jueves, 10 de enero de 2019

Desde la ventana


Tengo dos posibilidades: o me voy a la cama de inmediato sin escribir casi nada, o me hago un té y me siento aquí tranquilamente a ver si puedo vencer esta falta de ganas y cansancio. No me gusta nada haber escrito tan poco durante estos días. (El té gana)

Echo de menos a mis soldaditos (In parenthesis, David Jones). El embrutecimiento de su devenir por la guerra me había saturado un poco, pero ahora lo veo más bien como adaptación, y David Jones tiene esa forma tan nutrida de verlo todo que me inspira profundamente, y al mismo tiempo me asusta. 

He estado pensando mucho sobre la necesidad de tener una opinión sobre todo, la urgencia de hablar y replicar los comentarios y los estímulos externos. Me doy cuenta de que si no me posiciono, a veces me surgen nuevas ideas y no me siento intimidada ni con ganas de defenderlas. Incluso me siento fresca y ligera. Si quiero trabajar con otra gente, debo practicar esta nuevo planteamiento. El mejor momento para hacerlo es aprendiendo de mis compis en clase. 

Por otro lado, mañana me gustaría hacer un trayecto largo en bici. Pero para eso debo ponerme las pilas y comenzar a arreglarme a la una de la tarde. Cualquier otra planificación es un fracaso. La comida ya está hecha, así que no debo preocuparme, pero es un reto que me he propuesto durante las Navidades, y quiero llevarlo a cabo. Me debato entre llevar y no llevar casco. En caso de no llevarlo, quiero ponerme un gorro que me caliente la cabeza si es necesario, pero que no me despeine. 

0 Comments: