viernes, 22 de marzo de 2019

Almohadas

Image result for pillow

He sentido la tentación de escuchar unos vídeos hoy sobre la realidad, pero al final he pensado que soy yo quien lidiar con esos conceptos en momentos solitarios de reflexión, como hago aquí. Y conseguir dilucidar el significado y corporalidad de esos reflejos que no son tanto del intelecto como del corazón. 

Y también ejercitar el músculo del recogimiento, aunque no parezcan evidentes sus efectos a corto plazo, que sí lo son, porque al final me provocan ganas de escribir, que es una de las mejores sensaciones del mundo para mí. Respiro libertad y autonomía, y puedo enlazar los pensamientos y emociones durante el día con esa corriente narrativa que intercede con la escritura. 

Ahora mismo me está faltando el tiempo. Me quedan apenas 15 minutos para arreglarme y marcharme, así que debo ponerme en movimiento. Pero me alegro de haber estado este ratito, cuando todavía tengo la almohada pegada a la cabeza y me pesa el sueño. 


lunes, 28 de enero de 2019

Romper


Está claro que tengo que solucionar esta situación, esta parálisis. Es que creo que estoy viviendo una vida ficticia en la que no tengo capacidad de actuación. Si quiero vivir la vida que deseo, y no simplemente verla pasar, tengo que cambiar esto, tengo que ponerme en marcha. 

No sé por qué no lo hago. Todo el mundo tiene la capacidad de cambiar, y yo debo darme cuenta de que esto es como todo, si quiero cambiarlo tengo que hacer un esfuerzo. Pero no sé en qué consiste este esfuerzo. No sé si es apartar el miedo, sostenerme en la fe, estar dispuesta a trabajar sin resultados aparentes, luchar contra mi debilidad. No lo sé. Mi comportamiento es como ser esclava de una droga que me domina. Tengo que romper con esto. Ser libre. Ser libre ...

lunes, 10 de diciembre de 2018

Unnamed


I wish I could be there ...

jueves, 29 de noviembre de 2018

Impulso


Es difícil explicar lo que es escribir esto, lo que impulsa a la escritura.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

That



We are the experience and we have to live it: live it to the fullest of its capacity and range, forgetting our qualms and judgements. Live it thoroughly and wholly. Everything is part of this, specially this whole realm of broken feelings and pervading resistance; that is the half of it. 

I am experiencing a thin and intermittent feeling, a broken emotion, a sudden beat that's slammed into my chest. I AM that. No difference between touching and the one who touches, no distance between our perception and the perceiver. The world is ONE and free and wide. Inside and outside: freedom.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Unos días

Llevo unos días un poco desconectada de mí, es decir, de mi escritura. Me pesan los párpados y respiro poco, simplemente dejando que el aire se escape hacia dentro. Así es como estoy. He visto que al dejar de escribir un par de días, ya no me levanto con las ideas plasmadas literariamente. O sea, que para escribir literatura y vivirla tengo que plasmarla. Es sorprendente, pero es así cómo funciona. 

Y lo que también sucede es que es importante escribir aunque la vena pulsátil del vocabulario parezca apagada. 

viernes, 19 de agosto de 2016

Piel




Es importante mantener la rutina de escribir, esta necesidad para aderezarla con la justa compulsividad. De hecho ayer me levanté con una frase en los labios, preparada para escribirla. No lo hice, pero la frase sigue en mí. Quería hablar de cómo las sábanas en las que he dormido, y que todavía huelen a mi hermano debido a que compartimos el mismo colchón, son la piel suya que ya no existe. Así que su olor se disemina por mi piel y la envuelve al transpirar durante toda la noche a través de su colchón. Son cosas para las que no te prepara la vida. Y, sin embargo, la vida es esto.

martes, 16 de agosto de 2016

La vida


Me queda bastante claro lo que es la vida, especialmente porque la veo escapárseme de entre los dedos. Sé que esta enfermedad me impide vivir en el sentido pleno de la palabra. Vivir es emocionarse, sentir, procurarte una buena organización del tiempo, atreverte, querer hacer cosas. La voz interna que dice "no" es una clara evidencia de cómo la depresión anula la vida.

Hay una gran cantidad de cosas que no haces, pero es que ni se te ocurren cuando tienes depresión. De hecho, una de las características de recuperarte, aunque sea durante unos días o unas horas, es la capacidad de generar nuevas ideas, el ver cómo el día se convierte en una marea tranquila de actos, que como olas van acarreándose y persiguiéndose. La depresión lo convierte todo en una calma chicha donde sólo escuchas el chirriante quejido de la ansiedad, de la molicie, del miedo y el rechazo.

Por otro lado, la voz que dice "no" constantemente es la que te recuerda que la vida es un hacer constante, un planear, un conseguir pequeñas y grandes cosas. Y eso lo echo muchísimo de menos. Hacer cosas sin sentir que no, que no puedes, que no quieres, que no es posible. Vivir sin quejarte, sin aplanarte, sin reducirte.

Así que es espero que pronto pueda dejar de jugar al escondite con la vida, porque deseo experimentarla en toda su plenitud.
 

martes, 4 de agosto de 2015

Mareas


Tengo muchísimas cosas nuevas de las que hablar, aunque mi voz está ligeramente humedecida, enmudecida. Proceso las emociones y sensaciones de un modo diferente, me siento tranquila, aunque expectante, y hay conatos de brasas encendidas y fuegos fatuos brillando en mi subconsciente. Mañana me voy a hacer una meditación en silencio de diez diez días, y creo que va a cambiar todo, aunque ya está cambiando todo. 

Quiero vivir mi vida de forma diferente, la estoy viviendo ya así, pero quiero consolidarlo. Se trata de sentir cada brizna de aire en mi corazón, cada cambio en la presión atmosférica de mis emociones, del ritmo de la vida con consciencia y con amor. 

No estoy completamente centrada en mí, me siento alejada de mí misma, y a veces me percibo como un cuerpo extraño, como un guijarro en el zapato. Tengo muchas cosas que contar y que contarme, a veces siento que si continuara con esta narración entevería muchísimas cosas, capas, infiltraciones cuya presencia simplemente intuyo. Mi subconsciente se mece con la fuerza de tremendas mareas, and this is just the beginning. 

miércoles, 15 de julio de 2015

Plutón y Caronte


Plutón y Caronte, un planeta doble, dos lunas que comparten oxígeno. Las moléculas substraídas de Plutón se convierten en sólidos en la superficie de Caronte. Se muestran la una a la otra la misma cara desde hace millones de años. 

Somos tú y yo. Yo comparto oxígeno y libertad contigo. 

lunes, 6 de julio de 2015

Together


Keeping it all together as one. Poetry and aesthetics, philosophy and meaning. It will become a quiet front. 


martes, 23 de junio de 2015

Disclosed

So fast. It's all happened very quickly and the sea shore profiles are shattered and slightly apprehensive and shaken upon the sudden freshness strokes; but in a way it wonders why it has not always been the same as now: the foam roaring, the horizon renewing itself eternally by its golden ratio, considering multiple permutations and sudden rebirths. The waves clashing unto their unfolding, the bending traces of wet sand showing the way to be, to stay one last (wo)man standing. 

Life has returned this spring. And the weeping willow has forgotten that it ever cried on that bereft, long, forgotten winter.

martes, 12 de agosto de 2014

Fracturas


Tengo los pensamientos fracturados, y los sentimientos emitiendo señales acústicas que un sónar no puede detectar. Continúo utilizando la sonda a ciegas. 

jueves, 17 de julio de 2014

My life in orange

There is silence outside of sound. There is colour in movement. There is me, right now, here. 

miércoles, 28 de mayo de 2014

Route 66


No sé cómo comenzar a contar mi historia. Es una narración desplazada, tórpida y válida sólo para mi recuperación. Escribo para no desaparecer, para reconocerme, para existir. De otro modo tengo la sensación de que no pertenezco a la vida, y que ésta transcurre de forma paralela a mi lado sin compartir experiencias conmigo. Pero hace tiempo que busco sublimar esta alienación realzando, confirmando mi personalidad, mi potencial. 

En estos días he perdido la sensación de sustentarme frágilmente en el suelo. Y vuelvo a las andadas con cierta incapacidad de movilizarme, de hacer aquellas cosas que son importantes, que me devuelven la dignidad. Ahora me he convertido en una persona en la clandestinidad, invisible para el ojo ajeno, incomprendida, tal vez. En estos momentos sólo quiero aliarme conmigo misma. 

Cuando estoy con mi madre la sensación de renuncia es muy fuerte. Renuncia a quien soy, renuncia a ser entendida. Muy a menudo me siento arrinconada, y el otro día lo que sucedió posiblemente es en cierto modo comprensible, porque ella no está al tanto de las cosas que me hieren. Pero no puedo echarle a ella la culpa de lo que me pasa. 

No estoy lo suficientemente dentro de mí para escribir literatura creativa, y esto supongo que pasa de vez en cuando, y tengo que aprovechar los momentos en los que es posible, y el resto de tiempo reservarlo a la reflexión, a la ingestión y asimilación de información, el avance por el terreno creativo que tras el barbecho solicite mi colaboración. 

Pero por lo menos me gustaría describir de forma fidedigna lo que me sucede, porque escribir es simplemente capturar el momento, sudar sangre, y ahora es el momento para que yo lo haga, sin rodeos, sin obstáculos. 

Me encuentro paralizada con lo que parece una tendencia hacia la nada, pero al mismo tiempo esta parálisis está afianzada en una tremenda fuerza gravitatoria que solamente quiere forzarme a estar de brazos caídos, a no llevar a cabo ciertas tareas, alejarme del mundo. Y es una tremenda fuerza, supongo que igual de fuerte que la que compele a vivir intensamente. Es como si la energía motriz se encontrara dirigida hacia adentro y me impidiera actuar. Así que por lo menos tengo que sentirme viva en esta apatía que sí que me está permitiendo, paradójicamente, a absorber y mostrar atención sobre lo que me rodea.

Last words from a young poet


Here lies One Whose Name was writ in Water ...

domingo, 6 de abril de 2014

Darlinghissima

Tu recuerdo reluce en mí como una turquesa extraviada en el asfalto. En él tu aliento me turba, me apresa, me mezo en tu intencionado silencio. Y el sabor de ti es un jardín en las apariciones de la arena. 

Eres una atracción segura y vinculante, un lucero atravesado por mis temores. Tú eres mi inmerecido reposo. 



viernes, 21 de marzo de 2014

Stendhal Syndrome: give in to the flooding


Yes, I sing her body electric, her passion and doom, her torn blood and light in a vacuum. These comings and goings between the selves. How could I perjure against your favourite writer? Me, who lives immerse in the rapids, the heartbeats of the word and verb and virgo. I thank you for not contesting nor rejecting me for my ignorance about this. My blueprint, my base is my belief in rescuing myself from my memory drifting. I need something alive and burning on the page to shake me and get me out of my constant stupor. An arrow of truth, a speech, a valid ticket to transit towards embodying my alter egos. I have not witnessed enough fear to decide that I'm that person in a parallel world, confronting reality, fighting and ending defeated. My defence strategies are crumbling though as I read. Your books leave me unprotected and expectant.

The calico braids and husk of the words of my new readings shine like the penetrating gaze of the silver fox lost in the urban darkness. The end verb, the nightfall in verse of your books let me discover that I was also blinded, lost after crossing the threshold of the downs, the frontier. I wonder the streets tonight and stop and window gaze in front of closed bookshops. Despite this when I get near yours, I turn around. 

I'm afraid of my inquisitorial delusions, my vagueness as I speak to you. I try to go unnoticed in your bookshop, and zigzag around the floral center that accommodates books that are urgent, those perfectly understated covers, and I head towards the wall shelves, towards safey. I buy your books and take them outside the bookshop, into the street to gather oxygen, to feel the fresh air and stop smelling of new paper pulp, to get their pages intercalated and pressed in the falling rain. 

Verse greengrocers and narrative spiritualists stay outdoors and the night flees. Those who know that books are also written on scraps of paper, words smuggled in jail, over bundles of serpentines, on those exhausted calendars whose pages have been torn and bereft of the endless days and months.

I buy books from the one-eyed man who sells inconceivable literature at one o'clock in the morning. I watch him with a smile of hidden complicity when he suddenly remembers his whereabouts and makes me a list of books that have not sold yet, then sucks his thumb and runs it along their spines (his memory is tactile). His glass eye is pending and chases with stern looks like light beams those book thieves that gather around aimlessly (they are all students), those who skirmish and fuss and leave. 

I relax my shyness instinct and tell him impossible stories and fables, despite retrieving it later when people approach us and I realise that they want to steal my books away from me.

After talking to you I have chosen to browse febrile dystopias that torment me with their violent language cracking the fuselage open and raw. These ideas are pure as the piercing cold in the snow, and writers dump them in literature sprees, widening the spacing of their writings, shooting projectiles as dirty as stained stars falling in their revealing delirium.

Now that you're my bookseller I can not escape. In can't backtrack into the trenches of thought and emotion. You've narrated those poems that I can read in the subway 
without covering the front cover with my fingers, wishing that people read my book over my shoulder instead of pushing my rucksack in unison as they force my body against the metal bars of the train. If they knew what I'm reading they would allow me to travel, to continue my journey as a flaneuresse .

Well, I'm choking on the words, I reflect my gulps on the patina of my coffee, I sink into the couch, and as I read I search for impossible positions to place my body and rest on the page. You are to blame for this.

I took the book you told me about, and let my fears loose; in fact, I forgot them. I wonder why you pushed me in the direction of this dazzling darkness, the misery and desperation and blinding truth of les poètes maudits

Why? Well, I'll have to find out before I am able to get back to you and say something worthwhile ...

La madrugada es hora de vender libros: Carta a mi librera



Querida, 

Te quiero agradecer tu cuidada atención ayer cuando me orientaste, situaste y embadurnaste con aquello que tal vez te inspiré y había errado al buscar. Los libros que amas y que me recomiendas debo leerlos con urgencia, no hay otra manera; así que en mi trayecto de anoche a casa recogí tu poema preferido de nuevo, y también me adentré en las mazmorras de Nâzim Hikmet y Sapienza, sus herrumbres, su pasiones, su perdición y los rasgados de sangre y luz en el vacío. Desde ahora alojaré vivamente en mi memoria mi otro trayecto por tu librería, esas idas y venidas entre los estantes, y tu maravillosa intuición al no rechazar mi ignorancia. ¿Cómo pude perjurar contra tu Goliarda Sapienza y su Art of Joy, yo que vivo inmersa en Djuna Barnes, H.D., Virginia Woolf, Ntozake Shange, Dorothy Parker ...? Bien, cualquier mujer que supera las 500 páginas tiene algo que decirme, algo vivo y ardiente que me sacuda de mi estupor vital. He de decirte que te he traicionado vilmente y que anoche he comprado L'arte della gioia en inglés porque mi vida la traduzco constantemente y mi memoria inglesa de rescata de mi deriva.

Sentí el síndrome de Stendhal al leer a Hikmet, no es extraño cuando encuentras lo buscado o lo que otra persona ha entendido en ti. Una flecha, un discurso, un tránsito de nuevo por mis alter egos (Genet, Quentin Crisp, Djuna Barnes, Romaine Brooks a quienes no leo ni presencio lo suficiente por miedo de haber sido esa persona en otra existencia paralela, quién sabe). Pero ahora me brindas a Hikmet y mis defensas se derrumban. Le leo. Desprotegida y expectante. 

Las flechas y hendiduras en la noche contienen la mirada encendida y penetrante del gato pardo; si lees un libro después del anochecer su magnetismo te ataca, y el famoso virus del lenguaje de Burroughs también torna tus moléculas en portadoras de vaticinios, esclarece el twilight para hechizarte y condenarte a formar parte para siempre de los eslabones de sus cadenas de ADN. El verbo extremo, el verso anochecido, la mirada del zorro también perdido como tú en los bajos fondos de la oscuridad urbana, ciego, extraviado tras traspasar el umbral del parque londinense donde vive, después de cruzar los downs empapados; es él mismo que te empuja a los escaparates de las librerías cerradas. 

Siento decirte que no suelo entrar en librerías. Me abruman, me sacuden, me hacen huir de su energizante ímpetu literario, de las voces que te asaltan al traspasar su umbral. No entiendo a quienes venden libros, y no me suelen entender a mí, a mis delirios inquisitorios, mis vaguedades. Intento pasar desapercibida, y hago zigzag alrededor del centro floral que disponéis siempre para alojar los libros urgentes, y derivo hacia los estantes equilibrados de las paredes. Yo les compro los libros a quienes sacan las librerías a la calle para oxigenarse, a quienes no se cansan de haches intercaladas, prensadas con la lluvia de la calle. A los verduleros de versos y a las espiritistas de la narrativa. A quienes saben que los libros se escriben también en jirones de papel, en asentamientos de serpentinas, y en fajos apretados del borde exhausto de aquellos calendarios que tienen arrancadas todas las hojas de los días y los meses. 

Los compro al hombre tuerto que los vende inconcebiblemente a la una de la madrugada en su puesto trasnochado. Le observo con una sonrisa de complicidad escondida cuando él recuerda y me hace un listado de los libros que todavía no ha vendido, para después chuparse el dedo y recorrerlo por los lomos de los libros de ocasión (su memoria es táctil). Su ojo de cristal está pendiente de los ladrones de libros (todos estudiantes) y sus escaramuzas. Así que mi sorpresa al sentirte cercana me hizo saltarme mi timidez, a pesar de recuperarla a ráfagas después cuando la gente salió y me di cuenta de que no estaba sola contigo y que me querían robar mi libro. 

Hay algo que me atrae en la cárcel relatada por Hikmet y otras literaturas malditas, en las narrativas y las distopias febriles que me atormentan con el lenguaje violento que resquebraja el fuselaje. Transcurrir tiempo en la cárcel y escribir allí en papel higiénico rígido, escribir con las uñas creando relieves en las paredes húmedas en las paredes húmedas que apestan a ceguera y a oscuridad sucia, códigos secretos sin tinta en cintas de papel escaso y escamoteado es en cierto modo un lujo inmerecido y extremo. Normalmente no nos damos cuenta de la prisión que nos rodea en nuestro fuero interno, en el exterior, y quienes viven en la cárcel son perfectamente conscientes de encontrar(se) allí, en una prisión, en cuerpo y alma, formando parte de un enjambre aplastado contra las rejas. Las ideas depuradas que vuelcan en su literatura se extienden por el interlineado de sus escritos, y nos alcanza el proyectil de lluvia de estrellas manchada y sucia con su delirio revelador


Ahora que eres mi librera no puedo escaparme. No hay retaguardia en las trincheras del pensamiento y la emoción. Me has hablado del Pan Desnudo, de Sapienza, de Abdelá Taia, de Chukri, del verso de Hikmet con esos poemas suyos que puedo leer en los vagones de metro sin cubrir la portada con los dedos, ansiando que ojeen el libro por detrás de mi hombro las otras personas que están allí, aquéllas que en mi tránsito por la ciudad subterránea me empujan en unísono la mochila de mi espalda y el cuerpo contra las barras del vagón. Tal vez si leyeran algún verso de mi libro tendrían más piedad y respetarían mi viaje, mi condición de flaneuresse

Bien, me ahogo en la palabra, me reflejo en la pátina del café, me hundo en el sofá y mientras leo busco posturas imposibles. Tú tienes toda la culpa. 

Mañana o el año que viene tal veces descubras por mí a Khadija, a Fátima, a 'A'isha, Halima, Lubaba, Sha'wana, Zuda, Jahanara, Noor. Pero primero tengo que volver al libro del que te hablé y redescubir la literatura de las místicas, santas y descarriadas sufistas. He cogido el libro que te dije que olvidé y ya no le tengo miedo. 

Muchas gracias por tu ayuda y por indicarme el camino de las baldosas amarillas hacia la epifanía y la oscuridad deslumbrante. Quieres que me enardezca con el vacío de Hikmet, Mohamed Chukri y Goliarda, ¿por qué? Bueno, tendré que descubrirlo antes de contarte algo que valga la pena ...

Un abrazo

lunes, 17 de febrero de 2014

dreamin'


I will see you and I'll remember this music made of husky hot air, with the tremor and pattern of sandalwood. It's all going to be like a very intense summer day, with the freshness of the night talking and walking. I'm very quiet today, I hold an oval smile on my face, as in dreamin'.