viernes, 23 de mayo de 2025

Seguir

 Estoy aquí, aunque para escribir más tengo que leer más, ayyy. 

lunes, 11 de febrero de 2019

Salir y vivir


Unas palabras para terminar el día. Estoy cansada, me duele la espalda y tengo dolor de cabeza. Pero he tenido un día muy pleno y he buscado mucha información, así que tengo que darme un tiempo para asimilarla. 

He vuelto a utilizar internet para estar al día y organizarme la próxima etapa de mi vida, pero cuando estaba simplemente leyendo y escribiendo me sentía más centrada y cercana a ese espacio interior. Tengo que recordar esto y otorgarme el silencio nutriente durante los próximos días. Voy a terminar el curso y va a ser muy especial el terminar este trayecto y esta experiencia, y creo que poco a poco me voy a ir introduciendo en aquello que me interesa, y también podré ayudar a I. 

He pensado que tengo que tener más paciencia con ella. Lamentablemente sigue sin escucharme ni tiene tiempo para que yo pueda entrar en su entorno de atención, pero creo que el amor es tener paciencia también, así que voy a procurarme esta cualidad también y establecerla en mi vida. 

Ayer estuve escuchando a Rupert y vi con cierta claridad que al espacio interior no le importa lo que hagas ni lo que suceda. Todo forma parte de su experiencia, por eso hay que aceptar lo que sientes y lo que haces como parte de ella, y no desesperarse ni avergonzarse porque sea demasiado absorbente o chunga. Incluso la actitud ansiosa se puede sentir y ver con claridad. 

Me he dado cuenta también de que a veces mi silencio se me hace un poco difícil o me falta algo. Por eso voy a intentar compartirlo. Soy muy vaga en esto y poco sociable, pero lo voy a intentar. 

Buenas noches. Espero descansar. 

PD.: Sigo leyendo a Etty, y he visto una película muy interesante sobre vivir el ahora y despejarte los miedos y la amargura de no haber vivido, y simplemente sentirte viva. Se llama Edie, y trata de una señora mayor que quiere escalar un pequeña montaña en Inverness porque su vida y ella misma no se lo habían permitido. Lo consigue con ayuda de un chico que también ve en ella un ejemplo de superación. Me ha gustado al final. Creo que no entendía el comportamiento arrogante y gruñón de Edie al principio, pero al final sufre una transformación cuando ve la bondad de las personas desconocidas y sale de su armazón. 


viernes, 1 de febrero de 2019

Percepción (degustar, disgustar)

La verdad es que el tema de I. es preocupante. Tengo que dejar de hacer tanto esfuerzo y ver qué pasa si no me empeño tanto, si no empujo tanto. Tengo que dejar que sea ella la que me deje entrever qué tipo de relación quiere tener. Hoy me ha llamado para decirme que volvía a tener anemia. Lo siento muchísimo y sé que está en mi mente que ella recupere su salud. Tengo que cocinar, pero también tengo que dejar de hacer tanto esfuerzo, presionarla para que se comunique, para que me oiga en cada conversación. 

Hacía tiempo que lo había decidido, pero he tenido que finalmente sentirme débil y soltar mis expectativas, dejarlo todo en el aire y permitir que el dibujo comience a formarse de ese vacío, sin ser yo quien movilice la inercia. 

Bueno, todo esto va a formar parte del paisaje de hoy a punto de descubrir, el de hoy y de las próximas semanas. De la apertura sin miedo que voy a permitir se realice en mi subconsciente. Cualquier tipo de planteamiento que suponga forzar los acontecimientos observados mediante la voluntad en vez de la intuición va a ser a martillazos, como crear mucho ruido. 

Todo el tema de I. me provoca mucho estrés. Es como frotarme la piel con un rallador de pan. No lo soporto. Tengo que encontrar una manera de llevarlo sin sufrir esta tremenda presión, esta quemazón en el pecho. Me va a interesar constatar hasta qué punto el mundo se registra cuando hay apertura total, o, mejor dicho, cuando el registro de una apertura total a percibir se desarrolla. 

No se puede impedir que un organismo perciba y registre la información en la que se crea y recrea su identidad y autoría a cada instante. La interpretación de lo que sucede es una capa más que a menudo es accesoria, con impedimentos, parte de la crónica tendencia del ser humano a ser demiurgo, a sentirse así. 

La energía mental, psíquica y física se agota, combustiona con la doble interpretación de la realidad. Empuja a la mente a rendir cuentas sobre su apetencia de realidad, sobre su reactividad y apetencias, y llamarlo a eso normal es demasiado. 

¡Entre el gustar y no gustar hay otro nivel de percepción!


jueves, 10 de enero de 2019

Desde la ventana


Tengo dos posibilidades: o me voy a la cama de inmediato sin escribir casi nada, o me hago un té y me siento aquí tranquilamente a ver si puedo vencer esta falta de ganas y cansancio. No me gusta nada haber escrito tan poco durante estos días. (El té gana)

Echo de menos a mis soldaditos (In parenthesis, David Jones). El embrutecimiento de su devenir por la guerra me había saturado un poco, pero ahora lo veo más bien como adaptación, y David Jones tiene esa forma tan nutrida de verlo todo que me inspira profundamente, y al mismo tiempo me asusta. 

He estado pensando mucho sobre la necesidad de tener una opinión sobre todo, la urgencia de hablar y replicar los comentarios y los estímulos externos. Me doy cuenta de que si no me posiciono, a veces me surgen nuevas ideas y no me siento intimidada ni con ganas de defenderlas. Incluso me siento fresca y ligera. Si quiero trabajar con otra gente, debo practicar esta nuevo planteamiento. El mejor momento para hacerlo es aprendiendo de mis compis en clase. 

Por otro lado, mañana me gustaría hacer un trayecto largo en bici. Pero para eso debo ponerme las pilas y comenzar a arreglarme a la una de la tarde. Cualquier otra planificación es un fracaso. La comida ya está hecha, así que no debo preocuparme, pero es un reto que me he propuesto durante las Navidades, y quiero llevarlo a cabo. Me debato entre llevar y no llevar casco. En caso de no llevarlo, quiero ponerme un gorro que me caliente la cabeza si es necesario, pero que no me despeine. 

domingo, 9 de diciembre de 2018

Hablar


Bueno, tampoco se puede decir mucho. Aunque tal vez lo que yo quiero es poder escuchar a quien no sabe qué contar(me). Pero cómo puedo exigirle a alguien hablar cuando yo tampoco sé lo que decir, lo que decir exactamente, la palabra precisa con la voz lúcida que quisiera tener. No tengo paciencia ni herramientas. Es todo muy complicado. Yo tampoco sé cómo decirlo, tal vez no tengo yo tampoco qué contar, esas palabras que dicen mucho sin esconder nada. Muy a menudo no se puede decir casi nada, ni te escuchan ni lo dices. Así se queda la historia. 

Aunque por supuesto, continuará [...]


domingo, 27 de noviembre de 2016

Qu'est-ce que signifie "apprivoiser" ?


Estoy intentando asumir los nuevos ritmos de las cosas. Algunas me presentan su cara más permutable, más profunda, mientras que otras todavía me cuesta completarlas, hacerme a la idea de que el deseo de hacerlas llegará poco a poco ...

Así las cosas no son enteramente como las asumía antes, y eso es una sorpresa. Me aseo con más detenimiento, me veo en el espejo cuando anteriormente simplemente lo visitaba sin presenciarlo. 

Los ritmos de las palabras también se van acomodando en una astuta negociación que todavía no controlo, pero supone no ahuyentar al zorro. De forma que evito las prisas, aún cuando las tenga, y modulo mi nivel de angustia, de zozobra para que el trémulo barquito de papel no naufrague. 

sábado, 26 de noviembre de 2016

Reflexiones tras una semana mejorando

Querría escribir, pero me resulta difícil, aunque en algún momento tengo que empezar. Estoy un poco mareada y tengo el estómago algo revuelto. No me atrevo a comer nada, aunque me apetece. Me siento un poquitín mal, solilla, creo que porque de repente se ha puesto todo oscuro y no parece que tenga muchos planes. Esta mañana he estado haciendo cosas y más o menos me ha ido bien todo, pero ahora me siento un poco decaída. Voy a intentar simplemente esperar a ver qué pasa durante el resto del día de hoy. Me hubiera gustado mucho el pasar tiempo con I. De repente me siento un poco vacía, tal vez simplemente cansada porque tengo la regla y he tenido mal el estómago ayer y hoy. 

Lo que me gustaría ahora es descansar un poco, tal vez. Pero lo que voy a hacer es simplemente leer y estar tranquila. En realidad estoy cansada y eso me pone en un estado de ánimo extraño. Lo mejor que puedo hacer ahora es continuar leyendo, y cuando quiera escribir algo, ponerme a hacerlo. 

Es cierto que tengo la imaginación poco excitada, pero ése es el siguiente paso. Hay veces que escribir es algo que necesita cierta tranquilidad y base mental. Pero la mejor manera de ir avanzando es hacerlo poco a poco, todos los días, hasta que vuelva a ser algo natural como antes. Ahora lo mejor que puedo hacer es tomarme las cosas con tranquilidad y no intentar alcanzar demasiados objetivos en poco tiempo. Estoy mejorando muchísimo, consigo hacer cosas que antes ni siquiera podía plantearme de lejos, y eso es positivo. Ha pasado una semana desde que me comencé a curar, y ya tengo ganas de hacer de todo, y tengo prisa. 

Albergo algunos miedos: que no voy a dejar el ordenador y no voy a conseguir leer tranquilamente; que voy a seguir sintiéndome sola; que no voy a mejorar lo suficiente; que voy a comenzar a tener que preocuparme por la vida, por el futuro, y no voy a tener ningún plan para llevar a cabo una existencia digna. Y todo esto después de una semana. Llevo más de dos años sufriendo mucho, en realidad, casi tres. Es muchísimo tiempo. Es una eternidad, en realidad, no me acuerdo de mi vida anterior. Y ahora tengo miedo de que haya mejorado un poquito sólo y no consiga remontar. Creo que tengo motivos para estar tranquila, todo está funcionando como debería. La medicación ha tardado un mes en funcionar, y ahora está comenzando. Sólo llevo una semana de recuperación, y estoy sintiendo los efectos secundarios de la medicación bastante fuertes. Creo que tengo que darme un año de plazo para recuperarme. 

En esta semana he limpiado la casa, he arreglado todas las habitaciones. Tal vez lo que me faltan son los planes. Tengo muchas ganas de leer, pero estoy yendo tal vez un poco lenta. Ahora voy a ponerme otra vez. Mañana en cuanto me levante me pongo a escribir, lo que sea, pero me pongo. Me encuentro un poco mejor que cuando me he puesto a escribir. Creo que voy a volver a comprar leche de soja y hacerme un café de vez en cuando, con alguna galleta. Seguimos, y con tranquilidad y alegría. 


miércoles, 23 de noviembre de 2016

Hojarasca


La depresión se aleja, y ahora estoy comprobando si puedo volver a escribir. Noto que tengo muchas ideas para hacer cosas, pero no he comenzado a escribir todavía. Supongo que es cuestión de tiempo. Lo principal que tengo que hacer es darle tiempo al tiempo. Y con respecto a escribir, todo es empezar. Cuando esté escribiendo tranquilamente sabré que la primera fase de la recuperación es completa. Por ahora voy a escribir como quien deja volar y caer las hojas de otoño. Este año han tardado mucho en decidirse, y a mí me pasa lo mismo. 

martes, 8 de noviembre de 2016

La felicidad

Espero que si la medicación funciona consiga tener fuerza para buscar trabajo en algo que no me disguste demasiado. De esta manera mi vida tendrá algo de ritmo y recuperaré algo de autoestima. Y si puedo escribir estaré bien. A lo mejor estoy obsesionada con una forma de vivir que no puedo tener. Y puede que encuentre otra. Lo importante es sentirme bien en algún momento, esto es lo importante. Derrotar a la depresión. Es fundamental. Después de eso tiene que ser posible el continuar viviendo. Ahora mismo todo es un sin vivir. Mi vida no tiene estructura, mi mente no tiene estructura, y me cuesta mucho trabajo pasar el día a día. Me encuentro en la oscuridad, en el hoyo, en la nada. No consigo remontar. No sé en qué creer ni qué sentir. Me he dado cuenta de que soy una persona en búsqueda de un trocito de felicidad. A partir de ahora cualquier señal de que la felicidad es posible la voy a celebrar por todo lo alto. 

Qué es lo que me gustaría

Me gustaría vivir con I. y que al terminar del trabajo llegase a nuestra casa y yo le tuviera preparada la cena. Eso es lo que me gustaría. Algo muy sencillo. Una pequeña familia. Un poco de reconocimiento por el amor que tenemos. Algo sólido, duradero. 

Y en el futuro, no sé cómo, me gustaría ser profesora. No sé de qué, pero me gustaría poder ayudar a otras personas a abrir su mente, a encontrar sorpresas en ella, a asegurarse una educación. Me siento como una persona de quinte años que está pensando en el futuro sin tener ni idea de cómo conseguir sus objetivos. Me gustaría ser un poco feliz, tener una familia, una base. Me gustaría poder leer libros sin interrumpir la lectura. Puedo intentarlo un rato esta noche. Me gustaría que esta vida no fuera tan difícil, tan dolorosa. Irme a dormir y despertar con una mente nueva. Deseo tener la capacidad de cuidarme un poco. Escribir me hace bien, ojalá pudiera hacerlo sin parar. Esta es la sensación que tengo, que no quiero parar, cuando lo hago, se me encoge el corazón. Quiero respirar y ver un cielo abierto. Abierto y lleno de posibilidades. Un cielo abierto. 

Alguna vez lo conseguiré, aunque no sea hoy ni mañana. Tengo que empezar a tener más claro lo que quiero, centrarme más, llevar a cabo acciones premeditadas que me dirijan a ese objetivo. El objetivo del bienestar, de la tranquilidad, del orden, del cobijo. Tiene que ser posible, no se me puede negar todo. 

La vida tiene un sabor, una climatología, la depresión te lo roba todo. Pero hay salida.