Hoy estoy intentando gestionar el estrés de manera inteligente. Es muy difícil y parece que no tengo suficiente experiencia. Ahora quiero organizarme el tiempo, voy a salir, y cuando vuelva quiero escribir otra vez.
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He vuelto y he comido. Hoy es un día raro y no sé muy bien cómo llevarlo. He asomado mi cabeza, como si fuera la espuma, en la sociedad, y he participado mínimamente de sus entresijos. La verdad es que participo de ella, aunque no me dé cuenta. Ahora lo que estoy intentando hacer es aclarar mi mente, sanearla, saber lo que es real y lo que no.
Hoy voy a ir con Mami al hospital, y me siento como si el día no hubiera dado de sí. Prácticamente es como si estuviera esperando a ver qué sucederá mañana. Pero el cuerpo, aunque sigue el ritmo que le marca la noche y el día, no funciona únicamente reseteándose por las mañanas y sellando una fase por las noches. Aunque así es cómo lo siento. Y al igual que ayer, quisiera encontrar algo que me consolara, que me hiciera sentirme mejor, y no puedo, no sé por qué. Tal vez dejaría de buscar esa cosa, y sentir gratitud por lo que tengo. Cargamos el corazón de ansiedad cuando estamos siempre buscando cosas nuevas. Pero la realidad es que no es necesario tanto trabajo. Cuando se tiene depresión (y siento que ha vuelto) la mente está constantemente buscando a ese algo que le tranquilice, sin encontrarlo. Pero cuando todo va bien, no es necesario. Eso es lo más extraño de todo.
Hice bien en su momento en pensar que no necesitaba nada especial, simplemente darme cuenta de lo que tenía. Y debería continuar igual, enfrentándome a la situación actual sin amedrentar el alma, sin penalizarla, respirando hondo, deseando sentirme mejor, pero sin luchar contra la situación actual. Aceptar del todo la situación en la que me encuentro a cada momento, porque no puedo solucionarla con sufrimiento, sólamente con pequeñas acciones, y en gran medida con la recuperación endógena de mi mente, y ya estoy trabajando en ello.
Estoy tomando la medicación, y al principio pensaba que su efecto iba a ser llamativo. Tuve cuatro días de repunte, pero de repente empezó a disminuir la mejoría. Ahora me encuentro en un estado que puedo volver a denominar depresivo, aunque me siento un poco más capaz de enfrentarme a los pequeños retos del día a día. Pero tan sólo tuve cuatro días o cinco días en los que me encontraba bien.
En lo que sí he avanzado es en la lectura y en la escritura. Y esta noche, después de estar con Mami quiero volver a leer tranquila. Ahora quiero volver a poner en práctica los principios de la meditación y no luchar contra las sensaciones negativas. Los pensamientos negativos pueden darse, no voy a luchar contra ellos, pero debo simplemente observarlos. No decir: "Me encuentro mal", sino "tengo la impresión, el sentimiento de encontrarme mal". Tengo que distanciarme un poco de la turbina de la mente, verla desde fuera, y para poder hacer eso debo salirme un poco. Ya veremos cómo va el resto del día.


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