miércoles, 2 de mayo de 2012

Coffee for two


Estoy fuera en la calle, en un café, y escucho una melodía de jazz en una voz endulzada, caliente que suavemente induce al cerebro a entregarse al trance en un duelo con la melancolía. 

Dispongo de múltiples minutos para hilvanarme en los ritos de la tarde. Me doy cuenta de que el murmullo de voces rellenaría cualquier disculpa que intentara comprometerme, y lo agradezco. 

No sé cuánto tiempo tardará la noche en encaramarse, y observo sorprendida el espectáculo de luz de esta tarde primaveral, y cómo los destellos amansados y calientes se engarzan al aire a pesar de ser casi las siete de la tarde. 

Estoy en un sitio a la espera, tal vez, convencida de que estos minutos antes de que ella venga no son inútiles. Debo utilizarlos para transitar, para desplazarme trasversalmente por la bebida caliente para vincular mi espera a la lentitud que me envuelve. 

Pero ahora la luz ha cambiado y se ha vuelto fría. Y me pregunto en qué acabarán todos mis buenos propósitos.

0 Comments: