sábado, 17 de agosto de 2013

Never, never gonna give you up




God heavens knows that ...

miércoles, 24 de julio de 2013

Forever be true

Forever me

Forever thou

Forever true

jueves, 25 de abril de 2013

Y es en este silencio ...


... donde puedes aceptarlo todo. 

domingo, 14 de abril de 2013

Tone deaf


(Permanecer) 

Racing thought. Uncurtailed train of thought. A myriad daydreams all contained in a big single one. 

sábado, 26 de enero de 2013

Brighter writer


Take shelter ...

jueves, 24 de enero de 2013

Vente


La ansiada mañana se despide tras despertar tus anhelos, y las cintas de plata circulan por tus dedos, las ideas de savia transcurren por tus venas, y ya has recogido el agua salada con el que arreciarás el brillo de la piel en tu cara.

Te encaramas al día como un animal arbóreo y respiras entre hervores de madreselvas. El color nativo comienza a tatuarte las piernas, y asciendes con la misma fuerza con la que las nubes que pierdes terminarán arrastrándote. Es un nuevo viaje que comienza con parar, establecerte, permitir que las sombras encuentren asiento para no perderlas de vista, porque aunque rugen y quisieran levantarte la piel a mordiscos, tú eres la esencia misma del movimiento.

sábado, 5 de enero de 2013

Colores


Desde que murió mi padre, he conseguido encontrarme a mí misma, y me he enfrentado cara a cara con los sentimientos y las emociones que importan, porque mi piel y corazón se desprendieron de las tristezas baldías, adquiridas por la necesidad, la impotencia, la desubicación, el constante mortero de fuerzas que no te permiten ser quien eres (y que en el fondo generas tú). Y mi casa y mis alrededores se han llenado de color; desde hace mucho tiempo quería bañarme en esa luz y color, y necesitaba integrarlas en mi ambiente, en mi respiración, dentro de mis branquias de acero. 

Y ahora noto esa plétora de sensaciones agradables en el refugio ardiente y barítono de la soledad y la escritura, de esta soledad que intentaba guardar y convertir en el seno de mis pensamientos más vitales, más sonoros, más internos, más floridos. Y todo esto ha sucedido por sorpresa. Siempre lo he intuido y lo he buscado, incluso en los rincones más oscuros de mi mente, en los callejones más sórdidos y brutalizados de mis sentimientos y en las travesías por el desierto, por el aullido y la pesadilla. Pero no esperaba ser una Eurídice reclamada; es como si mi alma en realidad se hubiera dejado guiar por sí misma, por su propio y retornado Orfeo, con aquel que puedo convocar cuando el ego y los miedos no se conjuran contra mí. La pesadilla ha terminado. Las cadenas se han roto solas y han caído a mis pies. 

Mi nivel de ansiedad se ha reducido en un 80%, y prácticamente solo salta cuando me anego con la intensidad burocrática de las gestiones de la testamentaría de mi padre, y en algunos de esos momentos lloro incluso ante personas extrañas que finalmente se dan cuenta de que pedir y presentar todos estos papeles de mierda no es un proceso natural e indoloro; la gente suele cambiar el chip para ayudarnos en vez de obstaculizarlo todo con esa chirriante voz impostada, surrealista y monótona que a menudo tienen. 

No lloro para conseguir su atención, simplemente lo que sucede es que comienza a acumularse una presión de tipo cardíaco, como un géiser poderoso que me ahoga y amenaza con reventar mi corazón (como le pasó a mi padre el día que murió tras más de 24 horas con 150 pulsaciones por minuto). Pero el apreciar la belleza de la evocación y reconocer la intensidad de lo que estoy viviendo, o enviar un pensamiento a la estrella del cielo que luce en su recuerdo, volver a sentir la valentía de mi padre y los preciosos sentimientos florecidos al estar con él, finalmente se convierten en una conversación tierna y cercana. Otras veces me guardo la emoción para una momento más íntimo y personal donde esté sola o con mi hermana.  

Así que de repente (y de nuevo, como en la infancia) me dejo mecer por el calor que vibra en mi habitación, por los viajes interiores, por las horas empapadas de trabajo creativo que voy surcando intensamente cada día. Y me implico en otras historias leídas, otros escritores y escritoras que me han precedido, otras personas con quienes finalmente puedo conectar ya que ahora compartimos el mismo estilo de vida. Como siempre, no me lo esperaba. Y sigo haciendo esas cosas que no hace nadie más que yo, esa combinación excéntrica e imposible de vintage digitalizado, birracial, marcado por el trotamundismo, la curiosidad y la nomádica inmersión en tu propio mundo. 

Es increíble cómo puede llegar a ser posible el encontrarte feliz en tu espacio, natural en tu soledad, tranquila y fértil en tu trabajo diario, propusalda por los estímulos de tu entorno personal. No sé muy bien cómo he conseguido dejar de sentirme atacada, tiranizada y presa por esos miedos, esas críticas y presiones interiores y exteriores. Creo que simplemente o las he dejado pasar o las he integrado. No sé si es un signo de madurez, de dejarse llevar por la edad y que no te importe el dolor pasado, de haber sido siempre optimista y haber esperado el momento, mi momento. Una de las cosas que siempre me repetía y decía a otras personas para tranquilizarlas (incluso viéndolo demasiado lejano y fuera de mi alcance en muchas ocasiones) es el bogardiano everything is going to be alright, kid; you'll see

I see.

“...in order for this to happen, your entire frame of reference will have to change, and you will be forced to surrender many things that you now scarcely know you have.” 

James Baldwin 

miércoles, 24 de octubre de 2012

Siempre estarás, papi



jueves, 27 de septiembre de 2012

This is my heart ... My salvation is free.


All in my mind

Distancias cortas que todavía me resulta difícil recorrer. Son cortas porque me acercan y me arropan, me recuerdan de qué hilo están tejidos los sueños. A veces me tengo que sonar los oídos hasta que cae la purpurina y vuelvo a pensar que los sueños están cerca. 

martes, 18 de septiembre de 2012

Cuadrantes


He estado tan absorbida y ocupada por el montaje de la película que me he encontrado con que mi percepción de las cosas ha cambiado. Cualquier actividad que haga fuera del montaje de repente me llama muchísimo la atención y la percibo de forma individual y especial. Así que, por ejemplo, una ducha a la una de la madrugada después de hacer bicicleta, me supone una experiencia sensorial tan fuerte, que la disfruto inmensamente y percibo todos sus matices como a cámara lenta. 

El aire fresco cuando voy a la otra habitación y abro la ventana me resulta un regalo, un ente corpóreo que entra en la habitación y se deshace en centellas reconfortantes. Y el levantarme y hacerme un té una vez más es la manera de romper la actividad del montaje, y encadenar las piezas de tiempo que voy recorriendo y sus encabezamientos. 

La música que escucho cuando ha terminado el día y me tumbo en el sofá a escribir mientras mis músculos descansan del ejercicio, es como una voz externa que me envuelve, me habla, me comunica sus palabras, su mensaje. Me sorprende su inmensidad, sus matices, su necesidad de formar parte de mi hábitat. El hecho de que sigue así aunque pueda olvidarme momentáneamente de ella.

Me pregunto si no estaré dándome cuenta de lo que son las parcelas de la acción, de las experiencias, después de haber sido víctima de la depresión y haber sentido un enorme cepillo que en un barrido le había quitado el color y la singularidad a las cosas, dejándolas todas al mismo nivel, con un color parecido, bastante pardo. Esto tenía que suceder en parte parar evitar el terror que supone el experimentar las experiencias fuertes y dañinas de forma demasiado intensa; es una forma de protección cuando no tienes capacidad de reacción, cuando el mundo te abruma y todo te parece difícil, si no imposible. 

Y ahora que mi cerebro está despertando al mundo, no sólo estoy empezando a comprenderme mejor, sino que soy capaz de entender el valor de cada actividad, el sentido de cada acción, su significado, y el disfrute singular de cada unidad, cada experiencia, cada situación. 

Ahora ya no me siento completamente abrumada para tomar decisiones, para incluir piezas en vez de restarlas, para experimentar el mundo. Lo que pasa es que no sé todavía cómo organizarme. Es como empezar de nuevo, y la perplejidad y la sorpresa dará paso a la emoción, las ganas de hacer cosas, de recorrer el tiempo y moverme en el espacio. Ahora ya no siento tanto la sombra de la rutina, de lo indiferente. Como estoy descubriendo de nuevo la vida, tendré que jugar de oído. 

Ítaca está cada vez más cerca .


lunes, 10 de septiembre de 2012

El zorro perdido en Ítaca

Me he dado cuenta de que Septiembre está en un planeta muy diferente al mío; de hecho parece que estemos en constelaciones diferentes o galaxias que nunca se hubieran encontrado. Se me ha pasado por la imaginación lo que sería el no volver a pensar en ella, el ser de verdad lo que soy ahora: inexistente en su vida. Que ella se hubiera borrado de mi memoria, como las páginas en blanco de mi agenda. Y me ha dado un escalofrío. 

¿Y cuál es mi planeta? El de los sueños por cumplir, el de cuidar de mi rodilla y ver cómo se fortalece, el del sudor que se vaporiza en mi sudadera cuando he terminado de hacer ejercicio y que me eleva un poquito del suelo, el de los frames de vídeo y sus pixels, el del Neo Soul, el de Virginia Woolf y su diario de escritora marcándome el camino subliminalmente a cada golpe de palabra. Éste es mi planeta. 


domingo, 9 de septiembre de 2012

Choices

Bye, bye, love. I'm still here, but now you'll be the one to choose me instead ...


martes, 4 de septiembre de 2012

Mi vida conmigo

Yes, we all have to do better than this. Take off, leave your baggage behind. 

Being yourself ...