miércoles, 28 de diciembre de 2016

That



We are the experience and we have to live it: live it to the fullest of its capacity and range, forgetting our qualms and judgements. Live it thoroughly and wholly. Everything is part of this, specially this whole realm of broken feelings and pervading resistance; that is the half of it. 

I am experiencing a thin and intermittent feeling, a broken emotion, a sudden beat that's slammed into my chest. I AM that. No difference between touching and the one who touches, no distance between our perception and the perceiver. The world is ONE and free and wide. Inside and outside: freedom.

lunes, 6 de julio de 2015

Together


Keeping it all together as one. Poetry and aesthetics, philosophy and meaning. It will become a quiet front. 


viernes, 13 de diciembre de 2013

some words I know


New typewriter


viernes, 30 de agosto de 2013

Espina dorsal


Por la mañana escribes mejor. Te enfrentas (porque es un cara a cara) con las palabras y los abstractos que emanan de tu mente, y aceptas las invenciones que se te ocurren. Algunas frases no transportan las resonancias que te gustaría inyectar en el texto, y algunos segundos pendulan entre los tiempos muertos y las proyecciones a medio camino entre la pantalla y tus ojos de vista cansada. 

Hoy quieres decir la palabra cierta, y buscas la frase completa, aunque no tenga significado. Por las mañanas escribes mejor porque no tienes nada que decir apenas sobre el día que empuja y mueve los hilos de la vida de otra gente en la calle, pero que a ti no te sabe a nada todavía más que a café y a un desayuno calórico forzado.  

De repente se acaba agosto, un mes de promesas y manojos. Un mes que ha durado casi más en el corazón que el verano entero. Esta noche no he dormido bien, el estómago me ha tenido en cuarentena. Luego la mañana ha empezado con la firmeza de mi aliento de café pulverizado en el ambiente como por un aerosol, pero mi cabeza es como una meseta expatriada, plana y ancha donde el polvo se ha asentado en un seno caliente.

Entiendo que se pueda escribir por la mañana porque estás flotando en el tiempo recién medido, y si te resguardas en uno de sus pliegues la sombra te ayuda a ver el interior de tu mente. Los ojos los tienes abiertos pero alejados de lo que ven enfrente suyo. Es como si vivieras en un principio sin principio, en unas horas que se miran al espejo perplejas de ser horas, de durar sesenta minutos.

Y la fecundidad de la mente, el paisaje, el terreno se encuentran mucho más a mano. Escribir es más fácil porque no exige una atención profunda, el centrarte, el ignorar lo que hay a tu alrededor, porque todavía no te has despertado a lo que te rodea, y si sigues escribiendo continúas sin ser demasiado consciente de ese circo que tan a menudo comienza a montar su carpa justo a cinco metros de distancia de tu propio lodazal.

martes, 13 de agosto de 2013

Trasiegos lúcidos


Los sueños se encuentran cardados como el algodón en flor; en su enredo de fibras se atrapan los médanos de ausencias y retornos, narraciones inacabadas que siempre perecen deslumbradas con la luz solar, como Eurídice.

Pero no es cierto que los sueños nos permitan volar en libertad, más bien nos atrapan en médanos templados y nos obligan a contorsionarnos con las persistencias de los recuerdos dalinianos. Nos fuerzan a desbordarnos por las líneas sinuosas de un paraje donde crecen profusamente cientos de cajas chinas encajadas en la tierra como en un campo de minas.

Los sueños son obstusos y nos coartan la libertad desplegando sus narrativas inversas donde el tiempo y el espacio son ilimitados, y nos hacen alternar roles entre tripulante y microbio en un laboratorio de observación de historias.

Segismundo, Alicia, el conde de Montecristo vivieron la plasticidad del tiempo y la pesadilla de antes de despertar. La almohada es el lecho de las sombras y las luces de la fragua infernal.

Yo visito estos mundos y estoy abocada a no despertarme nunca; mi destino es incierto porque vivo la amnesia desvelada en el mundo real donde transita la línea de tiempos del nacimiento a la muerte. No se sueña a menos que te arrojen balones de oxígeno para no ahogarte en los meandros que te atraviesan con sus finos alfileres. No puedo sincronizarme y seguir este ritmo vital donde la línea asíntota de mi subconsciente nunca se junta con las líneas curvas que guían la realidad.

Levanto la cabeza de la almohada e inmediatamente me siento acorralada, y no recuerdo dónde dejé el uniforme militar para incorporarme a la rutina que me aprisiona en la esclavitud de los minutos y las tareas diarias perfectamente delimitadas; aquí la variable del error se paga con inoculaciones de ansiedad y escozor en el plexo solar.

A veces perdida, otras lúcida, rastreo en este mundo en busca de interlocutores válidos, sentido y sensibilidad, y me separo irremediablemente de una existencia sensata y ejemplar, donde la gente pudiera depender de mí para trasplantar sus sueños y responsabilidades. Es inevitable pero completamente necesario.
 

Buques anfibios


Hoy me duelen los ojos, y no sé si es porque he contemplado mucho o porque he convertido mi vista en una lupa para observar los objetos y las palabras de una manera cubista. Tengo un dolor de cabeza que emana del dolor de ojos, como si en mi cabeza estas ideas destiladas que he visto se hubieran convertido en bolas de billar y hayan rebotado por todas las esquinas hasta empujar la negra. 

En realidad estoy pendiente de saber qué es lo que significa lo que he visto, la trascendencia que tiene. Estoy sometiendo a mi cerebro eléctrico al consumo diario de miles de palabras, y todas las intento asimilar. Todos esos significados se convierten en energía en el juego de canicas cósmico de mis neuronas, y no sé cuál será el resultado. Las palabras van derechas al desván del subconsciente, y la verdad es que hoy no siento que tengo acceso a ellas. 

Voy a irme a la cama a descansar o tal vez a retomar esa conversación conmigo misma y el mundo exterior colapsado en mi memoria. 

miércoles, 7 de agosto de 2013

Revelaciones 

Decides qué armas redentoras utilizar. El sonido del coro en el teatro griego que se desarrolla en tu mente, las vistas precisas e imaginarias que se forman en tu retina, el reloj de arena que se decanta por tus venas como si fueran un alambique, y revive tus recaídas con un grumo solitario de memoria.

Te desprendes de las estructuras verbales que mantienen tu fenomenología mental, tu paisaje estático arrebolado con señales de humo. A lo lejos corren ríos de vidrio, las lechuzas se recogen, el rocía se afana por cuajar, el viento redobla sus intrépidos revolcones con los dientes de león enajenados.

Tengo hambre de música, de la simplicidad e inocencia del lenguaje binario, de la tertulia literaria, del recogimiento nocturno. Pero un nuevo día se levanta como un telón de hojalata, y añoro la noche por su unidad, su amplitud, sus frases hechas y las que quedan por revivir.

No soy un animal diurno, no pertenezco a esa especie que se renueva cada jornada y forma parte de la estampida urbana. No tengo prisa, no exhibo movimientos circundantes por el tiempo y su aguja afilada y rectilínea. El lenguaje nocturno es más sonoro y entronizado en el ambiente, y se mantiene suspendido en las partículas invisibles del negro compacto, con sus corrientes límpidas de lucidez que se bañan y refrescan como sombras chinas.

Esta noche retomaré el paisaje recogido y abigarrado de estos umbrales nocturnos y repasaré con mi mente la trastienda de acontecimientos sucedidos durante el día, su mordedura en la carne, su inmutable resaca.

Refractaré la luz diurna calada y absorbida por mi cuerpo, y lo haré con un compás de espera propio, tranquilo y sabio. No sé si lograré plasmar en la pantalla las constantes interrupciones sinápticas en mi pensamiento o esos vagos erizos de mar que arrastran el déjà vu como si fuera un racimo o un banco de algas. Por la noche un radiador es un xilófono; un mármol, un espejo; los autobuses, buques fantasmas; las multitudes, desfiles de piedra. La noche es más emotiva, más lúcida, más variada que lo que puede caber en un día.

Salta, transpira, escucha, responde, revive y recuadra las líneas convexas de cielo estrellado y los aullidos de las constelaciones efervescentes. El futuro empieza aquí. El pasado está anclado en el ritmo pausado que avanza hasta explosionar en un amanecer radiado y rebosante de energía, como una recién nacida que mira al mundo con su sabiduría interna e instintiva, tan razonable y bella.

Las dudas bailan en mi boca como los rastros memoria del sueño retráctil. Rescato esos pensamientos húmedos en palabras y frases abrumadas. Mis próximos veinte años de vida se desplegarán en miles de folios encuadernados como una captura de pantalla infinita. El infinito existe, las trombas de palabra sin dueña, sin restricciones calculadas mediante la aritmética.

Nada se resiste al ritmo implacable del día excepto las revelaciones irreversibles de la noche.

martes, 6 de agosto de 2013


Agosto errabundo

Seguimos intentando la revolución inteligente de las tundras en verano.

Luego el siguiente paso sería hablar de la realidad, que es lo más extraño que hay, y yo hoy me encuentro en una realidad paralela. Me estoy situando en un plano prendido al presente para poder operar con mayor libertad. Es un sitio interesante para la observación.

He estado explorando otros sitios y otros semblantes. En estas vidas se reúnen los cuatro tiempos de un compás. Es llevadero, es absoluto, es contundente, es impredecible. Tal vez dé confort la retahíla de incompatibilidades surgidas al ritmo, alrededor, impresionantemente.


Oblongo

Es una locura cómo puedes meterte por un tubo de goma, (asfixiarte) y salir por el otro extremo del tubo de goma. Es una locura.

domingo, 4 de agosto de 2013

Borra, sacude el carro de la máquina de escribir, suprime o avanza. Juegas con el barro sin terminar tus lecturas. Vas a hacer lo que te toque esta vez. Te estás encerrando poco a poco dentro de este maremágnum de incertidumbre. Grabas tus sueños en papel secante para abaratar costes. Sabes que no a todo el mundo le gustan tus frases. Ya me he olvidado del anillo que me regalaste, ¿cómo es posible? Tal vez porque me lo tuviste que regalar en dos ocasiones.

Parece difícil terminar las frases, recoger los colchones que se airean fuera. Llevas tu comida en frascos, tienes las manos henchidas de furores y nubes pequeñas de aliento. Jamás vas a dejar de enredar, entretejer, impresionar, recopilar todo este pequeño mundo que es tuyo. Sería como querer romper e investigar en el centro de las canicas de cristal, las canicas que te llenan los bolsillos, que te siguen los pasos, que se sueltan en los caminos y ruedan y ruedan solas. 

Podrías seguir así toda la vida, redimiendo ángeles, vagabundeando entre los erizos de mar. Ya no sirve de nada buscarle sentido, ya quedan muy pocas certezas, bonitos escenarios, canciones de cuna inolvidables. Reitera, reitera. Ahora todo se ha complicado demasiado, no te harían caso nunca. 

Tu realidad se está descomponiendo y surge algo muy extraño, muy informe que se parece mucho a la realidad. Espera: es la realidad. ¿Dónde están tus principios cuando tus manos están atadas, tus ojos tapados, tus oídos cerrados? ¿Por qué todo el mundo se ha dado cuenta de cómo es la realidad antes que yo? ¿De verdad me tiene que gustar esto? ¿Dónde he vivido todo este tiempo?

A lo mejor ahora despierto y me encuentro con aquella persona de debía haber sido, acorde a mi falta de talento y mis debilidades. Es como querer hacer música con tijeras. 

lunes, 29 de julio de 2013

Ideas


No provienen de esta ansia, ni se turnan en hileras. Provienen de cientos de momentos diferentes, como la ingravidez de la espuma. Es como querer emular la dimensionalidad virtual de las tundras en verano. 

viernes, 26 de julio de 2013

Déjà vú


Continúo mi trabajo, aunque algo aturdida. Estoy volviendo al ritmo usual en el que volver a aprender a combinar la lectura, la escritura, la comunicación externa y mi trabajo artístico en justa medida. Sí, es un poco complicado. 

Siempre que trabajo en mis proyectos me canso, y como consecuencia de esto me acelero. Es como si tuviera que poner filtros en todas mis actividades para sincronizar sus ritmos, porque todos van a ritmos diferentes formando isobaras y líneas tangenciales, y cada tipo de actividad me provoca una marea del subconsciente internamente, entre bambalinas, a la que luego he de darle cabida. Y así cada una se sumerge debajo de la otra, y crea nuevas mareas y hasta pequeños tsunamis. 

Es posible que fuese  

Lo ideal sería involucrarme pronto en un proyecto que integre todos mis intereses y líneas vivenciales y de trabajo. Esto sería posible, y tal vez no lo haya intentado nunca. Tal vez el enamorarme ha aspirado a esto. Espera, estoy sintiendo un déjà vú tremendo. Creo que he escrito esto en algún otro momento ...

miércoles, 24 de julio de 2013

Presta atención

1+2 [(un)equals] = 3

El medio es el mensaje que está {en}medio. En ese libro has desarmado los para ques.

Lámpara fija

Al desnudo

Te desnudas y ves que eres poeta o que manipulas el aire como una poeta, como Eduardo Manostijeras, con esa incapacidad tan tremenda de ser feliz a veces. Madre mía, fíjate lo que has heredado de tu padre. Pero él no sabía por qué sufría.

Los dos objetos irreconocibles

Quiero llegar al conocimiento por diversos medios, no todos a mi alcance. Pero hay una ruta directa e instantánea, y es la inmersión escenificada, la falta de aire sin pretextos, la mediación de tu lateralidad y la salida inesperada que sin embargo encaja perfectamente.

No quiero rebuscar en la terminología pero la simple exposición a la cuestión sin definir, al intermedio, a la desnudez expresa y los cabos cortados. Para marcar tu ruta es suficiente integrarte y situarte en el lugar adecuado donde suceden verdaderas maravillas.

En el fondo es como sentarte en el camino y esperar sin la capacidad de dudar nunca, sin impaciencia ni prisa. Porque es ahí donde debes estar, donde construirás tu casa y te resguardarás en su sombra, verás las plantas del prado crecer y forjarás tus raíces; ahí, sin mover un dedo en realidad.

Esperas y te lo vas planteando, tu oído se hace cada vez más fino, tus manos más fuertes y capaces, tu cuerpo flexible, tus movimientos precisos. Comienzas a crear tu propio calendario mientras ves cómo la noche gira y seduce al día, y apuntas detenidamente los detalles del cambio de estación. Convives con los climas y recoges las diminutas cosechas que crecen a tus pies mientras el caucho de tus sandalias se hace a tu huella.

Al rozar tu propia piel recorres senderos, retomas ubicaciones, imaginas rectas y curvas y recodos. Al apresar tus palmas recobras la sensación prensil y reflexionas sobre la horizontalidad del aire y la verticalidad del espacio intermedio, y en su conjunto reproduces fácilmente en tu mente la tridimensionalidad del paisaje, de las formas, de las ideas, de los planos temporales, de las ubicaciones.

Sabes que los sabores no son absolutos, que no pretenden capturar tu sentido del gusto, tan sólo evocar momentos y lugares y expectativas e instantes.

No quieres emprender la búsqueda, sería inútil, sería desaconsejable, sería dejarte vencer por la inercia, sería desinformarte, convertirte en un objetivo sin cabeza, ni cuerpo, ni historia, ni recorridos.

Puedes explicarte y explicarlo, pero siempre parecerá poco atractivo o una quimera o una opinión más, y ni siquiera es eso. No es una decisión es una actitud, un reconocimiento a la veracidad de aquello que has contemplado, vivido y sufrido. No pensabas encontrarlo tan rápido. Didn't think you'll find it at all, in fact.
 

Noches eléctricas

Su imagen periférica atraviesa el borde de un vaso semi lleno. Los vocablos inducen a equívocos no solventables por las nuevas gramáticas inventadas. El ansia por saber tiene que ser libre, con aperturas fantásticas, sin querer rellenar los espacios entre las palabras, entre las frases, entre los enunciados, su intención y atención.

Creo que no es posible conocer a fondo mientras se pretende encontrar un diseño bien armado y coherente dentro de las cuatro reglas de las que te quieres desprender. Así va a ser del todo imposible.

 

martes, 23 de julio de 2013

Bares son lugares

Mezclada con el mundo y sus múltiples permutaciones y ofertas, ando confusa sin saber si estoy de pie, sentada o simplemente de camino.

lunes, 15 de julio de 2013

The elephant in the room

Tengo una hora para trabajar en mi escritura. Entiendo por qué la mañana es un buen momento para desplegar las alas del subconsciente. Cuando inicias el día parece que preparas el comienzo de algo, de un abstracto, ni siquiera es necesario definirlo, pero el ciclo vital te lo pone bien claro, y eso es suficiente para que fluyan las palabras desde el principio de la curva con la excusa de una narración por venir.

La narración en sí tiene forma, es una elipsis, un interrogante, un cursor intermitente, una ocasión perdida o ganada. Si te permites avanzar sin pedir permiso, sin rogar, sin miedo, sin ceder a la presión de darle a la tecla de retroceder, esa inocencia de las horas tempranas será la mecha que te haga situarte en un espacio de creación, un lecho para el descubrimiento.

Lo que noto ahora que tengo el ánimo afectado por un valor descendiente es que me planteo mi vida, me hago preguntas, reproches, experimento un tapón en el progreso de mi futuro, echo de menos desesperadamente un plan que funcione. Pero la vida es como narración, un fluir constante whether you like it or not. En ella la calidad ni siquiera es lo que importa, es simplemente un avanzar por los minutos, un devanarse por los espacios del tiempo, un trepar por las inconsistencias del presente, un allanar el camino, un camino que no es menos camino por tener fin.
 

domingo, 14 de julio de 2013

2 Cajas


Permite que continúen estos encuentros inverosímiles de esos que encuentras cuando cruzas a nado las grandes superficies.