Continúo escribiendo, y de nuevo constato que cuando estoy sola escribo mucho más. Tengo mucho material en cuadernos y a máquina, y no sé si alguna vez lo transcribiré. Sería lo mejor, porque si no se perderá en la noche de los tiempos; aunque este blog también lo hará en algún momento a menos que haga algo. Si me pasara algo, mi hermana no sabría que lo tengo aquí (a menos que se lo dijera), y no sé si lo haría, tal vez sí. Lo raro es pensar que tienes un hilo de voz que no compartes con nadie, aunque hoy le he dejado a A. acceder.
Hoy he estado en la calle y no he emparanoyado demasiado. Ayer estaba en el autobús con mi madre y vi una chica joven mirándome. Me llamó la atención, no tenía ni idea de lo que estaba pensando, y pasados los 50 ya me siento poco menos que invisible. También vi a dos chicas en El Corte Inglés y no me quedó claro si eran pareja o no. Silenciosamente miré a una de ellas intentando ver si ése sería el tipo de chica, en ese rango de edad con quien podría estar en el futuro. Y al final no supe qué edad podría tener, a lo mejor tendría cuarenta y algo, y ahora seriamente me parece mucho más conveniente estar con alguien de mi edad exactamente.
La vida tiene unas etapas, querámoslo o no, y la cercanía de la muerte de tu padre o tu madre, familia, ver claramente las consecuencias de la vida en las decisiones que tomó tu hermana, en las arrugas de tu hermano tiene un impacto fortísimo, te hace verlo todo de forma muy diferente. Ahora la vida sigue ardiéndote en los cuencos de las manos, pero ves que tiene fecha de caducidad, que lo que has hecho hasta ahora te ha creado, que los sabores que te quedan por probar en la heladería son probablemente los más ricos, pero que ya no quedan tantos. Por otro lado, a medida que en la psicoterapia vaya avanzando podré volver a apreciar las situaciones pasadas con una actitud más fresca y revolucionaria.
En realidad escribo esto con una parte del ADN predeterminado para hacerlo, porque no he sido yo quien se ha dado cuenta de todo esto, ha pasado a mi alrededor, y he tenido que darle sentido. Ayer pensaba que me he dado cuenta de todo esto ahora, pero que mucha gente lleva décadas pensando en su futuro, y yo sólo he comenzado a hacerlo últimamente. Hasta ahora me dejaba engañar con la costumbre de ver amanecer un día detrás del otro. Ahora por las noches realmente me pregunto qué pasaría si hubiera un número limitado de días disponibles. La idea de limitación no es algo con lo que me sienta muy cómoda. Creo que hasta ahora jugaba mucho con la noción de posibilidad, en un momento dado algo que no era posible hasta ahora, comienza a serlo. Me gustaba pensar que si tenías mala suerte, en algún momento podía cambiar. No contaba con la mochila que acarreas con cada golpe del destino.
Sé que la desaparición de la depresión me hará ver esto mismo de manera diferente, y podré volver a este mismo planteamiento con más ideas y frescura, de esa manera podré también comprobar en qué ha cambiado mi actitud ante la vida.
A. quiere animarme a que salga y conozca a gente. Me pregunto cuándo voy a tener la confianza en mí misma para hacerlo. Cuándo voy a moverme por el mundo con naturalidad, mezclarme, hablar. Ahora ese día me parece muy lejano. No me gustaría tener que justificarme, explicar por qué llevo años sin trabajar. Sé que en una situación de amistad no es necesario tal vez profundizar tanto, y tampoco hay tanto en juego, pero me pregunto cómo podría reinventarme y volver a conectar con otra gente. En las prácticas conocí a gente maja, y cuando fui al huerto a los cursos conocí a M. con quien iba en bici.
Pero una amistad íntima con la intensidad suficiente para reemplazar a una pareja, no sé si es posible. He hecho intentos para profundizar en mi relación con mi hermana y mi madre, y soy más honesta, pero la desnudez emocional me da miedo. Cuando me expongo ante ellas y no recibo la respuesta adecuada, me siento muy frustrada. Tengo que trabajar el tema del abandono. Hoy en el cumple de mi sobrinito quería que mi hermana bailara conmigo el Don't worry, be happy, de Bobby MacFerrin. Ella me bufó y resopló de forma bastante típica: "¡Ahora nooo!", que ya sé que quiere decir: "ni ahora ni luego, menuda tontería de Paloma". Y si no lo hizo así, me reforzó otras veces que sí lo ha hecho. Intenté que no me afectara, y sí conseguí que mi madre bailara un poco.
Creo que llevo años intentando sacar a gente a bailar. Conseguí que I. lo hiciera un par de veces, pero no las suficientes. Es un bonito recuerdo. Espero conseguirlo pronto.
Hoy he estado en la calle y no he emparanoyado demasiado. Ayer estaba en el autobús con mi madre y vi una chica joven mirándome. Me llamó la atención, no tenía ni idea de lo que estaba pensando, y pasados los 50 ya me siento poco menos que invisible. También vi a dos chicas en El Corte Inglés y no me quedó claro si eran pareja o no. Silenciosamente miré a una de ellas intentando ver si ése sería el tipo de chica, en ese rango de edad con quien podría estar en el futuro. Y al final no supe qué edad podría tener, a lo mejor tendría cuarenta y algo, y ahora seriamente me parece mucho más conveniente estar con alguien de mi edad exactamente.
La vida tiene unas etapas, querámoslo o no, y la cercanía de la muerte de tu padre o tu madre, familia, ver claramente las consecuencias de la vida en las decisiones que tomó tu hermana, en las arrugas de tu hermano tiene un impacto fortísimo, te hace verlo todo de forma muy diferente. Ahora la vida sigue ardiéndote en los cuencos de las manos, pero ves que tiene fecha de caducidad, que lo que has hecho hasta ahora te ha creado, que los sabores que te quedan por probar en la heladería son probablemente los más ricos, pero que ya no quedan tantos. Por otro lado, a medida que en la psicoterapia vaya avanzando podré volver a apreciar las situaciones pasadas con una actitud más fresca y revolucionaria.
En realidad escribo esto con una parte del ADN predeterminado para hacerlo, porque no he sido yo quien se ha dado cuenta de todo esto, ha pasado a mi alrededor, y he tenido que darle sentido. Ayer pensaba que me he dado cuenta de todo esto ahora, pero que mucha gente lleva décadas pensando en su futuro, y yo sólo he comenzado a hacerlo últimamente. Hasta ahora me dejaba engañar con la costumbre de ver amanecer un día detrás del otro. Ahora por las noches realmente me pregunto qué pasaría si hubiera un número limitado de días disponibles. La idea de limitación no es algo con lo que me sienta muy cómoda. Creo que hasta ahora jugaba mucho con la noción de posibilidad, en un momento dado algo que no era posible hasta ahora, comienza a serlo. Me gustaba pensar que si tenías mala suerte, en algún momento podía cambiar. No contaba con la mochila que acarreas con cada golpe del destino.
Sé que la desaparición de la depresión me hará ver esto mismo de manera diferente, y podré volver a este mismo planteamiento con más ideas y frescura, de esa manera podré también comprobar en qué ha cambiado mi actitud ante la vida.
A. quiere animarme a que salga y conozca a gente. Me pregunto cuándo voy a tener la confianza en mí misma para hacerlo. Cuándo voy a moverme por el mundo con naturalidad, mezclarme, hablar. Ahora ese día me parece muy lejano. No me gustaría tener que justificarme, explicar por qué llevo años sin trabajar. Sé que en una situación de amistad no es necesario tal vez profundizar tanto, y tampoco hay tanto en juego, pero me pregunto cómo podría reinventarme y volver a conectar con otra gente. En las prácticas conocí a gente maja, y cuando fui al huerto a los cursos conocí a M. con quien iba en bici.
Pero una amistad íntima con la intensidad suficiente para reemplazar a una pareja, no sé si es posible. He hecho intentos para profundizar en mi relación con mi hermana y mi madre, y soy más honesta, pero la desnudez emocional me da miedo. Cuando me expongo ante ellas y no recibo la respuesta adecuada, me siento muy frustrada. Tengo que trabajar el tema del abandono. Hoy en el cumple de mi sobrinito quería que mi hermana bailara conmigo el Don't worry, be happy, de Bobby MacFerrin. Ella me bufó y resopló de forma bastante típica: "¡Ahora nooo!", que ya sé que quiere decir: "ni ahora ni luego, menuda tontería de Paloma". Y si no lo hizo así, me reforzó otras veces que sí lo ha hecho. Intenté que no me afectara, y sí conseguí que mi madre bailara un poco.
Creo que llevo años intentando sacar a gente a bailar. Conseguí que I. lo hiciera un par de veces, pero no las suficientes. Es un bonito recuerdo. Espero conseguirlo pronto.

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