lunes, 10 de diciembre de 2018

Pen to paper



Esta mañana me planteo cómo estoy. Cuando camine ¿seré yo o una sombra o una interrogación? He estado en casa todo el puente, y ahora que voy a salir, que me voy a exponer al exterior, que todavía no he encontrado, creo, el afianzamiento con el interior, me pregunto quién va a salir a la calle, cómo está, cómo se encuentra, a quién busca, qué es lo que busca. 

I. no ha estado en contacto con ella, y yo tampoco porque se ha escondido en los pliegues de este amor difícil. Mi subconsciente, mi psique se ha expresado sólo desde la alarma, desde un único puntal, con la presión obsesiva de una única pregunta: ¿es suficiente? ¿Va a quererme? ¿Cómo va a quererme mejor? ¿Cuándo va a despertar? ¿Cuándo van a cambiar las cosas? ¿Es esto lo que me espera para siempre? ¿Voy a poder vivirlo de forma más feliz?

Lo que pasa es que recorrer estos caminos ya vividos no terminan de remarcar, de dar pistas sobre el paisaje natural de estos momentos. Puedo repetir continuamente ¿qué ha pasado, qué ha pasado, cómo ha pasado? y no darme cuenta de lo que está sucediendo ahora mismo. El pasado sólo se puede entender desde el punto de vista del ahora mismo, porque el pasado está sucediendo en este mismo instante, y no nos damos cuenta del presente, de sus devenires, de sus incógnitas. 

(La pluma estaba seca. La he rescatado esta mañana. Espero recuperar también la escritura que transita por sus venas azules. Es una pena que tenga que parar ahora y prepararme para salir. Tengo que continuar el día expresándome suavemente, sin forzarlo, sin torceduras, aunque I can't put pen to paper right now). 

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