miércoles, 28 de diciembre de 2016

That



We are the experience and we have to live it: live it to the fullest of its capacity and range, forgetting our qualms and judgements. Live it thoroughly and wholly. Everything is part of this, specially this whole realm of broken feelings and pervading resistance; that is the half of it. 

I am experiencing a thin and intermittent feeling, a broken emotion, a sudden beat that's slammed into my chest. I AM that. No difference between touching and the one who touches, no distance between our perception and the perceiver. The world is ONE and free and wide. Inside and outside: freedom.

sábado, 24 de diciembre de 2016

It


Voy a hacer lo posible por escribir, aunque me cuesta, pero es lo que más deseo. Si me pongo estos días va a venirme muy bien, porque así pillo un ritmillo. Estoy pensando en literario todo el día, pero últimamente me ha faltado el encontrar el enganche, el ojal. No es tan complicado, pero requiere cierta perseverancia inicial, luego todo continúa de un tirón. 



Estaba pensando en esta nueva percepción que tengo de las cosas, y de cómo el dolor te guía. En el momento que aparece el dolor, emotivo o físico, es posible plantearse el que ello es una celebración más de la vida, como es el lloro del bebé recién nacido. Ese dolor nos guía para decirnos: "Aquí está", y lo voy a observar sin desear explícitamente que acabe. También me ayuda cuando me planteo que no soy yo la que está sufriendo, sino que al cuerpo le cuesta clavar un clavo o apretar un tornillo rebelde, y observo en ese momento la danza de la vida demostrando de nuevo su intensidad en esa emoción, en ese pequeño instante de vida, como dice I. 

También me he dado cuenta de que mi percepción de la realidad es muy intensa desde que no estoy deprimida, incluso mayor que antes, cuando estaba bien. No estoy utilizando la urgencia, las prisas como arma arrojadiza. Ya no es necesario. Si tengo que hacer algo, me tomo el tiempo necesario, el que quiera el cuerpo, el que requiera el objeto, el que marca la acción. Estoy haciendo esto de forma espontánea, y me ha sorprendido mucho. Es una experiencia muchísimo más enriquecedora de la vida. 

Le he dicho a V. que quiero comenzar de nuevo nuestro diálogo. Creo que tal vez me ayude a conseguir ese empujoncillo extra que necesito para contemplar finalmente la realidad tal y como es. La vida fluye en todo el mundo de manera circular, en permutaciones tan abundantes como seres humanos, y todo el mundo simplemente expresa un pedazo de existencia, de percepción. La única forma de observarlo es desde fuera del pensamiento, sin implicación inmediata, con interés. 

Me he dado cuenta de que mi modus operandi hasta ahora en el mundo era teniendo una conciencia permanente sobre lo que sentía, o emocionándome constantemente de forma positiva, negativa, rechazando lo que veía, deseándolo o ignorándolo. Cualquiera de esas modalidades también puede observarse de todas formas. Creo que este constante esfuerzo psicológico es el que me ha capturado durante tantos años. Creo que ahora estoy en el buen camino. 

domingo, 4 de diciembre de 2016

Sensitivity


Parece que me voy a lanzar de lleno a las emociones. Voy a intentar vivir con ellas y ver si puedo sobrevivir al maceramiento continuo que producen en mi corteza cerebral. Ahora mismo la emoción más fuerte que siento es cierta ansiedad porque me gustaría poder tener más tiempo para leer y escribir, y calmar esta fuerza tremenda que se acumula en mi pecho y mi garganta y quiere que actúe, que la apacigüe, volar, reabsorberse, formar parte de una actividad, ser la motivación de lo siguiente que va a pasar. 

Ahora me quedan unos 45 minutos para estar tranquila, y podría dedicarlos a leer un poco. Siempre intento calmar la ansiedad que siento, y la mejor manera es darme cuenta de que la albergo para luego olvidarme de encontrar una solución perfecta. Desde ayer tengo la cabeza como un bombo, y aunque cada día tiene su valor, y en cada día encuentro claves para vivir mejor, es cierto que a veces me falta el aire. Por ahora simplemente me doy cuenta de ello, y eso es lo que debo hacer. Creo que a medida que vaya desestructurando esta angustia que se manifiesta en muchas ocasiones pequeñas (cuando me relaciono con otras personas, cuando estoy sola, cuando pienso en cosas difíciles) podré ejercitar el músculo de la aceptación. 

Ahora vuelve a ser difícil porque he vuelto a entrar en depresión, pero por lo menos sé que estoy muy cerca de sentirme bien, y será más fácil el contrarrestar estas emociones cuando no siento un runrún negativo y desasosegante de fondo. 

Voy a leer un rato a Jeff Foster para ver si me entero, si entiendo lo que está diciendo. Con este runrún de fondo. 

sábado, 3 de diciembre de 2016

This is life


This is life. Me feeling this is life. This medication changing my body, ravaging through the muscles is life. I'm just feeling it now. 

jueves, 1 de diciembre de 2016

La turbina


Hoy estoy intentando gestionar el estrés de manera inteligente. Es muy difícil y parece que no tengo suficiente experiencia. Ahora quiero organizarme el tiempo, voy a salir, y cuando vuelva quiero escribir otra vez. 

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He vuelto y he comido. Hoy es un día raro y no sé muy bien cómo llevarlo. He asomado mi cabeza, como si fuera la espuma, en la sociedad, y he participado mínimamente de sus entresijos. La verdad es que participo de ella, aunque no me dé cuenta. Ahora lo que estoy intentando hacer es aclarar mi mente, sanearla, saber lo que es real y lo que no. 

Hoy voy a ir con Mami al hospital, y me siento como si el día no hubiera dado de sí. Prácticamente es como si estuviera esperando a ver qué sucederá mañana. Pero el cuerpo, aunque sigue el ritmo que le marca la noche y el día, no funciona únicamente reseteándose por las mañanas y sellando una fase por las noches. Aunque así es cómo lo siento. Y al igual que ayer, quisiera encontrar algo que me consolara, que me hiciera sentirme mejor, y no puedo, no sé por qué. Tal vez dejaría de buscar esa cosa, y sentir gratitud por lo que tengo. Cargamos el corazón de ansiedad cuando estamos siempre buscando cosas nuevas. Pero la realidad es que no es necesario tanto trabajo. Cuando se tiene depresión (y siento que ha vuelto) la mente está constantemente buscando a ese algo que le tranquilice, sin encontrarlo. Pero cuando todo va bien, no es necesario. Eso es lo más extraño de todo. 

Hice bien en su momento en pensar que no necesitaba nada especial, simplemente darme cuenta de lo que tenía. Y debería continuar igual, enfrentándome a la situación actual sin amedrentar el alma, sin penalizarla, respirando hondo, deseando sentirme mejor, pero sin luchar contra la situación actual. Aceptar del todo la situación en la que me encuentro a cada momento, porque no puedo solucionarla con sufrimiento, sólamente con pequeñas acciones, y en gran medida con la recuperación endógena de mi mente, y ya estoy trabajando en ello. 

Estoy tomando la medicación, y al principio pensaba que su efecto iba a ser llamativo. Tuve cuatro días de repunte, pero de repente empezó a disminuir la mejoría. Ahora me encuentro en un estado que puedo volver a denominar depresivo, aunque me siento un poco más capaz de enfrentarme a los pequeños retos del día a día. Pero tan sólo tuve cuatro días o cinco días en los que me encontraba bien. 

En lo que sí he avanzado es en la lectura y en la escritura. Y esta noche, después de estar con Mami quiero volver a leer tranquila. Ahora quiero volver a poner en práctica los principios de la meditación y no luchar contra las sensaciones negativas. Los pensamientos negativos pueden darse, no voy a luchar contra ellos, pero debo simplemente observarlos. No decir: "Me encuentro mal", sino "tengo la impresión, el sentimiento de encontrarme mal". Tengo que distanciarme un poco de la turbina de la mente, verla desde fuera, y para poder hacer eso debo salirme un poco. Ya veremos cómo va el resto del día.


miércoles, 30 de noviembre de 2016

Bajamos

Me estoy encontrando peor. Tengo sueño, estoy cansada y me está costando más el hacer las cosas. El mundo, la realidad se ha vuelto a cubrir de un velo gris. No es tan terrible como antes, creo que puedo hacer más cosas, pero he empeorado, sin duda. No sé muy bien qué hacer, y no estoy acostumbrada a que la medicación deje de funcionar de esta manera. Le he preguntado a A. lo que opina, y dice que los altibajos son de esperar. 

He investigado en internet y parece una cosa normal. Espero que no me afecte demasiado de forma negativa. 

Continuación

Estoy pensando en la masa lectora de personas, ¿qué estarán leyendo? ¿Cuál es su relación con lo leído?

Por otro lado, me siento un poco peor que hace unos días. Ahora voy a ponerme a leer y estar tranquila, pero siento que la sensación inicial se ha sumergido, y que ahora está empezando a decaer. Probablemente sea normal, y haya que ver qué pasa. Tengo que seguir trabajando y teniendo paciencia. Habrá que ver qué pasa en las próximas semanas. Estoy aprovechando este pequeño subidón para estar tranquila, y para ofrecer tranquilidad a mi madre, mi hermana y a I. 

Ahora de nuevo voy a leer y luego veré qué tal me encuentro. Tengo ganas de tomarme un café y unas galletas. Siento un poco de ansiedad, aunque tal vez menos que ayer. Veo que me voy a volver a meter en la cama muy pronto. Y mañana ya sé lo que debo hacer, debo dedicarme a leer desde por la mañana, porque por la tarde voy a salir. 

Hoy me estoy sintiendo sola y un poco vacía. No sé si estoy desilusionada, cansada o si tengo ansiedad. Creo que estoy cansada de evaluar mis sensaciones. Voy a evadirme un buen rato, y luego volveré a escribir para registrar si me siento mejor o no. 

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Mejor, la lectura me alivia, aunque el bajón se está consolidando. 





lunes, 28 de noviembre de 2016

Observando

Noto cómo se me va bajando el ánimo por un despeñadero. Todavía puedo hacer cosas, pero me encuentro cansada y tengo un poco de ansiedad. Creo que es por no haber dormido bien hoy, pero también porque estoy empezando a medir mis fuerzas, calibrar los retos, desenfundar los miedos. Ahora tengo que enfrentarme a la vida y hacer todo aquello que he dejado pendiente todo este tiempo, y además se supone que ya he dado con la solución, que ya estoy poniéndome mejor y que está pasando todo lo que tiene que pasar, y tal vez tenga miedo de que esto no sea suficiente. 

Me doy cuenta de que noto ansiedad, y que debo intentar apaciguarla. Estoy preocupada por I., quiero que esté bien y que no sufra, e intento darle ánimos. Cuando ella está bien, yo estoy bien, esa es la realidad. Estoy preocupada por Mami, la veo vulnerable y frágil. Pero tengo que empezar a observar su fortaleza, su presencia, su belleza, lo mismo que soy capaz de ver en I. aunque me duela su dolor. 

Tengo que darme cuenta de que la ansiedad es difícil de controlar. Voy a continuar leyendo hoy, y me voy a ir a la cama prontito para estar lo más descansada posible mañana. Pero antes de irme voy a ver qué tal me encuentro tras haber leído un poquito. 

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Sí, me encuentro mejor. Mi estado de ánimo ha mejorado, y me siento más arropada. Estoy leyendo las cartas de Janet Flanner y me gusta su sinceridad, su apertura hacia sus propios sentimientos, su sentido de la observación. Ahora me voy a ir a la cama porque francamente estoy agotada. Mañana será otro día, y espero sentirme mejor en general. 

Me pregunto qué sienten todas esas mentes lectoras que absorben cientos de miles de páginas al día. Qué tránsitos emprenden, qué emociones sienten, qué necesidad tienen de leer. Creo que me está resultando más importante entender por qué se lee que por qué se escribe. 

Mañana pequeña

Al final me he liado y he tardado bastante en ponerme a escribir. Creo que estaba cansada porque me he levantado a las cinco de la mañana con tan sólo cinco horas y media de sueño, y tengo la cabeza un poco sonada. Pero voy a tolerar esta situación, es normal sentirme así, creo que hasta enero no va a asomar la normalidad en mi cuerpo, en mi cabeza, así que voy a tomármelo con tranquilidad. 

domingo, 27 de noviembre de 2016

Qu'est-ce que signifie "apprivoiser" ?


Estoy intentando asumir los nuevos ritmos de las cosas. Algunas me presentan su cara más permutable, más profunda, mientras que otras todavía me cuesta completarlas, hacerme a la idea de que el deseo de hacerlas llegará poco a poco ...

Así las cosas no son enteramente como las asumía antes, y eso es una sorpresa. Me aseo con más detenimiento, me veo en el espejo cuando anteriormente simplemente lo visitaba sin presenciarlo. 

Los ritmos de las palabras también se van acomodando en una astuta negociación que todavía no controlo, pero supone no ahuyentar al zorro. De forma que evito las prisas, aún cuando las tenga, y modulo mi nivel de angustia, de zozobra para que el trémulo barquito de papel no naufrague. 

sábado, 26 de noviembre de 2016

Reflexiones tras una semana mejorando

Querría escribir, pero me resulta difícil, aunque en algún momento tengo que empezar. Estoy un poco mareada y tengo el estómago algo revuelto. No me atrevo a comer nada, aunque me apetece. Me siento un poquitín mal, solilla, creo que porque de repente se ha puesto todo oscuro y no parece que tenga muchos planes. Esta mañana he estado haciendo cosas y más o menos me ha ido bien todo, pero ahora me siento un poco decaída. Voy a intentar simplemente esperar a ver qué pasa durante el resto del día de hoy. Me hubiera gustado mucho el pasar tiempo con I. De repente me siento un poco vacía, tal vez simplemente cansada porque tengo la regla y he tenido mal el estómago ayer y hoy. 

Lo que me gustaría ahora es descansar un poco, tal vez. Pero lo que voy a hacer es simplemente leer y estar tranquila. En realidad estoy cansada y eso me pone en un estado de ánimo extraño. Lo mejor que puedo hacer ahora es continuar leyendo, y cuando quiera escribir algo, ponerme a hacerlo. 

Es cierto que tengo la imaginación poco excitada, pero ése es el siguiente paso. Hay veces que escribir es algo que necesita cierta tranquilidad y base mental. Pero la mejor manera de ir avanzando es hacerlo poco a poco, todos los días, hasta que vuelva a ser algo natural como antes. Ahora lo mejor que puedo hacer es tomarme las cosas con tranquilidad y no intentar alcanzar demasiados objetivos en poco tiempo. Estoy mejorando muchísimo, consigo hacer cosas que antes ni siquiera podía plantearme de lejos, y eso es positivo. Ha pasado una semana desde que me comencé a curar, y ya tengo ganas de hacer de todo, y tengo prisa. 

Albergo algunos miedos: que no voy a dejar el ordenador y no voy a conseguir leer tranquilamente; que voy a seguir sintiéndome sola; que no voy a mejorar lo suficiente; que voy a comenzar a tener que preocuparme por la vida, por el futuro, y no voy a tener ningún plan para llevar a cabo una existencia digna. Y todo esto después de una semana. Llevo más de dos años sufriendo mucho, en realidad, casi tres. Es muchísimo tiempo. Es una eternidad, en realidad, no me acuerdo de mi vida anterior. Y ahora tengo miedo de que haya mejorado un poquito sólo y no consiga remontar. Creo que tengo motivos para estar tranquila, todo está funcionando como debería. La medicación ha tardado un mes en funcionar, y ahora está comenzando. Sólo llevo una semana de recuperación, y estoy sintiendo los efectos secundarios de la medicación bastante fuertes. Creo que tengo que darme un año de plazo para recuperarme. 

En esta semana he limpiado la casa, he arreglado todas las habitaciones. Tal vez lo que me faltan son los planes. Tengo muchas ganas de leer, pero estoy yendo tal vez un poco lenta. Ahora voy a ponerme otra vez. Mañana en cuanto me levante me pongo a escribir, lo que sea, pero me pongo. Me encuentro un poco mejor que cuando me he puesto a escribir. Creo que voy a volver a comprar leche de soja y hacerme un café de vez en cuando, con alguna galleta. Seguimos, y con tranquilidad y alegría. 


miércoles, 23 de noviembre de 2016

Hojarasca


La depresión se aleja, y ahora estoy comprobando si puedo volver a escribir. Noto que tengo muchas ideas para hacer cosas, pero no he comenzado a escribir todavía. Supongo que es cuestión de tiempo. Lo principal que tengo que hacer es darle tiempo al tiempo. Y con respecto a escribir, todo es empezar. Cuando esté escribiendo tranquilamente sabré que la primera fase de la recuperación es completa. Por ahora voy a escribir como quien deja volar y caer las hojas de otoño. Este año han tardado mucho en decidirse, y a mí me pasa lo mismo. 

martes, 8 de noviembre de 2016

La felicidad

Espero que si la medicación funciona consiga tener fuerza para buscar trabajo en algo que no me disguste demasiado. De esta manera mi vida tendrá algo de ritmo y recuperaré algo de autoestima. Y si puedo escribir estaré bien. A lo mejor estoy obsesionada con una forma de vivir que no puedo tener. Y puede que encuentre otra. Lo importante es sentirme bien en algún momento, esto es lo importante. Derrotar a la depresión. Es fundamental. Después de eso tiene que ser posible el continuar viviendo. Ahora mismo todo es un sin vivir. Mi vida no tiene estructura, mi mente no tiene estructura, y me cuesta mucho trabajo pasar el día a día. Me encuentro en la oscuridad, en el hoyo, en la nada. No consigo remontar. No sé en qué creer ni qué sentir. Me he dado cuenta de que soy una persona en búsqueda de un trocito de felicidad. A partir de ahora cualquier señal de que la felicidad es posible la voy a celebrar por todo lo alto. 

Qué es lo que me gustaría

Me gustaría vivir con I. y que al terminar del trabajo llegase a nuestra casa y yo le tuviera preparada la cena. Eso es lo que me gustaría. Algo muy sencillo. Una pequeña familia. Un poco de reconocimiento por el amor que tenemos. Algo sólido, duradero. 

Y en el futuro, no sé cómo, me gustaría ser profesora. No sé de qué, pero me gustaría poder ayudar a otras personas a abrir su mente, a encontrar sorpresas en ella, a asegurarse una educación. Me siento como una persona de quinte años que está pensando en el futuro sin tener ni idea de cómo conseguir sus objetivos. Me gustaría ser un poco feliz, tener una familia, una base. Me gustaría poder leer libros sin interrumpir la lectura. Puedo intentarlo un rato esta noche. Me gustaría que esta vida no fuera tan difícil, tan dolorosa. Irme a dormir y despertar con una mente nueva. Deseo tener la capacidad de cuidarme un poco. Escribir me hace bien, ojalá pudiera hacerlo sin parar. Esta es la sensación que tengo, que no quiero parar, cuando lo hago, se me encoge el corazón. Quiero respirar y ver un cielo abierto. Abierto y lleno de posibilidades. Un cielo abierto. 

Alguna vez lo conseguiré, aunque no sea hoy ni mañana. Tengo que empezar a tener más claro lo que quiero, centrarme más, llevar a cabo acciones premeditadas que me dirijan a ese objetivo. El objetivo del bienestar, de la tranquilidad, del orden, del cobijo. Tiene que ser posible, no se me puede negar todo. 

La vida tiene un sabor, una climatología, la depresión te lo roba todo. Pero hay salida. 



lunes, 7 de noviembre de 2016

Difícil

¡Qué difícil se me está resultando todo! Intento adaptarme de alguna manera a esta situación, pero no tengo claro la forma de hacerlo. No tengo trabajo, no tengo casi energía mental, no me relaciono casi con nadie, no salgo de casa. Aún así tengo la sensación de que hay cosas que quiero contar que no consigo expresar. Tengo que reconocerlo: me encuentro en una pequeña prisión. Es la prisión de mi mente, de las circunstancias y de mi entorno. No sé qué puedo hacer para crecer. Ahora simplemente tengo miedo de mi comportamiento socialmente. Creo que podría meter la pata, decir cosas que sorprendan o que terminen ofendiendo. He perdido la confianza en mí. Y creo que en esta vida no es posible hacerlo todo sola. Y estoy aislada y desprotegida. 

Tengo ganas de poder actuar, que mi vida no sea simplemente esperar a todo. Pero no sé qué hacer. Me gustaría que mi inteligencia me guiara, que este cuerpo se movilizara con las órdenes de su mente, pero esto no es así. Hay una parte de la mente que no quiere el movimiento, no quiere pensar, no quiere solucionar, y me mantiene estancada en la inmovilidad. En vano he esperado ayuda para desatascarme, por lo visto, no puede venir de fuera. La ilusión que he tenido en mi relación se ha desvanecido por completo. Ahora I. sigue su camino, y de forma lejana está vinculado con el mío, pero seguimos destinos diferentes. Sólo me queda el consuelo de saber que le he dado muchas cosas buenas. Pero ahora estoy sola. 

No sé qué hacer con mi vida, y tengo una vida entre las manos. Es una responsabilidad muy grande. Hasta ahora he emprendido acciones que llenaban esta vida, que aseguraban su futuro, ahora ya no tengo nada de eso. Tengo la esperanza de una medicación que a medio plazo me pueda funcionar. Nada más. Es una situación de impotencia terrible. 

domingo, 6 de noviembre de 2016

Andrómeda

He hablado con I. y me ha dicho que simplemente quiere tiempo para estar tranquila. Yo quiero dárselo. Pero la emoción y el dolor de los últimos días me ha hecho estar llorando sin parar. No encuentro la manera de estar simplemente tranquila. Quiero leer mis libros, pero no puedo, me quedo atorada. Y simplemente veo los minutos, las horas enfrente mío con una sensación de pánico. Creo que hace mucho tiempo que no me siento así. Creo que con un poco de suerte el hablar con I. me ha tranquilizado, y ella va a estar mejor en estos días, aunque le cueste mucho ir al trabajo. Yo soy la que no parece avanzar, por mucho que lleve semanas ya tomando la medicación. Tengo que encontrar una manera de estar tranquila, de avanzar poco a poco, de retomar, de solucionar, de forjarme una identidad que me permita moverme en el espacio y ocupar mi tiempo. 

Veo que mi escritura es anodina, y no sé si es lo suficientemente certera y perspicaz para recoger las nebulosas de mi mente. Es una escritura que no potencia los valores de mi subconsciente, que no me hace llegar lejos. Sigo aquí, pero en lucha. 

viernes, 4 de noviembre de 2016

Vacío

Lo único que puedo decir es que es evidente que en este momento tengo un gran vacío en mi vida, y que tengo que hacer algo para llenarlo. Quiero leer, pero no puedo. Espero encontrar la inspiración para hacerlo. Es lo único que me va a hacer sentir bien a largo plazo. 

Desesperanza

Sigo aquí y preocupadísima por mi relación con I. Sé que me quiere; ahora tenemos que acomodarnos la una a la otra. Cuando esté con ella tengo que tener muy claro cuáles son las cosas que la estresan y que me estresan a mí. Y no verlas como algo definitorio del momento en el que estamos. Simplemente tengo que surfearlas para que incluso en ese momento sea posible crecer y querernos muchísimo. Pase lo que pase, me diga lo que me diga I. no debo reaccionar de forma agresiva o dolida. Tengo que intentar entenderla, aunque a veces ella ya me haya malinterpretado o juzgado a mí. 

Ahora vuelve la prueba de fuego de estar en silencio, de estar ausentes. No me gusta nada porque justo ahora la necesito a mi lado, pero tengo que luchar muy duro para pasar el tiempo de la mejor manera posible, y además crecer yo como persona. Tengo que hacerlo diferente al mes de agosto, porque en agosto estaba llena de dudas y dolor, y ahora no me sirven de nada. En agosto esperaba cada día el momento en el que poder hablar con ella, y el resto del día era un espejismo confuso. Ahora no quiero quedarme parada, y odio la idea de tener que estar esperando. Tengo que avanzar a pesar de llevar arrastrando estas ruedas de molino en un yugo en mi cuello. 

Si ella quiere contactarme, siempre tendrá la oportunidad. Ahora ella necesita su silencio en su casa, en las tiendas, en la calle, con la gente. Escucharse y escuchar. No sé por qué yo le causo tanto pesar. Es mi inmovilidad, ya lo sé. Pero ¿qué puedo hacer? Voy a intentar tener un programa de lectura y escritura, aunque por ahora no veo claro cómo voy a comenzar a identificarme conmigo misma, con quien soy, con esa esencia poderosa y dúctil que sabe expresarse y que no exige nada. 

Para ello debo intentar continuar sumando kilómetros en esta carrera. Cada libro es una meta, cada palabra escrita, un refugio, cada reflexión, una parada. En estos momentos mi capacidad de creación está bastante limitada. Apenas puedo escribir estas palabras, y siento que son insuficientes. No me propulsan hacia adelante, no noto movimiento alguno. Pero sé que su presencia marca la continuidad de mi expresión mediante la palabra, y continúa abriendo un boquete que me deje ver la luz. 

Ahora mismo tengo muy poca esperanza. No veo cosas buenas acumuladas en un futuro próximo. No las puedo ver, y ahora empiezo a sentir la ansiedad de la impaciencia porque veo que así no puedo continuar, que todas mis relaciones sociales y familiares se ven afectadas por esta situación. Estoy en tierra de nadie simplemente intentando permanecer, pero me siento desesperada y sola, perdida sin saber cómo avanzar, cómo resguardarme. 

jueves, 27 de octubre de 2016

Sentirme

Buf, hoy me siento fatal en todos los sentidos. Usar el internet me hace sentirme horriblemente mal. Ya no puedo leer nada porque me agobia. Y sin embargo sigo queriendo formar parte del mundo leyendo historias sobre otra gente, intentando entender qué es lo que sucede en el mundo. 

Me siento como en una jaula, así es cómo veo representada mi mente. Todo se me antoja terriblemente difícil. Mañana empieza la cuarta semana de la medicación, y no me encuentro mejor que antes, la verdad. Ya no veo ningún sitio donde esconderme. Mi casa está pintada de forma diferente, la sensación que recibo de ella es agobiante. 

Pero tengo que salir adelante y seguir luchando contra esta amalgama de sensaciones difíciles, y no sucumbir. Es muy difícil, pero lo voy a conseguir. Voy a salir de ésta, aunque sea muy difícil. Creo que el Elontril no es suficiente, pero tenemos que esperar tres semanas más todavía antes de tirar la toalla. Durante ese tiempo y en adelante tengo que seguir tomándome todo con tranquilidad. Y continuar leyendo en papel, porque leer sí que me da tranquilidad. 

Hay una parte de mí que no sufre, que se mantiene en pie tranquila, que observa todo esto que está sucediendo. Y quiero intentar acceder a ella. No sé cómo. Tengo muchísimos pensamientos que me acechan, y sensaciones físicas desagradables. 

miércoles, 26 de octubre de 2016

La búsqueda

He conseguido conectar con esa parte de mí, y me ha hecho revelaciones muy clarificadoras, que, sin embargo, me han inquietado un poco. Me he visto a mí misma como una niña que estaba siempre leyendo, cuyo interés y meta era leer, y ahora estoy intentando volver a ese planteamiento, ver dónde lo dejé y cómo puedo sacar adelante el desenlace de una vida dedicada a la lectura. Ahí es dónde me quedo coja, y donde me quedé en su momento, años atrás cuando no pude encontrar la respuesta a una vida entera dedicada a la lectura y la escritura. Creo que tal vez ahora pueda conseguirlo. 

Sigo confusa porque no sé qué hacer con mi vida, con mi tiempo, con mi persona. No es lo mismo que sentirme inútil, pero también veo que hay muchas cosas que no puedo hacer. Cuando me pongo a leer me digo: bien, sí, pero esto no me va a ayudar a avanzar. Me ayuda a reconocerme, pero no a averiguar cómo salir adelante. 

Estoy en la tercera semana de la medicación, y no veo avances claros. Puede ser que haya mejorado, pero que mi mente haya pasado a un segundo plano debido a este resfriado tan fuerte. Es lo más posible. Me dedico a resguardarme constantemente en pequeños reductos de tranquilidad. Dentro de poco espero que las obligaciones que me imponga formen parte de estos reductos, y que la actividad misma sea la que me mantenga. En ella se enmarca la lectura como troncal fundamental, porque es generadora de bienestar, de identidad y de ideas. Pero no es suficiente. La fe es muy necesaria, el convencimiento de que en esta vida es suficiente con reconocerse, con estar viva, puede que no sea posible nada más. 

La búsqueda ha terminado. Ya no se trata de conseguir por mí misma maneras de encontrarme bien, de estar constantemente buscando respuestas o una manera de acallar la mente inquisidora. Lo que tengo que hacer es parar la búsqueda, detener ese cuestionarme constantemente lo que debo hacer para encontrarme mejor. El estado en el que quiero estar es el de acción sostenida, sin presión, sin valoraciones. La verdadera tranquilidad está en no asediar la mente con un búsqueda constante de respuestas. El opuesto de la ansiedad es la moderación, la falta de presión. 

jueves, 20 de octubre de 2016

En paz

Estoy esperando a que funcione la medicación, mientras tanto no consigo hacer lo suficiente por mi cuenta. No consigo hacer casi lo mínimo sin agobiarme. Voy a intentar de nuevo el leer un poco, a ver si me cambia el panorama mental. Me da pánico leer un libro, no sé por qué. Es como si viera más de cerca la cerrazón, el aprisionamiento que me atenaza. Pero voy a probar un rato ahora, y espero escribir sobre cómo me siento en un rato. Tengo que dejar de usar tanto el internet porque lo utilizo simplemente como evasión. Pero creo que una de las cosas importantes en mi recuperación es reconocerme a mí misma, y tengo más posibilidades si consigo escribir y leer más. Todo lo demás me arrincona y me impide conectar con esa parte de mi cerebro que está en paz cuando todo lo demás siente pánico. 


martes, 18 de octubre de 2016

Volver a empezar

Tengo que empezar a ser un poco responsable. Hoy estoy teniendo un día muy difícil. Mi cuerpo está desajustado y tengo poca energía. Me siento muy rara y desnuda. Aún así tengo esperanza de que las cosas mejoren, aunque no sé si tomar Elontril es la solución. Lo veremos pronto, porque llevo ya casi dos semanas, y a partir de la tercera tendría que empezar a notar algo (a partir de este viernes). Si no es el caso, siempre se puede subir la dosis o añadir otra medicación, aunque me resultaría muy difícil tomar más cosas. 

Lo que estoy pensando hacer es ponerme a leer y escribir sobre el cambio que se produce, porque veo que, aunque no puedo pararlo, utilizar el internet me eleva el nivel de ansiedad y me hace sentir mal a largo y corto plazo. Me da algo que hacer, y por eso tiene su interés y tiendo hacia ello, pero me produce mucha ansiedad y es contraproducente con el tratamiento. Así que tengo que empezar a tener un poco de higiene mental y física, ya que ambas son necesarias. Tengo que enfrentarme y recogerme en mi mente, y sólo lo voy a conseguir con la lectura y la escritura. Ahora mismo estoy huyendo, y así llevo meses y meses, huyendo de mí misma, pero ha llegado el momento quizás del reencuentro. Así que voy a ponerme a leer pronto y luego escribir aquí cómo me siento. 




Sentir

¿Cómo me siento? Bastante mal ... Espero que no dure mucho. No tengo por qué preocuparme, más tarde o más temprano la medicación y la terapia funcionarán. Pero tengo que ayudar un poco. La sensación que tengo es de que todo es más oscuro y húmedo que antes. Voy a ver la peli de Bridget Jones y luego ver si leo algo. Espero no agobiarme demasiado hoy. 

jueves, 15 de septiembre de 2016

Difícil

Realmente hoy me siento mal. Menos mal que nadie tiene que leer esto y puedo ser completamente honesta. Me siento mal, con poca energía, con miedo de los pequeños retos que tengo asignados para hoy, cansada y poco motivada. 

Voy a empezar otra vez. Me siento cansada, pero me va a llamar I. y tengo que dar la impresión de estar bien. No sé por qué no me he puesto a escribir en seguida. No lo sé. Es como si tuviera miedo del vacío. Y ahora, por ejemplo, después de haber escrito lo anterior, vuelvo a no sentirme con ganas de escribir, a no tener ganas de nada. No sé qué hacer para regenerarme. Busco distracciones como sea. 

Escribir más

Continúo en la brecha, haciendo esto llamado vida, dejando que los minutos resbalen y se desarrollen tramas en la existencia con esta pesadez tan característica de intentar que todo tenga sentido. Es demasiado trabajo hacer que las cosas funcionen, justificar cada acción que se da, ver cómo el organismo se rebela contra la forma en que las cosas suceden e intentar apaciguarlo. Sí, vivir es un trabajo en sí mismo, y seguro que no tendría que ser así. Para mí parece funciona el hacer las cosas con un objetivo, ver cómo tras una serie de pasos se consigue lo que se había planificado. Pero hay muchas otras cosas que no veo con claridad dentro de ese planteamiento, y me resulta difícil hacerlas, consumo mucha energía. Por eso pienso que tendría que ser factible el formar parte del tejido del ser y hacer sin tener siempre una apuesta abierta, sin contrapartidas, simplemente entregada a la acción. No sé si eso sería automatismo o tranquilidad. 

Por otro lado veo que sigo sin pillar un ritmo de escritura. Estoy dejándola un poco de lado a veces, y voy a intentar darle prioridad. Me resulta fácil despistarme y no trabajar lo suficiente. No quiero enfrentarme a no poder dar de sí lo suficiente. Creo que si simplemente escribo sin tener grandes expectativas, el cansancio mental lo esquivaré, y el subconsciente se me activará sin tener que preocuparme por nada más. 

Ojalá tuviera más tiempo para escribir, sobre todo por organizarme bien. Tengo que tener claro que escribir es lo mejor que puedo hacer. Mantengo en la memoria la sensación de haber intentado escribir durante una temporada una hora todos los días, y comprobar cómo eso no contribuyó a que mi escritura continuara o fuera buena. Pero eso sucedió en su momento, y ahora nos encontramos en otro estado, en otra situación, y no tengo por qué temer que vuelva a pasar lo mismo. Ahora recuerdo que no era completamente consciente del tipo de escritura que estaba llevando a cabo. Tenía muchas distracciones, tal vez. Ahora es diferente. Y aunque no lo fuera, el perseverar tendrá su recompensa. Acabo de hablar anteriormente de que no debería buscar siempre el que las cosas tuvieran un beneficio, pero existe una diferencia entre eso y escribir con tranquilidad, esperando que ese beneficio se materialice sin tener que preocuparme por ello. 

Espero que sea así. Quiero que mi mente funcione por sí sola, sin tener que trabajar tanto para conseguir un equilibrio, una línea conductora, algo con lo que identificarme. Es difícil tener que renovarme cada día, a cada hora, a veces a cada minuto. Por otro lado, tengo que creer en algo, y a veces la realidad es la que tú construyes como en este caso se trataría de la constante literaria. 

Pase lo que pase siempre hay algo que se puede escribir, por muy vacía que se encuentre la cabeza, por muy gandules o enfermos que se encuentren los dedos. Tal vez la escritura también funcione para alejar el mundo de aquí, para encontrar un refugio, aunque sea a base de acercar una lente de aumento sobre él, paradójicamente. Esa existencia literaria es la que necesito alcanzar, y todo lo demás es secundario. Cuando se escribe el tiempo pasa, y se nota que el tiempo transcurre, es una manera de estar presente sin faltar a la vida. Se establece una relación directa y especial con el paso del tiempo, y es posible que desfilen largas horas sin que se sufra por ello, lo cual no es siempre posible cuando se lleva a cabo otro tipo de actividad con la que hay que reconciliarse cada cierto número de horas, con la que se necesita contar para que otras cosas funcionen, etc. Escribir en en sí una actividad perfectamente inútil que sin embargo cumple su función a la perfección. 

En los últimos años puede que haya estado evitando el escribir, el definirme mediante la escritura. Posiblemente estaba intentando conseguir cosas con ella, como con el resto de mi vida. Ahora me puedo rendir a la evidencia de que no es necesario, de que simplemente tengo que hacerlo, aunque a veces no me quede claro el por qué. Tal vez porque puedo hacerlo, mejor o peor, pero puedo. Y también sé que cuanto más lo hago, mejor me sale, y con el tiempo me ayuda a leer más y también a pensar mejor. Ya no sé muy bien quién soy ni qué es lo que hago, así que por lo menos tengo la escritura. Podría ser una persona sin ningún tipo de contacto con el exterior, sin que nadie pensara en mí y todavía ser capaz de escribir. Y eso no puedo olvidarlo. Es bueno darme cuenta de que ahora como persona, como Paloma tengo cada vez menos atributos cosidos a mi identidad, y que por lo menos sí puedo escribir correctamente. Tal vez otras personas, el mundo me perdonaría ser un poco inútil en otros aspectos, y sí me daría el reconocimiento de escribir. El mundo en el fondo soy yo, por eso tengo que escribir para verle sentido a lo que hago, a lo que soy, y tal vez todo lo demás sucediera por añadidura. El sustrato literario siempre está allí, aunque a veces sea más evidente que otras. A la vida parece que hay que arrancarle la escritura, pero creo que es más fácil arrancarle la vida a la escritura, de esta forma el escribir tiene un sentido paralelo al ser, al vivir. No es siquiera necesario el tener que explicarlo: es así, y así está bien. No puede explicarse, no puede zanjarse con una explicación que sirva para todo el mundo, es más, lo que piense el resto del mundo le trae sin cuidado, y hay pocas cosas que sean así. 

Escribir tiene un "seguro de vida", porque es posible hacerlo prácticamente siempre, sólo se necesita tiempo. Prácticamente sería posible escribir en el aire en una prisión. La mente y el cuerpo podrían estar prisioneros, pero todavía se podría escribir en el pensamiento. Hay muy pocas cosas que puedan ser así, que sean tan poco dependientes del mundo exterior, que precisen de tan poco, que no cuenten con condiciones. Y esa desnudez que me atrae, sobre todo ahora que me encuentro completamente desnuda conmigo misma, desnuda y despojada de atributos. 

Esta mañana me desperté pensando que el gran mundo me ignoraba completamente, y me pregunta qué iba conseguir en él, qué grandes esfuerzos debería realizar para conseguir esa migajas. Y hoy me encuentro con que no necesito nada del mundo, que ya lo tengo todo, que puedo cerrar un círculo completo porque no necesito extraer el oxígeno del magma incendiario del ambiente. 

Si hago una pausa, es una pausa en la escritura. Si cedo, veo la última palabra que he escrito. Siempre hay una última palabra escrita, un último guiño. Las ideas se desarrollan y se estructuran, y luego los castillos en el aire vuelven a disiparse y hay que comenzar otra vez con otra idea, con otra frase. Y se produce una pequeña espera en la que se contempla cómo sigue encendida la llama de la vida, todo un logro, toda una sorpresa. El resto de mi vida consiste en echarle el lazo al gato, y sin embargo escribir supone tener el gato en casa, ronroneando en mis brazos. No lo hago porque nadie me lo pida, y sorprendentemente lo sigo haciendo año tras año. Si no parezco mostrar interés en expresar nada en concreto, aún así la expresión de alguna idea asoma la cabeza. Y da lo mismo lo que es. 




lunes, 12 de septiembre de 2016

Escribir

Vuelvo a la escritura con cierta inseguridad. Estoy un poco nerviosa hoy, tal vez porque estoy cansada también y las pequeñas y grandes cosas que se han acumulado me pesan un poco y no tengo fuerza mental para abarcarlas todas. 

Hoy es lunes, y hubiera querido tener un poquito de plan, ver las cosas claras esta mañana. Como siempre, al ir por la calle me he agobiado porque veo a todo el mundo (lo supongo, claro) con su vida izada y adelante, y yo me preocupo por la mía porque no tengo trabajo y no veo claro cómo me voy a organizar. 


domingo, 11 de septiembre de 2016

Ayer, cosas

He tomado una serie de decisiones y creo que esta semana voy a organizarme más o menos bien. Seguiré sintiéndome patito por una serie de cosas, pero espero que las cosas vayan avanzando. Le voy a pedir a Mariano que me ponga al tanto de la situación respecto a la ketamina, no puede seguir la cosa así, tiene que haber ya un avance. Le recordaré que llevo desde finales de julio con ello, y que quiero que haya una resolución antes de tomar pasos yo por mi cuenta. Si es necesario hablaré con el médico catalán y me buscaré la vida.

Chatarra


Los seres humanos vivimos encorsetados a una chaqueta de metal llamada personalidad. Con el tiempo el magnetismo acumulado le hace atraer y acarrear todo tipo de chatarra y residuos que llevamos como si fueran preciadas. Y esa personalidad es bastante aleatoria y poco fiable, pero si la pudiéramos ver y examinar, le daríamos el valor que realmente tiene, el de haber podido llegar hasta aquí. 



sábado, 10 de septiembre de 2016

Espero

No he sacado mis escritos adelante con suficiente regularidad. Tengo que escribir aunque sea un retazo diario para poder enraizarme. Todavía tengo dudas sobre la apertura del blog porque quiero escribir con total libertad pero tampoco quiero aislarme. Ya veré lo que al final tiene más sentido.

Bueno, al final he decidido que no, que este blog tiene que quedarse aquí, conmigo, y que no es necesario compartir mis pequeñas letras. Así que voy a encañonar la verdad y ser sincera, por lo menos conmigo misma, porque hay muchas personas con quienes no puedo ser sincera de verdad todavía, y me duele pero al mismo tiempo me ayuda a protegerlas y a proteger mi relación con ellas.


Estoy comiendo muchísimo y no entiendo de dónde viene toda esta ansiedad ... Hay temporadas en las que me pasa, y no tiene nada de malo, aunque me duele el estómago y no consigo bajar de peso ese kilo y medio dos kilos de más. Es una tontería, pero estoy más cómoda con mi peso de siempre y que la ropa me siente como siempre, y ser yo la de siempre, supongo. No puedo creerme que me dé vergüenza decirme estas cosas. También me gusta tener el control de la situación en vez de no tenerlo. Llevo mucho tiempo con dolor de estómago, un mes y medio, y es porque estoy comiendo mucho y a raíz de la ketamina. Cualquiera que leyera esto pensaría cualquier cosa de mí, pero es por eso que no debo dejar a la luz este blog.


Ahora estoy escribiendo y mañana también lo haré y al otro. Tengo que ponerme a escribir casi desde por la mañana, porque cuando leo los periódicos al final me estreso y me deprimo, y termino hundiéndome un poquito. Eso es lo que pasa, y creo que ése es la definición de una comportamiento autodestructivo. Así que tengo que hacer un esfuerzo por hacer aquéllo que es bueno para mí. Por ejemplo, no comer demasiado. Por ejemplo, leer tranquilamente. También tomarme las cosas con tranquilidad, no permitir que el agobio se haga con todo y defina la realidad.

Ahora tengo de nuevo dolor de estómago y lo voy a tener durante todo el día. Ayer comí demasiado y esta mañana probablemente también teniendo en cuenta que arrastraba la pesadez de ayer. No sé muy bien a veces de qué depende. Ahora, como me duele el estómago no estoy bien de humor, y eso tengo que tenerlo en cuenta. Tengo que hacer unas cuantas cosas que están pendientes y así me sentiré un poquito mejor. No sé si tomarme un café luego ... Es verdad que nos pasamos el tiempo intentando sentirnos mejor, mejorar un estado de ánimo u otro, en vez de observarlo con tranquilidad y surferarlo. Es bueno darme cuenta de que no estoy demasiado animada, así puedo poner el práctica algunos de los principios en los que he estado trabajando en este tiempo.

Partes de ti


Estoy haciendo acto de presencia de nuevo, e intento encontrar ese resquicio de mí misma que me permita liberar de nuevo el subconsciente, vivir la existencia literaria. Es invitar a que acuda esa parte de mí que se mantiene latente y que guarda su expresión hasta que se la evoca. Menos mal que existen partes de ti que no desaparecen, que te esperan.
 

viernes, 2 de septiembre de 2016

Unos días

Llevo unos días un poco desconectada de mí, es decir, de mi escritura. Me pesan los párpados y respiro poco, simplemente dejando que el aire se escape hacia dentro. Así es como estoy. He visto que al dejar de escribir un par de días, ya no me levanto con las ideas plasmadas literariamente. O sea, que para escribir literatura y vivirla tengo que plasmarla. Es sorprendente, pero es así cómo funciona. 

Y lo que también sucede es que es importante escribir aunque la vena pulsátil del vocabulario parezca apagada. 

Desarreglo


Sigo intentando que la narración de mis horas tenga flexibilidad, que pueda expresar mis sentimientos, la correlación de lo que va pasando. Siento el cuerpo desaseado y la mente desarreglada, y mucho cansancio físico y mental. Pero sé que la única manera de continuar y mantenerme expresada en papel, en dígitos, en términos. 

Hoy


Y sigo intentando encarrilar mi subconsciente a esta rueda de molino. 


sábado, 27 de agosto de 2016

Dust control (el No II)


Sigo monitorizando el no, y veo cómo asoma todavía de vez en cuando. Por ejemplo, me gustaría hacer ejercicio, y el noooooooo de la molicie se entretiene moviéndose por los rincones de mi mente como una pelota de ping pong. Escaneo mi cuerpo para ver qué hay de físico en todo esto, y veo que me invade un cansancio importante, seguido de una opresión de ansiedad en el pecho por lo que mi mente genera este tipo de pensamientos. Lo peor no es pensarlo, es tener miedo de que voy a seguir pensándolo y no voy a poder hacer ejercicio, que es lo que quiero hacer. Por ahora pienso que todavía podría ganarle la partida a este no, pero no estoy segura de que sea hoy ...

También pude seguirle la pista al no cuando fui a mi casa el otro día. Pude sentir de nuevo la opresión, la tensión torácica al ver cómo mi casa no estaba arreglada, al pensar qué pasaría si todo volviera a ser como siempre al volver, si de nuevo me dedicase a estar todo el día tirada en el sofá dejando pasar el tiempo envuelta en una sábana de angustia. Y entonces me recuerdo que esta semana ha sido muy callada, nadie me ha contactado con respecto a la nueva medicación, y que la semana que viene tiene que comenzar a haber resultados a ese respecto. Eso me calma un poco, y por lo menos sé que ya no se trata de esperar a resultados durante semanas interminables, sino que tal vez este mes realmente haya movimiento y comience a mejorar de verdad.

He notado varias encarnaciones del no, del miedo, pero también he visto cómo consigo liberarme parcialmente y además sin excesiva dificultad. En el último mes y medio las cosas han cambiado, he moderado mis opiniones negativas sobre la gente, estoy abierta a nuevas experiencias y buscándolas activamente. Creo que el no está más o menos controlado.


miércoles, 24 de agosto de 2016

El No


Estoy esta mañana barruntando ideas que comenzaron a deshilacharse ayer también. La idea del no, cuando tu mente te responde que no a todo. Me he dado cuenta de que es muy fácil dar por sentado que tu mente analiza todas las situaciones que se puedan presentar, por muy nimias que sean. Pero en una mente normal eso no es así. La mayoría de las veces la acción precede incluso hasta al pensamiento, y el "no" no se escucha. La mente depresiva no deja pasar ninguna posibilidad de decir no. Es súper extraño, sobre todo darme cuenta ahora, que tengo un pequeño respiro mezclado con la depresión, y soy capaz de ver tanto su sombra como vislumbrar los rasgos de una vida normal. 

¿Es posible decirle que sí a una menta enferma?

martes, 23 de agosto de 2016

Miedo II


Este miedo a la vida veo que acontece cuando empiezo a sentirme mal. Es como una corriente ligera que va colándose por las rendijas y que poco a poco me empieza a afectar. Debo verlo por lo que es: el decaimiento se está reforzando, y allí donde reinaba el optimismo ahora un incipiente pánico comienza a asomar la cabeza: "Y si no fuera verdad que me encuentro un poco mejor...?" Bueno, no voy a pensar en ello ahora, sino ser consciente de cómo a veces los pensamientos preceden al darnos cuenta de cómo se siente nuestro cuerpo. Debería haberlo imaginado al ver que no me apetecía hacer ejercicio, a pesar de haberme puesto tan entusiasta con el comenzar a hacer bicicleta otra vez el sábado ...

La depresión es como una infección en la mente, y así se manifiesta, en verdad. A veces te entra sigilosamente como una excusa para no hacer las cosas que apetecía antes hacer. Tengo que controlar este tema, o por lo menos darme cuenta de ello. Los aminoácidos me han ayudado, pero también me han dado un poco de ansiedad. Voy a tomar un pequeño descanso, además, me duele el estómago con ellos. Hoy voy a intentar hacer ejercicio antes de irme a dormir. Me duele el cuerpo, estoy tensa. 

lunes, 22 de agosto de 2016

Miedo

        nighttime

  • : the time of darkness between one day and the next. The time of day when no light from the sun can be seen

Gracias a los aminoácidos puedo imaginarme destellos de una vida normal, y en esa vida hay actividad, pasan muchas cosas, los pensamientos se convierten en acción y las acciones en hechos. Y me da un poco de miedo. Supongo que se trata de miedo a quedarme de nuevo entre tinieblas, de estar engañándome a mí misma, de no poder terminar lo que me proponga. Miedo de que los planes se esfumen en el aire como si se hubiera producido un desdoblamiento de personalidad, o mejor dicho: un desprendimiento de personalidad. Miedo de encontrarle sentido a la vida para perderlo otra vez. Y lo que se conoce duele mucho más al perderse ...



sábado, 20 de agosto de 2016

Respira


Y continúa el enfrentamiento con la página en blanco, con la página descalza, inmaculada. Y tal vez no es tal enfrentamiento sino una esperanzada espera, la expectativa de poder comunicarse, refrendarse, enfundarse en ese espacio que a medida que se recorre en vez de desaparecer parece desplegarse, mostrar su recorrido y cotejar sus fuerzas con las tuyas. A veces es una amable travesía, y otras un despertar primigenio, entusiasmado a la vida. En cualquier caso se trata de un trayecto anfibio, a mitad de camino entre un encuentro y un marcharse, un hablar y un callar. No sabemos exactamente lo que es.

Por mi parte aspiro simplemente a respirar, a desencallar el buque atracado contra su voluntad, a recobrar un simple espacio para que el tránsito del aire exhalado y su encuentro con el inhalado sea intuitivo y sin esfuerzo. Ahora mismo me cuesta respirar, situarme en el espacio torácico e intercostal. La sensación es la de no llegar al abrazo de la respiración, y al mismo tiempo la de ahogarme por perderme la sístole antes de que repercuta la diástole ...
 

viernes, 19 de agosto de 2016

Piel




Es importante mantener la rutina de escribir, esta necesidad para aderezarla con la justa compulsividad. De hecho ayer me levanté con una frase en los labios, preparada para escribirla. No lo hice, pero la frase sigue en mí. Quería hablar de cómo las sábanas en las que he dormido, y que todavía huelen a mi hermano debido a que compartimos el mismo colchón, son la piel suya que ya no existe. Así que su olor se disemina por mi piel y la envuelve al transpirar durante toda la noche a través de su colchón. Son cosas para las que no te prepara la vida. Y, sin embargo, la vida es esto.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Rebeldía


Lo más difícil de la depresión es esta constante rebeldía, la presencia permanente del rechazo hacia ella. Esto hace que el cansancio se vuelva agotamiento, y el agotamiento, desesperación. Y así cristaliza una desesperada rebeldía, una rebelde desesperación que no se reconoce como propia, que no se acepta y que constantemente erosiona todas y cada una de las fibras de tu ser. 

La rebeldía es oponerse a esto, a no poder vivir, a sentirse apartada del mundo de los seres vivientes. No es posible simplemente vegetar, ser una planta, porque al menos las plantas y los árboles tienen un proceso, una intención. Es más bien ser una zombie, un personaje sin autora ni obra de teatro, una intrusa en una representación vital en la que nunca te pasan el libreto, en la que no tienes nada que hacer excepto quejarte, tal vez, esperar y ver como el tiempo pasa sin que las cosas mejoren, experimentando la derrota una y otra vez, la ansiedad de querer y no poder, la futilidad de la existencia. 

Yo no estoy desesperada porque a mi vida le pase nada malo, sin porque mi vida no pasa, porque "esto" es mi vida. Creo que necesito tener más paciencia, porque últimamente ya no puedo más. Soy muy consciente de que se me pasa la vida, de que quiero hacer muchísimas cosas y no tengo la energía física ni mental para siquiera planteármelas. Y no quiero vivir así, me parece una pérdida de tiempo y de vitalidad total. 

Es mi vida sin mí, e intento hacer lo que puedo, llevar a cabo las actividades que me permite la falta de conductividad neuronal, pero veo que me desespero más que antes, y de una manera que no se alivia fácilmente, casi sin consuelo. Antes podía simplemente cerrar los ojos y dormirme todo el tiempo, aunque al dormir no pudiera descansar y simplemente me pasara la mayor parte del sueño luchando contra la culpabilidad que me producía el sentirme tan inútil, el encontrarme tan inerte. Pero ahora se está desarrollando otro tipo de rechazo, de tristeza. Es el saber que podría mejorar pronto, pero que aún tengo que esperar más. Tal vez sea la recta final, y estoy haciendo todo lo posible para que sea así, pero me desespera ver que a pesar de que estoy dándolo todo, aún me queda esperar a que sea puedan pasar las cosar. Y los minutos pesan muchísimo y me agobian como horas muertas. Tal vez ahora soy capaz de ver las posibilidades escondidas detrás de la molicie y desee más que nunca el poder llevarlas a cabo, no sé. 

También me he dado cuenta de que si no escribo, si no puedo escribir, si no tengo la posibilidad de escribir, mi esencia está también perdida. Y estoy harta de no poder escribir. Sé que tengo que volver a leer poesía, y dejar el tipo de lecturas a las que me he entregado en los últimos años, porque no me van a fomentar la creatividad. La vida la veo en las palabras, es los actos, en la frescura del día a día, no en que me la cuenten. Y es una pena, porque durante mucho tiempo había pensado que tenía que leer filosofía para entender lo que estaba pasando. Y tal vez ese tiempo simplemente ya haya pasado, y ahora tenga que volver a mi trabajo, a mi intuición, a mi saber moverme por la literatura, por muy difícil que esto sea. Tal vez es tiempo simplemente de recuperar el trabajo y volver a creer en él, y mientras esperar a que este asunto neuronal se resuelva cuando el mostrenco administrativo dé algo más de sí y se solucione el tema del tratamiento. 

Entre medias por lo menos he de decir que me estoy encontrando a mí misma, quien soy, aunque sea por defecto, aunque sea siguiendo su rastro, persiguiendo su pista. Tengo un laboratorio neuronal defectuoso allí arriba, y estoy cansada de intentar hacer que funcione, pero no tengo más remedio que seguir. Echo de menos que alguien me ayude porque me siento sola en esta contienda. Tengo ayuda de I., pero ella está lejos y aunque suene patético la necesitaría mucho más cerca de mí. Espero sobrevivir estas semanas, está claro que lo haré, pero no sé cuánto sufrimiento más tengo que aguantar. Espero encontrar algún tipo de remedio, de alivio que dure más de unos minutos. Ya no puedo hacer más introspección, estoy muy, muy cansada. 

martes, 16 de agosto de 2016

La vida


Me queda bastante claro lo que es la vida, especialmente porque la veo escapárseme de entre los dedos. Sé que esta enfermedad me impide vivir en el sentido pleno de la palabra. Vivir es emocionarse, sentir, procurarte una buena organización del tiempo, atreverte, querer hacer cosas. La voz interna que dice "no" es una clara evidencia de cómo la depresión anula la vida.

Hay una gran cantidad de cosas que no haces, pero es que ni se te ocurren cuando tienes depresión. De hecho, una de las características de recuperarte, aunque sea durante unos días o unas horas, es la capacidad de generar nuevas ideas, el ver cómo el día se convierte en una marea tranquila de actos, que como olas van acarreándose y persiguiéndose. La depresión lo convierte todo en una calma chicha donde sólo escuchas el chirriante quejido de la ansiedad, de la molicie, del miedo y el rechazo.

Por otro lado, la voz que dice "no" constantemente es la que te recuerda que la vida es un hacer constante, un planear, un conseguir pequeñas y grandes cosas. Y eso lo echo muchísimo de menos. Hacer cosas sin sentir que no, que no puedes, que no quieres, que no es posible. Vivir sin quejarte, sin aplanarte, sin reducirte.

Así que es espero que pronto pueda dejar de jugar al escondite con la vida, porque deseo experimentarla en toda su plenitud.
 

sábado, 4 de junio de 2016

¡Oxígeno!

Muy despacio. Muy despacio, pero consigo escribir algo, avanzar unas cuantas palabras. Ya no tengo que analizar esto que me está pasando, intentar encontrar una forma de huir de ello, de salir de aquí. Ahora estoy contenta simplemente descansando. 

La soledad en el silencio. El grito acallado. Este sufrimiento no tiene fin. Se alarga y se alarga en el tiempo. Minutos, horas, días, meses, años. Busco en las esquinas de mi mente algún espacio para agarrarme, para sentirme mejor. Hincho el pecho en busca de ese espacio que entre con el oxígeno. Me duermo en busca de ese instante que me entregue la mente a la tranquilidad. Busco en la noche una promesa de paz. Quién soy yo. Quién busca paz. Dónde está esa persona que busca la paz. 

La ansiedad me quema el pecho. Es tener la sensación de sufrir por la falta de luz en mi vida. Quisiera poder mirar a la noche de frente. Permitir que la frescura me aliviase. Quiero soñar que vivo, que respiro, que siento. Busco espacio para ese dolor. Nunca he podido llorar delante de nadie. No tengo dónde reposar. 

viernes, 3 de junio de 2016

Ahora mismo

Estoy buscando las palabras apropiadas, y parece que se me escapan o que no me atrevo a decirlas. Tengo poca energía física y mental porque me encuentro enzarzada en una gran lucha. La lucha por mantener este yo psicológico, que además ahora se encuentra desplazado. Es una lucha silenciosa, interior, que no puedo compartir con nadie. Pero el hecho de que sea así también la convierte en una lucha íntima, verdadera, y paradójicamente luminosa. Las fuerzas que se enfrentan lo hacen sin cuartel, sin tregua, es muy duro. Me gustaría preguntarme: ¿Duro para quién?, y lo hago, duro para la persona que cree que está sufriendo, claro. Pero tal vez no es tanto un problema de sufrimiento sino de vaciamiento, de falta de sentido, de vacuidad. 

Una y otra vez me digo que estoy harta de esto, y una y otra vez me respondo que esa persona que está harta tiene que marcharse. Estoy intentando entender este sentimiento sin llenarlo de contenido, sin proyectarlo en el futuro. ¿Qué siento en este momento? ¿Puedo ser honesta conmigo misma? Parece ser un desinterés por respirar, ya que me cuesta hacerlo. Pero ¿puede ser posible que mi cuerpo no quiera respirar? ¿Es eso posible en un organismo? Sólo se intenta no respirar cuando se siente miedo. De ahí viene la parálisis que lo detiene todo. Miedo. Si respiro demasiado profundo estoy haciendo acto de presencia, y se supone que me estoy escondiendo. 

Quisiera que I. no me juzgara, que viera en mí aquella persona que está detrás de toda esta molicie y falta de actividad. Pero debería ser yo misma quien fuera capaz de hacerlo. ¿Quién hay detrás? ¿Podría dar un paso al frente? ¿Es eso posible? Detrás del miedo está la libertad. 


La mente

Siento que mi mente es una prisión. Quiero cambiar mis palabras, pero creo que no sirve de mucho hacerlo. Tengo que ver las cosas como las veo, el truco es intentar además verlo desde fuera, o darme cuenta de que lo estoy viendo, no sé. 

Entonces, lo que estoy sintiendo ahora es un trasfondo de angustia al ver que mi situación no progresa, que incluso parece estar peor. Entonces noto una presión en el pecho, y en la tráquea. Está en esa zona, y como es una sensación física que no produce verdadero dolor, supongo que podría explorarla. Supongo, me digo, porque he comenzado a hacerlo y no he visto nada en claro. 

jueves, 26 de mayo de 2016

The me

Me siento un poco mal, con poca energía. Las piernas sienten una gran pesadez. Paloma, o quien cree ser Paloma, el pensamiento de ser Paloma no siente ninguna de estas cosas, pero opina sobre ellas. 

Pensamientos egoicos:

Mientas continúa el chorro de pensamientos, el yo se adueña de todo. ¿Cómo puede el yo verse a sí mismo, o por lo menos buscarse? ¿Si los pensamientos son falsos cómo puede encontrarse en los pensamientos? Es como si la mente se diera la vuelta a la tortilla ella misma. Tal vez mi sello, mi prisión sean las palabras, y eso tendría mucho sentido porque me siento ligada a ellas. Pero aunque las palabras expresan conceptos y emociones, hay mucho que se sobresale de ellas y que no encuentra forma de expresarse. 

Tengo una contradicción. Hay una parte de mí (el ego?) que está diciendo que me siento mal, aunque hay otra parte que se encuentra en paz. Todo esto provoca una cierta tensión. También hay un problema cuando pienso en las cosas que tengo que hacer. Antes de hacerlas sufro porque pienso que no tengo energía y que es una verdadera lucha y un dolor. Pero al ponerme la cosa cambia un poco. Si no tuviera que plantearme las cosas siempre por adelantado sería mejor. La pregunta aquí es: ¿Quién sufre? Porque tal vez no sufra nadie ... Es ese yo del que estamos hablando siempre, que parece estar siempre en jaque. La verdad es que ese yo se ha replegado y está más cercado, pero continúa en funcionamiento. 

Estoy llena de ideas contradictorias y confusión, esa es la verdad.  

martes, 19 de abril de 2016

La página en blanco

No pasa nada. Se puede seguir invirtiendo el orden. Acabar es comenzar de nuevo. 

En blanco. A la espera. En movimiento. 

Avance

Estoy cansadita hoy porque estoy recuperándome de una gripecilla. No me ha dado tan fuerte como al resto de la familia, así que estoy contenta porque no veo que vaya a ser nada demasiado serio, aunque me ha dejado algo k.o. estos días. 

Me doy cuenta de que la meditación y la disociación con los elementos de mi carácter que posibilitan la ansiedad son los mejores métodos para mejorar. Poco a poco voy conquistando pequeñas metas, aunque todavía me parece que tengo que cruzar ese puente, dar con el eslabón que me haga ver con más claridad lo que estoy sintiendo.