Estos días tienen su lado de furia y de resguardarse. A veces no sé qué factor tendrá más influencia y doblegará al otro. Quiero un equilibrio entre ambos pero casi son como hijos míos y no puedo controlar su funcionamiento. Parece que estoy presenciando la narracion de mi propia vida, y espero estas nuevas lecciones como definitivas para marcar un punto de inflexión importantísimo para mí.
No estoy oponiendo tanta resistencia y de alguna manera deseo alcanzar el control de la situación siempre y cuando me dé suficiente tiempo para entenderla. Esto es una novedad en mí.
Sigo luchando por administrar mi tiempo de una manera fructífera. Todo lo que me está sucediendo es similar a cuando te compras ropa nueva y debes acostumbrarte a verte y sentirte con ella.
Mi escritura también va a dar un salto, y algo en lo que se está preparando. Desconozco en qué va a consistir el nuevo estilo. Sé que me resulta más difícil escribir cuando leo en castellano, es como si mi cerebro literario se despierta con la lectura en inglés, se condiciona, y cuando leo en castellano hay algo que no termina de fructificar. Me gusta leer en castellano pero no me termino de identificar con las frases de otras personas. La forma que tengo de escribir en castellano no está relacionada con lo que leo en esta lengua, sino con lo que soy en esta lengua.
Todo va por fases. Está claro que llevo la mayor parte de mi vida desarrollando un cerebro bilingüe, y aunque escriba en castellano y hable en castellano sigo pensando mucho en inglés. Y no es sólo una cuestión de palabras; es el pequeño montaje que me he creado yo solita, como una niña pequeña que se inventa su propio lenguaje. Y mi lenguaje, como mi personalidad, es políglota e internacional. Y como buena escritora me resguardo en el lenguaje como en una matriz caliente, un lecho, un escondite perfecto y seguro. El castellano de otras personas lo disfruto pero me resulta un poco frío. En inglés me río, lloro, me enfado, me emociono, recuerdo a cientos de personas que me enseñaron el significado de las palabras, aquellas maneras en las que resurgí al expresarme en esta lengua. Pero estoy intentando leer en castellano, y espero que pronto vuelva a encenderse la mecha, mi reencuentro con la lectura en este idioma, el cómo y el por qué me identifiqué tan plenamente con ella cuando era pequeña y quise escribir.


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