Estoy trabajando todo el tiempo y no me puedo creer, no me cabe en la cabeza que no me quede tiempo para escribir. Es bastante inconcebible, por eso no voy a dejarme llevar por esta eventualidad que para mucha gente sería simplemente la excusa perfecta.
Mi excusa perfecta para escribir es que siento cómo me embrutezco por segundos si no lo hago. Es así de sencillo. También parecería a veces que escribir es embrutecedor. Bueno ¿por qué no? Pongamos que sí, que odias todo lo que escribes. Eso es brutal.
En estos momentos de ebullición tengo que pararme y agarrarme al relieve de la roca, a la imagen que me haga transeúnte y no visitante.
Show it, show your true grit.


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