jueves, 25 de abril de 2013

La altura


Podrías entregarte a ciertas premisas y hablar sobre el amor de forma inocua. Las reglas te preceden y no siempre estás alerta. El terreno está arrasado y apenas encuentras suficientes leguas para plantearte un recorrido. No puedes caer en las trampas que te tienden, en los olores que te encierran, en el contraluz que apenas te soporta. Puedes no prometer nada, enredarte en tus propias hazañas para luego narrarlas en una fiebre que planea sola. No le debes ninguna respuesta a nadie, no hay tendidos eléctricos que traspasar ni fuegos fatuos ni piquetes de extraños. Las multitudes ya se han desviado de tu paso, el pago de tus servicios hace tiempo que ha prescrito. Ahora eres tú enfrente tuya. Debes estar a la altura. 

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