miércoles, 21 de junio de 2017

Cambios


Estoy haciendo todo tipo de cosas para conseguir sentirme bien. Al final, la energía que tenía ha demostrado que todavía le quedaban coletazos de actividad, conseguí hacer un par de cositas y arreglé la cama y preparé el camino para hacer Hanna Somatics mañana (espero). Aún así, quiero todavía poder leer con tranquilidad hoy, y también escribir un poquito más. 

Tal vez mañana pueda limpiar la mesa, aunque eso implicaría quitar todas las imágenes de la pared, y no sé si tengo energía mental para eso. No sé si quiero quitar todas las fotos y pósters. La verdad es que se refieren o bien al pasado o a cosas que tendría que hacer, y todo ello me provoca un poco de tristeza y desasosiego. Otras fotos son para recordar momentos bonitos con mi familia, los peques y amistades. Está habiendo muchos cambios en mi vida, y creo que ando procesándolo todo poco a poco. Esto también me cansa, todo hay que tenerlo en cuenta. 

martes, 26 de agosto de 2014

Cambiar

Estoy aquí, pensando en que hay ciertos aspectos de mi vida, de mi cuerpo que tal vez no pueda cambiar. Y por primera vez me planteo aceptarlo. 

jueves, 21 de agosto de 2014

Invisible


Esta noche me he decidido a leer un poco para darme cuenta de que aunque esté cansadísima todavía puedo ser yo misma, sentirme yo misma. Así que me he forzado a leer a pesar de que me sentía finalizada. Creo que el truco de la medicación dopaminérgica consiste en crear esa emoción, ese revuelo, esa ocupación del pensamiento en lo creativo, suficientemente para que mi mente se ubique, se tranquilice y genere lo que ella sola es capaz de hacer. Sólo así puedo conseguir volver a ser yo misma. Todo lo demás es secundario. 

Y últimamente me estoy dando cuenta también de que este constante diálogo conmigo misma me obliga a crear recursos. Cuando no tengo a nadie a quien preguntar si algo está bien, o si tengo dudas, me desplazo entre los compartimentos del cuestionarme y a veces encuentro la revelación. 

Otra cosa que me está sucediendo es que me doy cuenta de ciertas cosas en mi familia y en mí misma que me da miedo contar. Y tal vez no esté enfrentándome de forma valiente a ese miedo. Tal vez detrás de ese telón se encuentre la creatividad que ha estado esperando manifestarse durante estos últimos ocho meses. 

Me he dado cuenta de que los problemas que tengo físicos también son debidos a que le estoy dando demasiada importancia a mi cuerpo, lo veo como algo separado de mí, de mi creatividad, de lo que realmente me da satisfacción en la vida. Quiero que este cuerpo tenga fuerza y se movilice de una determinada manera, y veo cómo fracasa estrepitosamente y no consigue esa supuesta consistencia a la que aspiro, aquella que me parece normal en otra gente. Ayer vi que era necesario que utilizara mi cuerpo no como un estorbo, sino para expresar mis tránsitos creativos y mis emociones. Estoy demasiado separada de mi cuerpo, lo veo sólo necesario para levantarme, correr, llevar cosas de un lado a otro, alimentarse, oler lo que no quiero y rechazo, representar mi belleza (que está erosionándose o nunca muestra ese potencial), escuchar sonidos, esconderme, y eso me hace sentirlo como un lastre, reprocharle en todo momento cualquier intento fallido, su incapacidad; hasta intento zafarme de él. 

Y ayer tuve una revelación mientras leía: me sentía como un todo, y podía dedicarle a la lectura todo mi apasionamiento, incluso físicamente. Y esto fue muy interesante, porque creo que en realidad yo soy quien canso a mi cuerpo con mi deslealtad en vez de ser mi cuerpo el que se cansa. Tengo que encontrar y sentir más armonía. No vale con pensar que en el fondo lo único que necesito para ser yo es una mente que lea, escriba y cree: una máquina biónica de lectura y escritura. Basta de querer ser invisible e intangible. Pero no tengo claro cómo puedo hacerlo, porque no reacciono demasiado a los placeres del cuerpo y todo me parece demasiado trabajo. Necesito volver a conectar con él. 

Cuando estás con alguien que te quiere y a quien tú quieres tocar y tener cerca es más fácil la armonía con el cuerpo. Por eso creo que es tan importante para mí ahora el conquistar esa frontera, la de mi alma y mi cuerpo, y el quererme sin necesidad de que otra persona de fuera consiga acceso a esa comunicación necesaria entre mi cuerpo y yo, y me la robe (cuando se enamora de tu cuerpo antes que tú).  

Para empezar tengo que tener derecho a mi espacio, el que me rodea, y utilizarlo. No lo hago lo suficiente. Luego tengo que utilizar mis sentidos de forma más variada. Creo que mi cerebro ha desarrollado ciertas capacidades que son extraordinarias (auditivas, olfativas, táctiles). Teniendo en cuenta de que vivo en mi cabeza la mayoría de mi vida, eso no es extraño. Eso quiere decir que soy capaz de regenerar mis neuronas y cubrir aquellas necesidades que me acucian. Estoy más cerca de mi deseo infantil de súper poderes de lo que nunca haya imaginado. 

Voy a dejar de preocuparme durante una temporada por el resto de la gente y de cómo me comunico con otras personas, porque en el fondo cuando alguien te ve cómoda contigo misma y con quien eres todo es más fácil, y supongo que también les pareces más atractiva. 

Me ha llamado mucho la atención el haberme enamorado de María Callas de la forma en que lo he hecho. Y en este momento preciso de mi vida. Ser capaz de apreciar la belleza inconmensurable de su genio artístico y el de los compositores de las óperas. Algo sin duda está cambiando en mí, y tiene buena pinta. 

domingo, 10 de agosto de 2014

Agosto


Me dejo mecer por las puntas imprecisas de la noche. Es una noche de papel fosilizado, una noche exasperada por el retraso, una noche cóncava en la que concurren múltiples misivas. Para que la noche arda con mensajes han de aventarse los fuegos fatuos de este mes serpentina, de este mes que es un cajón de sastre, un comodín exprés, una puerta giratoria entre mundos. Este mes asombrado y cambiante, este mes anfibio, destemplado, sacudido con interrogantes que ensayan maneras de ver. 

Un mes que me arroja desubicada a los márgenes, interpelando a los minutos, en busca de esperas. Un mes mestizo que retiene entre sus escamas las incógnitas sin desvelar de otros meses y las carga en su ADN.  

martes, 5 de agosto de 2014

De madrugada


Me ha venido bien hoy estar todo el día tranquila y sola. Mañana quiero avanzar un poco y trabajar en el blog. Me pondré a pasar a limpio lo que me queda. Este mes quiero hacer lo necesario para que poco a poco mejore todo. Tengo que pasar más tiempo sola, y necesito tiempo también para reflexionar sobre las cosas. 

Está siendo un año muy raro, no lo entiendo muy bien. El año pasado conseguí trabajar muchísimo, y este año en algunos aspectos parece que voy arrastrando los pies. No sé sobre qué temas quiero escribir, y el tiempo está pasando muy deprisa y es como si se me escapara de entre los dedos. Pero sí he logrado escribir algunas cosas muy importantes.

Al final voy a tener tres máquinas de escribir, una en cada habitación ... ¡Qué locura! Pero no voy a regalar la máquina, me la voy a quedar y voy a escribir con ella. Voy a dormir. Mañana será un día algo misterioso, pero seguro que voy a avanzar. 

martes, 29 de julio de 2014

Her eyes were watching ...


Ya no puedo escribir por las noches porque estoy rendida. Mañana mi prioridad va a ser escribir, pero de alguna manera me tengo que orientar, y la mejor manera es con la lectura. 

viernes, 27 de junio de 2014

El valor

Me ha costado sentarme y ponerme a escribir. Esta semana siento que he aprendido muchas cosas, sobre todo el valor del silencio y la fuerza de la presencia. 

He aprendido muchas otras cosas, y espero con ilusión el momento de querer contarlas, de entenderlas, de navegar en ellas. 

lunes, 16 de junio de 2014

Unbound


The drowning feeling is unbearable, and I've upheld it for too long. What's the nature of this? I wish for a longness that supersedes itself and goes on with ease, a narrative uninterrupted, a life not lost for words. 

I don't mind the pain pangs, the broken dreams: I can face them all, I'm used to it; I can be my own saviour, I can cruise the menacing waves. I just need a little help to fight this curse, this intimidating darkness that assails me when the day is born, not yet alive. I live fast in oblivion, I sense strong, I write long. I can be inspired by the stillness, the caressing light wind, the remnants of the storm as long as I breathe, as long as I'm able to work my thoughts in suspensive dots. 

I learn from touch, stretching along wideness which I seek. If life stops at a halting break, I'm undone like a mechanical failure. A life so ordinary it hurts. 

martes, 10 de junio de 2014

Entrantes


Este trayecto lo debo a la voluntad. Voy a concentrarme para poder saber dónde rectificar y cómo seguir manteniendo la esperanza. 

jueves, 5 de junio de 2014

Alma máter

¡Qué cansancio! Poco puedo decir hoy aparte de que he perdido el tiempo demasiado, lo que me suele pasar cuando intento recuperarlo o, mejor dicho, hallarlo después de haber visto cómo mi tiempo dejaba de ser mío y mi vida se volvía atemporal, retorciéndose entre el día y la noche sin mayor sentido, tan sólo cargando con la culpa y el desengaño. 

O sea que hoy he intentado desentrelazar un poco el nudo gordiano, y eso pasa por perderme entre los eslabones y las pequeñas ventanas que comienzan a abrirse entre la cadena del medallón. 

Hoy también he terminado el día haciendo una reflexión sobre la maternidad y sobre mi propia independencia, y me he dado cuenta de que mi madre es mi madre, y no mi amiga, con lo que debo posicionarme en un espacio cercano a ella, pero sin reaccionar ante todo lo que hace o dice, porque eso también es una invasión de su territorio aparte de una fuente de decepciones para mí. 

Debo reconocer que ella no suele meterse demasiado con lo que yo hago siempre que no se lo cuente, por lo menos en estos momentos; y aunque teme mi distanciamiento también se crispa cuando la empujo a la piscina, a mi piscina de razonamientos, de investigación, para explicar los motivos, profundizar en los hechos; mi constelación de pensamientos, el análisis de los sentimientos. Ahí es donde se produce la gran colisión y tengo que ser muy prudente. 

Me da pena perderme cosas con ella, sobre todo cuando hay algo en mí que me dice que mi madre tiene un bagaje cultural y personal para cargar con todo, pero tal vez mi madre no es tan reflexiva como yo puedo ser ni tampoco tan impulsiva como yo soy tantas veces. Yo he bebido muchísimo de su bagaje, de su sabiduría, de sus conocimientos, de su carácter, aunque ahora tengo más problemas para imitarla. Pero sí tengo claro los aspectos en los que ella me sobrepasa, y es ahí donde debería centrarme, y no en lo que falta o en lo que se excede. 
  

miércoles, 28 de mayo de 2014

Route 66


No sé cómo comenzar a contar mi historia. Es una narración desplazada, tórpida y válida sólo para mi recuperación. Escribo para no desaparecer, para reconocerme, para existir. De otro modo tengo la sensación de que no pertenezco a la vida, y que ésta transcurre de forma paralela a mi lado sin compartir experiencias conmigo. Pero hace tiempo que busco sublimar esta alienación realzando, confirmando mi personalidad, mi potencial. 

En estos días he perdido la sensación de sustentarme frágilmente en el suelo. Y vuelvo a las andadas con cierta incapacidad de movilizarme, de hacer aquellas cosas que son importantes, que me devuelven la dignidad. Ahora me he convertido en una persona en la clandestinidad, invisible para el ojo ajeno, incomprendida, tal vez. En estos momentos sólo quiero aliarme conmigo misma. 

Cuando estoy con mi madre la sensación de renuncia es muy fuerte. Renuncia a quien soy, renuncia a ser entendida. Muy a menudo me siento arrinconada, y el otro día lo que sucedió posiblemente es en cierto modo comprensible, porque ella no está al tanto de las cosas que me hieren. Pero no puedo echarle a ella la culpa de lo que me pasa. 

No estoy lo suficientemente dentro de mí para escribir literatura creativa, y esto supongo que pasa de vez en cuando, y tengo que aprovechar los momentos en los que es posible, y el resto de tiempo reservarlo a la reflexión, a la ingestión y asimilación de información, el avance por el terreno creativo que tras el barbecho solicite mi colaboración. 

Pero por lo menos me gustaría describir de forma fidedigna lo que me sucede, porque escribir es simplemente capturar el momento, sudar sangre, y ahora es el momento para que yo lo haga, sin rodeos, sin obstáculos. 

Me encuentro paralizada con lo que parece una tendencia hacia la nada, pero al mismo tiempo esta parálisis está afianzada en una tremenda fuerza gravitatoria que solamente quiere forzarme a estar de brazos caídos, a no llevar a cabo ciertas tareas, alejarme del mundo. Y es una tremenda fuerza, supongo que igual de fuerte que la que compele a vivir intensamente. Es como si la energía motriz se encontrara dirigida hacia adentro y me impidiera actuar. Así que por lo menos tengo que sentirme viva en esta apatía que sí que me está permitiendo, paradójicamente, a absorber y mostrar atención sobre lo que me rodea.

sábado, 22 de marzo de 2014

Paseando por librerías suecas


Esta noche he podido sentarme un rato después de un día transcurrido como el vuelo de un meteorito. 

viernes, 21 de marzo de 2014

La madrugada es hora de vender libros: Carta a mi librera



Querida, 

Te quiero agradecer tu cuidada atención ayer cuando me orientaste, situaste y embadurnaste con aquello que tal vez te inspiré y había errado al buscar. Los libros que amas y que me recomiendas debo leerlos con urgencia, no hay otra manera; así que en mi trayecto de anoche a casa recogí tu poema preferido de nuevo, y también me adentré en las mazmorras de Nâzim Hikmet y Sapienza, sus herrumbres, su pasiones, su perdición y los rasgados de sangre y luz en el vacío. Desde ahora alojaré vivamente en mi memoria mi otro trayecto por tu librería, esas idas y venidas entre los estantes, y tu maravillosa intuición al no rechazar mi ignorancia. ¿Cómo pude perjurar contra tu Goliarda Sapienza y su Art of Joy, yo que vivo inmersa en Djuna Barnes, H.D., Virginia Woolf, Ntozake Shange, Dorothy Parker ...? Bien, cualquier mujer que supera las 500 páginas tiene algo que decirme, algo vivo y ardiente que me sacuda de mi estupor vital. He de decirte que te he traicionado vilmente y que anoche he comprado L'arte della gioia en inglés porque mi vida la traduzco constantemente y mi memoria inglesa de rescata de mi deriva.

Sentí el síndrome de Stendhal al leer a Hikmet, no es extraño cuando encuentras lo buscado o lo que otra persona ha entendido en ti. Una flecha, un discurso, un tránsito de nuevo por mis alter egos (Genet, Quentin Crisp, Djuna Barnes, Romaine Brooks a quienes no leo ni presencio lo suficiente por miedo de haber sido esa persona en otra existencia paralela, quién sabe). Pero ahora me brindas a Hikmet y mis defensas se derrumban. Le leo. Desprotegida y expectante. 

Las flechas y hendiduras en la noche contienen la mirada encendida y penetrante del gato pardo; si lees un libro después del anochecer su magnetismo te ataca, y el famoso virus del lenguaje de Burroughs también torna tus moléculas en portadoras de vaticinios, esclarece el twilight para hechizarte y condenarte a formar parte para siempre de los eslabones de sus cadenas de ADN. El verbo extremo, el verso anochecido, la mirada del zorro también perdido como tú en los bajos fondos de la oscuridad urbana, ciego, extraviado tras traspasar el umbral del parque londinense donde vive, después de cruzar los downs empapados; es él mismo que te empuja a los escaparates de las librerías cerradas. 

Siento decirte que no suelo entrar en librerías. Me abruman, me sacuden, me hacen huir de su energizante ímpetu literario, de las voces que te asaltan al traspasar su umbral. No entiendo a quienes venden libros, y no me suelen entender a mí, a mis delirios inquisitorios, mis vaguedades. Intento pasar desapercibida, y hago zigzag alrededor del centro floral que disponéis siempre para alojar los libros urgentes, y derivo hacia los estantes equilibrados de las paredes. Yo les compro los libros a quienes sacan las librerías a la calle para oxigenarse, a quienes no se cansan de haches intercaladas, prensadas con la lluvia de la calle. A los verduleros de versos y a las espiritistas de la narrativa. A quienes saben que los libros se escriben también en jirones de papel, en asentamientos de serpentinas, y en fajos apretados del borde exhausto de aquellos calendarios que tienen arrancadas todas las hojas de los días y los meses. 

Los compro al hombre tuerto que los vende inconcebiblemente a la una de la madrugada en su puesto trasnochado. Le observo con una sonrisa de complicidad escondida cuando él recuerda y me hace un listado de los libros que todavía no ha vendido, para después chuparse el dedo y recorrerlo por los lomos de los libros de ocasión (su memoria es táctil). Su ojo de cristal está pendiente de los ladrones de libros (todos estudiantes) y sus escaramuzas. Así que mi sorpresa al sentirte cercana me hizo saltarme mi timidez, a pesar de recuperarla a ráfagas después cuando la gente salió y me di cuenta de que no estaba sola contigo y que me querían robar mi libro. 

Hay algo que me atrae en la cárcel relatada por Hikmet y otras literaturas malditas, en las narrativas y las distopias febriles que me atormentan con el lenguaje violento que resquebraja el fuselaje. Transcurrir tiempo en la cárcel y escribir allí en papel higiénico rígido, escribir con las uñas creando relieves en las paredes húmedas en las paredes húmedas que apestan a ceguera y a oscuridad sucia, códigos secretos sin tinta en cintas de papel escaso y escamoteado es en cierto modo un lujo inmerecido y extremo. Normalmente no nos damos cuenta de la prisión que nos rodea en nuestro fuero interno, en el exterior, y quienes viven en la cárcel son perfectamente conscientes de encontrar(se) allí, en una prisión, en cuerpo y alma, formando parte de un enjambre aplastado contra las rejas. Las ideas depuradas que vuelcan en su literatura se extienden por el interlineado de sus escritos, y nos alcanza el proyectil de lluvia de estrellas manchada y sucia con su delirio revelador


Ahora que eres mi librera no puedo escaparme. No hay retaguardia en las trincheras del pensamiento y la emoción. Me has hablado del Pan Desnudo, de Sapienza, de Abdelá Taia, de Chukri, del verso de Hikmet con esos poemas suyos que puedo leer en los vagones de metro sin cubrir la portada con los dedos, ansiando que ojeen el libro por detrás de mi hombro las otras personas que están allí, aquéllas que en mi tránsito por la ciudad subterránea me empujan en unísono la mochila de mi espalda y el cuerpo contra las barras del vagón. Tal vez si leyeran algún verso de mi libro tendrían más piedad y respetarían mi viaje, mi condición de flaneuresse

Bien, me ahogo en la palabra, me reflejo en la pátina del café, me hundo en el sofá y mientras leo busco posturas imposibles. Tú tienes toda la culpa. 

Mañana o el año que viene tal veces descubras por mí a Khadija, a Fátima, a 'A'isha, Halima, Lubaba, Sha'wana, Zuda, Jahanara, Noor. Pero primero tengo que volver al libro del que te hablé y redescubir la literatura de las místicas, santas y descarriadas sufistas. He cogido el libro que te dije que olvidé y ya no le tengo miedo. 

Muchas gracias por tu ayuda y por indicarme el camino de las baldosas amarillas hacia la epifanía y la oscuridad deslumbrante. Quieres que me enardezca con el vacío de Hikmet, Mohamed Chukri y Goliarda, ¿por qué? Bueno, tendré que descubrirlo antes de contarte algo que valga la pena ...

Un abrazo

Tonight


Tonight I'm me. In this brash edge of the night, tonight I'm me. I get rounded in the corners and straightened at the curves, but tonight I'm me. 

viernes, 21 de febrero de 2014

Segundo día

Bien, estoy descentrada. ¿Qué he hecho en todo el día? La verdad es que no me explico lo que he hecho, he medio roto el ordenador, y no sé cuánto va a durar ahora. No es fácil ponerte las pilas con este tema.

Pero tengo que entregarle a mi día el placer de trabajar en mi escritura y mi lectura, porque no lo estoy haciendo, y sufro en consecuencia. Mañana tengo que poner en práctica todo esto, porque de verdad, sigo estando despistada. He hecho mucho, pero no lo que debería del todo.

Ahora me voy a leer, porque creo que podría hacerlo durante media hora o así. Tengo ganas, aunque me muera de sueño voy a hacer un esfuerzo. Vale la pena y así me sentiré mejor.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Día fantástico


El día ha sido mucho más provechoso de lo que imaginaba. La verdad es que me he movido y he hecho todo lo que he podido. No he leído ni he escrito, pero he limpiado bastante la casa y he cocinado. También he comprado comida y he hecho unas cuantas cosas que tenía pendientes. Mañana definitivamente me voy a centrar en escribir por la mañana, o tal vez hacer mitad-mitad, porque mañana voy con pequis y peque por la tarde y no voy a poder trabajar demasiado por la noche. 

Esta mañana me levanté con una sensación algo asquerosa y creí que el día me iba a resultar muy difícil, y al final ha sido un día de los mejores que he tenido en muchos aspectos. Así que tengo motivo para pensar que mañana va a ser incluso mejor. Eso sí, no puedo cenar tarde! O sea, que tengo que comer fuerte, cenar pronto o cenar poco. 

Tengo ganas de dormir y levantarme mañana con ganas y con ilusión. Ahora voy a lavarme los dientes y prepararme para irme a la cama. La verdad, no contaba con tener un día tan completo, y creo que tengo la cabeza mucho mejor. He ido sacando las cosas adelante poco a poco, sin confusión. Creo que es la citicolina, y el hecho de tomar dos. Ahora quiero ver qué efecto tiene el descansar y el leer y escribir mañana. Sigo algo cansada, pero no se ha notado!!

domingo, 19 de enero de 2014

Normalidad


He cerrado el blog al público porque en estos momentos lo que escribo es muy personal y me da vergüenza que otras personas lo lean. Y quiero escribir aunque no lo haga muy bien, aunque mi cerebro parezca no dar de sí lo suficiente. No me puedo expresarme correctamente, tengo la cabeza frita. Necesito leer y escribir y ponerme en marcha pero sufro de una confusión mental gigante. No consigo poner en orden mi horario cambiado, y el haber dejado el Lamictal y el Elontril ha provocado una lluvia de emisiones en mi cerebro que me mantiene rehén. No sé muy bien cómo organizarme, estoy siendo fuerte y débil al mismo tiempo. Fuerte porque aguanto el temporal, y me estoy observando constantemente. Creo que no estoy deprimida exactamente, pero me siento como alucinada y tengo miedo de que la bipolaridad explote de alguna manera cuando menos se le espere, en el momento menos conveniente. 

Son las siete y media de la tarde, y estoy aquí en casa con la sensación de que el día está acabando y que yo no he hecho gran cosa. Tengo que acostarme pronto para poder levantarme a una hora decente y poder afinar el ritmo de la semana a partir de mañana. Realmente quiero conseguirlo, espero que el cuerpo y mi mente se aúnen para conseguir su objetivo. 

No sé si mi problema es el de los horarios o lo que estoy tomando que me deja la cabeza llena de pinchos. También me afecta la cara, la tengo hinchada y un poco deforme. Pero voy a aguantar e intentar integrar un poco de lógica y sentido común en mi día hasta que consiga un poco de coherencia y sensación de normalidad. Creo que necesito un mes como mínimo para reequilibrarme.

Tengo que recordarme lo que estoy haciendo. He dejado la medicación para sentirme mejor: para que mi vista vuelva a la normalidad, mi nivel cognitivo alcance un punto óptimo, y mi equilibrio emocional se estabilice. Mi vida tiene que ordenarse un poco para levantarme por las mañanas sabiendo lo que estoy haciendo, lo que me he planteado hacer y el punto en el que me encuentro dentro del proceso. 

La medicación me afectaba a la vista y a la cognición, y francamente creo que me deprimía, no me permitía levantar cabeza. Hace meses que no limpio mi casa y no tengo energía para nada. Quiero cambiar esto. Este año quiero escribir el libro, leer con tranquilidad y pasión, escribir con concentración y calidad, y ser dueña de mi destino, de mi vida. Creo que puedo conseguirlo, aunque me va a costar un poquito. Quiero poder ser espontánea, y disfrutar de la vida, porque desde que veo cómo se me escapa de entre los dedos estoy siendo muy consciente de en qué consiste. 

Ahora voy a intentar leer un poquito y ver qué tal va. Hoy voy a irme a la cama a las 12:00, aunque esto me suponga tomarme todas las valerianas que tengo en casa. 

domingo, 5 de enero de 2014

Oscilaciones


Que todo encaje, parar estas oscilaciones y que se encuadre todo. 

sábado, 4 de enero de 2014

Unplugged

Lost the connection ...

viernes, 20 de diciembre de 2013

En blanco


Estoy bastante cansada porque he tenido una noche en blanco, completamente en blanco y debería irme a la cama a descansar. Estoy intentando explorar un poco estos instantes porque por un lado tengo una sensación de satisfacción poco común al haber sacrificado una noche de sueño y un día de lucidez para conseguir finalizar un proyecto; y por otro siento que mi cabeza está demasiado empañada como para jugar conmigo al juego del escondite en el que yo consigo entretenerme en algo que no es funcional y que me impide poder centrarme en lo que realmente debiera.

Cuando me falta un día de sueño no funciono con múltiples coordenadas, sino más bien una muy simple, y en parte es agradable sentirse así. Ahora debería ser dormir, pero tal vez todavía puedo rascar el día un poco más y disfrutar de este estado tan poco mío durante unos instantes.