Sí, es difícil de describir porque se apoya en el músculo cardíaco rebotando como un salmón en una red de pesca. Se trata de encumbrarse en un espacio que resulta baldío a primera vista, para luego acomodarse en una mecedora, y reclinarse girando el balance de la silla sobre rocas calcáreas que esconden su historia centenaria sin contemplaciones. Con la garganta seca querrías hablar y lanzarle al eco varias explicaciones afortunadas, pero no consigues seducirle y las palabras suenan como aparejos viejos y deslucidos. Buscas tu Excálibur, como siempre.
Todo parece que se compone de segundas partes que te tal vez te atrevas a relatar. Sabes que no es suficiente lo que estás contando en este momento: deberías ser más enérgica, más entera, más entregada, más resuelta. La voz debería resonar y mantenerte mientras el corazón se disgrega en pequeños hologramas indivisibles. Tienes que explicar cómo te sientes, lo que te está pasando, y eres tú, no es nadie más, quien debe llegar y emparejarse con el destino. Ya no sabes lo que está bien, ni lo que está mal, te estás permitiendo un exceso de tolerancia hacia tus propios fallos y renuncias.
En el fondo te estás dando cuenta de que tienes miedo. Coges el pulsioxímetro con el que medías la frecuencia cardíaca a tu hermano y te lo pones tú. Quieres saber por qué late tu corazón.
Todo parece que se compone de segundas partes que te tal vez te atrevas a relatar. Sabes que no es suficiente lo que estás contando en este momento: deberías ser más enérgica, más entera, más entregada, más resuelta. La voz debería resonar y mantenerte mientras el corazón se disgrega en pequeños hologramas indivisibles. Tienes que explicar cómo te sientes, lo que te está pasando, y eres tú, no es nadie más, quien debe llegar y emparejarse con el destino. Ya no sabes lo que está bien, ni lo que está mal, te estás permitiendo un exceso de tolerancia hacia tus propios fallos y renuncias.
En el fondo te estás dando cuenta de que tienes miedo. Coges el pulsioxímetro con el que medías la frecuencia cardíaca a tu hermano y te lo pones tú. Quieres saber por qué late tu corazón.


0 Comments:
Post a Comment