Sigo con mi relato. Y con la idea de que me podría salvar la literatura. Pero es para otro rato. Por ahora quería contar que me siento un poco rara. He dormido una siesta larga (aunque no sé durante cuánto tiempo, pero no he querido poner la alarma), quería que mi cuerpo se reseteara y volviera a sertirse un poco normal. Lo que he comido me ha empachado también un poco. Pero quiero recordar lo importante de sentirme orgullosa de haber sobrevivido, de seguir aquí, con perspectiva de mejorar, de dar lo mejor de mí misma, que eso no lo he perdido. Y es fácil olvidarse de lo principal, por eso somos tan infelices entre toda la abundancia porque no nos damos que lo principal es mantenerse con vida y en compañía de quienes te quieren, y prestarles atención.
Respirar y contar que estás aquí otra vez, en un nuevo día, presenciando el cambio del día a la noche, sintiendo tu cuerpo regenerado cada mañana, independientemente de cómo te sientas, la vida sigue fluyendo en ti como el regalo que es, la posibilidad de expresar emociones y movimientos con el cuerpo y pensamientos con la mente. Esto tendría que ser suficiente para cualquiera porque es un regalo.
Y ahí es donde me encamino, a la vida, aunque no sepa en qué consiste ahora. He intentado vivir como un personaje y se me ha desbordado, ha dejado de tener su utilidad y ahora he de ser más flexible. Estoy en la cincuentena, aunque no sé qué significa, sólo que parece que algunas salidas se cierran a mi paso. Me cuesta mucho escribir esto, pero quiero reflejar algunas de las cosas que tengo en mente. Pero como dicen, la vida no tiene sentido pero hay que darle uno. A mí hay cosas que me importan mucho todavía y no quiero renunciar a ello. Tengo valores que me han llevado lejos, aunque también me han hecho la vida difícil. Es complicado plantearse cosas tan grandes ahora. Creo que hace cinco meses no lo hacía, estaba en otra etapa. Todo esto ha pasado en este periodo de parón.
Mi brazo recuperará su fuerza y mi mente también. Cuándo, no lo sé. Hoy quería haber hecho un pequeño análisis de cómo me siento, pero ahora no sé muy bien qué decir. Estoy un poco fuera de órbita, me he pasado todo el fin de semana viendo series con mi madre y tengo los ojos un poco cansados. Mañana volveré por aquí.
Respirar y contar que estás aquí otra vez, en un nuevo día, presenciando el cambio del día a la noche, sintiendo tu cuerpo regenerado cada mañana, independientemente de cómo te sientas, la vida sigue fluyendo en ti como el regalo que es, la posibilidad de expresar emociones y movimientos con el cuerpo y pensamientos con la mente. Esto tendría que ser suficiente para cualquiera porque es un regalo.
Y ahí es donde me encamino, a la vida, aunque no sepa en qué consiste ahora. He intentado vivir como un personaje y se me ha desbordado, ha dejado de tener su utilidad y ahora he de ser más flexible. Estoy en la cincuentena, aunque no sé qué significa, sólo que parece que algunas salidas se cierran a mi paso. Me cuesta mucho escribir esto, pero quiero reflejar algunas de las cosas que tengo en mente. Pero como dicen, la vida no tiene sentido pero hay que darle uno. A mí hay cosas que me importan mucho todavía y no quiero renunciar a ello. Tengo valores que me han llevado lejos, aunque también me han hecho la vida difícil. Es complicado plantearse cosas tan grandes ahora. Creo que hace cinco meses no lo hacía, estaba en otra etapa. Todo esto ha pasado en este periodo de parón.
Mi brazo recuperará su fuerza y mi mente también. Cuándo, no lo sé. Hoy quería haber hecho un pequeño análisis de cómo me siento, pero ahora no sé muy bien qué decir. Estoy un poco fuera de órbita, me he pasado todo el fin de semana viendo series con mi madre y tengo los ojos un poco cansados. Mañana volveré por aquí.

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