Hubo una temporada en la que no me sentía tan bien a la hora de insuflar optimismo a mis palabras, no me sentía muy honesta. Pero creo que sí que puedo hacerlo, por lo menos como alternativa a lo que normalmente pueda estar pensando. Quiero ser consciente de las cosas que pienso y que siento, y ahora es un momento diferente a aquél. No creo que vaya a sentirme como una farsante hilvanando mi discurso con emociones positivas, porque lo positivo va a ser que esta vez sí que creo que voy a salir adelante. Estoy poniéndolo todo de mi parte, estoy utilizando toda mi energía y mi toma de conciencia al respecto. Estoy dispuesta a más introspección y a ser más valiente que otras veces en pos de sanar mi subconsciente. Y la única recompensa que quiero es la tranquilidad.
En estos últimos días me está doliendo mucho el brazo y puede que esté sintiendo esa indefensión. ¿De qué manera puedo proteger mi mente emocional del miedo que siento? Lo más claro es repetirme una y otra vez que todo va a ir bien. No quiero hacer mucho ejercicio porque me duele, pero si lo dejo a su aire no sé si se va a quedar rígido y perder movilidad. Las respuestas no las tengo, y no sé si la traumatóloga va a ayudarme. Tengo todavía una mes hasta la consulta. No entiendo que me duela más ahora que antes, aunque eso podría significar que se han movido las adherencias y es normal que me duela durante una temporada. Creo que le estoy dando vueltas porque tengo miedo de haberme hecho un daño irreparable.
Creo que voy a basar mis ejercicios en la movilidad, y no tanto en la fuerza, y dejar que el tiempo mejore la situación. Para eso tengo que trabajar en la sensación de indefensión y pensar que estoy haciendo lo mejor que puedo para recuperarme, aunque haya pasado mucho más tiempo de lo se esperaba. Parece que me he hecho daño no sólo en el hueso, pero también en la parte de la musculatura y tendones, y ahora tengo que dejar que todo ello vaya mejorando con el tiempo. No me importa que me duela, pero me preocupa. La preocupación es la de no volver a tener bien el brazo nunca más. Creo que no debería pensar así, que no voy a estar bien nunca, que me voy a quedar mal. ¿Cómo puedo impedir el sentirme mal? Una manera sería usando la lógica y darme cuenta de que el tiempo hace que todos los problemas del cuerpo mejoren.
Otro asunto es que me he cansado de hacer los ejercicios de rehabilitación, y necesito cambiar la rutina. Creo que si me concentro en hacer ejercicios suaves, sobre todo con movilidad, iré mejorando poco a poco. Sería bueno ver qué pasa después de Navidades. Y para cuando vea a la médico, creo que tomará cartas sobre el asunto. ¿Es suficiente esto para mi subconsciente, el saber que no voy a tirar la toalla y que no voy a forzar pasado el dolor? La respuesta es que siento indefensión. Necesito ayuda, moral, acompañamiento y compartir, y no tengo con quién hacerlo. Esa es la respuesta de mi subconsciente. Bien, por lo menos lo tenemos claro. Pues mi respuesta es ésta:
Paloma, no te preocupes. No te preocupes, por favor. Vas a estar bien aunque ya creas que deberías haberte recuperado, sigue adelante, ánimo. Te duele el brazo, te duele el alma. Es una pena haberte hecho daño, pero fíjate, ahora estás en un proceso muy diferente. Si no te hubieras roto la clavícula, tal vez no lo hubieras empezado. Es un proceso creativo en el que escribes todos los días y buscas respuestas. Con respecto al brazo, no seas dura contigo misma y espera a ver cómo te sientes por las noches y qué tipo de ejercicios quieres hacer. Tuviste una etapa muy creativa en la que te sentías bien al hacer los ejercicios, y ahora se te ha pasado y sientes una gran frustración. Sientes miedo y vulnerabilidad, te sientes sola y sin ayuda. Tranquilízate y verás que en el brazo se hace más fuerte solo. No vas a dejar que se quede mal ya que estás cuidando de él con las movilizaciones y los otros ejercicios.
