viernes, 27 de septiembre de 2013

Apuntes

Algunas cimas parecen inalcanzables por definición. Algunas lecciones son escaleras tumbadas sobre las rocas y te rompen las piernas, te repelen, te fuerzan a pasar noches enteras a la intemperie junto a la montaña viendo cómo te sangran las rodillas, cómo te escuece la piel con la sarna de las ortigas, cómo sigues sintiendo la luz del sol dentro de tus ojos enrojecidos tras la caída del día.

Parece que la vida se ha empeñado en hacernos ver que las personas no son tuyas para siempre aunque las llames tu padre, tu hermano, tu hermana, tu madre. Que su recuerdo vivo en tu piel te recoge las lágrimas cuando ves a tu familia desnuda porque ya sois menos. Cuando alguien se va su espacio sigue lleno y parece que la persona sigue creciendo contigo, te hace ver esto o lo otro, te recomienda comportarte así o de tal manera, te vigila los errores que ha cometido ella y te recuerda que no hagas las cosas como ella erró al hacerlas. O tú lo piensas y lo sientes igual que ella.

Y sigues viviendo, increíblemente, sigues viviendo. Te sigues ciñiendo el cinturón de los pantalones por la mañana, cierras con la llave al salir por la puerta, tus pasos retumban por las escaleras y te cruzas con gente, coges taxis. Todas aquellas cosas que resultan extrañas ahora porque esa otra persona que no se encuentra aquí ya no puede hacerlas, ya no te ve a ti hacerlas, ni a nadie. Y casi nadie sabe que ya no está.

La vida quiere explicarte de forma algo insolente que nada es lo que parece, que morirse es muy fácil porque no se tarda ni siquiera un segundo al marcharse, que ahora me ves, y que ahora no me ves. Que da igual que nadie lo esperara, que vas a tener que arreglártelas, que habrá miles de cosas que se te cruzarán por la cabeza y que no contarás a nadie. Que ya no ves la calle ni lo que se te pasa delante de los ojos de la misma manera, ni siquiera lo percibes igual. Y estás con quien estás, y no puedes elegir lo que te pase. Y todo cambia en un instante, en una semana, en un mes, en un año, como dentro de una turbina centrifugando descerrajada. Y lo que llevas dentro de ti es sagrado, es profundo, es intenso, es verdad.

2 Comments:

Anónimo said...

Ya estoy aquí.... puedo darte un abrazo grande grande grande...
Cáceres.

Ssplash said...

¡Hola! Se me pasó saludarte :) Gracias por estar por aquí otra vez. Besoss