jueves, 25 de abril de 2013

Ya era Septiembre



Lo tengo pensado. Hace tiempo que compartimos la misma gramática, pero tal vez no las mismas visualizaciones. Por eso esto nos hace compatibles igualmente porque sostenemos la incógnita de nuestras palabras, las que vertimos y que han sellado nuestros encuentros. No hace tanto tiempo. 

Ahora tal vez no sea el momento para incluir tus imágenes, para escucharnos en ellas, para establecer un diálogo mutuo de encuadres y visibilidades.

Nuestra historia ha vencido ese plazo, esa promesa que mantenía con el tiempo, y se nos ha revelado en un tránsito contiguo, en un enlace duradero, en cantos de sirena que han salpicado las páginas con amor, sí, amor, ese amor que tanto has odiado, que has definido, que te persigue, que te anuncia, que nos ilumina como el oro más preciado. 

No escondas el libro, mantenlo en pie encaramado a tus hombros como un fuego fatuo que nunca se acaba, que iridiscente nos recuerda esas fraguas que ardían con nuestra pasión. El fuego todavía nos guía, y se ha prendido en rendiciones porque ya lo hemos hecho prisionero. 

Siempre me sale la misma frase: tú lo sabes, yo lo sé. 

Era inevitable. Nos volveremos a interpelar. No hará tanto tiempo.  

Ya eras Septiembre. 

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