lunes, 21 de septiembre de 2015

Acto de presencia

De nuevo estoy aquí. Tan sólo quiero hacer acto de presencia.

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Esto escribí el viernes, hoy es lunes, y parece que ha pasado una eternidad. Hoy también quiero hacer acto de presencia. Llevo todo el día escribiendo, pero no me había pasado por aquí. Venir aquí es otra cosa, es como acercarte al centro del huracán pero sin peligro. Si quisiera podría expresar el centro del huracán completamente, pero no sé si voy a hacerlo, no sé si voy a atreverme. 


 

viernes, 18 de septiembre de 2015

Ansiedad brutal

Siento una tremenda ansiedad, y estoy sola. Es una ansiedad que me escuece el pecho como a quemarropa. Siento la falta de amor incondicional, el que nunca he tenido, y me doy cuenta de que en los seres humanos sólo es posible darlo si alguna vez lo has tenido. Así es como es. 

Intento meditar sobre esta ansiedad, sobre este dolor, pero simplemente me encuentro pasando innumerables horas sintiéndome mal, sin poder acallarlo. Ya no tengo el pensamiento de que las cosas van a mejorar, que todo irá bien. Ya no sé si tengo derecho a imaginármelo, si me he engañado durante años diciéndome estas cosas sin conseguirlas. 

jueves, 17 de septiembre de 2015

Sentir


Vuelvo a escribir, y es extraño, porque siento la necesidad, ese fuego interior, esa sensación de incomprensión, de rebeldía cuando no lo hago, pero no sé qué va a ser de mí en esto, qué va a pasar. Tengo mi vocabulario reducido, como si mi cabeza se hubiera ido de vacaciones, aunque mi cuerpo está sintiéndolo todo y se encuentra incapaz de volcar tanto sentir. 

Quiero expresarme, quiero expresarlo todo. Mi piel vibra, mi postura se ensalza, mis hombros se remontan. Siento los ecos de mi yo interior atrapado en lo que paradójicamente se siente más yo que nunca. Quiero salir, quiero salir, quiero esbozar, quiero marcar mi territorio, quiero repetir en texto las réplicas de la enormidad de sentimientos que me embargan. 

Ya no me siento hecha a medida, revuelta entre costuras, ahora la realidad es otra, es más parecida a la que se capta por los sentidos, la que se retiene entre los roces, la que no se escuda tras las palabras. Y he de inventar un nuevo lenguaje, una nueva expresión. 

Siento fuerza, fuerza, la fuerza del querer, la embestida del corazón, el latido que no cesa de informarnos con su presencia. Todo se contiene en el respirar, en el recuento, en la pisada.