martes, 16 de agosto de 2016

La vida


Me queda bastante claro lo que es la vida, especialmente porque la veo escapárseme de entre los dedos. Sé que esta enfermedad me impide vivir en el sentido pleno de la palabra. Vivir es emocionarse, sentir, procurarte una buena organización del tiempo, atreverte, querer hacer cosas. La voz interna que dice "no" es una clara evidencia de cómo la depresión anula la vida.

Hay una gran cantidad de cosas que no haces, pero es que ni se te ocurren cuando tienes depresión. De hecho, una de las características de recuperarte, aunque sea durante unos días o unas horas, es la capacidad de generar nuevas ideas, el ver cómo el día se convierte en una marea tranquila de actos, que como olas van acarreándose y persiguiéndose. La depresión lo convierte todo en una calma chicha donde sólo escuchas el chirriante quejido de la ansiedad, de la molicie, del miedo y el rechazo.

Por otro lado, la voz que dice "no" constantemente es la que te recuerda que la vida es un hacer constante, un planear, un conseguir pequeñas y grandes cosas. Y eso lo echo muchísimo de menos. Hacer cosas sin sentir que no, que no puedes, que no quieres, que no es posible. Vivir sin quejarte, sin aplanarte, sin reducirte.

Así que es espero que pronto pueda dejar de jugar al escondite con la vida, porque deseo experimentarla en toda su plenitud.
 

miércoles, 1 de julio de 2015

Ayer, antes de que me llamaras

He abierto mi corazón pensando que tenía suficiente espacio para estar cerca de ti sin desearte, y he quedado prendada y dependiente de que me hagas caso. Estoy decepcionada conmigo misma, y sé que tengo que retirarme a esta decepción y observarla sin enjuiciarla, sin sentirme débil o inútil, pero me resulta difícil debido a la desilusión de sufrir por amor otra vez. 

Esta vez me ha sorprendido, porque creí que estaba preparada, que no buscaba a nada ni a nadie, que todo iba como yo quería, que tenía cierto control, y me doy cuenta de que tengo que aprender mucho todavía, y de que estoy más sola de lo que pensaba, porque cuando has aparecido tú, de repente me recuerdas a todas esas cosas que quiero hacer y que ahora me duele no poder hacer contigo. 

También me siento que he metido la pata asediándote, rodeándote con mi marea densa y asfixiante, cuando tú eres un pájaro libre que no busca reposar en mi nido. Ahora me doy cuenta de que sufro mal de amores, y me siento muy poco original. Me he blindado tanto a la desilusión, he evitado tanto esos momentos en los que pudieran rechazarme, que ahora el descalabro es múltiple. ¿Qué ha pasado con mi tranquilidad, mi auto-suficiencia, mi espacio propio inalterable? Debo reflexionar sobre lo que me está pasando, porque en esto se encuentra gran sabiduría. 

Quiero estar cerca de ti, escucharte al oído, palparte con las yemas de los dedos, saber de ti y que confíes. Y te siento alejarte, buscar refugio, excusas, quién sabe. Tal vez mañana me dé cuenta de que estaba equivocada, que nada de esto está pasando, que tu vida te pertenece y que simplemente estás viviendo sus dinámicas.  

domingo, 5 de enero de 2014

Oscilaciones


Que todo encaje, parar estas oscilaciones y que se encuadre todo. 

lunes, 30 de diciembre de 2013

Volar


Es un lunes de incienso, con la nariz y la cabeza bloqueadas. No puedo pensar con certeza y mi cuerpo se mueve con exasperación. No quiero esperar a que se normalicen las cosas, me gustaría terminar el año con lucidez, pero parece que esto no va a ser posible. Me cuesta trabajo leer pero intento tener las manos siempre en funcionamiento.

lunes, 25 de noviembre de 2013

The way they went


They left with candour, they left in the same way: silently and present. Both my dad and my brother left together, they left with us.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Descolgada



miércoles, 25 de septiembre de 2013

Pulso

Sí, es difícil de describir porque se apoya en el músculo cardíaco rebotando como un salmón en una red de pesca. Se trata de encumbrarse en un espacio que resulta baldío a primera vista, para luego acomodarse en una mecedora, y reclinarse girando el balance de la silla sobre rocas calcáreas que esconden su historia centenaria sin contemplaciones. Con la garganta seca querrías hablar y lanzarle al eco varias explicaciones afortunadas, pero no consigues seducirle y las palabras suenan como aparejos viejos y deslucidos. Buscas tu Excálibur, como siempre. 

Todo parece que se compone de segundas partes que te tal vez te atrevas a relatar. Sabes que no es suficiente lo que estás contando en este momento: deberías ser más enérgica, más entera, más entregada, más resuelta. La voz debería resonar y mantenerte mientras el corazón se disgrega en pequeños hologramas indivisibles. Tienes que explicar cómo te sientes, lo que te está pasando, y eres tú, no es nadie más, quien debe llegar y emparejarse con el destino. Ya no sabes lo que está bien, ni lo que está mal, te estás permitiendo un exceso de tolerancia hacia tus propios fallos y renuncias. 

En el fondo te estás dando cuenta de que tienes miedo. Coges el pulsioxímetro con el que medías la frecuencia cardíaca a tu hermano y te lo pones tú. Quieres saber por qué late tu corazón. 

lunes, 23 de septiembre de 2013

Narraciones


Ahora yo tengo que seguir encontrando caminos en la mente, puentes y atajos. Aunque las palabras tienen que ser concretas, precisas y fluidas.

domingo, 11 de agosto de 2013

The body electric

En el hospital el tiempo está suspendido en el aire cargado de sudor. Los segundos se mueven como un moscardón ansioso y mareado bordoneando un tubo fluorescente intermitente y ruidoso. La cadencia entre el vuelo circular del insecto y el chasquido del fluorescente al apagarse y encenderse sustituye al rítmico metrónomo del segundero de un reloj barato de pared.

Mi madre se atormenta porque la muerte no juega limpio. Puedes desesperarte y contemplar derrotada e impotente el canto del cisne, o mantener una actitud de vigilancia para encontrar a la enfermedad en una renuncia. 


 

miércoles, 31 de julio de 2013

Bikes


I can't work out why unattended bicycles swindle into oblivion and decay. It has happened to me with two of my favourite bikes; I left the countries I lived, ground and cycled at, and they slowly lost their sheen and broke and altered their frames, gears and props, as if not wanting to continue, to fight anymore. Their tyres flat, their locks missing, their lights broken as if they'd exploded from the inside out.

They weren't pretty, but their time on the road had turned them solid and fierce, and their basic shapes and styles had become suave and accomplished. We were endangered together and freed at last, and the rain and the reflection of the sky and clouds on the road at night gave us an extra charge of freshness and longing. 

 I still don't get it. I came back to the cities where I'd left them, London and Amsterdam, and there they lied: indoors, outdoors, it didn't matter, they had slowly churned and exhausted themselves. They were bereft of their stickers, metallic coating and identity; pieces were missing, questions unanswered. Their spirits broken, their boldness curtailed and spiked. 

I parted and didn't turn back for a last look, a good-bye of appreciation for old times, for good times. Just like that. 

miércoles, 24 de julio de 2013

Lámpara fija

Al desnudo

Te desnudas y ves que eres poeta o que manipulas el aire como una poeta, como Eduardo Manostijeras, con esa incapacidad tan tremenda de ser feliz a veces. Madre mía, fíjate lo que has heredado de tu padre. Pero él no sabía por qué sufría.

100.000 songs

Miles de verdades tiritando que te dices, que sabes que escuchas, quizás por última vez. No siempre vas a ver en primicia los campos de flores, a veces están vacíos y no puedes escoger el momento en el tiempo en el que lo haces.

Ahora lo ves
ahora no lo ves

No clames justicia ni clames  ¡injusticia! porque no lo es. Es la esencia misma del intenso gemir del alma. No existen tampoco pastillas para el dolor ajeno.
 

Fuselaje

Es asociar el presente, el pequeño traspiés con el dolor antiguo. Eso no quiero hacerlo, aunque en el fondo no lo puedes evitar.
 

miércoles, 17 de julio de 2013

Enferma

Estoy realmente enferma y no sé qué hacer. Todo empezó con la regla, me puse peor aunque había conseguido remontar. Hoy me duele el corazón, la vida. ¿Cómo explicarlo? Tengo la suerte de estar en casa, tranquila más o menos, pero me invade una sensación de vacío que no consigo quitarme de encima. Tal vez si tomo Lamictal me encuentre mejor con la combinación entre el Lamictal y el Elontril, pero no quiero que se me caiga el pelo y me afecte al lado cognitivo. 

No quiero leer, bueno, quiero, pero no me apetece mucho. Ni siquiera me voy a hacer un café, ¿por qué? Porque no tengo la motivación necesaria para ponerme de pie, y hacerlo. Y luego no quiero que se me revuelva el estómago. No tengo pan, no tengo comida, no quiero hacerla. Todo esto es muy precario. Vivo en la precariedad mental. No sé cuánto voy a aguantar así. 

Pero detrás de todo esto se esconde un ápice de tranquilidad y serenidad, una capa, una esencia. No sé si es mi alma, mi ser interno. Me gustaría poder hablar con ella, y lo estoy haciendo, de una manera explícita.  

sábado, 13 de julio de 2013

Dormir


Estos últimos días me he sentido asustada y estresada. No sé a qué es debido. Sé que las hormonas están jugando con mi sentido de la realidad, pero no puedo evitar sentirme mal. Vamos a descansar hoy y ver qué pasa mañana. 

viernes, 12 de julio de 2013

El libro


Tengo la piel elástica, los ojos como candados. El corazón reprimido y tardío. Cruzo las palmas de mis manos sin encontrarlas, podría colgarme de las cejas y saborear las dimensiones de un erizo de mar en mi estómago. Quisiera huir de mí misma, de las marismas de amianto que trenzan la curva de mi espalda, de la lluvia de electrones que chirría en mis sienes. El aire se mezcla con el sinsabor de mi boca donde la lengua, los dientes y la saliva se toleran y se han arrinconado. Podría inflar decenas de globos con una aire seco, interno, áspero y acerado. 

Este libro tiene las páginas pegadas por aloe, y no viaja. 

lunes, 24 de junio de 2013

Te queremos, Madiba



lunes, 3 de junio de 2013

Canto de cisne


Todo lo que tengo en la cabeza no es más que el resultado de una mente que no procesa la realidad como debería. Quiero decir, de una forma saludable. Tengo que tener esto en cuenta, porque si comienzo a creer que la vida es esta sensación en la que me estoy enganchando, voy a sufrir en vano y darme por vencida. 

Así que estoy observando el vacío en el que me encuentro e intentando no darle ninguna importancia, para así poder salir de él. En el momento que un monstruo no te asusta es ahí donde te das cuenta de que puedes respirar, de que tal vez tienes curiosidad por salir y respirar el aire fresco. Tengo que repetirme una y otra vez que no está pasando nada y que todo es normal. Porque tener problemas es normal y la tristeza también es normal. 

No está pasando nada. Si estuviera tomando la medicación me habría puesto las pilas y estaría haciendo cosas, pero como no tengo esa ayuda química estoy intentando resurgir, salir adelante, abarcar la complejidad de la existencia humana. 

Lo curioso del tema es que cuando estoy bien no me taladro la mente con problemas, con disyuntivas, con ansiedad, con grandes preguntas. Por eso tengo que olvidarme de la ansiedad, las disyuntivas y las grandes preguntas. No vienen al caso. No hay que pensar. Hay que tener valor y luchar sin torturarse. Porque lo que realmente cansa es la tortura mental. 

Ya no tengo miedo a la soledad ni al rechazo. Siempre encuentro una manera de sobrevivir todo. No tengo ni idea de qué va a ser de mí en el futuro, pero no voy a preocuparme por eso ni ahora ni luego. El futuro llega igualmente. Ahora no tengo planes, y espero que se me ocurra algo. Si no es así, lo será en el futuro porque no habrá más remedio.

La medicación te da energía mental para hacer cosas y te quita la ansiedad, así que las cosas no te preocupan, no te hacen el mismo daño. Es como un escudo. Cuando la tomas no averiguas de repente el significado pleno de la vida; simplemente dejas de preocuparte por las cosas, te movilizas, empiezas a tener ilusiones por pequeños proyectos que ocupan tu tiempo, y te sientes más relajada con la gente. 

No puedo creerme que sea tan difícil el hacer lo mismo sin la medicación. Sólo tengo que dejar los miedos a un lado. Está claro que además en este momento tengo la mente un poco recauchutada. Lo noto por la forma de escribir. Es muy simplona. Pero voy a aguantar el estirón. Eso es lo importante. 

Me gustaría estar con alguien que me entendiera. Tal vez suceda alguna vez. Alguien que fuera capaz de darse cuenta de mis cualidades y me quisiera. Qué difícil. Qué difícil que te quieran sin peros.

Así que lo que tengo que hacer es meterme en la cabeza que no pasa nada, que la única "salvación" consiste en trabajar con un proyecto en mente, y todo lo demás simplemente forma parte de la vida. No puedo creerme que al dejar de tomar el Lamictal tres días ya es suficiente para la gran depresión. Creo que se trata de que el cuerpo está intentando nivelarse a nivel químico, así que no le voy a dar vueltas al asunto. Tengo que levantarme y primero de todo ponerme a escribir, y después leer. Eso es lo que tengo que hacer, y ya está. Lo estoy dejando para mañana, lo cual está mal, seguro, pero debo ir hacia adelante, luchar, trabajar, seguir siendo yo. 

No voy a hacer caso de esta voz que me dice que mi vida es un desastre. No voy a hacer caso de esta voz que me dice que mi vida es un desastre. No voy a hacer caso de esta voz que me dice que mi vida es un desastre. Y si tengo la osadía de dejar mi medicación, lo mínimo que tengo que tener es también la valentía de vivir sin ella. Y ahora la voz interna dice que no tengo ninguna valentía, pero supongo que sí la tengo, en realidad. 

Me está empezando a entrar cierto agobio, pero es que llevo todo el día intentando tranquilizarme, y eso cansa mucho. Voy a intentar vez una película y luego volveré aquí. Creo que tengo la cabeza un poco afectada por todo, y ahora de repente me están empezando a entrar ganas de llorar, pero no voy a hacer caso. 

Estoy aguantándolo todo, es increíble. Esta es una enfermedad tremenda. 

Estoy empezando a flojear ahora. Estoy pensando que los peques han sido una parte muy importante de mi vida, y que ahora ya no lo van a ser. También que tengo ganas de llorar. Y ahora es el momento para decir que aunque no sepa cómo todo va a mejorar. Todo va a ir mejor. Es estar encerrada en casa sin nadie con quien hablar, el no arreglarme, el no tener qué comer: todo va a ir a mejor. ¿Cómo? No se sabe, no hay que pensar en todo, no hay que tener una solución para todo, una reflexión. Con un poco de buena voluntad todo va a ir a mejor. El tiempo pone las cosas en su sitio. 

Estoy empezando a pensar que no voy a ver a los niños, que voy a ser una extraña, pero tengo que dejar de pensar eso. Es la enfermedad la que habla, la que me está haciendo daño. No tengo que permitirle que me haga daño, no tengo que permitirle que me haga daño. Voy hacia adelante, a mejorar, a brillar, a encontrarme a mí misma, y este duro periodo que me ha tocado vivir lo voy a pasar, lo voy a superar. Todo va a ir bien, todo va a ir bien, todo va a ir bien. Voy a erradicar todos los pensamientos negativos que tenga en mi cabeza, todo el estrés, voy a decirme que todo va a ir bien, que todo va a mejorar, que estoy bien, y que sólo tengo que descubrir mi verdadera personalidad. No tiene que pasar nada nuevo, simplemente descubrir al exterior mi talento y mi capacidad. Tengo que hacer esto de manera periódica, a otra gente no le sucede, pero no importa, algo sacaré en claro. 

Sacaré que a pesar de todo voy a ser fuerte, y que esa fortaleza que estoy aprendiendo ahora la puedo poner en marcha en muchas situaciones diferentes. En primer lugar: no escuches a tu mente, aprende a escuchar a tu intuición perdida, la necesidad de todo ser vivo de vivir, de sobrevivir, de estar bien. La medicación parece que te sella la memoria, te quita las experiencias negativas y te hace mirar sólo hacia adelante, pero creo que yo puedo, aunque esté rota, sobrevivir también, y salir adelante sola, con esfuerzo y conocimiento interno de quién soy yo. He hecho mucho hasta ahora. He decidido muchas cosas y me he deshecho de muchos miedos y cavilaciones, pero ahora es el momento de poner en marcha mi verdadera fuerza, mi verdadera personalidad que está un poco escondida bajo este manto inmenso de duda. 

Tengo que cambiar mi forma de pensar. Cada vez que piense en algo negativo voy a hacer el esfuerzo de quitármelo de encima. 

domingo, 2 de junio de 2013

La frase que me diga lo que tengo que hacer. 

viernes, 31 de mayo de 2013

Dardos

Siento un desmayo generalizado en todo el cuerpo, y no sé si es por la presión contenida en él, o una tendencia suya de sentir más la gravedad cuando estás apoderada por una gran emoción dolorosa.