Yo sé cómo vivir con esto. Puede que no me acuerde, pero cómo hacerlo. No tengo tiempo de hacer un listado que vuelva la inescrutable realidad en algo flexible y diáfano. Y también pretender esto es parte del problema. 

Son todas estas imprecisiones las que, en el fondo, acercan las certidumbres tardías. 


Es la vida escribiendo y dejándote escribir la vida.

Apenas


Me dejas en trance. 

Como si no lo supieras. 

Biblioteca de imágenes


Ni siquiera es esto lo que más me tienta.

El que avisa es sin duda un gran traidor. Y no te deja en suspenso ni siquiera la mediana de esas fluctuaciones que giran con gran rapidez, pertinazmente, para dejarte sin aliento y fuera de juego.

Minutos en ciernes


Y son nuevas miradas las que te llevan dentro. Las que se encienden como bengalas de fuegos fatuos, y aún así ... no enrojecen el papel de estraza.

Nocturno de papel plisado


Me fallan las incertidumbres, vuelan las débiles evocaciones de entredós. 

No me han devuelto nada en ningún momento. No he vuelto a visitar las palabras. Casi no las he escuchado ni vuelto a leer. It's strange. 

No es común, pero asumo mis improbabilidades de nuevo con plena satisfacción y responsabilidad. Para que no se pierdan las pausas ni se confundan con silencios. Ni que estos vuelvan a retrasarse como si de buques fantasma se tratara. Es más, me entrego a esta conversación interna para que tú te sientas ... como en casa.

Dragones


Pequeños estrategas inútiles. Pero que los bloques subordinados, que los especímenes metálicos de envases articulados no se entrevean. Que no se os vea ni se os sienta.

Entregas tardías


Enfrente, pero igual de lejos que siempre. Encontrándote espesuras afines al perfil de tu sombra. Intensificando albores revividos, incendios solapados. 

Internar los sables, acariciar las precauciones, delimitar la dulce locura, amordazar el éxtasis empantanado. 

Las palabras se enrocan solas porque van dando tumbos y no las encuentro. Los intentos de resistirse son en vano. El saber qué hacer o no hacer no es la cuestión. Es que vas más allá de la cuestión. La marejadilla te extravía y tú te sigues haciendo la fuerte en medio del crucifijo acuático de las horas bajas. 

Y finalmente asumes el don nocturno que te desvela, que te impregna. Acuciante, esmerado, caótico y renuente. Y sí, tal vez descubras antes las palabras olvidadas que las perdidas. Así es la vida, y en realidad así debe de ser la muerte. La extinción de las palabras y las sílabas difusamente, como un desvelo.


Y en torno al fuego también se dibujan sombras chinescas; tanto alacranes como monos de cola y patas acaracoladas. Qué incierto fue el pasado ahora que te retornas. Sin saber cómo ni por qué. Sin embargo sorber el pasado como un helado de vainilla te hace verte a ti misma en el ahora de forma consistente, como un ruido sordo pero lleno de color. 


En cuanto a ti, yo te veo en do menor, como una diosa menor, como un vaivén sin trayecto. Porque no me doy cuenta de que tú también te acuerdas de mí como de aquella niña que fui y que todavía tengo.




jueves, 2 de febrero de 2012

Sublimación enlazada



Shooting stars en estas noches fulminadas. Estas entradas y salidas sin ascensos ni descensos. Estos encontronazos intensos con los flecos de las cosas y la levedad de incienso del pensamiento.

Lo que escondes, termina por escribirse ...