sábado, 27 de agosto de 2016

Dust control (el No II)


Sigo monitorizando el no, y veo cómo asoma todavía de vez en cuando. Por ejemplo, me gustaría hacer ejercicio, y el noooooooo de la molicie se entretiene moviéndose por los rincones de mi mente como una pelota de ping pong. Escaneo mi cuerpo para ver qué hay de físico en todo esto, y veo que me invade un cansancio importante, seguido de una opresión de ansiedad en el pecho por lo que mi mente genera este tipo de pensamientos. Lo peor no es pensarlo, es tener miedo de que voy a seguir pensándolo y no voy a poder hacer ejercicio, que es lo que quiero hacer. Por ahora pienso que todavía podría ganarle la partida a este no, pero no estoy segura de que sea hoy ...

También pude seguirle la pista al no cuando fui a mi casa el otro día. Pude sentir de nuevo la opresión, la tensión torácica al ver cómo mi casa no estaba arreglada, al pensar qué pasaría si todo volviera a ser como siempre al volver, si de nuevo me dedicase a estar todo el día tirada en el sofá dejando pasar el tiempo envuelta en una sábana de angustia. Y entonces me recuerdo que esta semana ha sido muy callada, nadie me ha contactado con respecto a la nueva medicación, y que la semana que viene tiene que comenzar a haber resultados a ese respecto. Eso me calma un poco, y por lo menos sé que ya no se trata de esperar a resultados durante semanas interminables, sino que tal vez este mes realmente haya movimiento y comience a mejorar de verdad.

He notado varias encarnaciones del no, del miedo, pero también he visto cómo consigo liberarme parcialmente y además sin excesiva dificultad. En el último mes y medio las cosas han cambiado, he moderado mis opiniones negativas sobre la gente, estoy abierta a nuevas experiencias y buscándolas activamente. Creo que el no está más o menos controlado.


sábado, 28 de septiembre de 2013

Hielo


Sin saber entonces que la vida nos los arrebataría tan de inmediato, mi madre y yo cubrimos con hielo el cuerpo de mi padre, y sin cumplirse un año, el de mi hermano, intentando alejar la fiebre de la Hyène en las últimas horas de sus vidas. 

Fueron horas alargadas marcadas por el brillo templado y expectante del alba que deslumbraba la oscuridad contenida en las habitaciones del hospital. Mientras aplicábamos las compresas heladas sobre sus cuerpos, nuestros movimientos circulares alrededor suyo posiblemente calmaban el mordisco de la Hyène, y se mezclaban imperceptiblemente con el sonido del mantra del oxígeno que rugía en sus mascarillas. 

Tenían el pecho y los hombros descubiertos, las piernas abiertas. Era como si antes de entregarles a la eternidad, nosotras, las mujeres, la madre, la hija, la hermana, teníamos que bañarles y rozar su piel con las níveas compresas heladas para aliviarles el fuego de las heridas ardientes de la despedida. Y así, lo mismo que al venir al mundo el recién nacido es lavado por las manos de las mujeres para afrontar la vida al pleno oxígeno cardado en frescor, al marcharse, nuestros hombres recibieron la ternura en su piel, nuestras voces suaves arrullándoles, nuestro silencio en un gesto continuo de amor, en un adiós que sólo esperaba de cierto la tierra que te ve nacer y que te arrebata al morir. 

lunes, 16 de septiembre de 2013

Esa hoja suelta del calendario

Aprendes rápido la dinámica de la Hyène, y ahora se quiere colar por todas las esquinas, por todas la grietas del cuerpo de mi hermano y de nuestro espíritu. Por ahora ha conseguido convertirle en un ser ausente, postrado, caquéctico y desganado. Pero para combatirla hemos aprendido a ser como un virus mutando estrategias, turnos y dinámicas de ataque. Antes amenazaba con la fiebre alta, y ahora con la baja, y cree que podrá con nuestro agotamiento. A mí me ha provocado parásitos intestinales, desorientación, lapsus de memoria, dolor y rechinar de espalda y de piernas, migrañas intensas de cabeza, cansancio y embotamiento en los ojos, y un eczema en el cuero cabelludo que intento no rozar con los dedos porque me escuece como si estuviera en carne viva, y que no me he mirado. Casi no me atrevo a que mi madre lo examine, y tal vez pueda ir a nuestro médico de cabecera el jueves. Tal vez... Es que pillas los bacilos al cerrar ochocientas veces los interruptores de la luz, los del ascensor, los mandos de la máquina de bebidas.

Ella avanza pero nuestro equipo está siempre a la defensiva, y aunque no conseguimos arrinconarla se detiene y envía a sus esbirros: bacterias hospitalarias, cucarachas, la amenaza de las escaras, la toxicidad, algunas personas sin experiencia que pinchan a mi hermano cuatro veces su carne quemada antes de conseguir encontrarle la vena para la vía.

No es nada fácil localizar las artimañas de la Hyène y comprender su efecto a corto plazo. Se ríe en nuestra cara; sólo somos insectos para ella, gusanos, una molestia pequeña e incordiante, porque ella siente cómo bloqueamos sus intentonas, y, aunque no nos tema, la hacemos avanzar más despacio. Después de todo, nuestras armas son caseras y rudimentarias: café, taxis, móviles, visitas frecuentes a la máquina de bebidas para hidratarnos, móviles, una armada de medicamentos, la coordinación impecable a la hora de pasarnos la información de forma colectiva. Nos damos moral, compartimos el pesimismo y las malas noticias de forma estoica, con honestidad relatamos la última declaración demoledora del médico adaptándola convenientemente cuando la relatamos a mi madre. Tenemos el control de enfermería al lado y hemos propiciado una relación amistosa y solidaria de doble sentido con las enfermeras, y no nos cabe ninguna duda de que son ellas quienes le mantienen vivo. Ellas forman parte de nuestra primera línea de ataque con su acción rápida y eficaz.

Mientras la Hyène maquina, en nuestra familia estudiamos cualquier gesto suyo, quejido, equívoco; nos informamos y ayudamos mutuamente a todas horas con llamadas cruzadas como un batallón, siempre cargando contra ella. Pero nuestras armas tienen efectos colaterales y van deslabazando el cuerpo de mi hermano. Ella contrarresta nuestros ataques con gran sagacidad, su entrenamiento es impecable. Busca el arponazo final, la debilidad y victoria tras múltiples acometidas mortales, el descorazonamiento, el momento clave.

Nos crea inquietud, ansiedad y desorientación, la tememos y a veces nos desesperamos; yo lloro delante de las enfermeras y mi hermana, pero no delante de mi hermano o de mi madre, y nunca del médico. Nuestra
economía es de guerra y hemos adaptado nuestro modus operandi para saber dónde nos encontramos en todo momento con respecto al avance de la enfermedad.

El mundo tras tu turno contiene y exhibe demasiada luz, demasiada despreocupación, demasiada ignorancia. Está ajeno a todo esto. Yo lo ignoro, pero me zambullo inmediatamente en mi lectura, mi trabajo artístico, la comunicación íntima con esas personas clave en mi vida en estos momentos.

Somos un capullo cerrado que contiene cuatro personas que desde dentro maquinan el último ataque contra la Hyène. No se puede destruirla ni herirla de muerte. Todo parece que lo hacemos a rastras, tarde, con exceso. Debemos reaccionar rápido en esas noches de espanto, pero a veces lo hacemos con retrasos al dar la voz de alarma, hiriendo a mi hermano con esas durísimas intervenciones médicas: le pinchan, le inyectan, le inoculan.

Al estar sola en la casa de mi madre observo que ella sigue pasando las hojas del calendario. En ese momento me entra un escalofrío que me provoca algo así como la sobriedad que le golpea de repente a una persona borracha al pasar algo terrible. Me recuerda cuándo me aprendí de memoria la fecha y la hora de muerte de mi padre, y me pregunto cuándo arrancaremos la última hoja de la vida de mi hermano, y qué haremos entonces.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Never ending



Lovers' wanderlust 
into each other's arms
please, never lose it
as life surely won't last

Make it be sparkling dust
a gift not yet received
and treasured like it must
be in never ending land


Regain your baseline and become solid again. Your solitude forces you to pronate your sense of self onwards.


jueves, 15 de agosto de 2013

Recién cortada


Lo que se te ocurre al pisar con la lengua el segundo café. Lo que podrías decir con esas palabras recién encontradas.

viernes, 9 de agosto de 2013

Face


My chest is a bulletproof vest with a constant hint of a piercing shot.

miércoles, 17 de julio de 2013

Pero mejor no pensarlo


Veo su foto y sé que la he querido. No tengo que pensarlo. No quiero pensarlo. Lo sé. 

lunes, 15 de julio de 2013

Pasiones


Son hogueras esas pasiones desterradas que siguen brillando en el claroscuro. Durante años te amé y te deseé, y ahora ya no estás, ya no estás para nada. Ya no te pienso. Pero esas hogueras siguen ardiendo y consumiendo oxígeno.

Importas

Durante varias semanas he detenido la tarea de descifrarme. Tal vez haya ahora en mi vida un gran tabú que me envuelve y me impide expresarme. Las aguas en la que nado ya no son multicolores ni están llenas de peces. Tengo que ajustar las herramientas de precisión y soltar diatribas imaginativas, desinhibirme de nuevo, liberarme, volverme porosa, volver a emocionarme con pequeñas conquistas.

Habría que hablar del amor, de cómo en el libro lo hemos descrito tal y cómo lo teníamos grabado en nuestro adn, y tal vez por ello la traición pesa más y hace más daño el no poder haber creado nuestro amor fiel a esa fantasía. Septiembre odiaba que se lo dijera, pero el amor que construyes no hace sino conjurar el deseo de amar y ser amada y lo convierte en un hecho real donde comulgan ambas personalidades, historias y futuros. Cada amor es distinto y por tanto incierto. La traición no es tal. Empiezas de cero, no de cien: tienes que vaciarte, y no solo embriagarte con tu fantasía que es con la que puedes impedir que las almas realmente se reúnan.

De todas formas no tengo ninguna lección que ofrecer, ninguna enseñanza. No tengo amor, y además le temo. Temo que llame a mi puerta y me busque, y comience a hacerme exigencias. El otro día me sorprendí a mí misma porque noté que me gustaba una chica. Fue una sensación vibrante pero irrealizable, y además no del todo deseada.

Hablar de mí en primera persona me resulta extraño. Escribir es diferente, siempre parece que en el fondo es una botella lanzada al mar; no tiene el vértigo de la inmediatez, del desencuentro; ni siquiera el pavor y dificultad de escribir se acerca al de hablar y conversar. Cuando hablas de ti con otras personas tienes que saber utilizar bien la gramática de lo razonado, lo narrado, la apertura, el contexto. ¡Qué difícil! A veces es más fácil moverse en la oscuridad.

Pero claro, el amor romántico se hace con un buen haz de agentes aliados: la pasión, el deseo, las endorfinas, el entusiasmo. Sé muchas cosas sobre el amor, sobre el enamorarse, y esta vez no se me van a olvidar.

lunes, 27 de mayo de 2013

Passion and Desire


I've been thinking about passion a lot. Somehow I have been living the last few months almost as if I hadn't written the book I've written, and my subconscious has felt free to feel and talk all it wanted about whatever it pleased without me directing it in any way -but how could I? Yet the veracity of my words on the book are resounding now as I read other writers and I realise how much passion is a hidden emotion at times, how much passion for another person, even when no one is the object, remains a desire. 

I don't want to be with anyone now, but I feel that my view on passion is shredding its defects and faulty exterior. I don't want to ever find myself in a situation where passion doesn't bloom into ... more passion. Meaning that being with someone when she is bathed on a fantasy of who she is, who I am, is not what I want to ever do again. My own passion would throw me towards getting to know her more and love her as she is not as she wants to be now that we are together. I am happy to yearn for feminine energy around me, albeit there is hardly any, because I feel I recognise what it is I would want in the future without getting sidetracked by need or coincidence. 

Women, femaleness, mine ... is a beautiful gem. You can still feel her around you enveloping you, although she's not here yet.

domingo, 5 de mayo de 2013

Firing

She was a broken heart. She was a broken glass. And yet ...

jueves, 25 de abril de 2013

Ya era Septiembre



Lo tengo pensado. Hace tiempo que compartimos la misma gramática, pero tal vez no las mismas visualizaciones. Por eso esto nos hace compatibles igualmente porque sostenemos la incógnita de nuestras palabras, las que vertimos y que han sellado nuestros encuentros. No hace tanto tiempo. 

Ahora tal vez no sea el momento para incluir tus imágenes, para escucharnos en ellas, para establecer un diálogo mutuo de encuadres y visibilidades.

Nuestra historia ha vencido ese plazo, esa promesa que mantenía con el tiempo, y se nos ha revelado en un tránsito contiguo, en un enlace duradero, en cantos de sirena que han salpicado las páginas con amor, sí, amor, ese amor que tanto has odiado, que has definido, que te persigue, que te anuncia, que nos ilumina como el oro más preciado. 

No escondas el libro, mantenlo en pie encaramado a tus hombros como un fuego fatuo que nunca se acaba, que iridiscente nos recuerda esas fraguas que ardían con nuestra pasión. El fuego todavía nos guía, y se ha prendido en rendiciones porque ya lo hemos hecho prisionero. 

Siempre me sale la misma frase: tú lo sabes, yo lo sé. 

Era inevitable. Nos volveremos a interpelar. No hará tanto tiempo.  

Ya eras Septiembre. 

Gramática


El sabor en tu boca acontece y ya no sabes respirar segundo a segundo. Has tenido una pesadilla tras otra y todavía no has ascendido del fondo. Sientes frío en las puntas de los dedos, agitas el cuerpo antes de reposar en los lugares comunes, te sientes inmune a la comprensión de símbolos, de pistas, de frases desnudas. Hace tiempo que quiero hablarte de este libro con la naturalidad que pisas en los sabores cotidianos. Pero tal vez no compartimos la misma gramática. 

domingo, 3 de marzo de 2013

Poemario


Hay veces que hasta a las palabras escritas hay que suavizarlas con el silencio. 

martes, 25 de diciembre de 2012

La marea


Esta noche tiene un reflejo mío en la ventana: el rostro orientado hacia la pantalla de un portátil encendido en la oscuridad. Las estrellas están justo detrás de la persiana. 

La calle está sola, los coches que la surcan están solos, las luces que iluminan las aceras están solas; pero todo parece iluminado por chispas de espumillón. 

El calor del aire acondicionado de este pequeño hospital de campaña se arrecia, se levanta y se eleva. Mi dolor de cabeza ruge y se voltea, y no estoy midiendo el tiempo necesario para llevar a cabo acciones improvisadas. 

Esta noche me doy cuenta de que necesito más tiempo para dormir, para escribir, para contar historias, para leerlas. Me gustaría volver a decir buenas noches, es como si me faltaran veces de decirlo. 

El día de ayer se repitió hace un año. Todo era tan diferente ... Mañana tendré tiempo de volver a pensar quién soy yo ahora, y acordarme de que hay personas que se fueron. Se fueron de aquí o se fueron de mi vida, por muchos motivos diversos. Hay cosas que yo también quiero recordar, pero otras dejaré que se alejen. Porque no hay más remedio, porque la vida es así. Ir y venir, vienen y van. La vida es una marea. 

jueves, 20 de diciembre de 2012

I would write then, and now I still can


Everyday is a prize
Everyday is a revelation of inspirational vicissitudes
I believe (and always have done) in the ardent light
And the fight of pompous warm air to reach heights and shapes
On
Early withdrawals
Succinct endings
Unparalleled frictions and losses
Tenures, futile attendances

Lost in the fast pace of my life I hesitate to ask you what you care to name yours
what it is you'd like to give me to keep and later own
Memories of you only carry the essence of you

I cannot create anything but quick misunderstandings and 
weak seeds of hope at the remembrance of you

I am not there, as always it seems. There is absolutely no chance to encapsulate my desire, this wish for reassurance and the need for simple love

Some dimensions of you belong to me
I'm trying to meet my expectations with extraordinary impulsiveness
With
Actions that flow over actions as in a stream of non relatedness

We are not convinced that this is what we want
As we are innocent we move with disarray upon the uncertainties

Eventually we'll go back and meet with each other diagonally. In the moment of truth and exhalation a dull pain increasingly grows bursting in my heart. This is it, I regard you as other and lose you in my imperfect calculations ...



miércoles, 12 de diciembre de 2012

I've loved you so long


Yes, I did

And that's how I understood why and when, for what. 

It's an invaluable lesson of memories in rerun. 

Unforgettable. 

martes, 11 de diciembre de 2012

Cuerpos



Y el cuerpo ansía al rocío, el tomar parte y lugar, el fusionarse, el dejar de ser pensamiento y convertirse en piel que pueda rumorea a otra piel.

Quiere recoger y envolverse en la decadencia de otros cuerpos y ser ellos durante un instante, antes de abandonarlos a su suerte cuando aceche la eternidad.

Y el calor del verano y las promesas de invierno sólo emanan del cuerpo. El verdor de nuestros brotes se amaga en la intimidad.

Para poder luchar contra la bestia tuve primero que conocer sus infinitos disfraces, tuve que comprender sus poderes reales e imaginarios …

Sin ti no tengo casa, y aunque no llegue, prefiero anhelar volver a ella que alcanzarla y encontrar sus bosques quemados, repletos de cementerios de esponjas marinas calcinadas. 

El zorro perdido en Ítaca III



¿No has visto al zorro? Te mira perdido con sus ojos de plata, suspirando por el amanecer que le enseñe de nuevo el camino a casa. 

El zorro te mordisquea los sueños, pero también los vela. Te secuestra un trozo de tu mirada si la diriges hacia la frontera entre la ciudad y el bosque. 

La mente del zorro es vertical, pero su cuerpo se dobla como el de un pordiosero. No busca, espera. Te recuerda. Encuentra al zorro, y síguelo. Su sonrisa de escarcha, su lengua de humo seduce a las ortigas que mienten en el jardín. 

Ya no puedes volver. Ama, conjuga, afila, lame, aúlla, gime, mánchate. La rabia se desprenderá de ti como la piel de una serpiente. El zorro girará la cabeza y se reirá de su muda ensangrentada. 

Has entrado en casa, y no había nadie. Presta atención al zorro; él no vive en los prismas de un hogar inacabado. Prefiere el hielo. 

No te preocupes. Como el conejo mágico, siempre saldrás del la madriguera. Tus sueños y tus pesadillas conviven juntos. El pasado feliz, el futuro triste. Ahora me ves, ahora no me ves …

Pero, espera un momento ... Lo desgastado brilla!!

Y te preguntas dónde se aloja el dolor del bebé recién nacido que oxigena su piel por primera vez y siente que los días le queman. Si supieras dónde entra esa alegría que discurre como plástico liso por las calles, ese afán por expresar la vida que se te escapa.

Que no te aterre el miedo oscuro, el deseo subterráneo, las vetas y la luz afiladas del lucero del alba. El camino es el barro, es la marca, es la herida.