domingo, 12 de enero de 2014

Stendhal syndrome


It's the flavour of you inhabited by pain and longing. I'm still here, have not found you.  

martes, 19 de noviembre de 2013

Wetness


There is something really hardcore about wetness. How when you are thinking about it it doesn't matter, but when you are in the midst of it and feel cold, and your socks are drenched, and you wish for refuge, but refuge is hours away, there's nothing romantic about it. 

It's just a thin bright veil of shiny discomfort on your skin, a feeling of hollowness in your bones, an empty headedness, a shallow breath, fearful of the starchy frost, gagging your throat with unspoken niceness and syllables short of endearment. 

And you resolve it has come winter and time to loving yourself through winter. 

lunes, 2 de septiembre de 2013

Sweet september


Me resisto un poco a escribir en inglés, but I must. El inglés fluye con facilidad e imaginación en este mundo que me ata a Madrid gagging me en esta vida que tengo en la que escribir en Londoner’s own me libera y me reviste de mi yo inicial y tal vez más supremo. Pero sé que escribir en inglés es demasiado fácil para mí (although preemptively so ...), y me atrae lo difícil: leer lo difícil, memorizando la frase anterior para no perder la esencia ni las palabras que me importan tanto. (Dios, ¿cuántos más cafés necesito ahora para poder mantener la cabeza y el cuello erguidos?? Let's proceed once more now).

Y ya sólo leo en inglés (ni siquiera es premeditado), lo que me permite sobrevivir con mis dos identidades de forma saludable. Lo que pasa es que me siento más londinense que madrileña, and that’s a fact, y no sé muy bien qué hacer con esto; buf, no puedo renunciar, obviamente, pero tal vez me desplaza demasiado y me aleja de la oportunidad de una comunicación fluida con gente aquí. No debería ser, pero es.


¿Qué pensará Bunmi de todo esto? La verdad es que voy a preguntárselo ahora (he aprendido las cursivas de Virginia Woolf y Vita Sackville-West (honey), y sí, son las cursivas inglesas!  

viernes, 30 de agosto de 2013

The sins of literature


Brown bulky mail bags coming from afar, but did those letters matter at all?

viernes, 9 de agosto de 2013

Face


My chest is a bulletproof vest with a constant hint of a piercing shot.

miércoles, 31 de julio de 2013

Bikes


I can't work out why unattended bicycles swindle into oblivion and decay. It has happened to me with two of my favourite bikes; I left the countries I lived, ground and cycled at, and they slowly lost their sheen and broke and altered their frames, gears and props, as if not wanting to continue, to fight anymore. Their tyres flat, their locks missing, their lights broken as if they'd exploded from the inside out.

They weren't pretty, but their time on the road had turned them solid and fierce, and their basic shapes and styles had become suave and accomplished. We were endangered together and freed at last, and the rain and the reflection of the sky and clouds on the road at night gave us an extra charge of freshness and longing. 

 I still don't get it. I came back to the cities where I'd left them, London and Amsterdam, and there they lied: indoors, outdoors, it didn't matter, they had slowly churned and exhausted themselves. They were bereft of their stickers, metallic coating and identity; pieces were missing, questions unanswered. Their spirits broken, their boldness curtailed and spiked. 

I parted and didn't turn back for a last look, a good-bye of appreciation for old times, for good times. Just like that. 

miércoles, 24 de julio de 2013

Jonny

Está muy bien que él vea claramente cómo sobrevivir al alma rota.

Forever be true

Forever me

Forever thou

Forever true

viernes, 5 de julio de 2013

Ropa


Estos días tienen su lado de furia y de resguardarse. A veces no sé qué factor tendrá más influencia y doblegará al otro. Quiero un equilibrio entre ambos pero casi son como hijos míos y no puedo controlar su funcionamiento. Parece que estoy presenciando la narracion de mi propia vida, y espero estas nuevas lecciones como definitivas para marcar un punto de inflexión importantísimo para mí.

No estoy oponiendo tanta resistencia y de alguna manera deseo alcanzar el control de la situación siempre y cuando me dé suficiente tiempo para entenderla. Esto es una novedad en mí.

Sigo luchando por administrar mi tiempo de una manera fructífera. Todo lo que me está sucediendo es similar a cuando te compras ropa nueva y debes acostumbrarte a verte y sentirte con ella.  

Mi escritura también va a dar un salto, y algo en lo que se está preparando. Desconozco en qué va a consistir el nuevo estilo. Sé que me resulta más difícil escribir cuando leo en castellano, es como si mi cerebro literario se despierta con la lectura en inglés, se condiciona, y cuando leo en castellano hay algo que no termina de fructificar. Me gusta leer en castellano pero no me termino de identificar con las frases de otras personas. La forma que tengo de escribir en castellano no está relacionada con lo que leo en esta lengua, sino con lo que soy en esta lengua.

Todo va por fases. Está claro que llevo la mayor parte de mi vida desarrollando un cerebro bilingüe, y aunque escriba en castellano y hable en castellano sigo pensando mucho en inglés. Y no es sólo una cuestión de palabras; es el pequeño montaje que me he creado yo solita, como una niña pequeña que se inventa su propio lenguaje. Y mi lenguaje, como mi personalidad, es políglota e internacional. Y como buena escritora me resguardo en el lenguaje como en una matriz caliente, un lecho, un escondite perfecto y seguro. El castellano de otras personas lo disfruto pero me resulta un poco frío. En inglés me río, lloro, me enfado, me emociono, recuerdo a cientos de personas que me enseñaron el significado de las palabras, aquellas maneras en las que resurgí al expresarme en esta lengua. Pero estoy intentando leer en castellano, y espero que pronto vuelva a encenderse la mecha, mi reencuentro con la lectura en este idioma, el cómo y el por qué me identifiqué tan plenamente con ella cuando era pequeña y quise escribir.

lunes, 1 de abril de 2013

Vintage new


Initially it's not easy, but I've got better at it. Roaming through old thoughts and new revisions, the choices are there. Being is believing. 

The future is bright

brighter

down there

somewhere 

In the vault where the heart reoffends and swirls around like a blooming flower bud on fire. There's plenty of looks and glances directed at me, through to the end. Retake the challenges, I'd say. 

domingo, 10 de marzo de 2013

Slow boot


Time goes on, it's an unlikely sphere of knowledge and ritual. There are many things that make sense in their own way, through the prism of their own thought, but it takes a while for me to envisage the meaning of it all, the entourage and crocheting that took stuff to settle and be. 

I keep on running on long hauls. Life is showing me slowly what I am about. 

domingo, 3 de febrero de 2013

Cartas


Pasan de mano en mano sin ser abiertas, hasta que llegan a ti. Cuando las tienes en tus manos están calientes como el algodón en rama asido a la tierra.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Fat buttery words


Llevo tres días escribiendo sin parar. Lo único malo es que me duelen los ojos, pero no tengo más remedio que utilizar el ordenador. Tengo ganas de utilizar de nuevo una máquina de escribir, como hacía a los doce años; o simplemente escribir en folios encima de mi mesa, como cuando tenía siete años. Desconozco si Virginia Woolf escribió con una máquina de escribir Smith Corona; aunque por su diario sí sé que en muchas ocasiones ayudó a Leonard a editar sus libros en su imprenta, la Hogarth Press, letra por letra, pieza por pieza. Llenándose las uñas de tinta mientras preparaba minuciosamente la tipografía, congratulándose cuando avanzaban un par de páginas diarias más. 

Me pregunto cómo sería volver a escribir sin poder retractar(se) tan fácilmente. Llenándote los dedos de Tippex, o creando nubes de anotaciones para cuando fueras a pasar el original a máquina. Cuando hacía esto (y lo hice desde los 6 a los 21 años) el proceso entero llevaba un tiempo que no se me hacía pesado. Cada día era una decena de páginas; cada golpe táctil contra la blandura del papel o la brillantez de la tecla de la máquina de escribir establecía el ritmo, el rumbo, el encuentro con el próximo minuto, la próxima hora, el final del día y la concatenación con el siguiente. 

El teclado escalonado permitía reconocer cada palabra tuya, única, por el ímpetu que supone el choque en seco contra la tecla y el papel almidonado. Hay palabras cortas que requieren una sola mano cayendo en picado desde el aire. Otras, un foxtrot, o un vals interpretado en la máquina a dos manos. Y el golpe de efecto contra el carro al terminar una línea era suficiente para reafirmarte en el espíritu del párrafo anterior, una pausa para tomar aire, un nuevo quiebro de tu imaginación literaria. 

Cuando tenía vacaciones me levantaba por la mañana saltando de la cama con ganas de escribir: era mi pasión, mi trabajo, mi identidad. Escribir y el cine, claro. Durante muchos años llevaba un diálogo personal e interno conmigo misma y mis libros, y llegué a ser muy buena en eso. Me sorprendía incluso cuando podía compartir pasiones, narraciones e ideales (e ídolos)  literarios con otras personas. Y fue en el instituto donde pude expresarlas más cómodamente. Después con mis películas y mis guiones. 

Ahora me siento de nuevo entregada al vaivén de este trabajo, a la pasión, a la naturalidad que en mí radica. Lo que más me gusta es que de repente leer tiene sentido; empaparse de los viajes literarios, como hacía antes, es un proceso natural, necesario, alimenticio. Por fin entiendo por qué me encontraba tan entumecida últimamente en mis lecturas: había perdido el rumbo, la lógica que me permitía el diálogo con el libro, con la autora, el autor, con la literatura encerrada en las palabras. Porque no podía crear esa trayectoria que se retroalimentaba, con la que de alguna manera en la escritura respondía a mis lecturas, y en la lectura imaginaba mi propia literatura. 

He de decir que leo casi exclusivamente en inglés, pero no me voy a atormentar por eso. He pasado la etapa más importante de mi vida leyendo y mezclándome la esencia con todos los libros imaginables en castellano y traducidos, y ahora mi mente bebe y se poliniza entusiasmada con los conceptos, narrativas y rastreos que me proporciona el inglés y la cultura anglosajona e internacional. 

Me siento feliz escribiendo en inglés y en castellano. Es muy diferente. ¿Cuántas vidas posibles puede experimentar la mente? El poder beber de otro idioma me permite explorar miles de puntos ciegos en mi cabeza, imaginarlos y sacarlos a la luz. Y a veces se produce una mezcla pirotécnica de culturas y fuselajes, especialmente cuando intento decir en español algo que diría fácilmente en inglés. 

Me gusta el inglés porque tengo la inmensa suerte de descubrir palabras nuevas todos los días. Mi boca se deleita con ellas, con el sonido, el chasquido, la textura y el ritmo de estas nuevas palabras que inmediatamente enlazo con sus significados, sus sueños, sus quimeras; las mías. 

Es la pasión por las palabras que me hizo atesorar los dos pesados volúmenes del diccionario de María Moliner cuando tenía 16 años. Estos mismos libros han viajado conmigo por el mundo y han saltado de país en país cuando cambiaba mi residencia. No ha sido fácil, pero no podía dejarlos atrás (ellos tampoco querían abandonarme a mi suerte). 

Mi casa está vacía, no sé dónde han ido a parar los cientos y cientos de libros que he leído cuando estaba fuera. Y la mayoría de los que leí aquí, en Madrid, se encuentran atesorados en decenas de cajas en los altillos de la casa de mi madre. Parece ser que mi madre también desmontó mi adorada librería blanca, y guardó las barras y los estantes para que cuando yo pueda vuelva a reconstruir en mi casa. 

Pero el diccionario de María Moliner ha estado siempre conmigo. Es el libro más maravilloso que jamás he podido leer. Y nunca se acaba. 

I like wordshttp://www.lettersofnote.com/


Dear Sir:

I like words. I like fat buttery words, such as ooze, turpitude, glutinous, toady. I like solemn, angular, creaky words, such as straitlaced, cantankerous, pecunious, valedictory. I like spurious, black-is-white words, such as mortician, liquidate, tonsorial, demi-monde. I like suave "V" words, such as Svengali, svelte, bravura, verve. I like crunchy, brittle, crackly words, such as splinter, grapple, jostle, crusty. I like sullen, crabbed, scowling words, such as skulk, glower, scabby, churl. I like Oh-Heavens, my-gracious, land's-sake words, such as tricksy, tucker, genteel, horrid. I like elegant, flowery words, such as estivate, peregrinate, elysium, halcyon. I like wormy, squirmy, mealy words, such as crawl, blubber, squeal, drip. I like sniggly, chuckling words, such as cowlick, gurgle, bubble and burp.

I like the word screenwriter better than copywriter, so I decided to quit my job in a New York advertising agency and try my luck in Hollywood, but before taking the plunge I went to Europe for a year of study, contemplation and horsing around.

I have just returned and I still like words.

May I have a few with you?

Robert Pirosh
385 Madison Avenue
Room 610
New York
Eldorado 5-6024


martes, 11 de diciembre de 2012

El zorro perdido en Ítaca III



¿No has visto al zorro? Te mira perdido con sus ojos de plata, suspirando por el amanecer que le enseñe de nuevo el camino a casa. 

El zorro te mordisquea los sueños, pero también los vela. Te secuestra un trozo de tu mirada si la diriges hacia la frontera entre la ciudad y el bosque. 

La mente del zorro es vertical, pero su cuerpo se dobla como el de un pordiosero. No busca, espera. Te recuerda. Encuentra al zorro, y síguelo. Su sonrisa de escarcha, su lengua de humo seduce a las ortigas que mienten en el jardín. 

Ya no puedes volver. Ama, conjuga, afila, lame, aúlla, gime, mánchate. La rabia se desprenderá de ti como la piel de una serpiente. El zorro girará la cabeza y se reirá de su muda ensangrentada. 

Has entrado en casa, y no había nadie. Presta atención al zorro; él no vive en los prismas de un hogar inacabado. Prefiere el hielo. 

No te preocupes. Como el conejo mágico, siempre saldrás del la madriguera. Tus sueños y tus pesadillas conviven juntos. El pasado feliz, el futuro triste. Ahora me ves, ahora no me ves …

Pero, espera un momento ... Lo desgastado brilla!!

Y te preguntas dónde se aloja el dolor del bebé recién nacido que oxigena su piel por primera vez y siente que los días le queman. Si supieras dónde entra esa alegría que discurre como plástico liso por las calles, ese afán por expresar la vida que se te escapa.

Que no te aterre el miedo oscuro, el deseo subterráneo, las vetas y la luz afiladas del lucero del alba. El camino es el barro, es la marca, es la herida. 

lunes, 10 de diciembre de 2012

La ciudad



Los días vacíos, la nada, la hiena, tu corazón delimitado como las aceras alquitranadas, la decoloración causada por el fuego amigo, la nada del cuerpo sin resortes. En la isla finalmente has encontrado las minas que te podrían estallar entre las manos, los miedos a flor de piel que te escupen a ti. 

Ya has dado con las tramas inconexas, con la sangrante hoja en blanco, con las traiciones de los neurotransmisores agotados, con las brumas de la soledad. Y has descubierto en la nada el esqueleto osificado del zorro. La nada del sabor del sueño precario y electrificado que te causa tu miedo a la mediocridad. 

Ya, finalmente, percibes el filo cortante del salitre oceánico que te enfrenta contra las cuerdas tatuadas de tu pasado. Tu pasado torturado y transcurrido, pero pulsátil y durmiente como un virus. 

Buscas un espacio donde no te persiguen las esquinas, donde no te interrogan los armarios, no te identifican los espejos. Donde el frío no te busque, ni las prendas te obliguen a cubrirte. 

Te he leído y releído para encontrar, para entender. Y entiendo esto: el castañeo de dientes lo causan las falsedades precipitadas desde el cielo plomizo de la ciudad-emboscada. Es la nada que a veces nos puebla y nos absorbe como una ventosa sucia y humillante. Y tú siempre reaccionas ante la nada. Pero ahora que te has creado abandonarás el espino de la nada arrebatada. Te veo. Lo sé. 

Londres y su niebla de incienso plateado. En invierno el gris es tan gris, que parece pintado. En verano la ciudad parece su reflejo en el agua. En la ciudad de las mil caras recorrerás mil emociones. La soledad no tendrá ya alternativas. Es una forma de cruzar tus propias fronteras. Al alba, cerca de ese horizonte nuevo donde no incordiarán las notas de la nevera.

El sonido de la caracola errante que conjuga todos los sonidos cuando la noche cae y los niños ya no juegan, se te revelará en los huecos de tus noches en vela. Es un sueño de impronta que se olvida irremediablemente por la mañana. Tras escuchar su oráculo reverdecido, emprenderás el recuento de las imágenes de tu día, y en el recuerdo de tus carencias encontrarás ese amor recuperado. 

Amar no se recuerda. Se redescubre.


domingo, 9 de diciembre de 2012

Rosebud


Hay otros mundos posibles, hay multitud de mundos posibles, y sólo se trata de rendirse a lo que es evidente, y dejar de justificarse en un inmovilismo de resistencia. Basta de redenciones, de carencias, de búsquedas desencaminadas. Finalmente me siento capacitada para afrontar con lucidez mis batallas interiores, porque no son daños colaterales sino la materia prima de mi creatividad. 

Este mundo posible al que ya me voy a incorporar sin reservas y con exclusividad consiste en la simple expresión de los sentimientos internos, la observación de estos por medio de mi propia escritura, y también por la lectura señalizada con el puño y letra de aquellas personas que los han plasmado de forma tan concienzuda, inteligente, visceral, testaruda e inasequible al desaliento. 

La expresión literaria puede haber surgido como expresión desesperada, incoherente, desabrida, biliosa, reprensible, rota, fragmentada, incompleta, alcoholizada, alterada. Pero a menudo las maneras rábidas y personales, sin ambages, sin vergüenzas, luchando contra la inhibición de sus impulsos más fieros, plasmaron sus incoherencias y batallas por adaptar y adaptar(se) a este mundo, sin abandonar la fidelidad a su cosmología interna, como perros a su instinto zapador.

Voy a dejar de lado la obsesión por revisar las narrativas de mi historia personal, de esas horas, esos minutos, esos años. Porque no me interesa vivir en el ahora mismo ni en el mañana, y me frustra tener que pensar en el tiempo como una medida de la existencia. No me importa que sea lunes o viernes, que tenga esta edad o haya tenido la otra. Esta versión de la cartografía del tiempo se extingue en ese último suspiro como aquel de mi padre en el que no dejo de pensar. Un último suspiro, breve, sencillo; un adiós sin sufrimiento, tal vez con sorpresa, y toda tu vida se sintetiza, se termina con una exhalación del alma y del cuerpo; y a veces no te queda tiempo de revisar lo que has hecho o lo que has querido hacer, de expresar todo tu esfuerzo. Es un simple adiós al mundo en el que dejas de existir. Carpe diem!

Los sentimientos como estilo de vida, la percepción como necesidad para esclarecer tu lugar en el mundo, para continuar, para respirar, para ser. 

La escritura, la lectura, al fin. 

martes, 27 de noviembre de 2012

Photobooth


Durante un mes he tenido conmigo la compañía de tres mujeres inolvidables que han acudido a mi encuentro para cuidarme. Y ahora han regresado a sus países de origen, también tres. Están lejos, aunque accesibles. 

Ya ahora me encuentro sin ellas, y es una sensación muy extraña, porque cuando estaban aquí todo era conocido, nuestra relación no había cambiado mucho tras estos años, y mi alma y cuerpo vibraban con su inteligencia, belleza y comprensión. Cuando he estado con ellas he sentido como nunca los elementos que conforman mi identidad a todos los niveles: sexual, cultural, artística, y me sentía nadar en mi territorio, que también era el suyo. 

Y el hecho de que me conocieran perfectamente me ha hecho ver que la persona que soy realmente existe. 

lunes, 26 de noviembre de 2012

Mojitos

Wet and sour ...

viernes, 9 de noviembre de 2012

Espacios francos


Sé que tengo que escribir porque es mi destino, aunque hoy mi cuerpo está tan esquilmado como mi cabeza. Llevo varios días con un perenne dolor de estómago, sequedad generalizada en todo el cuerpo, levantándome con madejas de esparto rallándome los ojos antes de que abra los párpados, y no consigo quitarme esta flojera ni a golpes de cafeína.

Sin embargo hoy no he dejado de reflexionar. He estado hablando y escribiéndome mucho con mi amiga B. de Londres, y me doy cuenta de que el hecho de que me conozca desde hace tiempo, desde que éramos mucho más jóvenes, es muy importante para entenderme (para entendernos). Y ese es el espacio íntimo que deseo compartir cuando esté con alguien en el futuro: el de no tener que probarme a cada paso, sino el de resultar cada vez un amor más interesante porque ya sabe de dónde vengo, cómo he llegado hasta aquí. Cada una de nosotras hizo algo diferente para finalmente compartir el mismo espacio. Hay algunas personas que no me absorben como una esponja de fregar como si fuera agua sucia, sino que me hacen brillar, me hacen sentirme lúcida y tranquila, válida y reconocible.

He de decir que en España no me siento en absoluto validada; mi personalidad se funde con la identidad de extraña, familia, compañera de trabajo, y se anula, no cuenta, es como cubrir el expediente sin haber siquiera estado allí. Tengo personas a mi lado que me quieren, pero no me siento en casa, sino lejos de todo, fuera de todo, desacompasada, desligada. En Londres mi espacio vital es maleable, me encuentro, me siento, me reinvento, me muevo, me comunico.

Me cuesta mucho trabajo estar aquí, y, sin embargo, este es el destino que me espera. La gente a quien más quiero está aquí en mayoría, y aunque hay cientos de personas que me querrían tener en Londres, y yo quisiera estar allí, a mi destino no parece importarle esto. Tengo una ligera idea de que en el futuro será posible armonizar mi vida en ambos sitios; cómo, no lo sé, pero parece inevitable.

jueves, 27 de septiembre de 2012

It was, it is


Es tan extraño ... Estoy moviendo la película como nunca, y espero que mi carrera profesional y mi identidad artística vuelvan a su cauce. Pero mi padre está tan enfermo ... Ahora no come y le van a poner una sonda gástrica, que puede infectarse, y con la neumonía podría ser terrible. 

It was the best of times, it was the worst of times ...
Charles Dickens, Historia de dos ciudades