miércoles, 30 de noviembre de 2016

Bajamos

Me estoy encontrando peor. Tengo sueño, estoy cansada y me está costando más el hacer las cosas. El mundo, la realidad se ha vuelto a cubrir de un velo gris. No es tan terrible como antes, creo que puedo hacer más cosas, pero he empeorado, sin duda. No sé muy bien qué hacer, y no estoy acostumbrada a que la medicación deje de funcionar de esta manera. Le he preguntado a A. lo que opina, y dice que los altibajos son de esperar. 

He investigado en internet y parece una cosa normal. Espero que no me afecte demasiado de forma negativa. 

Continuación

Estoy pensando en la masa lectora de personas, ¿qué estarán leyendo? ¿Cuál es su relación con lo leído?

Por otro lado, me siento un poco peor que hace unos días. Ahora voy a ponerme a leer y estar tranquila, pero siento que la sensación inicial se ha sumergido, y que ahora está empezando a decaer. Probablemente sea normal, y haya que ver qué pasa. Tengo que seguir trabajando y teniendo paciencia. Habrá que ver qué pasa en las próximas semanas. Estoy aprovechando este pequeño subidón para estar tranquila, y para ofrecer tranquilidad a mi madre, mi hermana y a I. 

Ahora de nuevo voy a leer y luego veré qué tal me encuentro. Tengo ganas de tomarme un café y unas galletas. Siento un poco de ansiedad, aunque tal vez menos que ayer. Veo que me voy a volver a meter en la cama muy pronto. Y mañana ya sé lo que debo hacer, debo dedicarme a leer desde por la mañana, porque por la tarde voy a salir. 

Hoy me estoy sintiendo sola y un poco vacía. No sé si estoy desilusionada, cansada o si tengo ansiedad. Creo que estoy cansada de evaluar mis sensaciones. Voy a evadirme un buen rato, y luego volveré a escribir para registrar si me siento mejor o no. 

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Mejor, la lectura me alivia, aunque el bajón se está consolidando. 





lunes, 28 de noviembre de 2016

Observando

Noto cómo se me va bajando el ánimo por un despeñadero. Todavía puedo hacer cosas, pero me encuentro cansada y tengo un poco de ansiedad. Creo que es por no haber dormido bien hoy, pero también porque estoy empezando a medir mis fuerzas, calibrar los retos, desenfundar los miedos. Ahora tengo que enfrentarme a la vida y hacer todo aquello que he dejado pendiente todo este tiempo, y además se supone que ya he dado con la solución, que ya estoy poniéndome mejor y que está pasando todo lo que tiene que pasar, y tal vez tenga miedo de que esto no sea suficiente. 

Me doy cuenta de que noto ansiedad, y que debo intentar apaciguarla. Estoy preocupada por I., quiero que esté bien y que no sufra, e intento darle ánimos. Cuando ella está bien, yo estoy bien, esa es la realidad. Estoy preocupada por Mami, la veo vulnerable y frágil. Pero tengo que empezar a observar su fortaleza, su presencia, su belleza, lo mismo que soy capaz de ver en I. aunque me duela su dolor. 

Tengo que darme cuenta de que la ansiedad es difícil de controlar. Voy a continuar leyendo hoy, y me voy a ir a la cama prontito para estar lo más descansada posible mañana. Pero antes de irme voy a ver qué tal me encuentro tras haber leído un poquito. 

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Sí, me encuentro mejor. Mi estado de ánimo ha mejorado, y me siento más arropada. Estoy leyendo las cartas de Janet Flanner y me gusta su sinceridad, su apertura hacia sus propios sentimientos, su sentido de la observación. Ahora me voy a ir a la cama porque francamente estoy agotada. Mañana será otro día, y espero sentirme mejor en general. 

Me pregunto qué sienten todas esas mentes lectoras que absorben cientos de miles de páginas al día. Qué tránsitos emprenden, qué emociones sienten, qué necesidad tienen de leer. Creo que me está resultando más importante entender por qué se lee que por qué se escribe. 

Mañana pequeña

Al final me he liado y he tardado bastante en ponerme a escribir. Creo que estaba cansada porque me he levantado a las cinco de la mañana con tan sólo cinco horas y media de sueño, y tengo la cabeza un poco sonada. Pero voy a tolerar esta situación, es normal sentirme así, creo que hasta enero no va a asomar la normalidad en mi cuerpo, en mi cabeza, así que voy a tomármelo con tranquilidad. 

domingo, 27 de noviembre de 2016

Qu'est-ce que signifie "apprivoiser" ?


Estoy intentando asumir los nuevos ritmos de las cosas. Algunas me presentan su cara más permutable, más profunda, mientras que otras todavía me cuesta completarlas, hacerme a la idea de que el deseo de hacerlas llegará poco a poco ...

Así las cosas no son enteramente como las asumía antes, y eso es una sorpresa. Me aseo con más detenimiento, me veo en el espejo cuando anteriormente simplemente lo visitaba sin presenciarlo. 

Los ritmos de las palabras también se van acomodando en una astuta negociación que todavía no controlo, pero supone no ahuyentar al zorro. De forma que evito las prisas, aún cuando las tenga, y modulo mi nivel de angustia, de zozobra para que el trémulo barquito de papel no naufrague. 

sábado, 26 de noviembre de 2016

Reflexiones tras una semana mejorando

Querría escribir, pero me resulta difícil, aunque en algún momento tengo que empezar. Estoy un poco mareada y tengo el estómago algo revuelto. No me atrevo a comer nada, aunque me apetece. Me siento un poquitín mal, solilla, creo que porque de repente se ha puesto todo oscuro y no parece que tenga muchos planes. Esta mañana he estado haciendo cosas y más o menos me ha ido bien todo, pero ahora me siento un poco decaída. Voy a intentar simplemente esperar a ver qué pasa durante el resto del día de hoy. Me hubiera gustado mucho el pasar tiempo con I. De repente me siento un poco vacía, tal vez simplemente cansada porque tengo la regla y he tenido mal el estómago ayer y hoy. 

Lo que me gustaría ahora es descansar un poco, tal vez. Pero lo que voy a hacer es simplemente leer y estar tranquila. En realidad estoy cansada y eso me pone en un estado de ánimo extraño. Lo mejor que puedo hacer ahora es continuar leyendo, y cuando quiera escribir algo, ponerme a hacerlo. 

Es cierto que tengo la imaginación poco excitada, pero ése es el siguiente paso. Hay veces que escribir es algo que necesita cierta tranquilidad y base mental. Pero la mejor manera de ir avanzando es hacerlo poco a poco, todos los días, hasta que vuelva a ser algo natural como antes. Ahora lo mejor que puedo hacer es tomarme las cosas con tranquilidad y no intentar alcanzar demasiados objetivos en poco tiempo. Estoy mejorando muchísimo, consigo hacer cosas que antes ni siquiera podía plantearme de lejos, y eso es positivo. Ha pasado una semana desde que me comencé a curar, y ya tengo ganas de hacer de todo, y tengo prisa. 

Albergo algunos miedos: que no voy a dejar el ordenador y no voy a conseguir leer tranquilamente; que voy a seguir sintiéndome sola; que no voy a mejorar lo suficiente; que voy a comenzar a tener que preocuparme por la vida, por el futuro, y no voy a tener ningún plan para llevar a cabo una existencia digna. Y todo esto después de una semana. Llevo más de dos años sufriendo mucho, en realidad, casi tres. Es muchísimo tiempo. Es una eternidad, en realidad, no me acuerdo de mi vida anterior. Y ahora tengo miedo de que haya mejorado un poquito sólo y no consiga remontar. Creo que tengo motivos para estar tranquila, todo está funcionando como debería. La medicación ha tardado un mes en funcionar, y ahora está comenzando. Sólo llevo una semana de recuperación, y estoy sintiendo los efectos secundarios de la medicación bastante fuertes. Creo que tengo que darme un año de plazo para recuperarme. 

En esta semana he limpiado la casa, he arreglado todas las habitaciones. Tal vez lo que me faltan son los planes. Tengo muchas ganas de leer, pero estoy yendo tal vez un poco lenta. Ahora voy a ponerme otra vez. Mañana en cuanto me levante me pongo a escribir, lo que sea, pero me pongo. Me encuentro un poco mejor que cuando me he puesto a escribir. Creo que voy a volver a comprar leche de soja y hacerme un café de vez en cuando, con alguna galleta. Seguimos, y con tranquilidad y alegría. 


miércoles, 23 de noviembre de 2016

Hojarasca


La depresión se aleja, y ahora estoy comprobando si puedo volver a escribir. Noto que tengo muchas ideas para hacer cosas, pero no he comenzado a escribir todavía. Supongo que es cuestión de tiempo. Lo principal que tengo que hacer es darle tiempo al tiempo. Y con respecto a escribir, todo es empezar. Cuando esté escribiendo tranquilamente sabré que la primera fase de la recuperación es completa. Por ahora voy a escribir como quien deja volar y caer las hojas de otoño. Este año han tardado mucho en decidirse, y a mí me pasa lo mismo. 

martes, 8 de noviembre de 2016

La felicidad

Espero que si la medicación funciona consiga tener fuerza para buscar trabajo en algo que no me disguste demasiado. De esta manera mi vida tendrá algo de ritmo y recuperaré algo de autoestima. Y si puedo escribir estaré bien. A lo mejor estoy obsesionada con una forma de vivir que no puedo tener. Y puede que encuentre otra. Lo importante es sentirme bien en algún momento, esto es lo importante. Derrotar a la depresión. Es fundamental. Después de eso tiene que ser posible el continuar viviendo. Ahora mismo todo es un sin vivir. Mi vida no tiene estructura, mi mente no tiene estructura, y me cuesta mucho trabajo pasar el día a día. Me encuentro en la oscuridad, en el hoyo, en la nada. No consigo remontar. No sé en qué creer ni qué sentir. Me he dado cuenta de que soy una persona en búsqueda de un trocito de felicidad. A partir de ahora cualquier señal de que la felicidad es posible la voy a celebrar por todo lo alto. 

Qué es lo que me gustaría

Me gustaría vivir con I. y que al terminar del trabajo llegase a nuestra casa y yo le tuviera preparada la cena. Eso es lo que me gustaría. Algo muy sencillo. Una pequeña familia. Un poco de reconocimiento por el amor que tenemos. Algo sólido, duradero. 

Y en el futuro, no sé cómo, me gustaría ser profesora. No sé de qué, pero me gustaría poder ayudar a otras personas a abrir su mente, a encontrar sorpresas en ella, a asegurarse una educación. Me siento como una persona de quinte años que está pensando en el futuro sin tener ni idea de cómo conseguir sus objetivos. Me gustaría ser un poco feliz, tener una familia, una base. Me gustaría poder leer libros sin interrumpir la lectura. Puedo intentarlo un rato esta noche. Me gustaría que esta vida no fuera tan difícil, tan dolorosa. Irme a dormir y despertar con una mente nueva. Deseo tener la capacidad de cuidarme un poco. Escribir me hace bien, ojalá pudiera hacerlo sin parar. Esta es la sensación que tengo, que no quiero parar, cuando lo hago, se me encoge el corazón. Quiero respirar y ver un cielo abierto. Abierto y lleno de posibilidades. Un cielo abierto. 

Alguna vez lo conseguiré, aunque no sea hoy ni mañana. Tengo que empezar a tener más claro lo que quiero, centrarme más, llevar a cabo acciones premeditadas que me dirijan a ese objetivo. El objetivo del bienestar, de la tranquilidad, del orden, del cobijo. Tiene que ser posible, no se me puede negar todo. 

La vida tiene un sabor, una climatología, la depresión te lo roba todo. Pero hay salida. 



lunes, 7 de noviembre de 2016

Difícil

¡Qué difícil se me está resultando todo! Intento adaptarme de alguna manera a esta situación, pero no tengo claro la forma de hacerlo. No tengo trabajo, no tengo casi energía mental, no me relaciono casi con nadie, no salgo de casa. Aún así tengo la sensación de que hay cosas que quiero contar que no consigo expresar. Tengo que reconocerlo: me encuentro en una pequeña prisión. Es la prisión de mi mente, de las circunstancias y de mi entorno. No sé qué puedo hacer para crecer. Ahora simplemente tengo miedo de mi comportamiento socialmente. Creo que podría meter la pata, decir cosas que sorprendan o que terminen ofendiendo. He perdido la confianza en mí. Y creo que en esta vida no es posible hacerlo todo sola. Y estoy aislada y desprotegida. 

Tengo ganas de poder actuar, que mi vida no sea simplemente esperar a todo. Pero no sé qué hacer. Me gustaría que mi inteligencia me guiara, que este cuerpo se movilizara con las órdenes de su mente, pero esto no es así. Hay una parte de la mente que no quiere el movimiento, no quiere pensar, no quiere solucionar, y me mantiene estancada en la inmovilidad. En vano he esperado ayuda para desatascarme, por lo visto, no puede venir de fuera. La ilusión que he tenido en mi relación se ha desvanecido por completo. Ahora I. sigue su camino, y de forma lejana está vinculado con el mío, pero seguimos destinos diferentes. Sólo me queda el consuelo de saber que le he dado muchas cosas buenas. Pero ahora estoy sola. 

No sé qué hacer con mi vida, y tengo una vida entre las manos. Es una responsabilidad muy grande. Hasta ahora he emprendido acciones que llenaban esta vida, que aseguraban su futuro, ahora ya no tengo nada de eso. Tengo la esperanza de una medicación que a medio plazo me pueda funcionar. Nada más. Es una situación de impotencia terrible. 

domingo, 6 de noviembre de 2016

Andrómeda

He hablado con I. y me ha dicho que simplemente quiere tiempo para estar tranquila. Yo quiero dárselo. Pero la emoción y el dolor de los últimos días me ha hecho estar llorando sin parar. No encuentro la manera de estar simplemente tranquila. Quiero leer mis libros, pero no puedo, me quedo atorada. Y simplemente veo los minutos, las horas enfrente mío con una sensación de pánico. Creo que hace mucho tiempo que no me siento así. Creo que con un poco de suerte el hablar con I. me ha tranquilizado, y ella va a estar mejor en estos días, aunque le cueste mucho ir al trabajo. Yo soy la que no parece avanzar, por mucho que lleve semanas ya tomando la medicación. Tengo que encontrar una manera de estar tranquila, de avanzar poco a poco, de retomar, de solucionar, de forjarme una identidad que me permita moverme en el espacio y ocupar mi tiempo. 

Veo que mi escritura es anodina, y no sé si es lo suficientemente certera y perspicaz para recoger las nebulosas de mi mente. Es una escritura que no potencia los valores de mi subconsciente, que no me hace llegar lejos. Sigo aquí, pero en lucha. 

viernes, 4 de noviembre de 2016

Vacío

Lo único que puedo decir es que es evidente que en este momento tengo un gran vacío en mi vida, y que tengo que hacer algo para llenarlo. Quiero leer, pero no puedo. Espero encontrar la inspiración para hacerlo. Es lo único que me va a hacer sentir bien a largo plazo. 

Desesperanza

Sigo aquí y preocupadísima por mi relación con I. Sé que me quiere; ahora tenemos que acomodarnos la una a la otra. Cuando esté con ella tengo que tener muy claro cuáles son las cosas que la estresan y que me estresan a mí. Y no verlas como algo definitorio del momento en el que estamos. Simplemente tengo que surfearlas para que incluso en ese momento sea posible crecer y querernos muchísimo. Pase lo que pase, me diga lo que me diga I. no debo reaccionar de forma agresiva o dolida. Tengo que intentar entenderla, aunque a veces ella ya me haya malinterpretado o juzgado a mí. 

Ahora vuelve la prueba de fuego de estar en silencio, de estar ausentes. No me gusta nada porque justo ahora la necesito a mi lado, pero tengo que luchar muy duro para pasar el tiempo de la mejor manera posible, y además crecer yo como persona. Tengo que hacerlo diferente al mes de agosto, porque en agosto estaba llena de dudas y dolor, y ahora no me sirven de nada. En agosto esperaba cada día el momento en el que poder hablar con ella, y el resto del día era un espejismo confuso. Ahora no quiero quedarme parada, y odio la idea de tener que estar esperando. Tengo que avanzar a pesar de llevar arrastrando estas ruedas de molino en un yugo en mi cuello. 

Si ella quiere contactarme, siempre tendrá la oportunidad. Ahora ella necesita su silencio en su casa, en las tiendas, en la calle, con la gente. Escucharse y escuchar. No sé por qué yo le causo tanto pesar. Es mi inmovilidad, ya lo sé. Pero ¿qué puedo hacer? Voy a intentar tener un programa de lectura y escritura, aunque por ahora no veo claro cómo voy a comenzar a identificarme conmigo misma, con quien soy, con esa esencia poderosa y dúctil que sabe expresarse y que no exige nada. 

Para ello debo intentar continuar sumando kilómetros en esta carrera. Cada libro es una meta, cada palabra escrita, un refugio, cada reflexión, una parada. En estos momentos mi capacidad de creación está bastante limitada. Apenas puedo escribir estas palabras, y siento que son insuficientes. No me propulsan hacia adelante, no noto movimiento alguno. Pero sé que su presencia marca la continuidad de mi expresión mediante la palabra, y continúa abriendo un boquete que me deje ver la luz. 

Ahora mismo tengo muy poca esperanza. No veo cosas buenas acumuladas en un futuro próximo. No las puedo ver, y ahora empiezo a sentir la ansiedad de la impaciencia porque veo que así no puedo continuar, que todas mis relaciones sociales y familiares se ven afectadas por esta situación. Estoy en tierra de nadie simplemente intentando permanecer, pero me siento desesperada y sola, perdida sin saber cómo avanzar, cómo resguardarme.