domingo, 9 de diciembre de 2012

Rosebud


Hay otros mundos posibles, hay multitud de mundos posibles, y sólo se trata de rendirse a lo que es evidente, y dejar de justificarse en un inmovilismo de resistencia. Basta de redenciones, de carencias, de búsquedas desencaminadas. Finalmente me siento capacitada para afrontar con lucidez mis batallas interiores, porque no son daños colaterales sino la materia prima de mi creatividad. 

Este mundo posible al que ya me voy a incorporar sin reservas y con exclusividad consiste en la simple expresión de los sentimientos internos, la observación de estos por medio de mi propia escritura, y también por la lectura señalizada con el puño y letra de aquellas personas que los han plasmado de forma tan concienzuda, inteligente, visceral, testaruda e inasequible al desaliento. 

La expresión literaria puede haber surgido como expresión desesperada, incoherente, desabrida, biliosa, reprensible, rota, fragmentada, incompleta, alcoholizada, alterada. Pero a menudo las maneras rábidas y personales, sin ambages, sin vergüenzas, luchando contra la inhibición de sus impulsos más fieros, plasmaron sus incoherencias y batallas por adaptar y adaptar(se) a este mundo, sin abandonar la fidelidad a su cosmología interna, como perros a su instinto zapador.

Voy a dejar de lado la obsesión por revisar las narrativas de mi historia personal, de esas horas, esos minutos, esos años. Porque no me interesa vivir en el ahora mismo ni en el mañana, y me frustra tener que pensar en el tiempo como una medida de la existencia. No me importa que sea lunes o viernes, que tenga esta edad o haya tenido la otra. Esta versión de la cartografía del tiempo se extingue en ese último suspiro como aquel de mi padre en el que no dejo de pensar. Un último suspiro, breve, sencillo; un adiós sin sufrimiento, tal vez con sorpresa, y toda tu vida se sintetiza, se termina con una exhalación del alma y del cuerpo; y a veces no te queda tiempo de revisar lo que has hecho o lo que has querido hacer, de expresar todo tu esfuerzo. Es un simple adiós al mundo en el que dejas de existir. Carpe diem!

Los sentimientos como estilo de vida, la percepción como necesidad para esclarecer tu lugar en el mundo, para continuar, para respirar, para ser. 

La escritura, la lectura, al fin. 

5 Comments:

Nano said...

Yo diría que a veces te juzgas demasiado duro. Puedo caer a veces en lo mismo, pero no por ello me parece lo mejor, que yo diría es una sana autoestima sin hipocresía. Desde luego, cada cual debe vivir su vida y no la que los demás desearían para uno; esa, que la vivan ellos si quieren.
Besos, ¡y ánimos!.

Anónimo said...

Hay que cuidar de uno mismo luchando por lo que uno quiere y desea… sin hacer daño a nadie, en tu vida mandas tú porque eres lo suficientemente inteligente como para saber qué quieres y dónde quieres estar.
Llega el momento de abrir los ojos y mirar a la vida de frente.
Descansa, duerme, sueña…no tenga miedo del mundo….
Un abrazo.;)
Cáceres.

Ssplash said...

Sí, Nano, Cáceres

Gracias por vuestro desvelo y guardia diurna.

Besoss

nieves said...

Perfecto...ya va siendo hora de que no te importe si es lunes o viernes.
Abrazo
Nieves

Ssplash said...

Hola, Nieves

Sí ...

Besoss