domingo, 19 de enero de 2014

Normalidad


He cerrado el blog al público porque en estos momentos lo que escribo es muy personal y me da vergüenza que otras personas lo lean. Y quiero escribir aunque no lo haga muy bien, aunque mi cerebro parezca no dar de sí lo suficiente. No me puedo expresarme correctamente, tengo la cabeza frita. Necesito leer y escribir y ponerme en marcha pero sufro de una confusión mental gigante. No consigo poner en orden mi horario cambiado, y el haber dejado el Lamictal y el Elontril ha provocado una lluvia de emisiones en mi cerebro que me mantiene rehén. No sé muy bien cómo organizarme, estoy siendo fuerte y débil al mismo tiempo. Fuerte porque aguanto el temporal, y me estoy observando constantemente. Creo que no estoy deprimida exactamente, pero me siento como alucinada y tengo miedo de que la bipolaridad explote de alguna manera cuando menos se le espere, en el momento menos conveniente. 

Son las siete y media de la tarde, y estoy aquí en casa con la sensación de que el día está acabando y que yo no he hecho gran cosa. Tengo que acostarme pronto para poder levantarme a una hora decente y poder afinar el ritmo de la semana a partir de mañana. Realmente quiero conseguirlo, espero que el cuerpo y mi mente se aúnen para conseguir su objetivo. 

No sé si mi problema es el de los horarios o lo que estoy tomando que me deja la cabeza llena de pinchos. También me afecta la cara, la tengo hinchada y un poco deforme. Pero voy a aguantar e intentar integrar un poco de lógica y sentido común en mi día hasta que consiga un poco de coherencia y sensación de normalidad. Creo que necesito un mes como mínimo para reequilibrarme.

Tengo que recordarme lo que estoy haciendo. He dejado la medicación para sentirme mejor: para que mi vista vuelva a la normalidad, mi nivel cognitivo alcance un punto óptimo, y mi equilibrio emocional se estabilice. Mi vida tiene que ordenarse un poco para levantarme por las mañanas sabiendo lo que estoy haciendo, lo que me he planteado hacer y el punto en el que me encuentro dentro del proceso. 

La medicación me afectaba a la vista y a la cognición, y francamente creo que me deprimía, no me permitía levantar cabeza. Hace meses que no limpio mi casa y no tengo energía para nada. Quiero cambiar esto. Este año quiero escribir el libro, leer con tranquilidad y pasión, escribir con concentración y calidad, y ser dueña de mi destino, de mi vida. Creo que puedo conseguirlo, aunque me va a costar un poquito. Quiero poder ser espontánea, y disfrutar de la vida, porque desde que veo cómo se me escapa de entre los dedos estoy siendo muy consciente de en qué consiste. 

Ahora voy a intentar leer un poquito y ver qué tal va. Hoy voy a irme a la cama a las 12:00, aunque esto me suponga tomarme todas las valerianas que tengo en casa. 

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