Me he comprado una colonia con la idea de que otras personas la olieran en mi piel. He decidido echármela de todas formas ahora que estoy aquí sola. Porque me he dado cuenta de que tengo que hacer un esfuerzo más grande todavía del que he estado haciendo y centrarme más en mí. Llevo semanas, meses hablando de cómo creo fielmente en mi trabajo y cómo es mi única cuerda de sujección, y sin embargo no termino de concretarlo sin distraerme con el que me quieran. ¿Qué quiere decir que te quieran? Indudablemente no puede ser que simplemente te respondan cuando tú te acercas. Eso no es amor. Que te quieran es que piensen en ti cuando no estás, que ansíen contarte cosas, que les interese tu opinión, tu vida, tus bromas, tus pesares. Eso es que te quieran. Todo lo demás es una fantasía de mi cabeza.
Así que me he puesto la colonia porque yo debo ser quien se sienta cómoda, tranquila, ubicada, cercana, cálida. Y la verdad es que no lo he estado sintiendo últimamente. He estado dispersa, pesada, desordenada, desorientada y ya sé por qué es. Tengo que oler mi propia fragancia, tengo que mirarme el ombligo. Tengo que leer más, vivir mi tiempo sin ansias de compartirlo. Hablo de estar un año sola, y no parece que tenga una estrategia para conseguirlo, para plantearlo. Así que ya es hora de que vaya pensando en esa estrategia.
Me voy a ir a dormir más temprano, voy a hacer pequeños proyectos que se finalicen en plazos cortos. Voy a disfrutar de verlos, de constatar cómo han concluido y cómo se vierten en el mundo y en la conciencia de los demás. Voy a intentar concentrarme en el aquí y el ahora. Tengo que dejar de ser una persona en busca de reacciones, y retornar siempre a mí en todos los viajes. Esta semana voy a ver a mucha gente y tengo que disfrutar plenamente de ello. No voy a llevar la cartografía hecha en el bolsillo y contar la misma historia a todo el mundo, voy a intentar sentarme delante de cada amiga y dejarme llevar, escuchar, ver lo que pasa, sin adelantarme a saber lo que me van a decir. Voy a llamarlas para verlas, pero no voy a atraerlas con mi madeja de Ariadna.
Me estoy encontrando sorprendida con que esta nueva estabilidad con respecto a la depresión está resultándome diferente, ajena a mí, y debo integrarla en mi mundo y hacer pleno uso de ella. Algo está pasando. Pero yo llevo semanas forzando la palanca, atosigando a los demás, intentando provocar una reacción, buscando constantemente la réplica amiga, la respuesta, y ... nunca llega. Lo que sucede es simplemente un reflejo de mi intensidad; y esta fuerza que ejerzo simplemente me agota y me impide ver claramente lo que realmente está pasando conmigo ahora, en este momento.
Y están pasando muchas cosas, pero no permito que afloren porque estoy perdiendo el tiempo presionando a la vida, a otras personas, empujando, empujando, empujando, y eso me lleva a desesperarme y a cegarme ante lo evidente.
Uno de mis problemas es que me falta la energía femenina, y la busco desesperadamente. Pero tengo que seguir oliendo mi fragancia en las muñecas, en mi cuello, y dejarme llevar por mí misma, explorar mi territorio, establecer vínculos con el exterior sin buscar nada, simplemente preparada para encontrar. Voy a desaparecer de la vida de algunas personas porque me he dado cuenta de que si yo no intercedo no estoy en sus pensamientos, en su planteamiento, y no me van a llamar de motu propio en este momento porque en el fondo soy una carga para su avance. No quiero ser una fantasía, quiero ser una realidad.
Esta semana tengo un par de proyectos en la mano y voy a seguirles la pista hasta el final. Estoy acostumbrada al ritmo de Londres donde las cosas suceden deprisa, y una promesa es una promesa. Aquí las cosas son un poco diferentes y no termino de adaptarme.
Tengo que dejar de necesitar el ser especial para nadie. Aquí estoy, no me voy a ninguna parte, no tengo que hacer este esfuerzo de hacerme visible. Si no me ven es porque no están mirando. Tengo que ser sensible ante las voces suaves y tímidas de aquellas personas que sí están intentando alcanzarme y que no escucho en medio de las prisas y los movimientos en zigzag.
Me parece que me voy a ir a la cama, y permitiré que mi almohada se llene del olor de mi colonia mezclado con mi piel. Melanina. Sí, la respuesta está en la melanina.


2 Comments:
Estupenda reflexión...Cuanto nos complicamos la vida y nos salimos de nuestro centro por el estúpido reconocimiento. lo que yo te diga: nos pasamos la vida deshojando margaritas, aunque sean de plástico.
Un saludo
Nieves
Muchas gracias, Nieves. Me estoy imaginando esa margarita ...
Besoss
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