miércoles, 14 de junio de 2017

Honestidad

Hoy tengo el estómago flojo, y llevo varios días con problemas intestinales, y eso me hace estar poco centrada y baja de ánimo. De repente siento que no tengo asideros, pero al mismo tiempo veo lo que está sucediendo. Veo que ahora mismo estoy en una burbuja y sé que es así. Una burbuja en la que lo principal es poder justificar mi existencia de alguna manera. El trabajo artístico es una, pero no es la única. Me pesa mucho no tener trabajo, y al mismo tiempo tengo miedo de no poder conseguirlo nunca. Estoy mirando cosas, pero me he autoconvencido de que no soy capaz de seguir una ruta establecida, y de que no querría. Tengo que luchar contra ese convencimiento, porque no me sirve de mucho: no da frutos, no rompe con las barreras que me impiden seguir adelante.

Ahora estoy mirando el tema de las extraescolares, y me da miedo que ni siquiera pueda hacer eso. Pienso en las dificultades que entraña el buscar y llevar a cabo ese trabajo, pero me gustaría analizar los aspectos que me preocupan y de los que huyo. En seguida me asaltan las ganas de encontrar una distracción y no tener que enfrentarme a mis responsabilidades. Pero tengo que hacerlo, ya no tengo que salir corriendo y protegerme del daño que todo esto podría conllevarme. Tengo suficiente valentía para dar un paso adelante y ver cara a cara lo que me preocupa. 

Ahora mismo no es el momento adecuado para examinar la situación, y además no quiero hacerlo constantemente, pero a veces tendré que combinar la acción con la reflexión. No puedo utilizar únicamente la reflexión porque en ocasiones me hace temer a la acción. Ahora mismo las emociones que más me atormentan son la culpa y la vergüenza. 

Sé que en mi destino se encuentra la lectura y la escritura como principio y punto final de todo. Pero hay otros elementos que también tienen que desarrollarse y encontrar su sitio. Si no tuviera que irme a casa de Mami creo que me pondría a arreglar mi habitación. No sé por qué tan a menudo siento que no tengo tiempo para hacer las cosas que necesito hacer. Creo que eso me sucede en parte porque no me organizo bien. 

Estoy echando mucho de menos a I., y creo que me gustaría escucharle a ella decir lo mismo. El no estar con ella es un hecho, una situación que está ocurriendo, y tiene su magnitud. No estar con ella me permite tener más tiempo para mí, y también me da un pequeño respiro porque no tengo que dar tantas explicaciones, ni sentirme mal por no trabajar o arreglar mi casa. 

I. no lo está pensando, pero es muy probable que su casera venda su casa. Y entonces se encontrará en la tesitura de tener que encontrar otro sitio donde vivir. Por supuesto, yo le ayudaré con ello. No veo el momento en el futuro en el que podamos vivir juntas. Creo que todavía falta mucho tiempo. No puedo siquiera imaginármelo. Ese es el problema, no puedo imaginarme muchas cosas que me gustaría que sucedieran, así que simplemente no pienso en ellas, y encuentro distracciones. Pero esa estrategia de repente ya no me sirve de mucho cuando se ha disipado la bruma y los motivos por los que me escondía tal vez no tienen tanto peso, o incluso han desaparecido. 

Es cierto que aunque ha habido una temporada en la que he odiado establecer un diálogo conmigo misma, debido a esta vergüenza, a este sentimiento de culpa, ahora creo que se ha reforzado la capacidad de mirarme a los ojos y escribir, comunicarme, repatriarme de alguna manera. 

Mi gran miedo y el motivo de mi rechazo a escribir era el temer no ser honesta conmigo misma. Creo que poco a poco puedo serlo más, tal vez porque también estoy más cerca de mí. 

Ahora quiero encontrarme también en la acción, y necesito que sea una acción unificada con un objetivo claro. También quiero que mis decisiones también tengan este carácter. 



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