viernes, 29 de noviembre de 2019

Mañanas

Me he despertado pronto y no he dormido lo suficiente. Cuando me acuesto, espero que la mañana me traiga inspiración y la iniciativa para hacer justo esas cosas que me he dejado en el tintero el día anterior, pero la mañana es una cuesta arriba, una pequeña fase del día de la marmota que finalmente se reengancha a un día nuevo. 

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Bailar

Continúo escribiendo, y de nuevo constato que cuando estoy sola escribo mucho más. Tengo mucho material en cuadernos y a máquina, y no sé si alguna vez lo transcribiré. Sería lo mejor, porque si no se perderá en la noche de los tiempos; aunque este blog también lo hará en algún momento a menos que haga algo. Si me pasara algo, mi hermana no sabría que lo tengo aquí (a menos que se lo dijera), y no sé si lo haría, tal vez sí. Lo raro es pensar que tienes un hilo de voz que no compartes con nadie, aunque hoy le he dejado a A. acceder. 

Hoy he estado en la calle y no he emparanoyado demasiado. Ayer estaba en el autobús con mi madre y vi una chica joven mirándome. Me llamó la atención, no tenía ni idea de lo que estaba pensando, y pasados los 50 ya me siento poco menos que invisible. También vi a dos chicas en El Corte Inglés y no me quedó claro si eran pareja o no. Silenciosamente miré a una de ellas intentando ver si ése sería el tipo de chica, en ese rango de edad con quien podría estar en el futuro. Y al final no supe qué edad podría tener, a lo mejor tendría cuarenta y algo, y ahora seriamente me parece mucho más conveniente estar con alguien de mi edad exactamente. 

La vida tiene unas etapas, querámoslo o no, y la cercanía de la muerte de tu padre o tu madre, familia, ver claramente las consecuencias de la vida en las decisiones que tomó tu hermana, en las arrugas de tu hermano tiene un impacto fortísimo, te hace verlo todo de forma muy diferente. Ahora la vida sigue ardiéndote en los cuencos de las manos, pero ves que tiene fecha de caducidad, que lo que has hecho hasta ahora te ha creado, que los sabores que te quedan por probar en la heladería son probablemente los más ricos, pero que ya no quedan tantos. Por otro lado, a medida que en la psicoterapia vaya avanzando podré volver a apreciar las situaciones pasadas con una actitud más fresca y revolucionaria. 

En realidad escribo esto con una parte del ADN predeterminado para hacerlo, porque no he sido yo quien se ha dado cuenta de todo esto, ha pasado a mi alrededor, y he tenido que darle sentido. Ayer pensaba que me he dado cuenta de todo esto ahora, pero que mucha gente lleva décadas pensando en su futuro, y yo sólo he comenzado a hacerlo últimamente. Hasta ahora me dejaba engañar con la costumbre de ver amanecer un día detrás del otro. Ahora por las noches realmente me pregunto qué pasaría si hubiera un número limitado de días disponibles. La idea de limitación no es algo con lo que me sienta muy cómoda. Creo que hasta ahora jugaba mucho con la noción de posibilidad, en un momento dado algo que no era posible hasta ahora, comienza a serlo. Me gustaba pensar que si tenías mala suerte, en algún momento podía cambiar. No contaba con la mochila que acarreas con cada golpe del destino. 

Sé que la desaparición de la depresión me hará ver esto mismo de manera diferente, y podré volver a este mismo planteamiento con más ideas y frescura, de esa manera podré también comprobar en qué ha cambiado mi actitud ante la vida. 

A. quiere animarme a que salga y conozca a gente. Me pregunto cuándo voy a tener la confianza en mí misma para hacerlo. Cuándo voy a moverme por el mundo con naturalidad, mezclarme, hablar. Ahora ese día me parece muy lejano. No me gustaría tener que justificarme, explicar por qué llevo años sin trabajar. Sé que en una situación de amistad no es necesario tal vez profundizar tanto, y tampoco hay tanto en juego, pero me pregunto cómo podría reinventarme y volver a conectar con otra gente. En las prácticas conocí a gente maja, y cuando fui al huerto a los cursos conocí a M. con quien iba en bici. 

Pero una amistad íntima con la intensidad suficiente para reemplazar a una pareja, no sé si es posible. He hecho intentos para profundizar en mi relación con mi hermana y mi madre, y soy más honesta, pero la desnudez emocional me da miedo. Cuando me expongo ante ellas y no recibo la respuesta adecuada, me siento muy frustrada. Tengo que trabajar el tema del abandono. Hoy en el cumple de mi sobrinito quería que mi hermana bailara conmigo el Don't worry, be happy, de Bobby MacFerrin. Ella me bufó y resopló de forma bastante típica: "¡Ahora nooo!", que ya sé que quiere decir: "ni ahora ni luego, menuda tontería de Paloma". Y si no lo hizo así, me reforzó otras veces que sí lo ha hecho. Intenté que no me afectara, y sí conseguí que mi madre bailara un poco. 

Creo que llevo años intentando sacar a gente a bailar. Conseguí que I. lo hiciera un par de veces, pero no las suficientes. Es un bonito recuerdo. Espero conseguirlo pronto. 

martes, 26 de noviembre de 2019

Salidas

Vuelvo a este espacio íntimo con la idea de que es un vínculo muy fuerte conmigo misma, y que aquéllo que pueda decirme a mí misma tiene un valor enorme. Me he estado preocupando últimamente por la calidad de mi escritura, pero lo más importante en este periodo no es la calidad literaria sino la sinceridad. Eso es lo que busco. Aunque lo que tenga que decirme no sea de contenido trascendental, siempre entre las fibras de lo consciente se dejan caer pétalos, aromas del subconsciente. 

Tengo las uñas que ya me han empezado a crecer y estoy siendo desganada a la hora de cortármelas. También estoy muy nerviosa por no haberme acercado por casa todavía. No sé si voy a poder acercarme hoy o no, pero mañana como muy tarde he de hacerlo. Sería mejor hoy ... Voy a ver si me espabilo y puedo gestionar una salida por unas horas. 

Adelante

Aquí estoy otra vez, presente y consciente, un día más, y, en gran medida, sin darme cuenta todavía del significado de un día como hoy después del día de ayer. Ayer estuve leyendo e investigando mucho rato y situándome en un entorno lejano en el tiempo, pasado pero vital, repleto de inspiración y de lecciones para el presente y el futuro. 

A nivel físico me encuentro un poco menos dormida, pero todavía no estoy completamente alerta, y sigo temblando cuando me enfrento a ciertas preocupaciones. Cuando me encargo de algunas cosas (que sí puedo tolerar y que no siento fuera de mi control) noto que el nerviosismo se suspende en el aire durante unos instantes. 

Me gustaría ir a casa esta noche para ver cómo va todo, coger un libro y retomar el camino de vuelta a la salud. 

lunes, 25 de noviembre de 2019

Leer

Aquí ando. Un nuevo día, me duele el brazo y he tenido pesadillas. No sé si me abrigo demasiado, pero tengo el cuerpo un poco arrebujado, con miedo a desplegarme del todo. Me he puesto a leer sobre el modernismo en París y sus mujeres esenciales, y he conseguido no sentir la necesidad de leer la prensa. Ayer me dije que leer prensa es creerme una historia imaginada por otras personas que es tan imaginaria como la que se crea en mi mente página a página. Y lo que necesito es tener un pie fuera de mí no necesariamente en la política o la realidad. 

He salido de la habitación a cambiarme, lavarme la cara y los dientes, y me siento más fresca y ligera. 

Tengo que darme cuenta de lo increíblemente positivo que es el que esté leyendo y haya dejado de estar pendiente de las noticias. Es plantar una semilla importantísima en mi subconsciente. Esta noche he estado despierta mucho rato pensando sobre un montón de cosas. Creo que debo lavarme los dientes antes para no desvelarme con la luz del baño antes de irme a la cama. He llegado a la conclusión que voy a ser muy pobre cuando sea mayor, pero espero que eso no sea un problema y que tal vez mi hermana me ayude un poco, porque yo la voy a ayudar a ella. 

Ayer pensé en cómo muchas personas pasan por etapas de esplendor y cómo sus vidas pueden dar una vuelta completa y que todo parezca irse al traste. Y sin embargo hay que volver a la estabilidad, a la armonía. 

Y creo que tengo que ser consciente de lo serio que es tener problemas mentales porque los pasos que hay que dar para estar bien son muy conscientes y son esenciales. Hay que planearlos y llevarlos a cabo con comedimiento y responsabilidad. Hay personas que tienen otros problemas, pero el mío, el nuestro es necesario verlo como algo que no hay que menospreciar. Todo aquéllo que pueda hacer para luchar contra la depresión y el ánimo bajo vale la pena y es necesario. Esta es mi lucha, y con ella contiendo, pero estoy finalmente en condiciones de ganarle la partida. 



domingo, 24 de noviembre de 2019

En el mundo

Sigo con mi relato. Y con la idea de que me podría salvar la literatura. Pero es para otro rato. Por ahora quería contar que me siento un poco rara. He dormido una siesta larga (aunque no sé durante cuánto tiempo, pero no he querido poner la alarma), quería que mi cuerpo se reseteara y volviera a sertirse un poco normal. Lo que he comido me ha empachado también un poco. Pero quiero recordar lo importante de sentirme orgullosa de haber sobrevivido, de seguir aquí, con perspectiva de mejorar, de dar lo mejor de mí misma, que eso no lo he perdido. Y es fácil olvidarse de lo principal, por eso somos tan infelices entre toda la abundancia porque no nos damos que lo principal es mantenerse con vida y en compañía de quienes te quieren, y prestarles atención. 

Respirar y contar que estás aquí otra vez, en un nuevo día, presenciando el cambio del día a la noche, sintiendo tu cuerpo regenerado cada mañana, independientemente de cómo te sientas, la vida sigue fluyendo en ti como el regalo que es, la posibilidad de expresar emociones y movimientos con el cuerpo y pensamientos con la mente. Esto tendría que ser suficiente para cualquiera porque es un regalo. 

Y ahí es donde me encamino, a la vida, aunque no sepa en qué consiste ahora.  He intentado vivir como un personaje y se me ha desbordado, ha dejado de tener su utilidad y ahora he de ser más flexible. Estoy en la cincuentena, aunque no sé qué significa, sólo que parece que algunas salidas se cierran a mi paso. Me cuesta mucho escribir esto, pero quiero reflejar algunas de las cosas que tengo en mente. Pero como dicen, la vida no tiene sentido pero hay que darle uno. A mí hay cosas que me importan mucho todavía y no quiero renunciar a ello. Tengo valores que me han llevado lejos, aunque también me han hecho la vida difícil. Es complicado plantearse cosas tan grandes ahora. Creo que hace cinco meses no lo hacía, estaba en otra etapa. Todo esto ha pasado en este periodo de parón. 

Mi brazo recuperará su fuerza y mi mente también. Cuándo, no lo sé. Hoy quería haber hecho un pequeño análisis de cómo me siento, pero ahora no sé muy bien qué decir. Estoy un poco fuera de órbita, me he pasado todo el fin de semana viendo series con mi madre y tengo los ojos un poco cansados. Mañana volveré por aquí. 

sábado, 23 de noviembre de 2019

Distracciones y partes

Ayer me sentía cansada y con ganas de distraerme, y hoy sigo sintiéndome un poco empastada y volátil, sin fuerzas. Supongo que la serotonina se está repartiendo y haciendo que el cuerpo vaya avanzando. Tendría que comer más por las noches, a lo mejor por eso estoy más cansada porque no ceno, pero no me apetece y no quiero engordar con los anti-depresivos. 

Es el cumpleaños de mi madre y no he conseguido hacerle ningún regalillo. Estoy preocupada por el dinero de la tienda y no estoy haciendo ningún gasto extra. Tengo que trabajar en relajar mi cuerpo porque lo tengo un poco tenso. 

He estado pensando en I. y en cómo, por un lado, no me quiere contactar, y, por el otro, probablemente me necesita más que nunca, y lo está haciendo sola. También en parte he llegado a pensar que tiene a alguien más, la chica que le da los masajes, creo que es una posibilidad. 

También he pensado sobre el tipo de parejas que he tenido y en I. en particular. La sensación de abandono que me detona tanto dolor y que me abate sin darme cuenta siquiera. Estoy trabajando en ello con A. Espero que sirva el ir cribando todo el mapa emocional, aunque me da miedo que sea enormemente amplio y cardado de campos de minas. 

Creo que es necesario que tenga una distracción que realmente me separe del auto examen constante. Tengo el libro sobre el modernismo lésbico en París, y me gusta mucha leer sobre el tema.  

Hoy no tengo cuerpo para darle acicates al subconsciente. También he pensado que el leer la prensa me acerca demasiado al dolor de sentirme desplazada en una sociedad peligrosa y materialista que no es para mí. Y tengo que darme cuenta de que la España que se refleja en la prensa es sólo una parte ínfima de donde estamos. Hay muchas otras partes que no se reflejan en el paisaje y que son fundamentales. 

Es muy extraño y difícil tener que lidiar con el subconsciente en nuestras vidas. Es como caminar por territorio farragoso en inferioridad de condiciones. El subconsciente está anclado en el pasado y se adhiere al presente influyendo en tu futuro. Es como luchar con un fantasma. ¿Cómo se hace? Sin duda escribiendo sobre él y aprovechando las pistas que se dejan entrever por el camino. Voy a ver si puedo hacerlo. También es importante darnos cuenta de que esto es lo que nos provee de nuestra humanidad. El conocimiento pasado a nivel emocional. 

A veces no quiero escribir porque siento que es sólo "contar cosas", pero el análisis que llevo a cabo aquí es fundamental para salir adelante. Lo más importante es darme cuenta de mi subjectividad, del tono que proyecto en mis enjuiciamientos, las emociones detrás de mis actos. Y ahora puede ser que me encuentre un poco desbordada, y con dudas sobre la medicación. 







jueves, 21 de noviembre de 2019

Confianza

Hoy, como siempre, han pasado cosas. He ido al médico y he hecho varias cosas que me costaba trabajo hacer. Aún así, no he vuelto a mi casa, lo que se está retrasando y complicando además, pero bueno, vamos a ver cómo voy haciendo en los próximos días. La casa de mi madre me absorbe, y tengo que encontrar una manera de compaginar estar con ella y hacer mis cosas al mismo tiempo. 

He visto cuáles son los principales motivos actuales de mi sermón negativo: que me estoy haciendo muy mayor y ya no voy a ser atractiva, que se me está cayendo el pelo con la medicación (aunque J.C. piensa que puede ser la ansiedad), y que no sé con seguridad si me voy a poner bien o no. Las tres cosas tengo que argumentarlas para encontrar los matices y la insensatez. 

Sí, me estoy haciendo mayor, pero es algo completamente natural y tengo que llevarlo con la misma naturalidad que cualquier otra edad. Tengo que seguir encontrándome en mí misma, independientemente de que guste a la gente o no. Tal vez es incluso más importante ahora que nunca, y puedo encontrar una forma de liberación. 

El pelo ... Bueno, vamos a ver cómo va la cosa tras un tiempo. Tal vez sea un problema, o tal vez se solucione. Lo que es cierto es que me he tirado a la piscina esta vez con la medicación porque no quiero perder mes tras mes de mi vida esperando sin saber qué hacer. Tengo muchas esperanzas puestas en la medicación en esta ocasión, y busco la oportunidad de vivir mejor, de estar más contenta, más tranquila, más activa. Si pudiera conseguirlo, sería fantástico. Así que he de aguantar los efectos secundarios de esta medicación. Ya llevo una semana y pico, y con suerte en tres semanas se notará bastante. Si no es así, tendré que subir la Cymbalta a 60mg. No voy a tener miedo. 

Y sí, estoy luchando en esta ocasión por ponerme bien y seguir el consejo de A. En general, quiero tener más confianza en la gente que quiere ayudarme y dejarme llevar un poco más. Y con respecto a la lectura, me he dado cuenta de que no importa lo que lea, el espacio es atractivo y genuino en sí, no tiene que ser algo que me afecte directamente. Es un alivio darme cuenta de que la lectura puede seguir siendo mi aliada. 




martes, 19 de noviembre de 2019

Lectura

He vuelto a casa y me siento un poco fuera de contexto, aunque he conseguido limpiar los platos, la cocina y barrer por primera vez en meses. Tengo que darme cuenta de que eso es un gran avance con respecto a la semana pasada. Lo que pasa es que no quiero quedarme en esto, quiero avanzar, y estoy impaciente. Es como si al conseguir pasar de un 1 a un 4 me siento que no es suficiente y que podría volver a un 1 con gran facilidad, como si no hubiera casi recorrido entre el 1 y el 4, y el 4 sigue siendo un suspenso ... 

No debo pensar así. Estoy mejorando y, aunque tengo miedo, he conseguido dar un salto y situarme en una mejor situación. Pero me da miedo que en el fondo me falta cierta base, algo que me sostenga. Todavía no es la escritura, y no termino de atreverme a la lectura. No sé qué leer, pero tendría que ponerme a ello. Lo ideal sería que no fuera algo que tuviera que ver conmigo, sino que fuera más neutro. Bueno, voy a probar con un par de cosas a ver. 


Fuera

Hoy he hecho unas cuantas gestiones y he salido a la calle por primera vez en una semana. Me he sentido un poco extraña, como en una realidad paralela, y en mis interacciones con la gente me he encontrado vulnerable aunque centrada. 

Tengo el cuerpo hormigueante, con una sensación extraña de nerviosismo físico y también psicológico. Siento que escondo un secreto que guardo del exterior. En parte me cuesta incluso hacer una reflexión sobre cómo me encuentro, como si tuviera el cerebro muy ocupado con esta aceleración cuántica de los neurotransmisores. 

Tengo ganas de estar en mi casa y poder organizarme. Observar los símbolos de lo que hasta hoy he considerado estar constituida y permutarme con ellos: ropa, libros, señas de identidad, memorias de planes, incursiones, intentos, multiplicidades. Me siento un poco más fuerte para emprender ese viaje, pero espero que cuando esté en mi casa no sea demasiado exigente conmigo misma. 

Ahora vamos a salir al Jardín Botánico y voy a ir en metro hacia allí. Hay una parte de mí que querría salir corriendo de este cuerpo y sentirse libre, sin preocupaciones, pero voy a ver a los peques y voy a estar en una situación social, y tal vez no sienta demasiado agobio. Esta noche he de encontrarme finalmente en casa. Vamos a ver qué tal. 

lunes, 18 de noviembre de 2019

Otra noche, otro día

Quería escribir rápidamente cómo me he sentido hoy. He estado muy nerviosa con el tema de irme a mi casa. Aún así, no he conseguido tener suficiente lucidez para hacerlo. Pero me he duchado y me he lavado el pelo, y he hecho la cama. Me he observado el cuerpo y no me he asustado demasiado con la lesión del brazo. He sido bastante atenta con mi madre y he pasado tiempo con ella. 

Al principio del día me sentí chafada. Me había despertado antes de las seis y no pude dormirme otra vez hasta un par de horas más tarde, así que al final me desperté de nuevo a las 11 sintiéndome un poco floja. He estado intentando ver si mi estado de ánimo variaba y he llegado a la conclusión de que tal vez esté un poco más alerta, a veces hasta nerviosa, y no sé si estoy sugestionada cuando noto algo más de amplitud en mi percepción. La mejoría se ha estabilizado y todavía es pronto para ver resultados de ascenso, pero la situación es esperanzadora, aunque sigo con preocupación. 

Pensar que realmente estos anti-depresivos pudieran ayudarme y hacerme sentirme bien del todo es un sueño. Estaría muy contento si así fuera. Por lo pronto es un día más. 

He hecho un par de cositas que tenía pendientes, y no me ha costado tanto hacerlas. Menos mal. Por ahora no he apreciado caída de pelo, pero me preocupa. Tengo la vista bastante borrosa, y espero que se estabilice cuando me ponga a leer libros. Ahora es difícil leer el móvil. Ya no tengo casi náusea, pero sí tengo la garganta todavía un poco cerrada, y he tenido flemas durante el día. La noche pasada las flemas me molestaron un poco. Veremos qué tal va la noche. 

domingo, 17 de noviembre de 2019

Avances

Aquí ando, he dormido bastante y, aunque me ha costado conciliar el sueño por la noche, no ha sido demasiado horrible. Tengo el cuerpo un poco extraño, como si los músculos hubieran tomado cafeína. La garganta la tengo cerrada, pero creo que a lo mejor la tengo todavía un poco inflamada por el CBD. Lo que pasa es que estoy empezando a tener flemas, y espero que el cuerpo se acostumbre a la medicación, porque con el Deprax comencé a tener flemas y la cosa no acababa nunca. Voy a intentar estar tranquila en mi cuerpo, practicar la serenidad somática, respirar hondo y estimular el equilibrio homeostático. 

Dentro de todo este batiburrillo de sensaciones físicas intento desentrañar mi estado anímico. Estoy un poco más alerta y tal vez más animada que ayer. 


sábado, 16 de noviembre de 2019

Pintura

Creo que si bajo el miedo y la emocionalidad podría ser finalmente capaz de ver el mundo de forma más pictórica, menos en alerta, más como un entorno que no está fuera de mi control.

Me encuentro mejor, un poco más despierta, pero todavía vulnerable. Tengo la preocupación del piso, me preocupa no estar allí y que pueda entrar alguien. No sé. Supongo que no es tan fácil, y debería comprar un nuevo temporizador para que la luz se encienda, pero cuando he usado los antiguos, se ha ido la luz una y otra vez ... Aunque ahora veo que se trataba probablemente de un problema con las bombillas, tal vez. Voy a tener que seguir probando. Voy a intentar irme a casa mañana, así que tengo que ir avisando a mi madre para que no saque demasiada comida. 

Hace un rato en el espejo del baño me he visto de refilón y he notado que mis ojos brillan, que parezco despierta, que emano vida en la mirada. Me ha parecido que es una cualidad contagiosa, y lo primero que he pensado es que otra gente podría notarlo y sentirse cómoda conmigo. Es una forma de externalizar mis cualidades, cuando lo que tengo que hacer es verme tal cual soy y apreciarme a mí misma sin que eso dependa del exterior. 

En cierto sentido me siento sorprendida a veces cuando me veo en acción, como si descubriera a esa persona que está sostenida a esta vida, alguien que está a mi lado constantemente y que a veces no visualizo. Entonces me escucho hablar o reaccionar y me causa ternura y asombro su permanencia y su vitalidad contra todo pronóstico. Sé que esa es una de las llaves para progresar y avanzar en el autoconocimiento. 


Regulación emocional

Bueno, voy a escribir algo ahora porque si no se me pasa el día y no digo nada. Me he dado cuenta de un par de cosas hoy, y es que me gusta profundizar en las cosas, aprender, y a medida que vaya encontrando maneras de hacerlo en ámbitos diversos, especialmente mediante la escritura y la lectura, podría estar bastante tranquila. 

Al final decidí tomar el anti-depresivo y puede que este funcionando un poco, aunque esta primera semana está siendo un poco dura en cuanto a tolerancia, pero va a ir a mejor. Es un misterio cómo funcionan estas cosas, es curioso que no se sepa. Tengo interés en ver si tengo la suerte de que me hagan efecto de verdad y sentirme bien, con ganas de hacer cosas, funcional, ilusionada. Vamos a ver si hay suerte. 

Por ahora me siento un poco recelosa de auto-examinarme. Tengo tantas ganas de que funcione el tratamiento que soy casi supersticiosa y no quiero hablarme para no sentir un efecto placebo ni nocebo. Pero la verdad es que las cosas o me funcionan o dejan de hacerlo, en general, así que puedo arriesgarme y simplemente seguir indagando en mi subconsciente para reforzar las lecciones y análisis emocionales que estoy llevando a cabo, y hacerlo con tranquilidad, sin miedos. 

No estoy tan nerviosa como antes. El miércoles me sentía completamente dinamitada, triste, inefectiva, y creo que había perdido la esperanza. Le pedí a A. probar un tratamiento porque no veía por dónde salir, cómo tolerar más la situación. En estos tres días he podido tranquilizarme bastante, y no me siento tan emocional. Es más, casi me siento como despegada de mis emociones. Supongo que el miedo ha bajado. 

Sigo dándome cuenta y reflexionando sobre lo importante que es para mí tener a alguien con quien compartir la vida, los matices, las complicaciones, el desentrañarla. Alguien que me hubiera explicado los sentimientos y las emociones, y sus correlaciones con los acontecimientos de la vida. 

Bueno, una de las cosas que sí me puedo decir a mí misma ahora es que ha sido un día muy largo y que tengo que descansar. Hasta mañana. 







viernes, 15 de noviembre de 2019

Hoy

Aquí estoy, y finalmente estoy tomando un antidepresivo. Se lo he pedido a A. porque no veía las cosas claras. Espero que funcione. Creo que es la primera vez que tomo algo que trabaje en el cuerpo de esta manera. Se supone que un mes debería notar la diferencia, y tengo la fantasía de ponerme del todo bien. 

No sé por qué es, pero ayer estaba llorando por los rincones, y hoy sólo he medio sollozado una vez cuando le contaba a M. cómo me siento. Creo que estoy más tranquila. Noto efectos secundarios: veo doble, noto náuseas y un poco de mareo. Aunque creo que ahora estoy un poco mejor de las náuseas que hace un rato. 

jueves, 14 de noviembre de 2019

Apoyo psicológico

Hoy estoy muy nerviosa y algo revolucionada. Tengo el nerviosismo en el cuerpo hasta el punto de sentir desubicación, falta de de coordinación. Me doy cuenta de que tengo que salir de este estado y que lo que más me afecta es la soledad. Estoy pasando tiempo con mi madre, así que no debería sentirme sola del todo, pero lo que siento es falta de unión con un objetivo, con un proceso en movimiento. Estoy muy alineada. Casi no quiero escribir, lo que busco es una manera de expresarme buscando como siempre más información, más material para al final entender lo que me pasa. 

Ahora tendría que salir e ir a votar, pero no tengo energía. Anoche soñé que M. se volvía a marchar, y de repente entendí que lo hizo en su momento porque nuestras discusiones le alteraban muchísimo, y eso era debido al trauma que acarreaba. No me di cuenta en ese momento, no sabía nada sobre el trauma, y ojalá lo hubiera entendido. No sé qué hubiera cambiado, qué hubiera pasado, pero tal vez hubiéramos podido hablar del tema y poco a poco sacar algo en claro. Aunque M. era tan reacia como yo ante la idea de hablar de psicología, de ayuda psicológica.  

jueves, 7 de noviembre de 2019

Real

Me siento como si una erupción volcánica emocional estuviera llevándose a cabo dentro de mi sistema emocional. Hemos visto una película francesa bastante intensa y oscura, y tal vez sea ése parte del motivo. Estoy intentando mantenerme en el momento y no dejar que algunos pensamientos que no tienen que ver con lo que está sucediendo exactamente ahora tengan influencia en cómo me siento. 

Por ejemplo: me digo a mí misma que me espera un día tras otro sin cambio, o sintiéndome peor, o de cualquier otro modo. Y por otro lado sospecho que es muy extraño y no tiene coherencia permitir que mi estado de ánimo sea definido por una idea, más que por una sensación real basada en lo que está pasando ahora. Si voy a sentirme de alguna manera, no puede ser por imaginarme algo, sino por lo que sienta en este instante. La imaginación no debería crear emociones negativas en el ánimo, porque no va a ser nunca un reflejo de la realidad, y es una pérdida, una pena el sufrir por algo que no ha pasado. 

Además, sentirse mal por una acumulación de situaciones sigue siendo un sufrimiento mental, un imaginarse los motivos por los que nos sentimos mal, en vez de un sufrimiento acertado. Pueden pasar muchas cosas que nos hagan sentir mal, sí, pero las emociones no son una suma cuantitativa sino un fenómeno cualitativo, y es imposible imaginarse con veracidad y en profundidad cómo va a ser un sentimiento. O sea, que en vez de crear un sentimiento por pensar en un futuro, quiero aferrarme a lo que siento en el momento actual, intentar definirlo por lo que es y no por lo que me imagino que sea. Tiene mucho más sentido así y creo que es la única manera de tener algo de control con la emoción. Se trata de acercar los pensamientos al ahora y no dejar que vuelen como globos que salgan disparados al cielo. 

Creo que mi falta de control ha sido clave a la hora de sentirme mal y de no experimentar armonía en el día a día. No era capaz de conectarme con la emoción real, actual, sino con el miedo que otras cosas que me imaginaba creaban en mí. Y el miedo siempre se vive como falta de control. He creado monstruos desde pequeña debido a mi imaginación y al miedo, y ahora quiero reconquistar las emociones cercanas. 

He estado pensando en Iber y en cómo me ha apartado completamente de su vida. También he recordado que no ha sido el tipo de persona que necesitaba para regularme emocionalmente, para vivir juntas una armonía porque ella tampoco sabe hacerlo consigo. Bueno, tal vez sí sepa hacerlo en cierto sentido porque se protege mucho y se concentra en hacer las cosas que le vayan a hacer sentir bien. Se regula emocionalmente haciendo cosas que le tranquilizan, y cuando estábamos compartiendo tiempo y espacio juntas no era capaz de concebir una actividad conjunta, cómo compartir, hacer algo que nos gustara a las dos, o a mí, y que eso fuese una decisión suya, una opción que hubiera decidido ella. Eso le resultaba muy difícil, y a mí me estaba desmoralizando. 

Pero al pensar en ella me he sentido mal. Justo en este preciso instante no puedo retrotraerme a la emoción que he sentido, y me alegro, la verdad. 

Buf, estoy escribiendo y pienso que mi mente realmente procesa en inglés, y estoy como traduciendo. También siento que no escribo bien, que ya no sé escribir o que he perdido calidad. Pero también he decidido que eso no va a importarme porque es fundamental, esencial expresarme y llegar al fondo de todas las cuestiones que piense y que me provoquen emociones. 

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Regulación emocional

La verdad es que no he escrito en dos días, y no sé por qué. Me he liado a investigar sobre diversos temas y también he intentado pasar tiempo con Mami. No quiero alejarme de mi objetivo de ser transparente conmigo misma. 

Ayer y hoy me he sentido bastante cansada, sobre todo mentalmente. Ayer tuve una sesión muy interesante con A. sobre regulación emocional, y vi que en las parejas que he tenido he buscado a alguien que me ayudara con ello, sin conseguirlo porque no he podido estar con nadie que me ayudara a analizar la situación en la que estaba y a profundizar en cómo me sentía para de alguna manera llegar a ese punto en el que la mente se calma. Es cierto que las personas con las que estaba no se analizaban a sí mismas. 

Espero en el futuro estar con alguien que tenga esa capacidad porque si no voy a a ser muy infeliz. Cuando me he dicho a mí misma que alguien "no me escuchaba", en el fondo creo que me refería a que no me acompañaba, ni me dejaba a mí acompañarla. Así que por lo menos he de ser capaz de darme cuenta de que cuando me guste una persona sea con la cabeza también aparte del corazón. 

He estado muy estresada en los últimos días y noto mi cognición afectada. Además, no he dormido bien, aunque ahora estoy recuperando. He notado que me asaltan sensaciones de pánico porque tengo miedo de estar perdiendo facultades, de no poder pensar con racionalidad ni inteligencia, y lo que tengo que hacer es poner en marcha un poco de perspectiva y ver que la falta de sueño y el estrés me han afectado de esta manera. Eso es una manera de regular las emociones. 

Otra, con respecto al problema con el alquiler, ha sido darme cuenta de que tenía muchas dudas sobre el proceso. Así que he tenido que gastar tiempo en ello. Luego me he dado cuenta de que estoy proyectando preocupaciones para un futuro que no puedo entrever. No sé lo que va a pasar así que debería por un lado ir viendo si hay algún cambio, y por otro tomar decisiones y aceptar que a lo mejor no eran las más adecuadas, pero estar tranquila.

domingo, 3 de noviembre de 2019

Ponerme bien

Hoy he contactado con I. y le he pedido que me llame. No sé si lo va a hacer. Quiero normalizar la situación un poco, preguntarle por su vida e intentar entenderla un poco más. Si es honesta y me habla sin miedo, creo que podría ayudarme a avanzar yo también por mi cuenta. Me gustaría preguntarle por su salud, su trabajo, su vida social, y hacerme a la idea de que ella sí navega sin mí y además puede que haya encontrado coherencia entre sus necesidades y su realidad, por lo menos en algún aspecto. 

Yo, por otro lado, sigo muy doliente por no haber podido cuajar en una relación estable todo los propósitos y trabajo que he puesto en los últimos cuatro años. Me pregunto qué hubiera pasado si no me hubiera caído de la bici y hubiera ido a trabajar el 24 de junio. ¿Qué hubiera sido de mi vida? Sin duda todo hubiera sido muy diferente. Pero no creo que I. hubiera cambiado porque ella se está buscando a sí misma en la soledad y en su silencio, y ya había partido en esa dirección hace tiempo. 

Podría haber seguido con ella haciéndome a un lado, sin compartir mi vida con ella, centrándome en mi camino interior, alejada de ella, pero su desamor era monumental, su falta de implicación muy grande, y no había manera de conectar con un caudal fluido de ternura, de cuidados. Yo me estaba desmoronando, y ella no estaba allí. 

No sé si esta forma de hablar de mis emociones hace que sufra más y que me deprima; podría decir que me estaba deprimiendo y que la echaba muchísimo de menos, que no me sentía que me podía apoyar; que sus horarios, actividades, planes, plazos eran frenos, impedimentos para poder compartir un mínimo de intimidad y de cariño. Creo que dos personas que se quieren deben tener un futuro conjunto de planes y sueños. Deben defenderse mutuamente de las inclemencias de la vida, protegerse ante los golpes, las caídas, amortiguar el peso. Con I. yo me sentía muy sola. Ella no estaba al corriente de las preocupaciones de mi día a día, de mis pequeños conflictos, de las cosas que importaban. Ella iba en paralelo circulando por su propia autopista sin involucrarse en nada de lo que a mí me pasaba. 

Tengo el sueño de poder compartir todo ello con otra persona para que el dolor o las dificultades se aligeren. Creo que es posible, no debería rendirme y perder la esperanza de que esto sea posible conseguirlo con otra persona. Aunque ahora sería muy difícil tener una relación con otra chica, pero a veces sí me imagino navegar la vida con alguien que tuviera un pie firme en la existencia, que luchara por aquéllo en lo que cree, que tenga una pasión en la vida que además quiera compartir, que no te aparte de su día a día: cosas sencillas como cocinar, pasar la tarde juntas, dormir. 

Por otro lado, a mí me gustaría poder hacer todas estas cosas sola pero con tranquilidad, para que al compartirlas pueda yo aportar mi vivencia. No sé por qué yo no puedo por ahora conseguir esa tranquilidad. Creo que el sentirme querida es compatible con una vida cotidiana serena. Debería tomarme la vida con la misma naturalidad con la que duermo por las noches. Para dormir no necesito nada, puede ser más o menos fácil caer rendida, pero es algo que mi cuerpo hace por mí. La vida durante el día tendría que tener las mismas cualidades, especialmente ahora que no tengo que preocuparme por dinero durante un tiempo. 

Y más adelante me centraría en buscar un trabajo. Me estresa la idea de dar clases de inglés, pero, si logro conquistar mis miedos, tal vez lo hiciera bien y gustase a la gente. Lo único es que cuando pienso en ser feliz con algo, no necesitaría ser algo muy complicado ni que involucrase a mucha gente para llenarme. De hecho, podría ser un proyecto pequeño que simplemente se me diera bien y en el que pudiera centrarme. Porque lo principal es buscar una manera de mejorar mi salud mental, y después ver cómo puedo formar parte de la sociedad de forma más activa. 

Yo ahora estoy intentando no evitar pensamientos, cuestiones, acciones que me causan daño emocional. No voy a alimentar un come-come negativo, pero tampoco quiero utilizar una estrategia de evitación para todo. Creo que lo principal que estoy evitando, aunque no es de manera ultra directa es ser feliz, estar satisfecha con mi vida, con el día a día. Pero ahora estoy recuperando una energía o estoy empezando a entreverla para simplemente estar aquí, permanecer, no sucumbir, respirar. Es una energía que dice "sí", en vez de decir "no". Es la energía que tengo cuando intento arreglar algo, buscar la manera de que funcione para que se pueda volver a utilizar, para que pueda volver a existir. Y yo misma quiero ponerla en marcha en mí misma. 

Aunque para ello necesito tanto una relación muy íntima conmigo misma como una cierta desconexión. 

No sé qué ha pasado hace un rato al escribir uno de los párrafos anteriores y centrarme en una idea me he sentido muy feliz. Esa sensación efervescente de serenidad feliz me ha sacudido y me ha hecho pensar que existe la esperanza de ponerme bien. Imagino por un minuto qué pasaría si me pusiera a hacer algunas cosas que tengo pendientes en la casa, sólo para jugar un poco con la vida, sólo por ver cómo reacciona mi cerebro a lidiar con ciertas cosas que normalmente no me plantearía. 

Creo que esta reacción la he tenido al pensar en que hubiera una posibilidad verdadera de ponerme bien. 

Blog

He vuelto a cerrar el blog, la verdad es que necesito este pequeño reducto para respirar, para ser honesta conmigo misma sin preocuparme siquiera de lo que mi voz interior quiera decir. No he durado ni cinco minutos con el blog abierto. 

El hecho de considerar el compartir mis pensamientos con el mundo me ha causado un poco de ansiedad pero también me ha hecho pensar que tal vez tenía la posibilidad de compartir lo que sentía, de encontrar a alguien que me animara y apoyara como pasó en otra ocasión. Pero creo que ahora no tengo la capacidad de escribir y de estar tranquila, de escribir de forma espontánea sin preocuparme por lo que pueda pensar quien lea lo que escribo. No sé qué tendría que hacer para dejar de importarme; desde luego durante años no ha sido un problema para mí, pero ahora no me siento capaz de enfrentarme a mis pensamientos más privados sin sentir una auto-censura. No me resulta posible. ¿Qué diferencia hay en realidad 

Y luego es que no se trata sólamente de escribir un par de de cosas durante estos meses. Es que tengo los últimos 11 años de mi vida reflejados en el blog, y no quiero que haya ninguna posibilidad de que el material caiga en manos de ... internet. 


sábado, 2 de noviembre de 2019

Libremente

He decidido hacer el blog público otra vez porque quiero conectar con otras personas, aunque sea de forma invisible. Ya lo he hecho otras veces y luego lo he vuelto a quitar, no sé cuánto me durará. Necesito entablar relaciones con otras personas, y creo que la gente que pueda molestarse en leer la enredadera de mi prosa sólo lo hará porque realmente le interesa el alma de otra persona, y tal vez en algún momento pueda interactuar conmigo, aunque creo que esa posibilidad es muy remota, pero dejándola abierta tal vez me permita la fantasía de que mi soledad se resquebraja lentamente. 

Sigo trabajando duro mentalmente para intentar desmontar esa depresión.

Esperar

Tengo un problema con una gente a quienes arrendamos un local, y me ha provocado bastante estrés, sobre todo porque no entiendo la situación. He intentado entender de qué se trata, qué es lo que quieren las personas causantes de este jaleo y cómo debo comunicarme. Creo que me he precipitado al contactar con la persona que tendría que haber asumido la responsabilidad sobre el asunto, tal vez tendría que haber utilizado su lógica (muy extraña lógica) y su tono al responderle. Aunque estoy convencida de que esta persona me está tomando el pelo, y que está desviando la atención sobre algo que él tiene que asumir. 

Lo cierto es que para poder gestionar este tema emocionalmente tengo que distanciarme un poco para que no me haga daño. Este fin de semana no quiero pensar mucho sobre ello porque es peliagudo y no quiero obsesionarme. Prefiero utilizarlo como práctica para saber cómo tratarme a mí misma y a mi subconsciente cuando comience a notar ansiedad. He intentado tranquilizarme, y he buscado una estrategia que creo que me va a funcionar, por lo menos, durante este mes, que consiste en ver cuánto dinero tenemos en al cuenta y pensar que un mes podríamos aguantar, y también ver a finales de la semana que viene si la cosa cambia. En una palabra: saber esperar.