miércoles, 17 de agosto de 2016

Rebeldía


Lo más difícil de la depresión es esta constante rebeldía, la presencia permanente del rechazo hacia ella. Esto hace que el cansancio se vuelva agotamiento, y el agotamiento, desesperación. Y así cristaliza una desesperada rebeldía, una rebelde desesperación que no se reconoce como propia, que no se acepta y que constantemente erosiona todas y cada una de las fibras de tu ser. 

La rebeldía es oponerse a esto, a no poder vivir, a sentirse apartada del mundo de los seres vivientes. No es posible simplemente vegetar, ser una planta, porque al menos las plantas y los árboles tienen un proceso, una intención. Es más bien ser una zombie, un personaje sin autora ni obra de teatro, una intrusa en una representación vital en la que nunca te pasan el libreto, en la que no tienes nada que hacer excepto quejarte, tal vez, esperar y ver como el tiempo pasa sin que las cosas mejoren, experimentando la derrota una y otra vez, la ansiedad de querer y no poder, la futilidad de la existencia. 

Yo no estoy desesperada porque a mi vida le pase nada malo, sin porque mi vida no pasa, porque "esto" es mi vida. Creo que necesito tener más paciencia, porque últimamente ya no puedo más. Soy muy consciente de que se me pasa la vida, de que quiero hacer muchísimas cosas y no tengo la energía física ni mental para siquiera planteármelas. Y no quiero vivir así, me parece una pérdida de tiempo y de vitalidad total. 

Es mi vida sin mí, e intento hacer lo que puedo, llevar a cabo las actividades que me permite la falta de conductividad neuronal, pero veo que me desespero más que antes, y de una manera que no se alivia fácilmente, casi sin consuelo. Antes podía simplemente cerrar los ojos y dormirme todo el tiempo, aunque al dormir no pudiera descansar y simplemente me pasara la mayor parte del sueño luchando contra la culpabilidad que me producía el sentirme tan inútil, el encontrarme tan inerte. Pero ahora se está desarrollando otro tipo de rechazo, de tristeza. Es el saber que podría mejorar pronto, pero que aún tengo que esperar más. Tal vez sea la recta final, y estoy haciendo todo lo posible para que sea así, pero me desespera ver que a pesar de que estoy dándolo todo, aún me queda esperar a que sea puedan pasar las cosar. Y los minutos pesan muchísimo y me agobian como horas muertas. Tal vez ahora soy capaz de ver las posibilidades escondidas detrás de la molicie y desee más que nunca el poder llevarlas a cabo, no sé. 

También me he dado cuenta de que si no escribo, si no puedo escribir, si no tengo la posibilidad de escribir, mi esencia está también perdida. Y estoy harta de no poder escribir. Sé que tengo que volver a leer poesía, y dejar el tipo de lecturas a las que me he entregado en los últimos años, porque no me van a fomentar la creatividad. La vida la veo en las palabras, es los actos, en la frescura del día a día, no en que me la cuenten. Y es una pena, porque durante mucho tiempo había pensado que tenía que leer filosofía para entender lo que estaba pasando. Y tal vez ese tiempo simplemente ya haya pasado, y ahora tenga que volver a mi trabajo, a mi intuición, a mi saber moverme por la literatura, por muy difícil que esto sea. Tal vez es tiempo simplemente de recuperar el trabajo y volver a creer en él, y mientras esperar a que este asunto neuronal se resuelva cuando el mostrenco administrativo dé algo más de sí y se solucione el tema del tratamiento. 

Entre medias por lo menos he de decir que me estoy encontrando a mí misma, quien soy, aunque sea por defecto, aunque sea siguiendo su rastro, persiguiendo su pista. Tengo un laboratorio neuronal defectuoso allí arriba, y estoy cansada de intentar hacer que funcione, pero no tengo más remedio que seguir. Echo de menos que alguien me ayude porque me siento sola en esta contienda. Tengo ayuda de I., pero ella está lejos y aunque suene patético la necesitaría mucho más cerca de mí. Espero sobrevivir estas semanas, está claro que lo haré, pero no sé cuánto sufrimiento más tengo que aguantar. Espero encontrar algún tipo de remedio, de alivio que dure más de unos minutos. Ya no puedo hacer más introspección, estoy muy, muy cansada. 

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