jueves, 15 de septiembre de 2016

Difícil

Realmente hoy me siento mal. Menos mal que nadie tiene que leer esto y puedo ser completamente honesta. Me siento mal, con poca energía, con miedo de los pequeños retos que tengo asignados para hoy, cansada y poco motivada. 

Voy a empezar otra vez. Me siento cansada, pero me va a llamar I. y tengo que dar la impresión de estar bien. No sé por qué no me he puesto a escribir en seguida. No lo sé. Es como si tuviera miedo del vacío. Y ahora, por ejemplo, después de haber escrito lo anterior, vuelvo a no sentirme con ganas de escribir, a no tener ganas de nada. No sé qué hacer para regenerarme. Busco distracciones como sea. 

Escribir más

Continúo en la brecha, haciendo esto llamado vida, dejando que los minutos resbalen y se desarrollen tramas en la existencia con esta pesadez tan característica de intentar que todo tenga sentido. Es demasiado trabajo hacer que las cosas funcionen, justificar cada acción que se da, ver cómo el organismo se rebela contra la forma en que las cosas suceden e intentar apaciguarlo. Sí, vivir es un trabajo en sí mismo, y seguro que no tendría que ser así. Para mí parece funciona el hacer las cosas con un objetivo, ver cómo tras una serie de pasos se consigue lo que se había planificado. Pero hay muchas otras cosas que no veo con claridad dentro de ese planteamiento, y me resulta difícil hacerlas, consumo mucha energía. Por eso pienso que tendría que ser factible el formar parte del tejido del ser y hacer sin tener siempre una apuesta abierta, sin contrapartidas, simplemente entregada a la acción. No sé si eso sería automatismo o tranquilidad. 

Por otro lado veo que sigo sin pillar un ritmo de escritura. Estoy dejándola un poco de lado a veces, y voy a intentar darle prioridad. Me resulta fácil despistarme y no trabajar lo suficiente. No quiero enfrentarme a no poder dar de sí lo suficiente. Creo que si simplemente escribo sin tener grandes expectativas, el cansancio mental lo esquivaré, y el subconsciente se me activará sin tener que preocuparme por nada más. 

Ojalá tuviera más tiempo para escribir, sobre todo por organizarme bien. Tengo que tener claro que escribir es lo mejor que puedo hacer. Mantengo en la memoria la sensación de haber intentado escribir durante una temporada una hora todos los días, y comprobar cómo eso no contribuyó a que mi escritura continuara o fuera buena. Pero eso sucedió en su momento, y ahora nos encontramos en otro estado, en otra situación, y no tengo por qué temer que vuelva a pasar lo mismo. Ahora recuerdo que no era completamente consciente del tipo de escritura que estaba llevando a cabo. Tenía muchas distracciones, tal vez. Ahora es diferente. Y aunque no lo fuera, el perseverar tendrá su recompensa. Acabo de hablar anteriormente de que no debería buscar siempre el que las cosas tuvieran un beneficio, pero existe una diferencia entre eso y escribir con tranquilidad, esperando que ese beneficio se materialice sin tener que preocuparme por ello. 

Espero que sea así. Quiero que mi mente funcione por sí sola, sin tener que trabajar tanto para conseguir un equilibrio, una línea conductora, algo con lo que identificarme. Es difícil tener que renovarme cada día, a cada hora, a veces a cada minuto. Por otro lado, tengo que creer en algo, y a veces la realidad es la que tú construyes como en este caso se trataría de la constante literaria. 

Pase lo que pase siempre hay algo que se puede escribir, por muy vacía que se encuentre la cabeza, por muy gandules o enfermos que se encuentren los dedos. Tal vez la escritura también funcione para alejar el mundo de aquí, para encontrar un refugio, aunque sea a base de acercar una lente de aumento sobre él, paradójicamente. Esa existencia literaria es la que necesito alcanzar, y todo lo demás es secundario. Cuando se escribe el tiempo pasa, y se nota que el tiempo transcurre, es una manera de estar presente sin faltar a la vida. Se establece una relación directa y especial con el paso del tiempo, y es posible que desfilen largas horas sin que se sufra por ello, lo cual no es siempre posible cuando se lleva a cabo otro tipo de actividad con la que hay que reconciliarse cada cierto número de horas, con la que se necesita contar para que otras cosas funcionen, etc. Escribir en en sí una actividad perfectamente inútil que sin embargo cumple su función a la perfección. 

En los últimos años puede que haya estado evitando el escribir, el definirme mediante la escritura. Posiblemente estaba intentando conseguir cosas con ella, como con el resto de mi vida. Ahora me puedo rendir a la evidencia de que no es necesario, de que simplemente tengo que hacerlo, aunque a veces no me quede claro el por qué. Tal vez porque puedo hacerlo, mejor o peor, pero puedo. Y también sé que cuanto más lo hago, mejor me sale, y con el tiempo me ayuda a leer más y también a pensar mejor. Ya no sé muy bien quién soy ni qué es lo que hago, así que por lo menos tengo la escritura. Podría ser una persona sin ningún tipo de contacto con el exterior, sin que nadie pensara en mí y todavía ser capaz de escribir. Y eso no puedo olvidarlo. Es bueno darme cuenta de que ahora como persona, como Paloma tengo cada vez menos atributos cosidos a mi identidad, y que por lo menos sí puedo escribir correctamente. Tal vez otras personas, el mundo me perdonaría ser un poco inútil en otros aspectos, y sí me daría el reconocimiento de escribir. El mundo en el fondo soy yo, por eso tengo que escribir para verle sentido a lo que hago, a lo que soy, y tal vez todo lo demás sucediera por añadidura. El sustrato literario siempre está allí, aunque a veces sea más evidente que otras. A la vida parece que hay que arrancarle la escritura, pero creo que es más fácil arrancarle la vida a la escritura, de esta forma el escribir tiene un sentido paralelo al ser, al vivir. No es siquiera necesario el tener que explicarlo: es así, y así está bien. No puede explicarse, no puede zanjarse con una explicación que sirva para todo el mundo, es más, lo que piense el resto del mundo le trae sin cuidado, y hay pocas cosas que sean así. 

Escribir tiene un "seguro de vida", porque es posible hacerlo prácticamente siempre, sólo se necesita tiempo. Prácticamente sería posible escribir en el aire en una prisión. La mente y el cuerpo podrían estar prisioneros, pero todavía se podría escribir en el pensamiento. Hay muy pocas cosas que puedan ser así, que sean tan poco dependientes del mundo exterior, que precisen de tan poco, que no cuenten con condiciones. Y esa desnudez que me atrae, sobre todo ahora que me encuentro completamente desnuda conmigo misma, desnuda y despojada de atributos. 

Esta mañana me desperté pensando que el gran mundo me ignoraba completamente, y me pregunta qué iba conseguir en él, qué grandes esfuerzos debería realizar para conseguir esa migajas. Y hoy me encuentro con que no necesito nada del mundo, que ya lo tengo todo, que puedo cerrar un círculo completo porque no necesito extraer el oxígeno del magma incendiario del ambiente. 

Si hago una pausa, es una pausa en la escritura. Si cedo, veo la última palabra que he escrito. Siempre hay una última palabra escrita, un último guiño. Las ideas se desarrollan y se estructuran, y luego los castillos en el aire vuelven a disiparse y hay que comenzar otra vez con otra idea, con otra frase. Y se produce una pequeña espera en la que se contempla cómo sigue encendida la llama de la vida, todo un logro, toda una sorpresa. El resto de mi vida consiste en echarle el lazo al gato, y sin embargo escribir supone tener el gato en casa, ronroneando en mis brazos. No lo hago porque nadie me lo pida, y sorprendentemente lo sigo haciendo año tras año. Si no parezco mostrar interés en expresar nada en concreto, aún así la expresión de alguna idea asoma la cabeza. Y da lo mismo lo que es. 




lunes, 12 de septiembre de 2016

Escribir

Vuelvo a la escritura con cierta inseguridad. Estoy un poco nerviosa hoy, tal vez porque estoy cansada también y las pequeñas y grandes cosas que se han acumulado me pesan un poco y no tengo fuerza mental para abarcarlas todas. 

Hoy es lunes, y hubiera querido tener un poquito de plan, ver las cosas claras esta mañana. Como siempre, al ir por la calle me he agobiado porque veo a todo el mundo (lo supongo, claro) con su vida izada y adelante, y yo me preocupo por la mía porque no tengo trabajo y no veo claro cómo me voy a organizar. 


domingo, 11 de septiembre de 2016

Ayer, cosas

He tomado una serie de decisiones y creo que esta semana voy a organizarme más o menos bien. Seguiré sintiéndome patito por una serie de cosas, pero espero que las cosas vayan avanzando. Le voy a pedir a Mariano que me ponga al tanto de la situación respecto a la ketamina, no puede seguir la cosa así, tiene que haber ya un avance. Le recordaré que llevo desde finales de julio con ello, y que quiero que haya una resolución antes de tomar pasos yo por mi cuenta. Si es necesario hablaré con el médico catalán y me buscaré la vida.

Chatarra


Los seres humanos vivimos encorsetados a una chaqueta de metal llamada personalidad. Con el tiempo el magnetismo acumulado le hace atraer y acarrear todo tipo de chatarra y residuos que llevamos como si fueran preciadas. Y esa personalidad es bastante aleatoria y poco fiable, pero si la pudiéramos ver y examinar, le daríamos el valor que realmente tiene, el de haber podido llegar hasta aquí. 



sábado, 10 de septiembre de 2016

Espero

No he sacado mis escritos adelante con suficiente regularidad. Tengo que escribir aunque sea un retazo diario para poder enraizarme. Todavía tengo dudas sobre la apertura del blog porque quiero escribir con total libertad pero tampoco quiero aislarme. Ya veré lo que al final tiene más sentido.

Bueno, al final he decidido que no, que este blog tiene que quedarse aquí, conmigo, y que no es necesario compartir mis pequeñas letras. Así que voy a encañonar la verdad y ser sincera, por lo menos conmigo misma, porque hay muchas personas con quienes no puedo ser sincera de verdad todavía, y me duele pero al mismo tiempo me ayuda a protegerlas y a proteger mi relación con ellas.


Estoy comiendo muchísimo y no entiendo de dónde viene toda esta ansiedad ... Hay temporadas en las que me pasa, y no tiene nada de malo, aunque me duele el estómago y no consigo bajar de peso ese kilo y medio dos kilos de más. Es una tontería, pero estoy más cómoda con mi peso de siempre y que la ropa me siente como siempre, y ser yo la de siempre, supongo. No puedo creerme que me dé vergüenza decirme estas cosas. También me gusta tener el control de la situación en vez de no tenerlo. Llevo mucho tiempo con dolor de estómago, un mes y medio, y es porque estoy comiendo mucho y a raíz de la ketamina. Cualquiera que leyera esto pensaría cualquier cosa de mí, pero es por eso que no debo dejar a la luz este blog.


Ahora estoy escribiendo y mañana también lo haré y al otro. Tengo que ponerme a escribir casi desde por la mañana, porque cuando leo los periódicos al final me estreso y me deprimo, y termino hundiéndome un poquito. Eso es lo que pasa, y creo que ése es la definición de una comportamiento autodestructivo. Así que tengo que hacer un esfuerzo por hacer aquéllo que es bueno para mí. Por ejemplo, no comer demasiado. Por ejemplo, leer tranquilamente. También tomarme las cosas con tranquilidad, no permitir que el agobio se haga con todo y defina la realidad.

Ahora tengo de nuevo dolor de estómago y lo voy a tener durante todo el día. Ayer comí demasiado y esta mañana probablemente también teniendo en cuenta que arrastraba la pesadez de ayer. No sé muy bien a veces de qué depende. Ahora, como me duele el estómago no estoy bien de humor, y eso tengo que tenerlo en cuenta. Tengo que hacer unas cuantas cosas que están pendientes y así me sentiré un poquito mejor. No sé si tomarme un café luego ... Es verdad que nos pasamos el tiempo intentando sentirnos mejor, mejorar un estado de ánimo u otro, en vez de observarlo con tranquilidad y surferarlo. Es bueno darme cuenta de que no estoy demasiado animada, así puedo poner el práctica algunos de los principios en los que he estado trabajando en este tiempo.

Partes de ti


Estoy haciendo acto de presencia de nuevo, e intento encontrar ese resquicio de mí misma que me permita liberar de nuevo el subconsciente, vivir la existencia literaria. Es invitar a que acuda esa parte de mí que se mantiene latente y que guarda su expresión hasta que se la evoca. Menos mal que existen partes de ti que no desaparecen, que te esperan.
 

viernes, 2 de septiembre de 2016

Unos días

Llevo unos días un poco desconectada de mí, es decir, de mi escritura. Me pesan los párpados y respiro poco, simplemente dejando que el aire se escape hacia dentro. Así es como estoy. He visto que al dejar de escribir un par de días, ya no me levanto con las ideas plasmadas literariamente. O sea, que para escribir literatura y vivirla tengo que plasmarla. Es sorprendente, pero es así cómo funciona. 

Y lo que también sucede es que es importante escribir aunque la vena pulsátil del vocabulario parezca apagada. 

Desarreglo


Sigo intentando que la narración de mis horas tenga flexibilidad, que pueda expresar mis sentimientos, la correlación de lo que va pasando. Siento el cuerpo desaseado y la mente desarreglada, y mucho cansancio físico y mental. Pero sé que la única manera de continuar y mantenerme expresada en papel, en dígitos, en términos. 

Hoy


Y sigo intentando encarrilar mi subconsciente a esta rueda de molino.