jueves, 31 de enero de 2019

Atención


Antes que nada, quiero dedicarle a este espacio unas palabras. Sé que desde que me levanté he tenido muchos pensamientos relacionados con las cosas que siguen pendientes, pero también me he dado cuenta de cómo el cuerpo reacciona ante sus propias funciones vitales y la enfermedad. El cuerpo está atento las 24 horas del día. Y la mente también tiene su trabajo que hacer; en el caso de la mía tiene mucho que ver con seguirle la pista sin descanso a lo que me genera más tensión, porque hay una fuerza ahí que quiere solucionarla. No puedo cambiar mi mente, pero tal vez puedo reconducir sus focos de atención para que me guíe con más atención por el camino. 


lunes, 10 de diciembre de 2018

Pen to paper



Esta mañana me planteo cómo estoy. Cuando camine ¿seré yo o una sombra o una interrogación? He estado en casa todo el puente, y ahora que voy a salir, que me voy a exponer al exterior, que todavía no he encontrado, creo, el afianzamiento con el interior, me pregunto quién va a salir a la calle, cómo está, cómo se encuentra, a quién busca, qué es lo que busca. 

I. no ha estado en contacto con ella, y yo tampoco porque se ha escondido en los pliegues de este amor difícil. Mi subconsciente, mi psique se ha expresado sólo desde la alarma, desde un único puntal, con la presión obsesiva de una única pregunta: ¿es suficiente? ¿Va a quererme? ¿Cómo va a quererme mejor? ¿Cuándo va a despertar? ¿Cuándo van a cambiar las cosas? ¿Es esto lo que me espera para siempre? ¿Voy a poder vivirlo de forma más feliz?

Lo que pasa es que recorrer estos caminos ya vividos no terminan de remarcar, de dar pistas sobre el paisaje natural de estos momentos. Puedo repetir continuamente ¿qué ha pasado, qué ha pasado, cómo ha pasado? y no darme cuenta de lo que está sucediendo ahora mismo. El pasado sólo se puede entender desde el punto de vista del ahora mismo, porque el pasado está sucediendo en este mismo instante, y no nos damos cuenta del presente, de sus devenires, de sus incógnitas. 

(La pluma estaba seca. La he rescatado esta mañana. Espero recuperar también la escritura que transita por sus venas azules. Es una pena que tenga que parar ahora y prepararme para salir. Tengo que continuar el día expresándome suavemente, sin forzarlo, sin torceduras, aunque I can't put pen to paper right now). 

domingo, 10 de junio de 2018

Together


Together we ride with the trappings of life within the seams, and roll over and back in the belief of the systemic nature of redemption. Moreover, we seem to entail nothing is beyond our reach now that we tempt it with our fingertips. There is no residing knowledge in the excessive regard to life. This life swells with its imperfections and betrayals. Who is to know what awaits without a night watcher? If anything, we are already over and out like a flame whistled by a gasp of air, a bubble of respite from this tough, tough living. 


sábado, 10 de septiembre de 2016

Espero

No he sacado mis escritos adelante con suficiente regularidad. Tengo que escribir aunque sea un retazo diario para poder enraizarme. Todavía tengo dudas sobre la apertura del blog porque quiero escribir con total libertad pero tampoco quiero aislarme. Ya veré lo que al final tiene más sentido.

Bueno, al final he decidido que no, que este blog tiene que quedarse aquí, conmigo, y que no es necesario compartir mis pequeñas letras. Así que voy a encañonar la verdad y ser sincera, por lo menos conmigo misma, porque hay muchas personas con quienes no puedo ser sincera de verdad todavía, y me duele pero al mismo tiempo me ayuda a protegerlas y a proteger mi relación con ellas.


Estoy comiendo muchísimo y no entiendo de dónde viene toda esta ansiedad ... Hay temporadas en las que me pasa, y no tiene nada de malo, aunque me duele el estómago y no consigo bajar de peso ese kilo y medio dos kilos de más. Es una tontería, pero estoy más cómoda con mi peso de siempre y que la ropa me siente como siempre, y ser yo la de siempre, supongo. No puedo creerme que me dé vergüenza decirme estas cosas. También me gusta tener el control de la situación en vez de no tenerlo. Llevo mucho tiempo con dolor de estómago, un mes y medio, y es porque estoy comiendo mucho y a raíz de la ketamina. Cualquiera que leyera esto pensaría cualquier cosa de mí, pero es por eso que no debo dejar a la luz este blog.


Ahora estoy escribiendo y mañana también lo haré y al otro. Tengo que ponerme a escribir casi desde por la mañana, porque cuando leo los periódicos al final me estreso y me deprimo, y termino hundiéndome un poquito. Eso es lo que pasa, y creo que ése es la definición de una comportamiento autodestructivo. Así que tengo que hacer un esfuerzo por hacer aquéllo que es bueno para mí. Por ejemplo, no comer demasiado. Por ejemplo, leer tranquilamente. También tomarme las cosas con tranquilidad, no permitir que el agobio se haga con todo y defina la realidad.

Ahora tengo de nuevo dolor de estómago y lo voy a tener durante todo el día. Ayer comí demasiado y esta mañana probablemente también teniendo en cuenta que arrastraba la pesadez de ayer. No sé muy bien a veces de qué depende. Ahora, como me duele el estómago no estoy bien de humor, y eso tengo que tenerlo en cuenta. Tengo que hacer unas cuantas cosas que están pendientes y así me sentiré un poquito mejor. No sé si tomarme un café luego ... Es verdad que nos pasamos el tiempo intentando sentirnos mejor, mejorar un estado de ánimo u otro, en vez de observarlo con tranquilidad y surferarlo. Es bueno darme cuenta de que no estoy demasiado animada, así puedo poner el práctica algunos de los principios en los que he estado trabajando en este tiempo.

miércoles, 24 de agosto de 2016

El No


Estoy esta mañana barruntando ideas que comenzaron a deshilacharse ayer también. La idea del no, cuando tu mente te responde que no a todo. Me he dado cuenta de que es muy fácil dar por sentado que tu mente analiza todas las situaciones que se puedan presentar, por muy nimias que sean. Pero en una mente normal eso no es así. La mayoría de las veces la acción precede incluso hasta al pensamiento, y el "no" no se escucha. La mente depresiva no deja pasar ninguna posibilidad de decir no. Es súper extraño, sobre todo darme cuenta ahora, que tengo un pequeño respiro mezclado con la depresión, y soy capaz de ver tanto su sombra como vislumbrar los rasgos de una vida normal. 

¿Es posible decirle que sí a una menta enferma?

viernes, 21 de febrero de 2014

Segundo día

Bien, estoy descentrada. ¿Qué he hecho en todo el día? La verdad es que no me explico lo que he hecho, he medio roto el ordenador, y no sé cuánto va a durar ahora. No es fácil ponerte las pilas con este tema.

Pero tengo que entregarle a mi día el placer de trabajar en mi escritura y mi lectura, porque no lo estoy haciendo, y sufro en consecuencia. Mañana tengo que poner en práctica todo esto, porque de verdad, sigo estando despistada. He hecho mucho, pero no lo que debería del todo.

Ahora me voy a leer, porque creo que podría hacerlo durante media hora o así. Tengo ganas, aunque me muera de sueño voy a hacer un esfuerzo. Vale la pena y así me sentiré mejor.

martes, 18 de febrero de 2014

Dormidos


Hoy estoy teniendo un día de esos que parecen dormidos.

domingo, 19 de enero de 2014

Normalidad


He cerrado el blog al público porque en estos momentos lo que escribo es muy personal y me da vergüenza que otras personas lo lean. Y quiero escribir aunque no lo haga muy bien, aunque mi cerebro parezca no dar de sí lo suficiente. No me puedo expresarme correctamente, tengo la cabeza frita. Necesito leer y escribir y ponerme en marcha pero sufro de una confusión mental gigante. No consigo poner en orden mi horario cambiado, y el haber dejado el Lamictal y el Elontril ha provocado una lluvia de emisiones en mi cerebro que me mantiene rehén. No sé muy bien cómo organizarme, estoy siendo fuerte y débil al mismo tiempo. Fuerte porque aguanto el temporal, y me estoy observando constantemente. Creo que no estoy deprimida exactamente, pero me siento como alucinada y tengo miedo de que la bipolaridad explote de alguna manera cuando menos se le espere, en el momento menos conveniente. 

Son las siete y media de la tarde, y estoy aquí en casa con la sensación de que el día está acabando y que yo no he hecho gran cosa. Tengo que acostarme pronto para poder levantarme a una hora decente y poder afinar el ritmo de la semana a partir de mañana. Realmente quiero conseguirlo, espero que el cuerpo y mi mente se aúnen para conseguir su objetivo. 

No sé si mi problema es el de los horarios o lo que estoy tomando que me deja la cabeza llena de pinchos. También me afecta la cara, la tengo hinchada y un poco deforme. Pero voy a aguantar e intentar integrar un poco de lógica y sentido común en mi día hasta que consiga un poco de coherencia y sensación de normalidad. Creo que necesito un mes como mínimo para reequilibrarme.

Tengo que recordarme lo que estoy haciendo. He dejado la medicación para sentirme mejor: para que mi vista vuelva a la normalidad, mi nivel cognitivo alcance un punto óptimo, y mi equilibrio emocional se estabilice. Mi vida tiene que ordenarse un poco para levantarme por las mañanas sabiendo lo que estoy haciendo, lo que me he planteado hacer y el punto en el que me encuentro dentro del proceso. 

La medicación me afectaba a la vista y a la cognición, y francamente creo que me deprimía, no me permitía levantar cabeza. Hace meses que no limpio mi casa y no tengo energía para nada. Quiero cambiar esto. Este año quiero escribir el libro, leer con tranquilidad y pasión, escribir con concentración y calidad, y ser dueña de mi destino, de mi vida. Creo que puedo conseguirlo, aunque me va a costar un poquito. Quiero poder ser espontánea, y disfrutar de la vida, porque desde que veo cómo se me escapa de entre los dedos estoy siendo muy consciente de en qué consiste. 

Ahora voy a intentar leer un poquito y ver qué tal va. Hoy voy a irme a la cama a las 12:00, aunque esto me suponga tomarme todas las valerianas que tengo en casa. 

sábado, 18 de enero de 2014

Aero


He estado mirando al mundo desde fuera, como desde un globo aerostático, permitiéndome el lujo de no sentirme demasiado responsable de mis emociones. Pero creo que mañana ya voy a poder enfrentarme a ellas de forma más ponderaba y actuar sobre ellas, actuar en consecuencia, causarlas de una manera más o menos dirigida. Mi vida a veces parece un gran experimento. 

Tengo un desfase horario total, pero a partir de mañana quiero tomar responsabilidad sobre el descontrol e intentar darle algo de lógica a los horarios del día. Siento la cabeza como un holograma, y necesito reorganizar la energía.

Puedo reflexionar. 

domingo, 29 de diciembre de 2013

La montaña mágica III


Todo lo has escrito, pero te queda medio camino por recorrer. Corres riesgos invisibles y vives en las permutaciones de los días entretejidos. Cada mañana repites tus rutinas sin darte cuenta del todo de que son tu tabla de salvación en la marea. Estás dentro, encima, alrededor, subida, colgando y acaparando espacios entre tierra y cielo. 

La montaña mágica II

Es la mañana que se resiste a ser adulta, el despertar cerril, las expectativas abundantes, la candidez que anhela. Un circular a tientas por las posibilidades del día mientras desnudas las horas en febril renuencia. 

Te planteas y te preguntas múltiples disyuntivas que apenas asoman al horizonte sus decepciones futuras, pero es posible imaginar la certeza de un nuevo día y la sinrazón que se envuelve en albores empezados. 

viernes, 20 de diciembre de 2013

En blanco


Estoy bastante cansada porque he tenido una noche en blanco, completamente en blanco y debería irme a la cama a descansar. Estoy intentando explorar un poco estos instantes porque por un lado tengo una sensación de satisfacción poco común al haber sacrificado una noche de sueño y un día de lucidez para conseguir finalizar un proyecto; y por otro siento que mi cabeza está demasiado empañada como para jugar conmigo al juego del escondite en el que yo consigo entretenerme en algo que no es funcional y que me impide poder centrarme en lo que realmente debiera.

Cuando me falta un día de sueño no funciono con múltiples coordenadas, sino más bien una muy simple, y en parte es agradable sentirse así. Ahora debería ser dormir, pero tal vez todavía puedo rascar el día un poco más y disfrutar de este estado tan poco mío durante unos instantes.

martes, 17 de diciembre de 2013

Esperas


Me he pasado gran parte de mi vida esperando, o impaciente. Ahora me he dado cuenta de que no espero; no espero a lo bueno, porque ya lo tengo, ya lo he conseguido; y no espero tampoco las malas noticias, porque llegarán sin que yo pueda hacer nada para evitarlo, y prefiero no pensar en el dolor que me van a producir.

Ahora me queda resolver la impaciencia. Impaciencia por mejorar, por conseguir un ritmo de trabajo, por seguir el curso de lo que me he propuesto para cada día. Pero es una espera interna, no tiene nada que ver con el reconocimiento público de la consecución de un proyecto, por que una serie de coordenadas exteriores se conjunten y propicien un resultado que ha de ser expuesto y contrastado.

El proyecto está en marcha, estoy satisfecha e ilusionada. Quiero mejorar algunas cosas, hacerlas mejor, pero en ello me he dado cuenta que se encuentra la savia de la vida. No en la espera, sino en el disfrutar del día a día, en el ver, en el sentir.  

No, ya no espero, pero hoy estoy sumida en un pequeño charco de infelicidad, o tal vez debiera decir de incomodidad. No quiero estar donde estoy, cosa que se puede solucionar, sólo tengo que moverme, aunque últimamente me muevo muy despacio, como un oso perezoso. Mi cuerpo no reacciona. Está como hibernando mientras juega al ping pong con mi cabeza, que es una campana de bronce hueca y que a veces me proporciona sesiones de galimatías sonoras infernales. No soy buena a la hora de encontrar compensaciones pasajeras, sólo me queda la esperanza de presenciar una metamorfosis, cosa que sucede de forma periódica.

Esta mañana, tras una buena dosis de escritura, la nave va.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Agua


Entretanto la vida te lava a la piedra. 

lunes, 25 de noviembre de 2013


Esta mañana quiero escribir con las palabras que destilen más intensamente del alma, aunque el cuerpo lo tengo asediado por el presagio del invierno temprano. Y mi conversación es una tanda de fogueo, intento recuperar el recorrido de mi interlocución interna y a veces no recuerdo en qué consiste la desnudez del pensamiento.

Escribir sobre no escribir parece un lujo premeditado. No debería convertirse en un hábito, pero es un paso intermedio que no puede saltarse para acercarte a la lucidez creativa. La ficción es un territorio marcado en busca de un fin, aunque tan sólo se trate de la descripción del personaje y su circunstancia tanto en las historias mínimas como en las épicas. Pero el dulce control de tu vulnerabilidad que estableces no siempre es accesible.

Las mañanas te permiten esa mediación más de cerca, y te esfuerzas a emplazarte a relatar tus intermitencias en un forjado interno. El mero hecho de avanzar en un espacio en la página parece un logro, un redimirse ante tu ansia, un despegue en tu búsqueda hacia la narración de ese castillo, ese ágora, el terreno abonado de tu introspección.

El canto del cisne que se prolonga hacia el infinito es tu meta, tu destino. El perfil de la maquinaria imposible, las emociones inconfesables, ácratas, tu intersección con ellas. Escribir sobre no escribir es la descripción de tu frenar en seco, de tu reacción inmediata, tu integración con la realidad más innata, la sabiduría inusual de aquellas personas que narran, que siempre han narrado.

He explorado el terreno, pero no siempre me resulta familiar porque el territorio es escarpado y el tránsito errante. Intento condensar en reflexión los puntos de apoyo, de permanencia, y esto me permite decir que escribir a veces es un tránsito transparente, un recorrido fluido, pero otras veces es el movimiento seguido a la parada, la permutación de raíces que hay que desenterrar y explorar con las yemas de los dedos hasta llenarte las uñas de tierra, escarbando ante la incertidumbre de tus dudas y preguntas, soportando la intermitencia.

Ahora podría acabar la frase en cualquier momento y retirar la página, pero no debo. Mi mente no encuentra consuelo pero conoce sus obligaciones y necesita emprender la escritura diurna, ya que se encuentra en riesgo de encallarse en la protesta durante el resto del día. Me resisto a pensar que durante todo este tiempo que se ha adelantado al momento actual, estas horas que preceden a este mismo instante, no se haya gestado un movimiento de tierras lo suficientemente intenso para ser detectado por el medidor más sutil y sensible. Sé que he pensado mucho, que me he planteado múltiples cuestiones, que he diseccionado un número ingrávido de sensaciones detalladas, y aunque sólo se tratara de encontrar un objeto de flotación me doy por satisfecha.

Las ficciones se acomodan a tu estado de ánimo, pero también se dejan seducir por el apresto matutino. Éste es el momento en el que mundo gira, bosteza y se despereza en estiramientos, y también el establecimiento de tu plazo de entrega.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Inflexiones


La pluma se alimenta de tinta. Ésta se integra en el fluido vascular de la narración y se pega a las paredes contextuales. Luego reanuda sus obligaciones, y sus brillantes palabras se desploman entre sílabas enteras que errabundas emprenden la búsqueda de sentido. 
 

lunes, 4 de noviembre de 2013

Intermitencias


Soy capaz de prensar en mi retorno a mí imperfecciones absolutas y grandes permutaciones del sentimiento.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Esa hoja suelta del calendario

Aprendes rápido la dinámica de la Hyène, y ahora se quiere colar por todas las esquinas, por todas la grietas del cuerpo de mi hermano y de nuestro espíritu. Por ahora ha conseguido convertirle en un ser ausente, postrado, caquéctico y desganado. Pero para combatirla hemos aprendido a ser como un virus mutando estrategias, turnos y dinámicas de ataque. Antes amenazaba con la fiebre alta, y ahora con la baja, y cree que podrá con nuestro agotamiento. A mí me ha provocado parásitos intestinales, desorientación, lapsus de memoria, dolor y rechinar de espalda y de piernas, migrañas intensas de cabeza, cansancio y embotamiento en los ojos, y un eczema en el cuero cabelludo que intento no rozar con los dedos porque me escuece como si estuviera en carne viva, y que no me he mirado. Casi no me atrevo a que mi madre lo examine, y tal vez pueda ir a nuestro médico de cabecera el jueves. Tal vez... Es que pillas los bacilos al cerrar ochocientas veces los interruptores de la luz, los del ascensor, los mandos de la máquina de bebidas.

Ella avanza pero nuestro equipo está siempre a la defensiva, y aunque no conseguimos arrinconarla se detiene y envía a sus esbirros: bacterias hospitalarias, cucarachas, la amenaza de las escaras, la toxicidad, algunas personas sin experiencia que pinchan a mi hermano cuatro veces su carne quemada antes de conseguir encontrarle la vena para la vía.

No es nada fácil localizar las artimañas de la Hyène y comprender su efecto a corto plazo. Se ríe en nuestra cara; sólo somos insectos para ella, gusanos, una molestia pequeña e incordiante, porque ella siente cómo bloqueamos sus intentonas, y, aunque no nos tema, la hacemos avanzar más despacio. Después de todo, nuestras armas son caseras y rudimentarias: café, taxis, móviles, visitas frecuentes a la máquina de bebidas para hidratarnos, móviles, una armada de medicamentos, la coordinación impecable a la hora de pasarnos la información de forma colectiva. Nos damos moral, compartimos el pesimismo y las malas noticias de forma estoica, con honestidad relatamos la última declaración demoledora del médico adaptándola convenientemente cuando la relatamos a mi madre. Tenemos el control de enfermería al lado y hemos propiciado una relación amistosa y solidaria de doble sentido con las enfermeras, y no nos cabe ninguna duda de que son ellas quienes le mantienen vivo. Ellas forman parte de nuestra primera línea de ataque con su acción rápida y eficaz.

Mientras la Hyène maquina, en nuestra familia estudiamos cualquier gesto suyo, quejido, equívoco; nos informamos y ayudamos mutuamente a todas horas con llamadas cruzadas como un batallón, siempre cargando contra ella. Pero nuestras armas tienen efectos colaterales y van deslabazando el cuerpo de mi hermano. Ella contrarresta nuestros ataques con gran sagacidad, su entrenamiento es impecable. Busca el arponazo final, la debilidad y victoria tras múltiples acometidas mortales, el descorazonamiento, el momento clave.

Nos crea inquietud, ansiedad y desorientación, la tememos y a veces nos desesperamos; yo lloro delante de las enfermeras y mi hermana, pero no delante de mi hermano o de mi madre, y nunca del médico. Nuestra
economía es de guerra y hemos adaptado nuestro modus operandi para saber dónde nos encontramos en todo momento con respecto al avance de la enfermedad.

El mundo tras tu turno contiene y exhibe demasiada luz, demasiada despreocupación, demasiada ignorancia. Está ajeno a todo esto. Yo lo ignoro, pero me zambullo inmediatamente en mi lectura, mi trabajo artístico, la comunicación íntima con esas personas clave en mi vida en estos momentos.

Somos un capullo cerrado que contiene cuatro personas que desde dentro maquinan el último ataque contra la Hyène. No se puede destruirla ni herirla de muerte. Todo parece que lo hacemos a rastras, tarde, con exceso. Debemos reaccionar rápido en esas noches de espanto, pero a veces lo hacemos con retrasos al dar la voz de alarma, hiriendo a mi hermano con esas durísimas intervenciones médicas: le pinchan, le inyectan, le inoculan.

Al estar sola en la casa de mi madre observo que ella sigue pasando las hojas del calendario. En ese momento me entra un escalofrío que me provoca algo así como la sobriedad que le golpea de repente a una persona borracha al pasar algo terrible. Me recuerda cuándo me aprendí de memoria la fecha y la hora de muerte de mi padre, y me pregunto cuándo arrancaremos la última hoja de la vida de mi hermano, y qué haremos entonces.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Sellado mutuo


Mañanas precintadas para la escritura sin saber ...

viernes, 30 de agosto de 2013

This is definitely a new game


Chewing my subconscious' banter. I'm definitely swamped by it, but this morning I cannot face it because I know it welcomes me unabridged. I can't be completely honest about my latest thoughts on family and country.