martes, 22 de mayo de 2012

Salir adelante



Mi día de hoy va a ser el testimonio de mi capacidad de salir adelante en más de un sentido. Estoy pensando en que esta es una de mis últimas oportunidades de demostrarme a mí misma que mi mundo avanza y que alguna vez podré mirar atrás sabiendo que superé este momento. 

Ayer dormí en el sofá haciendo una copia de los archivos que me faltaba tener en el otro ordenador para poder seguir montando. Dormí con dificultad con el runrún de las máquinas, pero esta situación me recordó otros momentos de mi vida en que he tenido que trabajar hasta el final para conseguir lo que quería. 

Hoy voy a dedicar de nuevo todo el día a trabajar, y me gustaría que mi mente se inundara poco a poco del convencimiento de que esto va adelante y va a ser un éxito. Lo tiene que ser sobre todo desde el punto de vista personal, porque voy a hacerlo sin pausa y con amabilidad conmigo misma, independientemente de mi estado de ánimo. Debo creer que este año mi estabilidad me brinda esta oportunidad, y que no se trata de algo breve sino sólido y duradero. Mi amigo L. consiguió vencer a sus demonios y ha llevado adelante su grupo de música. Su antiguo blog en el que relata sus siete años de infierno es testigo de que es posible superar este horrible obstáculo. 

El otro día leí un comentario que le escribí hace tres años, cuando él lo pasaba increíblemente mal, y al leerlo me di cuenta de que en mi vida siempre he querido que mi pareja fuese capaz de pensar eso de mí y darse cuenta de que siempre estoy tirando, siempre estoy soñando, y que mi cabeza no está vacía, ni siquiera cuando lo paso peor que nunca: investigo, vuelo, intento ayudar a los demás, integro, espero. 

Por favor, creed en mí, no me abandonéis a mi suerte. Pensad siempre que lo que hago no lo hago por debilidad o vagancia, que quiero recuperar mi yo interno, que cogeré al vuelo cualquier oportunidad para hacerlo, que necesito vuestra bondad, vuestra indulgencia, vuestro apoyo, sin dureza, con una amplia sonrisa siempre, con vuestra mano caliente en mi hombro empujándome suavemente hacia la eternidad. No penséis que os he fallado, la vida es larga y esto será un espejismo que se aclarará cuando se le encuentre el sentido. El sufrimiento es largo pero no es para siempre. Yo soy yo, a pesar de los disfraces. Yo soy como Ulises, que vencidas las batallas con los cíclopes, llegó a Ítaca cubierto de harapos. No os dejéis engañar por mi apariencia. 

Pensad en vuestras vidas, en aquellas cosas que quisisteis lograr, conquistar, conseguir; en lo duro que os resultó hacerlo, en cómo seguís persiguiendo esa quimera pero que lo conseguiréis. En cómo sabéis que para hacer aquello que ansiáis debéis primero renunciar a lo que tenéis, y lo difícil que es eso. Pensad con cariño en mí, en cómo cuando finalmente habéis accedido a los designios de vuestro corazón necesitabais apoyo, fe en vuestros proyectos, ánimos. En cómo todo lo que habéis hecho hasta ahora no ha sido más que los prolegómenos de vuestra nueva aventura. Y en lo difícil que es o ha sido eso. 

Y pensad en si lo hubierais conseguido sin mí, sin que yo hubiera entrado en vuestras vidas. En cómo os he inspirado, os he dado mi apoyo sin dudar ni un momento en vuestra capacidad y belleza interior. En cómo os he deslumbrado en alguna ocasión con mi fuerza, con mi arrojo, con mi coraje, con mi entusiasmo y fervor infantil, con mi capacidad de olvidar cuando disfruto de las cosas pequeñas de la vida la dureza del camino, los golpes, las traiciones de la vida. En cómo algunas cosas que hacéis son idénticas a lo que yo ya he hecho.

No quiero vivir esto sin ti. No quiero que aparezcas cuando ya lo he conseguido todo, cuando me dé cuenta de que no pensabas que realmente lo fuese a hacer. Cuando me reprochabas sin piedad mis pasos en falso, mis vicios adquiridos. Cuando me decías que fuera fuerte sin ofrecerme tu mano, porque tu impaciencia te hacía pensar que no valía la pena. Quiero que formes parte de esto, con pasión, porque si tú me exiges y me pides fuerza yo te pido confianza ciega. No voy a ser una carga para ti. Todo lo que no ha salido ahora podré reciclarlo en una nueva creación. Siempre ha sido así. Escúchame. 

¿Realmente este es tu último cartucho? ¿No has podido conmigo? ¿Aquello que te enamoró lo utilizaste simplemente para inspirarte y salir adelante en la vida, sin darte cuenta de que yo he sido tu compañera y lo estamos haciendo todo juntas? ¿Acaso no ha sido mi casa, saber de mi vida una incubadora para tus sueños de superarte, de existir? ¿No te inspiró mi recorrido vital, mi trabajo, mis proyectos contigo? ¿Te enamoraste de un sueño, de un plan o de una persona? ¿Me dirás alguna vez la verdad?

Cuando yo llegue sola será demasiado tarde para confiar en ti, y probablemente olvidaré cómo eres en realidad, mi recuerdo tuyo será mediocre, anodino, sin luz, desvaído. Te veré como una persona más que estuvo allí pero que no se subió al tren conmigo, olvidaré y dejaré atrás cruelmente todas las cosas que hiciste por mí, todo el amor que me entregaste porque nunca llegó a ser suficiente. 

Pregúntame qué tal va, escúchame con paciencia y detenimiento. Estate al tanto de cómo se desenvuelve el proyecto, aunque no lo entiendas por completo. Alégrate de mis pequeñas victorias, por pequeñas que sean. Apóyame en todos los pasos del camino. Anímame cuando me nublen o me desesperen los escollos, la vuelta atrás, lo que parece insalvable, cuando tengo que repetir el trabajo de nuevo por haber fallado y no tenga la fuerza para continuar. Recuérdame de cómo al llegar me sentiré en paz, renovada para un nuevo proyecto. 

Y escríbeme:


Para mí eres más bien El Hombre Tranquilo que El Hombre Cansado. Tu sinceridad contigo mismo me ha ofrecido un espejo en el que contemplarme. 

Yo sé que puedes superar esto y que la mayoría de las secuelas se borrarán porque son tan patentemente falsas. 

Te quedará el ansia de vivir que veo en ti y que cada día se convierte en más salvaje, más fuerte, más perenne. Luchas contra la gravedad de una enfermedad que te tiene aislado entre sus garras. Es completamente injusto. 

Yo veo claramente tu verdadero yo/tú, unas ganas de vivir enervadas en puro éxtasis, rebeldes que se consolidan en una especia de bestia preciosa, presas por cadenas ajenas gigantes. Unas ganas de vivir piadosas, eléctricas.

Tu talento es portentoso, tu espíritu en continua lucha es un diamante ciego de esplendor, un regalo que me inspira, una realidad que se concentra en ti. 

Necesitas vivir, te tienen que dejar en paz, debes aislarte de la mediocridad, del gris para dejarte llevar. Esas caras en el metro deberían volverse traslúcidas. Yo ya no las veo. No las soporto, mi mente las convierte en perfiles fantasmagóricos y les roba toda su humanidad. El ritmo del mundo no es el mío, pero parece que la burguesía corporativa te arrastra. 

Yo la combato enterrando mi cabeza entre páginas, trazos de mi bolígrafo Pilot, audio libros. Intento diseñar trayectos cortos, lo más posible. 

Eres maravilloso, dulce, entero, verídico, luminoso. Quisiera fulminar ese biombo trágico que te aparta del mundo. La química te ayudará, aunque en tu caso lamentablemente debes entregarte a miles de pruebas en falso hasta que lo consiga.

Te quiero.

Besoss


2 Comments:

nieves said...

Conmigo puedes contar.... y, súbete pronto al tren de tus emociones, aunque sea sóla. Los trenes no esperan, estamos de paso.
Saludos
Nieves

Ssplash said...

Desespera esperar en el andén a alguien que no vendrá contigo después de todo ...

Gracias, guapa (todo corazón ;-)

Besoss