domingo, 4 de diciembre de 2016

Sensitivity


Parece que me voy a lanzar de lleno a las emociones. Voy a intentar vivir con ellas y ver si puedo sobrevivir al maceramiento continuo que producen en mi corteza cerebral. Ahora mismo la emoción más fuerte que siento es cierta ansiedad porque me gustaría poder tener más tiempo para leer y escribir, y calmar esta fuerza tremenda que se acumula en mi pecho y mi garganta y quiere que actúe, que la apacigüe, volar, reabsorberse, formar parte de una actividad, ser la motivación de lo siguiente que va a pasar. 

Ahora me quedan unos 45 minutos para estar tranquila, y podría dedicarlos a leer un poco. Siempre intento calmar la ansiedad que siento, y la mejor manera es darme cuenta de que la albergo para luego olvidarme de encontrar una solución perfecta. Desde ayer tengo la cabeza como un bombo, y aunque cada día tiene su valor, y en cada día encuentro claves para vivir mejor, es cierto que a veces me falta el aire. Por ahora simplemente me doy cuenta de ello, y eso es lo que debo hacer. Creo que a medida que vaya desestructurando esta angustia que se manifiesta en muchas ocasiones pequeñas (cuando me relaciono con otras personas, cuando estoy sola, cuando pienso en cosas difíciles) podré ejercitar el músculo de la aceptación. 

Ahora vuelve a ser difícil porque he vuelto a entrar en depresión, pero por lo menos sé que estoy muy cerca de sentirme bien, y será más fácil el contrarrestar estas emociones cuando no siento un runrún negativo y desasosegante de fondo. 

Voy a leer un rato a Jeff Foster para ver si me entero, si entiendo lo que está diciendo. Con este runrún de fondo. 

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