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We are the experience and we have to live it: live it to the fullest of its capacity and range, forgetting our qualms and judgements. Live it thoroughly and wholly. Everything is part of this, specially this whole realm of broken feelings and pervading resistance; that is the half of it.
I am experiencing a thin and intermittent feeling, a broken emotion, a sudden beat that's slammed into my chest. I AM that. No difference between touching and the one who touches, no distance between our perception and the perceiver. The world is ONE and free and wide. Inside and outside: freedom.
Voy a hacer lo posible por escribir, aunque me cuesta, pero es lo que más deseo. Si me pongo estos días va a venirme muy bien, porque así pillo un ritmillo. Estoy pensando en literario todo el día, pero últimamente me ha faltado el encontrar el enganche, el ojal. No es tan complicado, pero requiere cierta perseverancia inicial, luego todo continúa de un tirón.
Estaba pensando en esta nueva percepción que tengo de las cosas, y de cómo el dolor te guía. En el momento que aparece el dolor, emotivo o físico, es posible plantearse el que ello es una celebración más de la vida, como es el lloro del bebé recién nacido. Ese dolor nos guía para decirnos: "Aquí está", y lo voy a observar sin desear explícitamente que acabe. También me ayuda cuando me planteo que no soy yo la que está sufriendo, sino que al cuerpo le cuesta clavar un clavo o apretar un tornillo rebelde, y observo en ese momento la danza de la vida demostrando de nuevo su intensidad en esa emoción, en ese pequeño instante de vida, como dice I.
También me he dado cuenta de que mi percepción de la realidad es muy intensa desde que no estoy deprimida, incluso mayor que antes, cuando estaba bien. No estoy utilizando la urgencia, las prisas como arma arrojadiza. Ya no es necesario. Si tengo que hacer algo, me tomo el tiempo necesario, el que quiera el cuerpo, el que requiera el objeto, el que marca la acción. Estoy haciendo esto de forma espontánea, y me ha sorprendido mucho. Es una experiencia muchísimo más enriquecedora de la vida.
Le he dicho a V. que quiero comenzar de nuevo nuestro diálogo. Creo que tal vez me ayude a conseguir ese empujoncillo extra que necesito para contemplar finalmente la realidad tal y como es. La vida fluye en todo el mundo de manera circular, en permutaciones tan abundantes como seres humanos, y todo el mundo simplemente expresa un pedazo de existencia, de percepción. La única forma de observarlo es desde fuera del pensamiento, sin implicación inmediata, con interés.
Me he dado cuenta de que mi modus operandi hasta ahora en el mundo era teniendo una conciencia permanente sobre lo que sentía, o emocionándome constantemente de forma positiva, negativa, rechazando lo que veía, deseándolo o ignorándolo. Cualquiera de esas modalidades también puede observarse de todas formas. Creo que este constante esfuerzo psicológico es el que me ha capturado durante tantos años. Creo que ahora estoy en el buen camino.
Parece que me voy a lanzar de lleno a las emociones. Voy a intentar vivir con ellas y ver si puedo sobrevivir al maceramiento continuo que producen en mi corteza cerebral. Ahora mismo la emoción más fuerte que siento es cierta ansiedad porque me gustaría poder tener más tiempo para leer y escribir, y calmar esta fuerza tremenda que se acumula en mi pecho y mi garganta y quiere que actúe, que la apacigüe, volar, reabsorberse, formar parte de una actividad, ser la motivación de lo siguiente que va a pasar.
Ahora me quedan unos 45 minutos para estar tranquila, y podría dedicarlos a leer un poco. Siempre intento calmar la ansiedad que siento, y la mejor manera es darme cuenta de que la albergo para luego olvidarme de encontrar una solución perfecta. Desde ayer tengo la cabeza como un bombo, y aunque cada día tiene su valor, y en cada día encuentro claves para vivir mejor, es cierto que a veces me falta el aire. Por ahora simplemente me doy cuenta de ello, y eso es lo que debo hacer. Creo que a medida que vaya desestructurando esta angustia que se manifiesta en muchas ocasiones pequeñas (cuando me relaciono con otras personas, cuando estoy sola, cuando pienso en cosas difíciles) podré ejercitar el músculo de la aceptación.
Ahora vuelve a ser difícil porque he vuelto a entrar en depresión, pero por lo menos sé que estoy muy cerca de sentirme bien, y será más fácil el contrarrestar estas emociones cuando no siento un runrún negativo y desasosegante de fondo.
Voy a leer un rato a Jeff Foster para ver si me entero, si entiendo lo que está diciendo. Con este runrún de fondo.
This is life. Me feeling this is life. This medication changing my body, ravaging through the muscles is life. I'm just feeling it now.
Hoy estoy intentando gestionar el estrés de manera inteligente. Es muy difícil y parece que no tengo suficiente experiencia. Ahora quiero organizarme el tiempo, voy a salir, y cuando vuelva quiero escribir otra vez.
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He vuelto y he comido. Hoy es un día raro y no sé muy bien cómo llevarlo. He asomado mi cabeza, como si fuera la espuma, en la sociedad, y he participado mínimamente de sus entresijos. La verdad es que participo de ella, aunque no me dé cuenta. Ahora lo que estoy intentando hacer es aclarar mi mente, sanearla, saber lo que es real y lo que no.
Hoy voy a ir con Mami al hospital, y me siento como si el día no hubiera dado de sí. Prácticamente es como si estuviera esperando a ver qué sucederá mañana. Pero el cuerpo, aunque sigue el ritmo que le marca la noche y el día, no funciona únicamente reseteándose por las mañanas y sellando una fase por las noches. Aunque así es cómo lo siento. Y al igual que ayer, quisiera encontrar algo que me consolara, que me hiciera sentirme mejor, y no puedo, no sé por qué. Tal vez dejaría de buscar esa cosa, y sentir gratitud por lo que tengo. Cargamos el corazón de ansiedad cuando estamos siempre buscando cosas nuevas. Pero la realidad es que no es necesario tanto trabajo. Cuando se tiene depresión (y siento que ha vuelto) la mente está constantemente buscando a ese algo que le tranquilice, sin encontrarlo. Pero cuando todo va bien, no es necesario. Eso es lo más extraño de todo.
Hice bien en su momento en pensar que no necesitaba nada especial, simplemente darme cuenta de lo que tenía. Y debería continuar igual, enfrentándome a la situación actual sin amedrentar el alma, sin penalizarla, respirando hondo, deseando sentirme mejor, pero sin luchar contra la situación actual. Aceptar del todo la situación en la que me encuentro a cada momento, porque no puedo solucionarla con sufrimiento, sólamente con pequeñas acciones, y en gran medida con la recuperación endógena de mi mente, y ya estoy trabajando en ello.
Estoy tomando la medicación, y al principio pensaba que su efecto iba a ser llamativo. Tuve cuatro días de repunte, pero de repente empezó a disminuir la mejoría. Ahora me encuentro en un estado que puedo volver a denominar depresivo, aunque me siento un poco más capaz de enfrentarme a los pequeños retos del día a día. Pero tan sólo tuve cuatro días o cinco días en los que me encontraba bien.
En lo que sí he avanzado es en la lectura y en la escritura. Y esta noche, después de estar con Mami quiero volver a leer tranquila. Ahora quiero volver a poner en práctica los principios de la meditación y no luchar contra las sensaciones negativas. Los pensamientos negativos pueden darse, no voy a luchar contra ellos, pero debo simplemente observarlos. No decir: "Me encuentro mal", sino "tengo la impresión, el sentimiento de encontrarme mal". Tengo que distanciarme un poco de la turbina de la mente, verla desde fuera, y para poder hacer eso debo salirme un poco. Ya veremos cómo va el resto del día.