viernes, 30 de agosto de 2013

Espina dorsal


Por la mañana escribes mejor. Te enfrentas (porque es un cara a cara) con las palabras y los abstractos que emanan de tu mente, y aceptas las invenciones que se te ocurren. Algunas frases no transportan las resonancias que te gustaría inyectar en el texto, y algunos segundos pendulan entre los tiempos muertos y las proyecciones a medio camino entre la pantalla y tus ojos de vista cansada. 

Hoy quieres decir la palabra cierta, y buscas la frase completa, aunque no tenga significado. Por las mañanas escribes mejor porque no tienes nada que decir apenas sobre el día que empuja y mueve los hilos de la vida de otra gente en la calle, pero que a ti no te sabe a nada todavía más que a café y a un desayuno calórico forzado.  

De repente se acaba agosto, un mes de promesas y manojos. Un mes que ha durado casi más en el corazón que el verano entero. Esta noche no he dormido bien, el estómago me ha tenido en cuarentena. Luego la mañana ha empezado con la firmeza de mi aliento de café pulverizado en el ambiente como por un aerosol, pero mi cabeza es como una meseta expatriada, plana y ancha donde el polvo se ha asentado en un seno caliente.

Entiendo que se pueda escribir por la mañana porque estás flotando en el tiempo recién medido, y si te resguardas en uno de sus pliegues la sombra te ayuda a ver el interior de tu mente. Los ojos los tienes abiertos pero alejados de lo que ven enfrente suyo. Es como si vivieras en un principio sin principio, en unas horas que se miran al espejo perplejas de ser horas, de durar sesenta minutos.

Y la fecundidad de la mente, el paisaje, el terreno se encuentran mucho más a mano. Escribir es más fácil porque no exige una atención profunda, el centrarte, el ignorar lo que hay a tu alrededor, porque todavía no te has despertado a lo que te rodea, y si sigues escribiendo continúas sin ser demasiado consciente de ese circo que tan a menudo comienza a montar su carpa justo a cinco metros de distancia de tu propio lodazal.

martes, 13 de agosto de 2013

Trasiegos lúcidos


Los sueños se encuentran cardados como el algodón en flor; en su enredo de fibras se atrapan los médanos de ausencias y retornos, narraciones inacabadas que siempre perecen deslumbradas con la luz solar, como Eurídice.

Pero no es cierto que los sueños nos permitan volar en libertad, más bien nos atrapan en médanos templados y nos obligan a contorsionarnos con las persistencias de los recuerdos dalinianos. Nos fuerzan a desbordarnos por las líneas sinuosas de un paraje donde crecen profusamente cientos de cajas chinas encajadas en la tierra como en un campo de minas.

Los sueños son obstusos y nos coartan la libertad desplegando sus narrativas inversas donde el tiempo y el espacio son ilimitados, y nos hacen alternar roles entre tripulante y microbio en un laboratorio de observación de historias.

Segismundo, Alicia, el conde de Montecristo vivieron la plasticidad del tiempo y la pesadilla de antes de despertar. La almohada es el lecho de las sombras y las luces de la fragua infernal.

Yo visito estos mundos y estoy abocada a no despertarme nunca; mi destino es incierto porque vivo la amnesia desvelada en el mundo real donde transita la línea de tiempos del nacimiento a la muerte. No se sueña a menos que te arrojen balones de oxígeno para no ahogarte en los meandros que te atraviesan con sus finos alfileres. No puedo sincronizarme y seguir este ritmo vital donde la línea asíntota de mi subconsciente nunca se junta con las líneas curvas que guían la realidad.

Levanto la cabeza de la almohada e inmediatamente me siento acorralada, y no recuerdo dónde dejé el uniforme militar para incorporarme a la rutina que me aprisiona en la esclavitud de los minutos y las tareas diarias perfectamente delimitadas; aquí la variable del error se paga con inoculaciones de ansiedad y escozor en el plexo solar.

A veces perdida, otras lúcida, rastreo en este mundo en busca de interlocutores válidos, sentido y sensibilidad, y me separo irremediablemente de una existencia sensata y ejemplar, donde la gente pudiera depender de mí para trasplantar sus sueños y responsabilidades. Es inevitable pero completamente necesario.
 

jueves, 8 de agosto de 2013

Dead wood


What's the 411? It's a rabid number that shows initiative, zeal, immense hope and no fear. The tolls ahead race through your head but as long as you find solace in your whereabouts, your orientation, your wisdom at staying put in your goal, you'll achieve the brain fitness needed to surpass hidden rots. 

Life roars, retrieves its rummages, speeds up in sprees, retreats into buckles, and I keep my eye on the moleskine that will lead me to the waiting cursor, the untold noun, the euphoric term that will best serve my soul travails. That unnamed eternal sunshine of the spotless mind, now defined and thoroughly raw, ready for the taking. 

martes, 6 de agosto de 2013


Agosto errabundo

Seguimos intentando la revolución inteligente de las tundras en verano.

Luego el siguiente paso sería hablar de la realidad, que es lo más extraño que hay, y yo hoy me encuentro en una realidad paralela. Me estoy situando en un plano prendido al presente para poder operar con mayor libertad. Es un sitio interesante para la observación.

He estado explorando otros sitios y otros semblantes. En estas vidas se reúnen los cuatro tiempos de un compás. Es llevadero, es absoluto, es contundente, es impredecible. Tal vez dé confort la retahíla de incompatibilidades surgidas al ritmo, alrededor, impresionantemente.

domingo, 4 de agosto de 2013

Borra, sacude el carro de la máquina de escribir, suprime o avanza. Juegas con el barro sin terminar tus lecturas. Vas a hacer lo que te toque esta vez. Te estás encerrando poco a poco dentro de este maremágnum de incertidumbre. Grabas tus sueños en papel secante para abaratar costes. Sabes que no a todo el mundo le gustan tus frases. Ya me he olvidado del anillo que me regalaste, ¿cómo es posible? Tal vez porque me lo tuviste que regalar en dos ocasiones.

Parece difícil terminar las frases, recoger los colchones que se airean fuera. Llevas tu comida en frascos, tienes las manos henchidas de furores y nubes pequeñas de aliento. Jamás vas a dejar de enredar, entretejer, impresionar, recopilar todo este pequeño mundo que es tuyo. Sería como querer romper e investigar en el centro de las canicas de cristal, las canicas que te llenan los bolsillos, que te siguen los pasos, que se sueltan en los caminos y ruedan y ruedan solas. 

Podrías seguir así toda la vida, redimiendo ángeles, vagabundeando entre los erizos de mar. Ya no sirve de nada buscarle sentido, ya quedan muy pocas certezas, bonitos escenarios, canciones de cuna inolvidables. Reitera, reitera. Ahora todo se ha complicado demasiado, no te harían caso nunca. 

Tu realidad se está descomponiendo y surge algo muy extraño, muy informe que se parece mucho a la realidad. Espera: es la realidad. ¿Dónde están tus principios cuando tus manos están atadas, tus ojos tapados, tus oídos cerrados? ¿Por qué todo el mundo se ha dado cuenta de cómo es la realidad antes que yo? ¿De verdad me tiene que gustar esto? ¿Dónde he vivido todo este tiempo?

A lo mejor ahora despierto y me encuentro con aquella persona de debía haber sido, acorde a mi falta de talento y mis debilidades. Es como querer hacer música con tijeras. 

lunes, 29 de julio de 2013

Ideas


No provienen de esta ansia, ni se turnan en hileras. Provienen de cientos de momentos diferentes, como la ingravidez de la espuma. Es como querer emular la dimensionalidad virtual de las tundras en verano. 

viernes, 26 de julio de 2013

Déjà vú


Continúo mi trabajo, aunque algo aturdida. Estoy volviendo al ritmo usual en el que volver a aprender a combinar la lectura, la escritura, la comunicación externa y mi trabajo artístico en justa medida. Sí, es un poco complicado. 

Siempre que trabajo en mis proyectos me canso, y como consecuencia de esto me acelero. Es como si tuviera que poner filtros en todas mis actividades para sincronizar sus ritmos, porque todos van a ritmos diferentes formando isobaras y líneas tangenciales, y cada tipo de actividad me provoca una marea del subconsciente internamente, entre bambalinas, a la que luego he de darle cabida. Y así cada una se sumerge debajo de la otra, y crea nuevas mareas y hasta pequeños tsunamis. 

Es posible que fuese  

Lo ideal sería involucrarme pronto en un proyecto que integre todos mis intereses y líneas vivenciales y de trabajo. Esto sería posible, y tal vez no lo haya intentado nunca. Tal vez el enamorarme ha aspirado a esto. Espera, estoy sintiendo un déjà vú tremendo. Creo que he escrito esto en algún otro momento ...

miércoles, 24 de julio de 2013

Mina


A lo mejor no puedo encontrar siempre una imagen que me oriente y tenga que encabezar las páginas con párrafos peinados con colonia, o simplemente dejarlos libres para que se defiendan en este mundo como puedan. Sería una forma de decirlo en grande en vez de en pequeño.

Bastante es haber encontrado una marca de bolígrafo decente para escribir. Seguro que ya no se gastan tantos lápices, y no hablemos de los ríos, los mares, los océanos de tinta y los millones de pentagramas ilustrados. Ya ves, donde antes no existía ni un sonido ahora te persigue un dedo detrás de otro sobre la página.

Noches eléctricas

Su imagen periférica atraviesa el borde de un vaso semi lleno. Los vocablos inducen a equívocos no solventables por las nuevas gramáticas inventadas. El ansia por saber tiene que ser libre, con aperturas fantásticas, sin querer rellenar los espacios entre las palabras, entre las frases, entre los enunciados, su intención y atención.

Creo que no es posible conocer a fondo mientras se pretende encontrar un diseño bien armado y coherente dentro de las cuatro reglas de las que te quieres desprender. Así va a ser del todo imposible.

 

lunes, 15 de julio de 2013

The elephant in the room

Tengo una hora para trabajar en mi escritura. Entiendo por qué la mañana es un buen momento para desplegar las alas del subconsciente. Cuando inicias el día parece que preparas el comienzo de algo, de un abstracto, ni siquiera es necesario definirlo, pero el ciclo vital te lo pone bien claro, y eso es suficiente para que fluyan las palabras desde el principio de la curva con la excusa de una narración por venir.

La narración en sí tiene forma, es una elipsis, un interrogante, un cursor intermitente, una ocasión perdida o ganada. Si te permites avanzar sin pedir permiso, sin rogar, sin miedo, sin ceder a la presión de darle a la tecla de retroceder, esa inocencia de las horas tempranas será la mecha que te haga situarte en un espacio de creación, un lecho para el descubrimiento.

Lo que noto ahora que tengo el ánimo afectado por un valor descendiente es que me planteo mi vida, me hago preguntas, reproches, experimento un tapón en el progreso de mi futuro, echo de menos desesperadamente un plan que funcione. Pero la vida es como narración, un fluir constante whether you like it or not. En ella la calidad ni siquiera es lo que importa, es simplemente un avanzar por los minutos, un devanarse por los espacios del tiempo, un trepar por las inconsistencias del presente, un allanar el camino, un camino que no es menos camino por tener fin.
 

domingo, 14 de julio de 2013

2 Cajas


Permite que continúen estos encuentros inverosímiles de esos que encuentras cuando cruzas a nado las grandes superficies.  

Cajas I


Una caja de jueves. Una caja desmedida que deslumbra con su sonrojado. Un perfil higiénico que corta el viento investido de fuego y pasión. 

Una prenda que ofreces en el aire, sin redoble, al mecerse en una melodía reconocible. Qué lentamente se llega a la otra orilla a nado a pesar de la opacidad del fondo marino. 

Llevo miles de kilómetros desprendidos de mis dedos, y me emboscan en búsquedas sin nombre. Anido ajena en la gruta de los nombres, íntima en mi propia inmadurez. 

domingo, 2 de junio de 2013

La frase que me diga lo que tengo que hacer. 

domingo, 12 de mayo de 2013

La verdad

Cualquier esfuerzo mental de indagación personal y del subconsciente parece que conlleva gran dificultad y exasperación. Cuando me comunico por otros canales y me inmerso en otros proyectos en profundidad, a veces me lleva toda la energía. Así que, independientemente de ello, tengo aún más obligación y necesidad de enfrentarme a la página, detrás de ella y enfrente, para desubicar los miedos, las conexiones interrumpidas, las obstrucciones.

A veces parece mágico el hecho de poder escribir algo nuevo todos los días. Al igual que cada día es diferente, la mente tiene la capacidad de ungirse de manera única cada mañana. Mi fervor nocturno literario lo estoy cambiando al diurno, porque tengo más tiempo para acumular las palabras, para cuestionarme la esencia de la verdad, la verdad del cuerpo y del subconsciente. Hay que ir tras ella.

sábado, 4 de mayo de 2013

Papel mojado

Esa persona que te lee no es más que una sombra, un filo certero que te atemoriza y te coarta. Una presencia que te manipula para que no te humilles, no te desnudes, no te adelantes. 

Esa sombra que afeita tu creatividad y la somete a una crítica mediocre que la cercena y desmenuza. Una voz pelele intermediaria entre ella y su propia pereza. Es una voz omnipotente que canaliza todos tus miedos, tus complejos, tus pretextos. 

No es más que basura. Pura basura. 

Y escondo mis escritos para alejar esa voz, esa sombra oscura, ese yo mío interior que me fagocita y apaga mis páginas. 


Finalmente, escribir

Se trata de desvelarse a flor de piel, de identificar esos puntos de fricción, de ruptura, de estallido en la verja sangrante de la piel. 

El mundo sin duda te ocasiona la recepción de murmullos o ensoñaciones tras 24 horas de ensordecedoras implosiones causadas por un ruido insostenible. Pero no puedes ensordecer a tu pluma. 

viernes, 26 de abril de 2013

Desvelada

Es una noche que encierra secretos desconcertados. 

jueves, 25 de abril de 2013

La altura


Podrías entregarte a ciertas premisas y hablar sobre el amor de forma inocua. Las reglas te preceden y no siempre estás alerta. El terreno está arrasado y apenas encuentras suficientes leguas para plantearte un recorrido. No puedes caer en las trampas que te tienden, en los olores que te encierran, en el contraluz que apenas te soporta. Puedes no prometer nada, enredarte en tus propias hazañas para luego narrarlas en una fiebre que planea sola. No le debes ninguna respuesta a nadie, no hay tendidos eléctricos que traspasar ni fuegos fatuos ni piquetes de extraños. Las multitudes ya se han desviado de tu paso, el pago de tus servicios hace tiempo que ha prescrito. Ahora eres tú enfrente tuya. Debes estar a la altura. 

domingo, 21 de abril de 2013

Escribir más


En estos días me había planteado hacer mi literatura más pública y acceder al exterior, y al mismo tiempo he sufrido de cierto malestar y hasta me he atormentado la idea. Finalmente he decidido no hacerlo porque (me) ha interrumpido el flujo creativo, la obligación y necesidad de la búsqueda, me ha estresado y me ha hecho ver los motivos por los que escribo, si es que se necesitan motivos. 

Fui a un encuentro literario en el que el público votaba la poesía y a quienes presentaban sus poemas. Yo misma caí en una dinámica en la que me planteaba a priori la puntuación que "merecía" el trabajo de otras personas. Para mí esto fue una perversión como lectora, como escucha. Desapareció ese momento tan tierno y delicado que se produce cuando tiendes puentes a otra persona, hacia otra experiencia, cuando eres capaz de percibir esa flor que se abre en ti a cada palabra y reconocerla en otras voces, otras caras, otros fonemas; esos instantes especiales en los que comienzas a retener en la memoria los enredos creativos de quienes te funden en su abrazo. Incluso la escritura puede tener más o menos calidad en tu barómetro, pero no por ello deja de iluminar tu alma y tus sentidos la lucha artística encendida en el cuerpo, los brazos, la voz, los ojos, el espacio en el tiempo de quien se cuestiona diariamente su identidad, la desbroza, la intenta palpar hurgando con las yemas de sus dedos en sus heridas sangrantes y abiertas. Es en su dolor, la pasión, la retirada, el encendido, el pistoletazo de salida, la náusea, el desvelo, el éxtasis que comprendes el enigma, la búsqueda, el encuentro con el monstruo, el fénix, Ítaca, lo sagrado, lo derelicto, la deriva, la furia. 

Entiendo la razón de ser y el dinamismo que fluye en estas reuniones literarias, y no las critico en realidad. Vi el entusiasmo del público, la solidaridad al posicionarse con su poema favorito, aquella persona que respondía a sus inquietudes. Había energía y pasión por la expresión, lo hablado, lo gritado a viva voz, la tensión escénica, la valentía de contar lo tuyo. Sólo reflexiono sobre mi resistencia a ellas. Pensar en encontrarme allí, encima de ese escenario me empezó a poner nerviosa y a sentirme incómoda. La literatura para mí es una ataque al subconsciente, un arresto cardíaco, un estilo de vida en el que te entregas a aquello que te alimenta, te absorbe, te define, y cualquier interrupción en mi caso me descentra y me impide regularme y fluir. No me gusta el rendir cuentas, el juicio, la competitividad. El escepticismo de un público me haría daño, y el hecho de tener que elegir desde dentro de mi actividad literaria lo "entendible", aquello que sí se puede compartir, etc, me hace sentir que tengo cierta responsabilidad hacia un posible público, pero otra diferente hacia mí. En el cine me he encontrado con mi público, y ha sido una casualidad bonita para mí, pero el esfuerzo por llegar a él me resultaba excesivo.

Yo no escribo por eso ni para eso; los motivos que tengo para escribir son misteriosos y aún los estoy descubriendo. Sé que hay muchas personas que quisieran escribir y la autocrítica les paraliza. Otras echan de menos el poder imponerse e imponer momentos de soledad para cicatrizar heridas invisibles, encontrarse en este mundo fluido y enhiesto. Yo me encuentro cómoda en este forraje, esta confrontación con la vida interior, esta realidad que es más intensa y veraz que la que parece estructurada en la arquitectura social. Pero no me opongo a la sociedad tan sólo soy consciente de la variedad que existe en ella, no estoy de ningún modo posicionada en una lucha contra lo exterior o las reglas impuestas. Ya tengo bastante con ordenar mi cabeza, mis ideas y buscar lo ignoto, lo nonato, lo que es libre y extenso, lo que te revela. 

lunes, 8 de abril de 2013

Quien le escriba ...


La escritora no tiene quien la lea.