domingo, 11 de agosto de 2013

The body electric

En el hospital el tiempo está suspendido en el aire cargado de sudor. Los segundos se mueven como un moscardón ansioso y mareado bordoneando un tubo fluorescente intermitente y ruidoso. La cadencia entre el vuelo circular del insecto y el chasquido del fluorescente al apagarse y encenderse sustituye al rítmico metrónomo del segundero de un reloj barato de pared.

Mi madre se atormenta porque la muerte no juega limpio. Puedes desesperarte y contemplar derrotada e impotente el canto del cisne, o mantener una actitud de vigilancia para encontrar a la enfermedad en una renuncia. 


 

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