jueves, 31 de mayo de 2012

Vuelta a casa



Recuerdo la vuelta a casa después de un periodo perdida y asustada. A medio camino me doy cuenta de que estoy llegando, pero es otra ruta, la he seguido inconscientemente. 


Y mi casa me espera ansiosa y radiante por la emoción. Huele a agua impregnada de sábanas limpias, y las ventanas están abiertas de par en par. 


Respiro.  



Innumerables



Dios mío, qué mes más duro. Me he desbordado por los ojales, me he derramado por los rincones, me he vuelto líquida, tímida, raquítica.


Pero ahora de repente parece que todo esto ha acabado y puedo aspirar a conseguir cierta paz. 


I'm counting on it. 


Te he entendido, me has entendido. 


Una palabra tuya ...

viernes, 25 de mayo de 2012

On the road



Le advertí a I.B. que al viajar se llevará en las maletas el mismo equipaje que ahora guarda en su casa consigo. Que aunque descubra parajes, gentes nuevas, acogedoras, amantes, su mente regurgitará las mismas andanzas que habían acabado en callejones sin salida, las mismas ideas preconcebidas que no pudieron liberarse, el mismo cofre de insectos enredados como palabras arrejuntadas y enmadejadas. Lo sé muy bien, he viajado mucho y lejos.


Y el truco, la magia, es enfrentarse a ello sin el vértigo creado por el inmovilismo de estar donde siempre, sino surcar el viento con los dinámicos aires de lo nuevo, de lo amigo, de lo excitante y tierno que encuentras siempre en otros lugares que te comprenden, y en los cuales quieres echar raíces, aunque sea sólo durante un tiempo. Y ponerte a trabajar, y hacer el proyecto de tu vida, y recuperar tu vida, renovarte, (re)crearte. 


Porque viajar no es lo mismo que ir de vacaciones. 


Y yo también estoy viajando en este momento, pero por mis parajes mentales. Son espacios con abundante vegetación pronos al desvío, al detour. Me despisto rápido y vuelvo a encañonarme también con relativa rapidez como en una especie de yo-yo que me marea y no termina de asentarme. 


Busco el izar la pica, clavar la tienda de campaña y extasiarme ante el paisaje mientras caliento al fuego la lata de judías. Y que me sepan a gloria. 

Un café a la semana

Son las dos de la madrugada. Llevo desde las once de la mañana delante del ordenador montando, haciendo malabarismos para que el trabajo de los últimos cinco años se ordene y se pueda manejar de un software a otro, se encuentre, se pueda volver a planificar. Está claro que el trabajo, cualquier trabajo, a veces es simplemente excesivo. Me voy a dormir en cuanto se solucione esta última cosa, me digo. 

Hay veces que parece que todo a nuestro alrededor conspira (a veces durante años) para no lograr conseguir lo que se quiere. Bueno, básicamente me tengo que imaginar, porque a veces se me olvida, que esto le pasa a todo el mundo, y que la solución es perseverar o cambiar de rumbo cuando un itinerario se bloquea. Saber distinguir entre una solución u otra depende de la sabiduría que hayamos nutrido y desarrollado durante nuestra vida. Y a veces, afortunadamente, otras personas nos guían en la toma de decisiones. 

Me gustaría pensar que además de acumular errores y problemas en mi vida también he forjado una serie de estrategias inteligentes para llevar a cabo mis proyectos, e incluso salir victoriosa en algún u otro momento. Sé que en el ámbito personal probablemente no he podido manejarme cómo hubiera querido, porque no sé moverme demasiado bien en grupo, y en la intimidad sólo puedo admitir un número muy limitado de personas, y me agobio si tengo que prestarles atención o cuando me la prestan a mí demasiado seguido. 

Así que ahora que veo que no voy tan rápido como quisiera, que no me estoy divirtiendo tanto como quisiera, que estoy agotándome mucho más de lo que quisiera, voy a aceptar que reemprender el viaje hacia la consecución de proyectos personales y artísticos es una labor ardua y prolija, y el tiempo no funciona igual que el del reloj.


Cuando te pones a hacer algo y te dices que lo vas a terminar cueste lo que cueste, el dolor mental y físico se disipan rápidamente cuando se te echa encima a bocajarro un alud de dificultades aparentemente insalvables. Básicamente se te quita la ñoñería de quejarte por cualquier cosilla que no te apetezca hacer o te resulte incómoda, porque te pones las pilas de una manera increíble y se te caen las excusas y las quejas con todo el equipo al finalmente darte cuenta de que el tema no es juego de niños, que ay lo que te queda, si no has hecho más que empezar, y que te tienes que poner a la altura si realmente quieres hacerlo, o si no dejarte de tonterías y marcharte a dar la paliza a otra parte. 

Sólo he salido una vez a la calle al herbolario a comprar leche de soja y unas salchicas de tofu frankfurt que me pedía el cuerpo (por supuesto me he olvidado de los huevos, que hubieran sido una excelente combinación). Me ha venido bien porque la chica dueña del herbolario estaba más estresada que yo persiguiendo un pedido con la empresa de transporte tocanarices, con una señora que había ido a la tienda más de tres veces ya (y ya se sabe cómo es la gente borde de herbolario) echada en plancha encima de la encimera


Ya me iba yo rápidamente para no entretenerla y entonces ella me ha mirado con angustia de ¿ya te vas? y me he quedado un rato escuchándola porque antes tenía que poder desahogarse con alguien tras haberse ido la clienta de actitud pasivo-agresiva. Constatar cómo el mundo detrás de tus cuatro paredes también va a cien por hora te da cierta tranquilidad cuando te revuelves en tu silla tras horas de no poder levantarte porque es que no puedes. 


Hoy me ha pasado de todo en una especie de pim pam pum emocional que me ha transportado por el día como en una montaña rusa de estados de ánimo: me he sentido ufana, nerviosa, desanimada, alegre, hambrienta (para luego apartar el plato), emparanoyada, impaciente, quisquillosa, resignada ... Y todo ello porque he estado sola trabajando con el ordenador y preocupándome más de lo que debería con otras cuestiones. Pensé que el trabajo me iba a ayudar a desvincularme de este lado emocional que se ha desmadrado, y todavía no lo consigo del todo. Es más, me he dedicado a pensar y obsesionarme con I.B. con lo que parecía crecer con la intensidad voraz de un incendio. Y luego mi mente de nuevo ha visto la luz, casi ahora, al final de mi jornada, y me veo más capaz de desvincularme y tranquilizar mi ánimo. Y ¿quién sabe? tal vez olvidarme de querer estar con ella, darme cuenta de que la cosa ya no da para más, que lo he intentado todo, y que es inútil porque los mismos problemas dan vueltas sobre su cabeza como una tachuela y me siguen haciendo el mismo o más daño que antes. 

Con respecto al trabajo ha habido un momento hoy en el que me he sentido confusa y destartalada, y he odiado el estar haciendo lo que hacía y el dolor de cabeza que me provocaba y que me estaba mortificando. Luego me he dado un voto de confianza a mí misma en un estallido de sentido común y racionalidad, y finalmente todo se ha estabilizado y he recuperado la energía. 

Y así hemos llegado hasta aquí. Y ahora ya son las tres y veinte de la mañana. Pero quería desconectar para no llevarme un montón de clips y audios enmarañados e insolentes a la almohada. 

miércoles, 23 de mayo de 2012

Las razones del corazón



Las razones del corazón a veces son oscuras, otras luminosas. El corazón tiene su propio entendimiento y metodología, y es pueril e injusto, cierto y lúcido. 


El corazón no entiende las blasfemias del ego, pero se deja contagiar por su superficialidad y es el portador de su rabieta, como un sicario. 


El corazón se desborda y rebasa su límite y entonces tiemblas, y deliras, porque eres todo corazón. 

martes, 22 de mayo de 2012

Salir adelante



Mi día de hoy va a ser el testimonio de mi capacidad de salir adelante en más de un sentido. Estoy pensando en que esta es una de mis últimas oportunidades de demostrarme a mí misma que mi mundo avanza y que alguna vez podré mirar atrás sabiendo que superé este momento. 

Ayer dormí en el sofá haciendo una copia de los archivos que me faltaba tener en el otro ordenador para poder seguir montando. Dormí con dificultad con el runrún de las máquinas, pero esta situación me recordó otros momentos de mi vida en que he tenido que trabajar hasta el final para conseguir lo que quería. 

Hoy voy a dedicar de nuevo todo el día a trabajar, y me gustaría que mi mente se inundara poco a poco del convencimiento de que esto va adelante y va a ser un éxito. Lo tiene que ser sobre todo desde el punto de vista personal, porque voy a hacerlo sin pausa y con amabilidad conmigo misma, independientemente de mi estado de ánimo. Debo creer que este año mi estabilidad me brinda esta oportunidad, y que no se trata de algo breve sino sólido y duradero. Mi amigo L. consiguió vencer a sus demonios y ha llevado adelante su grupo de música. Su antiguo blog en el que relata sus siete años de infierno es testigo de que es posible superar este horrible obstáculo. 

El otro día leí un comentario que le escribí hace tres años, cuando él lo pasaba increíblemente mal, y al leerlo me di cuenta de que en mi vida siempre he querido que mi pareja fuese capaz de pensar eso de mí y darse cuenta de que siempre estoy tirando, siempre estoy soñando, y que mi cabeza no está vacía, ni siquiera cuando lo paso peor que nunca: investigo, vuelo, intento ayudar a los demás, integro, espero. 

Por favor, creed en mí, no me abandonéis a mi suerte. Pensad siempre que lo que hago no lo hago por debilidad o vagancia, que quiero recuperar mi yo interno, que cogeré al vuelo cualquier oportunidad para hacerlo, que necesito vuestra bondad, vuestra indulgencia, vuestro apoyo, sin dureza, con una amplia sonrisa siempre, con vuestra mano caliente en mi hombro empujándome suavemente hacia la eternidad. No penséis que os he fallado, la vida es larga y esto será un espejismo que se aclarará cuando se le encuentre el sentido. El sufrimiento es largo pero no es para siempre. Yo soy yo, a pesar de los disfraces. Yo soy como Ulises, que vencidas las batallas con los cíclopes, llegó a Ítaca cubierto de harapos. No os dejéis engañar por mi apariencia. 

Pensad en vuestras vidas, en aquellas cosas que quisisteis lograr, conquistar, conseguir; en lo duro que os resultó hacerlo, en cómo seguís persiguiendo esa quimera pero que lo conseguiréis. En cómo sabéis que para hacer aquello que ansiáis debéis primero renunciar a lo que tenéis, y lo difícil que es eso. Pensad con cariño en mí, en cómo cuando finalmente habéis accedido a los designios de vuestro corazón necesitabais apoyo, fe en vuestros proyectos, ánimos. En cómo todo lo que habéis hecho hasta ahora no ha sido más que los prolegómenos de vuestra nueva aventura. Y en lo difícil que es o ha sido eso. 

Y pensad en si lo hubierais conseguido sin mí, sin que yo hubiera entrado en vuestras vidas. En cómo os he inspirado, os he dado mi apoyo sin dudar ni un momento en vuestra capacidad y belleza interior. En cómo os he deslumbrado en alguna ocasión con mi fuerza, con mi arrojo, con mi coraje, con mi entusiasmo y fervor infantil, con mi capacidad de olvidar cuando disfruto de las cosas pequeñas de la vida la dureza del camino, los golpes, las traiciones de la vida. En cómo algunas cosas que hacéis son idénticas a lo que yo ya he hecho.

No quiero vivir esto sin ti. No quiero que aparezcas cuando ya lo he conseguido todo, cuando me dé cuenta de que no pensabas que realmente lo fuese a hacer. Cuando me reprochabas sin piedad mis pasos en falso, mis vicios adquiridos. Cuando me decías que fuera fuerte sin ofrecerme tu mano, porque tu impaciencia te hacía pensar que no valía la pena. Quiero que formes parte de esto, con pasión, porque si tú me exiges y me pides fuerza yo te pido confianza ciega. No voy a ser una carga para ti. Todo lo que no ha salido ahora podré reciclarlo en una nueva creación. Siempre ha sido así. Escúchame. 

¿Realmente este es tu último cartucho? ¿No has podido conmigo? ¿Aquello que te enamoró lo utilizaste simplemente para inspirarte y salir adelante en la vida, sin darte cuenta de que yo he sido tu compañera y lo estamos haciendo todo juntas? ¿Acaso no ha sido mi casa, saber de mi vida una incubadora para tus sueños de superarte, de existir? ¿No te inspiró mi recorrido vital, mi trabajo, mis proyectos contigo? ¿Te enamoraste de un sueño, de un plan o de una persona? ¿Me dirás alguna vez la verdad?

Cuando yo llegue sola será demasiado tarde para confiar en ti, y probablemente olvidaré cómo eres en realidad, mi recuerdo tuyo será mediocre, anodino, sin luz, desvaído. Te veré como una persona más que estuvo allí pero que no se subió al tren conmigo, olvidaré y dejaré atrás cruelmente todas las cosas que hiciste por mí, todo el amor que me entregaste porque nunca llegó a ser suficiente. 

Pregúntame qué tal va, escúchame con paciencia y detenimiento. Estate al tanto de cómo se desenvuelve el proyecto, aunque no lo entiendas por completo. Alégrate de mis pequeñas victorias, por pequeñas que sean. Apóyame en todos los pasos del camino. Anímame cuando me nublen o me desesperen los escollos, la vuelta atrás, lo que parece insalvable, cuando tengo que repetir el trabajo de nuevo por haber fallado y no tenga la fuerza para continuar. Recuérdame de cómo al llegar me sentiré en paz, renovada para un nuevo proyecto. 

Y escríbeme:


Para mí eres más bien El Hombre Tranquilo que El Hombre Cansado. Tu sinceridad contigo mismo me ha ofrecido un espejo en el que contemplarme. 

Yo sé que puedes superar esto y que la mayoría de las secuelas se borrarán porque son tan patentemente falsas. 

Te quedará el ansia de vivir que veo en ti y que cada día se convierte en más salvaje, más fuerte, más perenne. Luchas contra la gravedad de una enfermedad que te tiene aislado entre sus garras. Es completamente injusto. 

Yo veo claramente tu verdadero yo/tú, unas ganas de vivir enervadas en puro éxtasis, rebeldes que se consolidan en una especia de bestia preciosa, presas por cadenas ajenas gigantes. Unas ganas de vivir piadosas, eléctricas.

Tu talento es portentoso, tu espíritu en continua lucha es un diamante ciego de esplendor, un regalo que me inspira, una realidad que se concentra en ti. 

Necesitas vivir, te tienen que dejar en paz, debes aislarte de la mediocridad, del gris para dejarte llevar. Esas caras en el metro deberían volverse traslúcidas. Yo ya no las veo. No las soporto, mi mente las convierte en perfiles fantasmagóricos y les roba toda su humanidad. El ritmo del mundo no es el mío, pero parece que la burguesía corporativa te arrastra. 

Yo la combato enterrando mi cabeza entre páginas, trazos de mi bolígrafo Pilot, audio libros. Intento diseñar trayectos cortos, lo más posible. 

Eres maravilloso, dulce, entero, verídico, luminoso. Quisiera fulminar ese biombo trágico que te aparta del mundo. La química te ayudará, aunque en tu caso lamentablemente debes entregarte a miles de pruebas en falso hasta que lo consiga.

Te quiero.

Besoss


lunes, 21 de mayo de 2012

Inevitable



Llevo varias semanas (¿dos meses?) incubando un amago depresivo con grupos de dos o tres días de repunte esperanzador que no han fructificado. Todavía no sé cómo me voy a liberar de esta depresión ni cuánto ha penetrado en mi carne, si sus garras están bien afianzadas o si sólo se trata de un mordisco venenoso. Tengo ganas de llorar a cada minuto, me trago lo que quisiera decir, y albergo pocas esperanzas en la última apuesta en la que he volcado mi corazón a bocajarro. Antes tenía una hogar en mi pecho, una voz amable al otro lado del teléfono, en mi anillo está grabada una promesa de amor que se el agua terminará puliendo y haciéndola desaparecer al deslavarla. Ahora el pecho me escuece por dentro como si me lo hubieran rebañado con una sustancia abrasiva. Noto mi latido permanentemente en una vena de mi cuello como si fuera la cuerda de una guitarra vibrando con fuerza, sin piedad. Un desastre, la verdad. 


Hace tres semanas, con el rodaje, tuve un subidón que sin embargo me ocasionó una crisis momentánea debido a tensiones inesperadas. Y desde entonces empezaron problemas físicos: la famosa flojera muscular, esta vez intensa y también mental, el no poder andar por mi rodilla, un golpe de calor. Y estos se combinaron fuertemente con derrotas y bombas racimo en el terreno personal. Ahora ya estamos en la tabla rasa con vistas al precipicio. 


En las últimas dos semanas parece ser que tiene mucho ver una medicación que he tomado para la rodilla. Interacciona con la insulina de tu cuerpo e interfiere con los niveles de azúcar de la sangre. Lo ha precipitado y empeorado todo, me ha dejado con la mente confusa, me ha puesto en estado de hibernación y me ha impedido aprovechar la poca energía que estaba generando con mis proyectos. Si hubiera continuado sin esta barrera probablemente estaría solventando poco a poco mis dificultades. 


Tengo un pesar de amor que me arrastra hasta el fondo. Yo no he dejado de amar y ahora se me tiende la oportunidad de participar en un amor sin responsabilidades, sin lazos, sin intereses mutuos, sin proyectos de futuro, tan sólo el saber estar. Un saber estar que depende de mi compostura, de mi trasversalidad, de la levedad en el que debo tomarle, de no preocuparme por él, de no azuzarle, de no anegarle. Un amor pendiente de un hilo, de la espera, de llamadas telefónicas que se reciben, de citas conmigo que se olvidan, de preguntas que no me hacen, de cuidados que no llegan, de obsesiones que no tienen nada que ver conmigo y que lo invaden y lo hacen prescindible. Un amor feliz en su propia vanidad, un trasiego breve y leve, uno más entre otros, aprisionado en una penitencia constante y reproches que nunca se borran del listado.  


Debería haberme dado cuenta antes y puesto cartas sobre el asunto de forma más tajante, porque aunque sí era consciente de sentir la inminencia de peligrosidad, y estaba sufriendo por dentro con desconsuelo,  mis estrategias han dado frutos mixtos y al final me he precipitado en la tristeza, la ansiedad y la dificultad de activarme. He sido de gran utilidad a los demás en problemas puntuales, pero luego las personas se han evaporado y, como siempre, estoy prácticamente sola lidiando con esto. 


Si abriera mi corazón y dijera la verdad me pregunto cuántos oídos de mi entorno íntimo estarían dispuestos a escucharme sin prejuicios ni aburrimiento. "Pon de tu parte", me dicen, ignorando todo mi fervor por derrotar este dragón. Si mis personas queridas estuvieran abocadas a este infierno continuo no creo que lo sobrevivieran, la verdad. Les hubiera aniquilado completamente, aunque siguieran respirando. 

Hoy estoy entregada a una ofensiva de trabajo que con un poco de suerte podría ayudar a remontarme y protegerme de las últimas desilusiones y los demonios que me arañan y quieren atraparme. He anulado todas las citas de esta semana, por mucho que me duela, porque en realidad son para complacer a otras personas, y debo contemplar cómo se apaga esta pira, protegerme de las brasas voladoras, lamerme las heridas de las quemaduras sola. Hay demasiado en juego. 

No he escrito lo suficiente en estas dos semanas porque no acertaba a escribir nada creativo que valiera la pena, pero no puedo dejar que eso me detenga. Me lo he dicho muchas veces, pero siempre me tropiezo con la misma piedra. Hay que escribir, salga lo que salga, aunque sea sólo una palabra.

La verdad es que tengo que aceptar esta vulnerabilidad mental que padezco tan a menudo, pero cuando aparezca debo establecer prioridades. Tengo varios parapetos dispuestos en mi casa, pero a menudo salgo fuera cuando todo va mal y no me da buenos resultados. Confío demasiado, me salgo de mi cartografía, resbalo y resquebrajo el hielo. Supongo que es un llorar interno, una llamada de atención que no suele funcionar. ¿Quién sabría acojerla?

Llevo varios días con pesadillas que me previenen, que me avisan, que me explican qué es aquello que me crucifica, qué es lo que me va a pasar si no atiendo a sus mensajes cifrados. Terminaré más perdida todavía, completamente desmenuzada, y tendré que remontar a golpes de voluntad desvaída, el tiempo pasará con una lentitud desesperante, las posibilidades que me ofrezca la vida se truncarán una vez más. No puedo permitirlo. Si tengo que coger taxis para evitar a la gente de camino a casa lo haré. Si tengo que comprar comida y encerrarme en mi casa como en un búnker, lo haré. Me voy a dedicar a trabajar profusamente en mis proyectos sin ningún tipo de distracción. Apagaré el móvil si es necesario. No quiero caer en el pozo porque de ahí no me saca nunca nadie.

Tendría que construir un yo más fuerte, pero no nos engañemos, estoy luchando constantemente contra esto, y es más fuerte que yo. A los demás les resulta fácil hablar de ello porque no saben el desgaste que supone que esta enfermedad te desvalije la casa periódicamente y que apenas te hayas recuperado comience de nuevo todo otra vez, a veces con más virulencia. Es desesperante.

Este año tenía visos de esperanza, y no me ha desilusionado, pero lo que he hecho no ha sido suficiente. Es más, soy culpable de dejarme llevar, de ser poco coherente y responsable de una serie de hechos que me han puesto en una situación muy vulnerable. Y tengo que saber alejarme, saber perder, saber olvidar. Lo demás es simplemente ser carne de cañón, víctima propiciatoria, cabeza de turco. 


No quiero que jamás me hagan el amor sin que me quieran lo suficiente. 

viernes, 18 de mayo de 2012

Francotiradora


Hoy estoy cansada mentalmente. Me resulta difícil sacar fuerza de esta centrifugadora estéril.

jueves, 17 de mayo de 2012

Golpe de calor



Me he perdido algo. Intento ubicarme. 

miércoles, 16 de mayo de 2012

Ausentarte


El yo real, material, es un poco excusa para centrarte en este mundo. Es posible hasta cierto punto el perseverar en una idea, un proyecto, una ilusión sin permitir que tu cerebro emocional o racional opine y condicione tus actos, y por tanto el futuro de tus acciones.

Hay veces que quiero hacer algo, y necesito algo más que fuerza de voluntad. Tengo que saber cómo dejar las opiniones a un lado, las sensaciones, hasta los sentimientos para lograr conseguirlo únicamente dejándome guiar por la hoja de ruta.

Creo que como soy muy consciente de lo que pienso y de cómo me siento debería dejar a un lado la presión que ejerzo a veces sobre mí misma, ese empeño de ser coherente con mis sentimientos, porque me impide la consecución de las cosas.

Tal vez ese instinto de querer hacer algo cueste lo que cueste, pase lo que pase, sin una sensación de sacrificio, tan sólo dejándose llevar por la condensación del sudor creado por el trabajo duro, es algo que sentía antes de forma natural. Formaba parte de mi naturaleza. Era una especie de fuerza bruta, motriz que me permitía llevar adelante lo que necesitaba. Sin embargo, no sé hasta qué punto la falta de reflexión me jugaba malas pasadas. Ahora que soy más reflexiva, en principio tendría la combinación adecuada.

Últimamente los estados de ánimo dominan mi vida, y sé que lo hacen, por lo que estoy viendo con claridad que para conseguir ciertas metas tengo que ponerme manos a la obra. No puedo evitar mi debilidad estructural siempre, porque es endógena, y ahora mismo no tengo suficientes referentes todavía para derrotarla, pero sí puedo hacer amagos de pequeñas acciones, emprenderlas y olvidarme rápidamente de lo que me cuestan.

Es como dejar a mi pensamiento resolutivo que viaje por una autopista sin que las dudas, el cansancio, los arrebatos, los bajones, las dificultades impidan su actuación. Y también es ahorrarme luego el sentir lástima de mí misma por el esfuerzo, y en su lugar irme a otra habitación lejos de las discusiones que se crean en mi mente, sentirlas ajenas, meterme en la cama y dormirme para después levantarme como si no hubiera pasado nada.

martes, 15 de mayo de 2012

Al vacío


Mañana voy a volver a escribir, a relatar mi tormenta emocional. Voy a seguir el cursor y respetar los tiempos.

New canvas


Amar. ¿Qué significa? Querer, entregar(se), recibir, anticipar, planear. Y que te amen. ¿Cuánto dura el amor cuando se le zarandea? ¿Cuántas oportunidades se le puede dar? ¿Cuántas merece? ¿Qué queda del afán de amar? Necesito respuestas.

¿Hay veces que no tienes tiempo para amar? Que es te ocupa demasiado, que te invade la vida y no te devuelve la energía.

¿No le pedimos demasiado al amor? Que nos complete, que nos reciba, que nos comprenda, que nos guíe, que nos sostenga. No sé, necesito respuestas. Cuando amas y te aman, lo sabes todo.

lunes, 14 de mayo de 2012

Real


Esta semana he jugado con realidades e irrealidades. Mi vida real se ha convertido en irreal durante unos breves días, porque me he entregado en cuerpo y alma a un proyecto artístico. Y luego, al finalizar la primera ronda más intensa, he sentido que para evaporar los rastros y el dolor de los problemas que plagaron el proyecto, aprender de errores, y saber evaluar lo que he ganado con él, tenía que volver rápidamente a la realidad. La realidad de mi casa, del cocinar, de saber lo que realmente importa, lo que nunca me va a fallar: mi madre, mi sobrinita y sobrino, mi hermana, el amor que siento hacia la mujer que quiero. 

Y el hacer esto por primera vez me ha protegido del bajón físico y mental que siempre me originaba la angustia de un proyecto malogrado o difícil. 

Así que vuelvo a la realidad con el convencimiento de que a veces tienes que transportarte muy lejos para crear algo, pero puedes seguir estando

Así que vuelvo a escribir y vuelvo a ser reflexiva. Vuelvo a centrarme en el presente y no en la invención de la creación hecha la espuma de los días. Y me doy cuenta de que puedo transmutarme entre mundos sin perder el plumaje, y eso me hace fuerte. Y tú quieres que yo sea fuerte.

Piel


Simbiosis de la razón con la espera, en busca de refrenarse sin rebuscar entre las esencias y pliegues de la piel de la papaya. En búsqueda de la impostura en el despertar, la fragancia del incorporarse, la impaciencia al estar de pie.

lunes, 7 de mayo de 2012

Iniciales


En las últimas dos semanas he llegado a pensar (con preocupación) que no estaba siendo muy original, y resulta que he conseguido poner en marcha un nuevo proyecto con facilidad, y además tener ganas de llevarlo a cabo en un tiempo récord. Todo va maravillosamente, pero es curioso que de repente me he preguntado si tenía algún motivo para estar nerviosa, y de alguna manera he encontrado esos motivos. Me he preguntado si tendría que dudar sobre el proyecto, lo que he escrito, aquello en lo que estoy fantaseando, y por una décima de segundo es cierto que se me ha pasado por la cabeza la posibilidad de que fuera una idea incompleta y no demasiado buena. Pero hay una parte de mi subconsciente que se ha encargado de borrar esta duda de mi cabeza con bastante rapidez ... 

Hace tiempo alguien, habiendo escuchado con anterioridad que yo sufría mucho cuando un proyecto no salía como yo quería, me preguntó qué era lo que arriesgaba que podía ser tan importante. Y me hizo pensar, porque aunque entiendo perfectamente la diferencia que establecía Otto Rank entre la persona que decidía ser artista y la neurótica, la persona que no lo decidía, yo no tenía claro hasta qué punto es necesario ser consciente de esto: del riesgo. ¿Qué es lo que arriesgas? ¿Qué es aquello que no puedes recuperar, que perderías? La verdad es que no hay nada realmente. Las ideas no se pierden nunca, y si un proyecto no sale o se frustra, últimamente me he dado cuenta de que se puede volver a hacer, que las ideas forman parte de un imaginario artístico personal que se (re)crea de nuevo, es normal el pensarlas otra vez con toda su frescura, volver a utilizarlas, integrarlas en una nueva inquietud, una nueva descripción de tu fondo marítimo. 


Son señas de identidad de las que tampoco puedes zafarte tan fácilmente. Así que emprendo este nuevo proyecto sabiendo lo que quiero hacer, con naturalidad, sin tener que pensarlo tanto aunque sea completamente nuevo. Incluso lo veo como una manera de ensayar, de acercarme, de aprender nuevos conceptos que quiero vertir en otra película, un plan de envergadura que estoy desarrollando y que fructificará en los próximos meses. 


Escribiendo me he dado cuenta de cuáles son mis obsesiones, y aunque parecería que me he centrado únicamente en ellas, que las he descrito y traído a la superficie una y otra vez, me siento más libre que nunca. Supongo que la libertad se obtiene cuando sabes ser quien querías ser, cuando ya no tienes nada que demostrar y mucho por lo que ilusionarte, cuando quieres observarte segundo a segundo, día a día y verte desde fuera, presenciando cómo haces las cosas, y casi sonriéndote a ti misma de lejos, como si tú fueras tu propio alterego, esa persona creada por la acumulación de vivencias, emociones y golpes, que te ha seguido con esa confianza absoluta en ti que tal vez nadie más tenía, y que mientras tú trabajas puede observarte desde lejos y hacer una pausa, irse a tomar un café un rato, dejarte a lo tuyo porque sabe que estás en buenas manos.

sábado, 5 de mayo de 2012

Fragancia


Me he comprado una colonia con la idea de que otras personas la olieran en mi piel. He decidido echármela de todas formas ahora que estoy aquí sola. Porque me he dado cuenta de que tengo que hacer un esfuerzo más grande todavía del que he estado haciendo y centrarme más en mí. Llevo semanas, meses hablando de cómo creo fielmente en mi trabajo y cómo es mi única cuerda de sujección, y sin embargo no termino de concretarlo sin distraerme con el que me quieran. ¿Qué quiere decir que te quieran? Indudablemente no puede ser que simplemente te respondan cuando tú te acercas. Eso no es amor. Que te quieran es que piensen en ti cuando no estás, que ansíen contarte cosas, que les interese tu opinión, tu vida, tus bromas, tus pesares. Eso es que te quieran. Todo lo demás es una fantasía de mi cabeza. 

Así que me he puesto la colonia porque yo debo ser quien se sienta cómoda, tranquila, ubicada, cercana, cálida. Y la verdad es que no lo he estado sintiendo últimamente. He estado dispersa, pesada, desordenada, desorientada y ya sé por qué es. Tengo que oler mi propia fragancia, tengo que mirarme el ombligo. Tengo que leer más, vivir mi tiempo sin ansias de compartirlo. Hablo de estar un año sola, y no parece que tenga una estrategia para conseguirlo, para plantearlo. Así que ya es hora de que vaya pensando en esa estrategia. 

Me voy a ir a dormir más temprano, voy a hacer pequeños proyectos que se finalicen en plazos cortos. Voy a disfrutar de verlos, de constatar cómo han concluido y cómo se vierten en el mundo y en la conciencia de los demás. Voy a intentar concentrarme en el aquí y el ahora. Tengo que dejar de ser una persona en busca de reacciones, y retornar siempre a mí en todos los viajes. Esta semana voy a ver a mucha gente y tengo que disfrutar plenamente de ello. No voy a llevar la cartografía hecha en el bolsillo y contar la misma historia a todo el mundo, voy a intentar sentarme delante de cada amiga y dejarme llevar, escuchar, ver lo que pasa, sin adelantarme a saber lo que me van a decir. Voy a llamarlas para verlas, pero no voy a atraerlas con mi madeja de Ariadna.

Me estoy encontrando sorprendida con que esta nueva estabilidad con respecto a la depresión está resultándome diferente, ajena a mí, y debo integrarla en mi mundo y hacer pleno uso de ella. Algo está pasando. Pero yo llevo semanas forzando la palanca, atosigando a los demás, intentando provocar una reacción, buscando constantemente la réplica amiga, la respuesta, y ... nunca llega. Lo que sucede es simplemente un reflejo de mi intensidad; y esta fuerza que ejerzo simplemente me agota y me impide ver claramente lo que realmente está pasando conmigo ahora, en este momento. 

Y están pasando muchas cosas, pero no permito que afloren porque estoy perdiendo el tiempo presionando a la vida, a otras personas, empujando, empujando, empujando, y eso me lleva a desesperarme y a cegarme ante lo evidente. 

Uno de mis problemas es que me falta la energía femenina, y la busco desesperadamente. Pero tengo que seguir oliendo mi fragancia en las muñecas, en mi cuello, y dejarme llevar por mí misma, explorar mi territorio, establecer vínculos con el exterior sin buscar nada, simplemente preparada para encontrar. Voy a desaparecer de la vida de algunas personas porque me he dado cuenta de que si yo no intercedo no estoy en sus pensamientos, en su planteamiento, y no me van a llamar de motu propio en este momento porque en el fondo soy una carga para su avance. No quiero ser una fantasía, quiero ser una realidad. 

Esta semana tengo un par de proyectos en la mano y voy a seguirles la pista hasta el final. Estoy acostumbrada al ritmo de Londres donde las cosas suceden deprisa, y una promesa es una promesa. Aquí las cosas son un poco diferentes y no termino de adaptarme. 

Tengo que dejar de necesitar el ser especial para nadie. Aquí estoy, no me voy a ninguna parte, no tengo que hacer este esfuerzo de hacerme visible. Si no me ven es porque no están mirando. Tengo que ser sensible ante las voces suaves y tímidas de aquellas personas que sí están intentando alcanzarme y que no escucho en medio de las prisas y los movimientos en zigzag.

Me parece que me voy a ir a la cama, y permitiré que mi almohada se llene del olor de mi colonia mezclado con mi piel. Melanina. Sí, la respuesta está en la melanina.

viernes, 4 de mayo de 2012

Feromonas



Feromonas, tesones y cataclismos. Sólo el tiempo me hará entender lo que ha de pasar esta noche ...

jueves, 3 de mayo de 2012

Jeans



Tú eres mi línea continua, donde mi circulación sentimental se desplaza y se parea con tus nervios, músculos, fibrillas y cartílagos, residuos de tus días ajenos separados de tu mente. Los días que yo acojo en mi regazo. 


Tú no sabes por qué tu cuerpo parece rendirse a sus pasiones íntimas, entroncadas en la genética heredada de un adn trenzado a tirones y lágrimas. Que todavía salten tus tobillos y te desplacen a sitios necesarios, cuando tu corazón anegado en gloria y espinas quiere representarse tan sólo en arte. 


Pero el cuerpo es un recordatorio de que la vida sigue, de que la actividad animada tiene sus vínculos en una materia insistente en rezumar las pautas de su fisiología. Y también te recuerda que los espejos existen y te siguen reflejando en el cuarto de baño transversalmente a las vetas de su luz de neón. 


Y cuando contemplas los retazos de tu cara te sorprendes ante esta extraña que te mira fijamente con ojos desgastados y brillantes, como si te conociera. 


Y la ropa que llevas, más suelta que de costumbre, no la sientes tuya, sino prestada de otra chica que ha estado antes en tu habitación y ha escogido qué prendas dejarte prendidas con su olor sudoroso y la forma de tu cuerpo de antes. 

miércoles, 2 de mayo de 2012

Handwritten



¿El tuyo es un sitio cómodo? ¿Atormentado? ¿Estaré bien?


¿Importa?


Tendré que escribirlo todo. 

Horas brujas



Espero no salir de mí solamente en las horas brujas. Aquéllas en las que te sientes que te encuentras, que no dudas tanto, que has recuperado. En las que ves de frente y de cerca, en las que puedes observar algo más allá, y escucharte con nitidez. 


Esas horas son tanto horas de luz como de madrugada. Son aquellas en las que el mundo entiende que ellas te pertenecen. En las que las lágrimas se han secado y las heridas no sangran abiertamente. Todo callado; y lo sonoro en ecos, en túneles, en ondas que te circulan y rozan para acompañarte y luego se van. 


Son las horas brujas. Y a veces las buscas desesperadamente sin saberlo, las ansías. Y cuando te vienen o llegas a ellas comienzas la cuenta hacia adelante, como si esos instantes no se fueran a acabar y pudieran contarse hasta la eternidad, como si los minutos se suspendieran pendulares en el aire, y con cada tránsito un pequeño empujón para continuar tu trabajo, tu observación, tu inventario. 


Son horas como esta, en la que te preguntas si alguna vez podrás comunicarte eficazmente para no dar lugar nunca más a ningún equívoco. 


Cuando no echas de menos su compañía, pero te gustaría contarle luego todo. Son horas donde la prisa se esfuma de repente, y la urgencia ya no es desaforada sino amable. Donde la postura ya no cuenta, donde los músculos se acomodan a cualquier posición, donde no hay hambre ni sueño, donde la palabra recién escrita perdura hasta que salta una nueva como repercusión o para continuar el turno de juego.


Son horas para sentir la intimidad contigo misma, esa intimidad que tan fácil es de conseguir con tu amante, porque basta que se te acerque, te rodee con su cuerpo y te comunique silenciosamente sus intenciones. Tal vez algún día logres compartir estas horas con ella, eso pasará cuando cuentes con su absoluta confianza, cuando ella sepa integrarse en tu olvido o incluso recuperarlo. Cuando no te observe ni te pregunte, y los sonidos que ella haga no se depositen como manchas de tinta en tu cuaderno. 

Listados



Efectivamente, la luz se ha tornado fría y no me ha dado oportunidad de resolución alguna. Está bien como coartada para el próximo viaje. 

En una lástima que cuando me vees ya no me reconozcas. Esto podría cambiar mucho las cosas en un futuro, pero no sé cuándo, y no sé cómo. 

Efectivamente el mundo está cambiando y me he olvidado de las  reglas.

Coffee for two


Estoy fuera en la calle, en un café, y escucho una melodía de jazz en una voz endulzada, caliente que suavemente induce al cerebro a entregarse al trance en un duelo con la melancolía. 

Dispongo de múltiples minutos para hilvanarme en los ritos de la tarde. Me doy cuenta de que el murmullo de voces rellenaría cualquier disculpa que intentara comprometerme, y lo agradezco. 

No sé cuánto tiempo tardará la noche en encaramarse, y observo sorprendida el espectáculo de luz de esta tarde primaveral, y cómo los destellos amansados y calientes se engarzan al aire a pesar de ser casi las siete de la tarde. 

Estoy en un sitio a la espera, tal vez, convencida de que estos minutos antes de que ella venga no son inútiles. Debo utilizarlos para transitar, para desplazarme trasversalmente por la bebida caliente para vincular mi espera a la lentitud que me envuelve. 

Pero ahora la luz ha cambiado y se ha vuelto fría. Y me pregunto en qué acabarán todos mis buenos propósitos.

Espejismos

Podría hacerte el amor toda la noche para despertarme por la mañana y presenciar con la respiración detenida cómo vuelves a tu vida sin que yo ocupe un hueco en ella, desprendiéndote de mi adhesivo. 

Y me preguntaría si todo no habría sido un espejismo.

Ínsulas





Me cubro de una fina pátina de indiferencia porque debo distanciarme. Tengo que encontrar una manera de romper la atracción y el magnetismo de esta situación, y respirar en el lapso que se interpone entre tú y yo. 



Ahora se hace de noche cada vez más tarde, y la luz es mi aliada. Espero que mi escondite en la retaguardia no me encierre, espero poder ser libre para pensar lo que quiera sin restricciones insulares. 


Es un aislamiento suave que no corroe mis cimientos. Siempre hay que estar en guardia, siempre fiel a tu instinto de supervivencia, y rápida si es necesario cambiar el rumbo.