viernes, 4 de noviembre de 2016

Desesperanza

Sigo aquí y preocupadísima por mi relación con I. Sé que me quiere; ahora tenemos que acomodarnos la una a la otra. Cuando esté con ella tengo que tener muy claro cuáles son las cosas que la estresan y que me estresan a mí. Y no verlas como algo definitorio del momento en el que estamos. Simplemente tengo que surfearlas para que incluso en ese momento sea posible crecer y querernos muchísimo. Pase lo que pase, me diga lo que me diga I. no debo reaccionar de forma agresiva o dolida. Tengo que intentar entenderla, aunque a veces ella ya me haya malinterpretado o juzgado a mí. 

Ahora vuelve la prueba de fuego de estar en silencio, de estar ausentes. No me gusta nada porque justo ahora la necesito a mi lado, pero tengo que luchar muy duro para pasar el tiempo de la mejor manera posible, y además crecer yo como persona. Tengo que hacerlo diferente al mes de agosto, porque en agosto estaba llena de dudas y dolor, y ahora no me sirven de nada. En agosto esperaba cada día el momento en el que poder hablar con ella, y el resto del día era un espejismo confuso. Ahora no quiero quedarme parada, y odio la idea de tener que estar esperando. Tengo que avanzar a pesar de llevar arrastrando estas ruedas de molino en un yugo en mi cuello. 

Si ella quiere contactarme, siempre tendrá la oportunidad. Ahora ella necesita su silencio en su casa, en las tiendas, en la calle, con la gente. Escucharse y escuchar. No sé por qué yo le causo tanto pesar. Es mi inmovilidad, ya lo sé. Pero ¿qué puedo hacer? Voy a intentar tener un programa de lectura y escritura, aunque por ahora no veo claro cómo voy a comenzar a identificarme conmigo misma, con quien soy, con esa esencia poderosa y dúctil que sabe expresarse y que no exige nada. 

Para ello debo intentar continuar sumando kilómetros en esta carrera. Cada libro es una meta, cada palabra escrita, un refugio, cada reflexión, una parada. En estos momentos mi capacidad de creación está bastante limitada. Apenas puedo escribir estas palabras, y siento que son insuficientes. No me propulsan hacia adelante, no noto movimiento alguno. Pero sé que su presencia marca la continuidad de mi expresión mediante la palabra, y continúa abriendo un boquete que me deje ver la luz. 

Ahora mismo tengo muy poca esperanza. No veo cosas buenas acumuladas en un futuro próximo. No las puedo ver, y ahora empiezo a sentir la ansiedad de la impaciencia porque veo que así no puedo continuar, que todas mis relaciones sociales y familiares se ven afectadas por esta situación. Estoy en tierra de nadie simplemente intentando permanecer, pero me siento desesperada y sola, perdida sin saber cómo avanzar, cómo resguardarme. 

0 Comments: